Pastoreo

Pastorear una iglesia rural no es un ministerio «inferior»

Artículo
07.06.2019

He pasado la mayor parte de mi vida en iglesias rurales. Fui criado en una y sirvo como pastor de una en estos momentos. Pero mi familia y yo también hemos sido miembros de una mega iglesia, y visitado una iglesia sana suburbana en la que Dios me introdujo a la predicación expositiva, la membresía de iglesia y el liderazgo bíblico en ancianos y diáconos.

Durante mi «jornada de iglesia» he conocido muchos hermanos y hermanas maravillosos que sirven en contextos urbanos. Juntos hemos podido compartir testimonios motivadores y orar unos por los otros. Esto es algo que he notado: a pesar de que hay diferencias en nuestros contextos—rural, urbano, suburbano—no puedo evitar ver las similitudes. De hecho, pienso que nos parecemos más de lo que pensamos.

UN PUEBLO

El ministerio de Jesús trascendió Galilea y llegó a Jerusalén, de un pobre pueblo agrícola a una ciudad activa. Mientras él estaba viajando, predicaba un evangelio, enfocando a las personas hacia él mismo sin importar su ubicación. Esto es vital para comprender el ministerio. Ya sea que hayamos sido llamados en Farmington, Missouri o Washington, D. C., nuestro objetivo es ayudar a las personas a hacer dos cosas: entender la Biblia y seguir a Jesús. Y mientras se nos ordena en la Escritura a darnos a nosotros mismos a una iglesia local que crea en el evangelio, no debemos olvidar que también somos parte de algo masivo: la iglesia universal.

En los cielos nuevos y tierra nueva, las personas de todo el mundo finalmente estarán con Dios; la iglesia universal finalmente se reunirá. «Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios» (Apocalipsis 21:3). Todo el pueblo redimido de Dios será «un pueblo» sin pecado, viviendo totalmente en su presencia. Debido a esto, nunca debemos olvida que Dios está haciendo una obra maravillosa alrededor del mundo a través de iglesias rurales, iglesias urbanas, iglesias suburbanas e iglesias en todo el mundo.

Debemos motivarnos sin importar nuestro contexto, estamos en sintonía con algo que Dios ya ha estado haciendo. Dios está salvando gente, santificando gente, y glorificando gente por amor de su nombre. Nosotros simplemente somos parte de ello. Eso significa que sin importar el lugar donde nos encontremos, ni lo conocido (o no conocido) que seamos alrededor del mundo, podemos animarnos porque estamos trabajando para el Rey de reyes y él ve nuestras luchas y sudor, nuestro triunfo y lágrimas. Anímate. No existe eso de un ministerio «inferior».

UN EVANGELIO

El libro de Romanos nos ayuda a entender la humanidad. «Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron» (Romanos 5:12). Todo el mundo está lleno de pecado debido a Adán; por tanto, todo el mundo necesita ser salvo a través de Jesús. Ahora, muchos pastores ya saben que todos los pecadores necesitan salvación por medio de la persona y obra de Cristo, pero muchos pueden no sentir el peso de la necesidad. Cuando los pastores no se enfocan en la «necesidad» más importante, entonces tienden a desviarse hacia un tipo de ministerio consumista.

El ministerio consumista es algo difícil de describir. Algunas veces, aunque no siempre, los pastores pueden encontrarse escogiendo lugares de ministerio basados únicamente en sus necesidades. En ocasiones es debido a la cercanía con la familia o la seguridad financiera o el sistema escolar cercano; y la lista continúa. Por supuesto, estas necesidades son legítimas e importantes, pero a veces estos beneficios pueden nublar nuestra visión cuando buscamos un lugar para el ministerio. Así como los pastores tratan de enseñar a sus miembros sobre cómo evitar el consumismo en la iglesia, pueden fácilmente encontrarse a sí mismos enfocando el ministerio hacia este camino y este tipo de pensamiento puede hacer que los pueblos rurales sean pasados por alto y mal alimentados.

Ilustremos esto. En cualquier lugar, ya sea una ciudad o un pueblo de «un solo semáforo», hay algunas cosas que son necesarias para la vida en comunidad, cosas como oficiales de policía, departamentos de bomberos, un ayuntamiento, supermercados, y así sucesivamente. Las personas necesitan ser vigiladas porque hay crímenes en cada comunidad. Los departamentos de bomberos son necesarios porque hay fuegos en cada comunidad. Cada sociedad tiene necesidades y la diferencia entre las sociedades determina el cumplimiento de esas necesidades. Dependiendo del lugar, los fuegos pueden sólo suceder varias veces al año, y por eso los bomberos pueden trabajar tanto a tiempo completo como medio tiempo, pero es seguro que tarde o temprano un fuego surgirá y serán necesitados.

