Evangelio

Sabiendo cuándo decir cuando, reflexiones a partir del fracaso de una plantación de Iglesia

Artículo
05.08.2019

Cuando me propuse con mi familia plantar una iglesia en Providence, Rhode Island, escribir sobre este tema de fracasos en la plantación de iglesias nunca pasó por mi mente. En cambio, habíamos previsto sembrar nuevamente en Rhode Island y el sur de Nueva Inglaterra iglesias impulsadas por el evangelio ̶ una línea que aún suena en mi corazón de algunos de nuestros primeros materiales ̶ y habíamos orado para que nuestra iglesia fuera la primera de muchas. 

Plantar una iglesia en Nueva Inglaterra, y Providence en particular, no era algo que hacíamos como un capricho. Comencé discutiendo las posibilidades con Wes, pastor de NETS, Centro de Plantación de Iglesias y Revitalización, mientras era un estudiante soltero de doctorado del Seminario del Sur. Las conversaciones continuaron cuando me casé con Elizabeth, continué mis estudios, y tuvimos y nuestro primer hijo. En julio de 2007, nos movimos de Louisville, Kentucky a Essex Junction, Vermont para entrar en un programa de residencia de 2 años con NETS, lo cual se extendió otros 2 años cuando tomé una posición en el personal de la iglesia.

El proceso de implantación de iglesia

El proceso de plantar una iglesia desde cero era difícil y lento. Sabíamos que sería difícil, pero tal vez yo era más optimista que realista, pensando que sería un poco más rápido para nosotros. 

Comenzamos dirigiendo estudios bíblicos en nuestra casa. En los primeros días, era un éxito rotundo tan sólo poder reunir unas cuantas personas en la sala, algunas semanas era sólo Elizabeth, uno o dos vecinos y yo. Luego de dos años de estudios bíblicos en la casa, seminarios sobre el matrimonio, y muchas iniciativas de alcance comunitario (cazar huevos en Semana Santa, una noche de películas en el parque local, noche de boliche, una fiesta de la cuadra) habíamos crecido de nuestra familia de seis a alrededor de 25 adultos y niños.

En septiembre de 2013, iniciamos las primicias de los servicios mensuales con la visión de lanzarnos en enero de 2014. Los servicios y los meses siguientes fueron tanto motivadores como desmotivadores. Un esposo y una esposa en los que Elizabeth y yo habíamos invertido tiempo vinieron a fe salvadora, pero otras dos parejas decidieron apartarse del equipo principal ̶ la primera en diciembre y la última en enero. Debido a lo mucho que tomaba añadir personas, estas pérdidas eran devastadoras.

Cuándo desconectarnos

Respondiendo la pregunta, «¿Cómo sabes cuándo es el tiempo de desconectarse de la plantación?» es para mí un poco como pastorear personas a través del sufrimiento. El momento del sufrimiento no es el tiempo para introducir la realidad de la soberanía de Dios. En cambio, deberíamos estar preparando a nuestra gente para el sufrimiento a través de la exposición consistente y centrada en el evangelio a partir de toda la Biblia, construyendo una cosmovisión de la cual procesarán la vida correctamente en un mundo lleno de pecado.

Igualmente, la plantación de iglesia es un trabajo duro, y necesitas establecer un sistema de apoyo. Porque cuando se pone difícil, necesitas tener hermanos y hermanas con los que puedas contar. Por la gracia de Dios, cuando salimos de Burlington, Vermont hacia Providence, Rhode Island teníamos un fuerte sistema de apoyo en marcha: 1) una iglesia enviadora bajo cuya autoridad nos habíamos colocado (y su liderazgo), 2) un mentor que había estado invirtiendo en nosotros por cuatro años, y 3) una red de plantadores de iglesias con quienes podía ser honesto y llamarlos en tiempos de necesidad.

Cómo sabíamos 

Por tanto, ¿cómo sabíamos que era el tiempo?

Primero, había estado luchando con el hecho de si la plantación de iglesias pioneras era mi llamado por más de un año. Durante los primero dos años había recibido dos consultas separadas de escuelas que querían que enseñara en su departamento de Antiguo Testamento, una que decliné rápidamente y la otra que decliné, luego de un período breve de tiempo de consideración a través de la oración. Pero para febrero de 2014, estaba comenzando a imaginarme si sería más efectivo para el reino enseñar o pastorear una iglesia existente, en lugar de plantar.

Segundo, comencé a hablar honestamente con mi esposa sobre algunas de mis propias dudas. 

Tercero, estaba en contacto frecuente con mi mentor, mi hermano mayor, quien era un plantador de iglesias en el área de Boston, así como pastor local de otra iglesia de ideas afines —una plantación —donde habíamos estado adorando hasta que nuestra iglesia fuera lanzada. Cuando una segunda pareja dejó la plantación en enero, estaba buscando a estos hermanos para ayuda y expresarle mis dudas. Todos fueron de mucha ayuda, escucharon, hicieron preguntas, y ofrecieron aliento. Ninguna recomendó de manera inmediata que nos desconectáramos.

Mientras procesaba con estos hermanos, mi esposa y algunos otros, varias cosas vinieron a mí:

  • El estado de la iglesia en Providence en 2014 era mucho mejor que el del 2007, cuando consideramos por primera vez movernos y plantar una iglesia allí.
  • Estábamos buscando plantar una iglesia exactamente a una milla de distancia de una iglesia con ideas muy afines, lo cual significaba que cuando las personas se movieran a la ciudad buscando una iglesia como la nuestra, típicamente terminarían allí porque ya estaba establecida y funcionando. Esto era algo grande para mí.
  • No teníamos ninguna pareja que nos ayudara a llevar la carga en nuestro equipo principal, así que Elizabeth y yo llevábamos la mayor parte de la carga.
  • A pesar de que un año antes, cuando ofrecieron una posición de maestro, ahora me sentía libre y en paz para moverme de la plantación sin ninguna oferta de trabajo a la vista. Estaba experimentando un cambio de deseo.

Este punto final es claramente subjetivo, pero está directamente relacionado con los primeros dos puntos; la libertad para moverme de la plantación estaba directamente relacionada con el estado de cambio de las cosas en Providence, y en particular mi confianza en el liderazgo de ciertas iglesias. Sin sus esfuerzos fieles y fructíferos, dudo que hubiera tenido dicha paz.

Sin embargo, la decisión de desconectarnos de nuestra plantación era extremadamente difícil, desgarradora y llorosa. Me dejó luchando con mi identidad en Cristo. Me sentía como si hubiera experimentado la muerte de un familiar. 

Y sin embargo, mientras nos movíamos hacia adelante, Dios, nuestro buen pastor, mantuvo su mano de gracia sobre nosotros, nos llevó a pastos verdes de otros ministerios pastorales, y luego abrió la puerta para que yo enseñara en Amsterdam, en un seminario de misiones,  con más de 20 naciones representadas en nuestro cuerpo de estudiantes. Ahora somos misioneros en la Europa occidental secular, ayudando a plantar una iglesia en Amsterdam y equipando estudiantes en Tyndale sobre cómo predicar correctamente a partir de toda la Biblia, enseñándoles exégesis hebrea y teología del Antiguo Testamento. En este trabajo, regularmente me aprovecho de mis dificultades y experiencia pasada en plantación de iglesias, mientras equipo a los hermanos sobre cómo plantar y pastorear en algunas de las áreas más estratégicas del mundo. Nuestro Dios no desperdicia absolutamente nada.


Traducido por Samantha Paz