Conversión

Seis formas de darle una falsa seguridad a tu gente

Artículo
23.05.2018

Como pastor, interactúo con muchas personas que luchan por tener confianza en la autenticidad de su conversión. En su opinión, se aferran estrechamente a su pecado y sus fallas están siempre a mano. La mayoría de las veces, encuentro que estos son hermanos y hermanas fieles que necesitan consuelo y seguridad.

Pero hay otro grupo de personas en muchas de nuestras iglesias que son mucho más preocupantes: aquellos con una creencia firme pero infundada de que están genuinamente convertidos. Tal vez conozcas a alguien así. Ellos saben las palabras correctas. Se mantienen libres del escandaloso pecado público. Y son personas morales. Pero no tienen ningún fruto verdadero, no hay evidencia de que el Espíritu convertidor de Dios esté obrando dentro de ellos. Y a menudo hay un área no tratada de pecado secreto.

Seis maneras en las cuales los pastores fomentan falsa seguridad

Estas personas son difíciles de alcanzar, es como si hubieran sido inoculadas al Evangelio. ¡Creen que ya tienen lo que más necesitan y, por lo tanto, no están buscando nada más! Y si hay un área de pecado oculto, hace tiempo que hicieron las paces con él.

Tristemente, nuestras iglesias son al menos en parte culpables de su presencia en medio de nosotros. Permítanme sugerir seis maneras en las que los pastores podemos ayudar inadvertidamente a fomentar la falsa seguridad en personas como estas.

  1. Asumir el Evangelio

Es fácil suponer que las personas en nuestras iglesias entienden y creen en el Evangelio. Después de todo, están en la iglesia un domingo por la mañana. Pero el hecho real es que muchas de nuestras iglesias han tomado por cierto la comprensión del mensaje por parte de la congregación. Como resultado, nuestras iglesias están llenas de personas que pueden comprender algunas de las implicaciones del Evangelio (por ejemplo, cómo ser un mejor esposo, cómo manejar su enojo, etc.) y vivir vidas morales sin apropiarse del Evangelio por sí mismos.

Esto es espiritualmente mortal porque las vidas morales pueden ser la evidencia de la fe de alguien en el evangelio, pero también pueden ser la evidencia de autojustificación y fariseísmo. Seguramente es correcto enfatizar que la fe que justifica nunca está sola, que las buenas obras siempre acompañan a la verdadera fe. Pero primero debemos enfatizar que somos justificados solo por la fe, y debemos enfatizar esto una y otra vez, de lo contrario las obras que tú ves no serán las obras de una justificación salvadora. Cuando no se aclara el evangelio, cuando el predicador no señala claramente el Camino al cielo y la carretera al infierno, entonces la gente asumirá que su moralidad o la asistencia a la iglesia le dan motivos para la seguridad.

En resumen, no prediques el moralismo. Nunca. Predica el evangelio todas las semanas. Y luego, con los indicadores del evangelio firmemente establecidos, predica los imperativos que necesariamente le siguen.

  1. Darles una visión superficial del pecado

La Biblia nos enseña que el pecado no es solo algo que hacemos, sino lo que somos en nuestro estado caído. Las Escrituras nos enseñan que todos estamos espiritualmente muertos (Efesios 2: 1-2), esclavos del pecado (Juan 8:34), culpables de violar la totalidad de la ley de Dios (Santiago 2:10) y condenados experimentar la ira justa de Dios (Romanos 1:18). Somos pecadores de principio a fin.

Las personas con seguridad infundada a menudo malinterpretan el pecado. Si el pecado es simplemente una cuestión de comportamientos externos y observables, entonces con un poco de esfuerzo y disciplina pueden resolver sus propios problemas. Pero si podemos obligarlos a luchar regularmente con la enseñanza bíblica sobre su pecado, entonces se verán obligados a ver su necesidad del nuevo nacimiento y una salvación que proviene de fuera de su propia persona.

  1. Tratar la pertenencia a la iglesia y la disciplina de manera ocasional

La membresía en una congregación local está destinada a darles a los creyentes la seguridad de su salvación. Es un sello corporativo de aprobación de alguien que declara ser cristiano. Cuando una congregación examina la profesión de fe y la manera de vivir de alguien y luego bautiza a esa persona y la admite en la Mesa del Señor, la iglesia dice: «Hasta donde podemos decir, y con el poder y la sabiduría que Cristo nos ha dado, usted es uno de nosotros». En la otra cara de la moneda, cuando una iglesia excomulga a alguien, le quitan ese sello de aprobación. La congregación le está diciendo al individuo que sus acciones han socavado la credibilidad de su profesión de fe y la base de su seguridad.

Pero cuando una iglesia es promiscua con su membresía, cuando permite que las personas que no asisten a la iglesia mantengan su membresía, fomenta la falsa seguridad. ¿Cuántas personas irán al infierno porque su membresía no supervisada por la holgazanería pastoral les da una falsa confianza?

  1. Enseñarles a basar su seguridad en una acción externa

Como ya hemos notado, el evangelio exige una respuesta de nosotros. Y las iglesias y los programas de evangelización a veces han encontrado útil presentar algún método para que las personas expresen su nuevo compromiso con Cristo. Algunas ofrecen a las personas la oportunidad de decir una  «Oración del pecador». Otras les ofrecen la oportunidad de caminar por el pasillo el domingo o rellenar una tarjeta de respuesta. Y esas acciones externas pueden ser realmente una respuesta genuina a la obra de conversión del Espíritu.

Pero también pueden ser engañosas. Es posible para tí decir una oración, caminar por un pasillo y firmar una tarjeta y aún estar completamente perdido en tus pecados. Por lo tanto, si alentamos a las personas a tener seguridades basadas en algún tipo de actividad externa que se pueda realizar independientemente del nuevo nacimiento, los ponemos en grave peligro espiritual.

¿Cuántas personas caminan completamente perdidas, pero seguras de que van al cielo porque rezó una vez una oración cuando eran niños?

  1. No conectar la justificación y la santificación para tu gente

En un esfuerzo bien motivado por magnificar la gracia gratuita de Dios, es posible enseñar la verdad de la justificación por la fe sola a través de Cristo sin conectar todos los puntos para nuestros oyentes. Pero la enseñanza de las Escrituras es que la obra justificadora de Cristo siempre producirá el fruto de justicia en las vidas de los creyentes, como dije antes (para solo un ejemplo, vea la lógica de Romanos 6: 1-14). Una desconexión entre la justificación y la santificación es muy peligrosa para los creyentes. Socava su comprensión de la necesidad de la santidad personal y su motivación para amar a Dios con su obediencia. Pero es doblemente peligrosa para aquellos que tienen falsa seguridad, porque los alienta a pensar que es posible vivir en abierta rebelión contra Dios y aún ser justos a su vista.

  1. Enseñarles a ignorar las advertencias de la Biblia

Las Escrituras están llenas de terribles advertencias para quienes abrazan el pecado y / o abandonan la fe (por ejemplo, Mateo 5: 27-30, Hebreos 6: 1-6). En nuestros esfuerzos por enseñar claramente el cuidado soberano de Dios para su pueblo, es posible socavar la fuerza de estas advertencias dando la impresión de que no se aplican a los creyentes.

Pero esas advertencias están en las Escrituras con un propósito. Son verdad y son una de las maneras en que Dios evita que su pueblo se pierda. Un pastor sabio advertirá a su congregación sobre la gravedad del pecado y la apostasía y llamará a todos sus oyentes a resistir en la fe.

Traducido por Vladimir Miramares, España.