La misma aplicación puede ser hecha a las iglesias. Sin importar el contexto, las personas necesitan salvación. Necesitan el evangelio. Necesitan predicadores fieles que les proclamen: «Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado» (Mateo 3:2). Recuerda, este evangelio fue primeramente predicado en la pequeña, pobre y agrícola Galilea. Dios puede hacer —y lo hace—cosas extraordinarias en lugares ordinarios.  

UNA BIBLIA

Una de las cosas más fascinantes sobre la iglesia es el hecho de que cada domingo muchos cristianos se reúnen en edificios y escuchan del mismo Dios leyendo la misma Biblia. Por 2,000 años, la iglesia ha sido construida y edificada a través de la predicación y lectura de la Palabra de Dios. La fe viene a través de escuchar la Escritura (Romanos 10:17). Cuando los pastores se paran detrás del púlpito, su objetivo principal es abrir las páginas de la Escritura, predicar a Cristo, y ayudar a las personas a ver su necesidad de seguirlo. Así que aún en lugares remotos, aún cuando parezca que nada poderoso está sucediendo, si Cristo está siendo predicado, si la Palabra de Dios está siendo explicada, entonces el Espíritu Santo está trabajando. Dios siempre cumple su propósito a través de su Palabra (Isaías 55:11).

La Escritura también juega un papel en la vida diaria de la iglesia así como guía al pueblo de Dios a través de la adoración y la conducta. Por ejemplo, cada iglesia debe buscar en la Palabra de Dios las responsabilidades y obligaciones de sus miembros. La membresía y disciplina de iglesia—las llaves del reino de Mateo 16 y 18—son otorgadas a nosotros por medio de Cristo. Encontramos esta autoridad en la Palabra de Dios.

La Biblia no es un libro para «algunos cristianos». Algunas veces, las iglesias rurales tienen una reputación por ser «no teológicas», como si la doctrina bíblica y la verdad de Dios no fueran importantes para las congregaciones rurales. Bueno, eso puede ser verdad, así como puede ser verdad en cualquier lugar. Pero hay muchas iglesias rurales que tienen hambre y sed de una sana doctrina.

Este es el punto: si eres pastor en un establecimiento rural, o eres un aspirante a pastor que está contemplando un ministerio rural, necesitas entender que Dios ha colocado estas iglesias alineadas con el resto de su iglesia a través de la historia. Estas iglesias son construidas y edificadas por el poder de la Palabra de Dios. El pastor fiel mantiene la Palabra en el primer plano. Esa no es una tarea pequeña.

UNA CABEZA

El ejército de los Estados Unidos es un grupo maravilloso de hombres y mujeres. Las tropas se encuentran localizadas en todo el mundo, en lugares poblados y desolados. Algunos están «activos en el deber» y otros son «reservas». Pero, sin importar la ubicación o el tipo de servicio, todo el personal militar sirve bajo una oficina: el comandante en jefe, el presidente de los Estados Unidos.

Esta analogía nos ayuda a entender la iglesia. Jesús dijo: «Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella» (Mateo 16:18). Igualmente, Pablo dijo: «y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia» (Colosenses 1:18). En otras palabras, el papa no es la cabeza de la iglesia, los pastores no son la cabeza de la iglesia, ciertos miembros no son la cabeza de la iglesia. Jesús y sólo Jesús es la cabeza de su iglesia, y él no comparte su posición con nadie. Lo que es más, Jesús no es sólo la cabeza de iglesias especiales. Él no es sólo la cabeza de la iglesia moderna o mega iglesias muy conocidas. Jesús es la cabeza de cada iglesia local que predica el evangelio en el mundo.

La posición de celebridad es una gran tentación para muchos pastores, y realmente no debería serlo. Por supuesto, los pastores serían necios si dicen que no quieren que nadie escuche sus sermones, pero los problemas surgen cuando los pastores desean que su reino crezca más que el de los demás. Todo nuestro ministerio se encuentra bajo la autoridad de Cristo. La iglesia es suya y sólo suya.

En Apocalipsis 5:13, vemos esto en colores vivos: «y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos». En ese último día, cada criatura verá a Jesús. Él es el Señor. Así que, no solo veas tu «pequeño» ministerio, ni busques hacer un nombre para ti mismo. Busca a Jesús y su gloria en lugar de ello, porque todo eventualmente se concentra en su gloria de cualquier manera.  

CONCLUSIÓN

Aunque es verdad que las iglesias rurales y urbanas tienen muchas diferencias, es importante no exagerar el caso. Debemos dejar de clasificarnos en partes y darnos cuenta de que todos somos parte de un cuerpo que trasciende en tiempo, espacio y geografía. Como escuché una vez decir a Mark Dever, «las cosas más importantes sobre tu iglesia son las que comparte con cada verdadera iglesia en la historia».

Increíblemente, cada iglesia rural aunque sea pequeña, hereda el poderoso reino de Dios a través de la sangre de su Hijo.