Pastoreo

Pensando en la influencia misionera en una iglesia nueva

Artículo
21.07.2019

¿Pastor? ¿Anciano? ¿Miembro? ¿Desconocido? ¿Líder? ¿Desarrollador de Líderes? ¿Discipulador? ¿Pastor Asociado? ¿Cuál papel juegan los plantadores de iglesias transculturales en la plantación de una iglesia nueva? Esta pregunta es complicada y las respuestas varían según el contexto de la plantación de la iglesia y los dones del plantador de la iglesia. En un contexto de mucha persecución y poca exposición al evangelio, la pregunta se convierte en algo aún más complejo.

Primero y ante todo, es fundamental que todos tengan una creencia inquebrantable de que cada plantación de iglesia le pertenece a Dios. Él es quien ha llamado a la gente de las tinieblas para que lo glorifiquen. Esta manada recientemente formada y en formación es amada y apreciada por él. Él la cuidará y hará que madure. Cada miembro es importante y ha sido dotado por Dios para servir y ser servido. Dios escogió su iglesia para darse a conocer entre estas personas.

El mismo Espíritu que te trajo a ti, el misionero, a la salvación es el mismo Espíritu que te guía y continúa guiándote, y también está trabajando en estas personas. Su obra creativa glorificará al Padre a través de una expresión de alabanza que es verdadera para la cultura. El Espíritu es el verdadero líder desde el principio. Nosotros somos servidores reemplazables. Nuestro papel es ayudar a dirigir la iglesia hacia la madurez a través de la inversión en los miembros, buscando desarrollar líderes, y promoviendo un ADN de ministerio que vea la Biblia como su guía.

Aún cuando no seamos una parte formal de la nueva iglesia, nuestras palabras y acciones tienen un peso especial. El plantador de iglesia es visto como el creyente maduro que viene de un país «cristiano». Desde el principio, debemos ejercer un cuidado especial con esa influencia. No debemos establecer precedentes de liderazgo basados en nuestros dones, o en nuestros prejuicios culturales sobre lo que debe o no ser un líder o cómo debe dirigir. En lugar de eso, debemos buscar sumergir a los nuevos creyentes en la Palabra de Dios, dejando que el Espíritu Santo sea quien convenza y aconseje. Debemos reconocer que nuestras vida serán modelos vivientes de la aplicación de esas verdades.

TRES MANERAS DE EJERCER INFLUENCIA

Hablando de manera práctica, ¿cómo podemos ejercer más efectivamente nuestra influencia inevitable sobre esta iglesia joven para ayudarla a crecer en madurez? Hay tres cosas que vienen a mi mente: desarrollar tomas de decisiones basadas en la Biblia, utilizar preguntas en la instrucción y vivir una vida sabia y tranquila.

  1.   Desarrolla la toma de decisiones basada en la Biblia.

Los misioneros deberían dejar atrás a los líderes locales que han sido entrenados para buscar la Biblia como fuente de sabiduría, corrección y educación. Es importante construir un fundamento en el entendimiento bíblico, pero frecuentemente pasamos por alto nuestro propio ejemplo conforme involucramos a los nuevos creyentes y a los líderes de la iglesia en la toma de decisiones.

Debemos ser cuidadosos de no interferir con el desarrollo de la toma de buenas decisiones en la vida de los nuevos líderes dando opiniones personales rápidas basadas en experiencias pasadas en lugar de dirigirlos a la Palabra de Dios. Queremos que la iglesia dependa de la Palabra de Dios y no de nosotros. Queremos que los nuevos líderes sean entrenados en buscar lo que la Biblia dice sobre algún asunto y que estén dispuestos a hacer el trabajo de buscar la fidelidad bíblica en áreas que no son tan claras o son opuestas a la cultura. La mejor manera en que los nuevos líderes pueden aprender este modelo es viviéndolo en sus interacciones diarias.

  1. Utiliza preguntas e historias para enseñar.

Jesús frecuentemente respondió las preguntas con otra pregunta como una manera de servir a sus oyentes. Hacer preguntas que dirijan al oyente a crecer y madurar ofrece una oportunidad para que los nuevos líderes sean creativos y crezcan en su habilidad de descubrir las respuestas a los problemas difíciles. Esto es un arte que requiere práctica y sabiduría divina.

  1. Vive sabiamente.

Aunque nuestras palabras como plantadores de iglesias tendrán influencia, nuestro estilo de vida y la aplicación de las verdades bíblicas son nuestra mejor herramienta de entrenamiento. Plantar iglesias donde no hay iglesias significa trabajar con líderes de iglesia que nunca han sido testigos de un padre o una madre que es un seguidor de Jesús. Ellos se preguntarán cuándo y cómo oras. Ellos observarán la manera como te relacionas con las autoridades del gobierno y los vecinos que no son cristianos. La crianza, el manejo del dinero, la vida en el hogar, la administración del tiempo, y los hábitos de trabajo son todas las áreas donde el plantador de iglesias enseña y entrena, aún cuando no te das cuenta de tu influencia.

Sabiendo esto, ¿cómo tomamos las decisiones sobre el estilo de vida—vivienda, transporte, educación de los hijos, mascotas, trabajos, relaciones con personas locales, etc.—en este contexto?

Ya que nuestra forma de vida influenciará a los creyentes locales, no podemos tomar decisiones basadas simplemente en lo que podemos manejar. Por ejemplo, una vez le pregunté a mi empleado: «¿Está bien que mi esposa vaya al trabajo en bicicleta?». Él dijo: «seguro, no hay ningún problema. Las mujeres aquí montan bicicleta todo el tiempo». Luego le pregunté: «¿Tu hermana monta bicicleta?». Su cara se puso roja.

Para mí, ambas preguntas deberían ayudarme a saber lo que él piensa sobre las mujeres que montan bicicleta. Pero para él, estas preguntas eran muy diferentes. La primera pregunta era sobre lo que sería perdonado o pasado por alto cuando es hecho por un extranjero, visitante, o desconocido. La segunda pregunta era sobre el comportamiento apropiado para alguien que busca vivir como una persona respetable de la comunidad (1 Timoteo 3:7).

Desafortunadamente, los plantadores transculturales algunas veces responden mal a la necesidad de tomar estas decisiones de manera sacrificial. Ellos pueden responder a la defensiva, con rechazo o ira. ¿Cómo podemos esperar que esos que han sacrificado tanto, renuncien al perro de su hijo para poder ejercer la hospitalidad? ¿Cómo pueden esos, que están luchando para sobrevivir en un lugar nuevo, renunciar a las comodidades que les ayudan con el día a día?

Los misioneros deben recordar: que tanto la iglesia joven como los no creyentes están observando. Frecuentemente, los límites de protección que trazamos sobre nosotros mismos son realmente cadenas de esclavitud con el interés propio. Cuando renunciamos a nuestra conveniencia para servir mejor a los demás, estamos modelando el tipo de liderazgo sacrificial que Jesús mismo mostró.

CONCLUSIÓN

Toda iglesia que predica el evangelio pertenece a Cristo, no a nosotros. Cuando plantamos iglesias de manera transcultural, debemos ser intencionales en la manera que enseñamos y modelamos el liderazgo bíblico para así ayudar a desarrollar un liderazgo fuerte en la iglesia. Esto es crucial, especialmente en los lugares donde hay mucha persecución y poca exposición al evangelio.