Predicación expositiva

Pastor, procura predicar sermones simples

Artículo
13.05.2019

Hace poco tiempo, un compañero pastor recomendó el libro Simplicity in Preaching [La Simpleza en la Predicación] por J. C. Ryle. El beneficio práctico del resumen de Ryle sobre mi predicación y congregación no puede ser exagerado. De hecho, una cita de Ryle sirve aún para ser utilizado como fondo del monitor de mi computadora: «a menos que seas simple en tus sermones, nunca serás comprendido y a menos que seas comprendido no podrás hacerle un bien a aquellos que te escuchan».

En relación con la cantidad de tiempo que los predicadores dedican al estudio crítico de un texto, ¿cuánta atención es otorgada a alcanzar la simpleza en la predicación? He llegado a creer que la predicación fiel está marcada por la simpleza. Y la predicación simple sirve mejor a los demás al comunicar el enfoque del pasaje de manera clara y enfocada en Cristo.

EXPÓN EL ENFOQUE DEL PASAJE

El fallecido Dr. Haddon Robinson exhortaba, «un sermón debería ser como un bala, y no como un perdigón». En lugar de expresar cada idea a partir de un pasaje hacia la congregación, un sermón debería contener una «gran» idea de manera simple, clara y concisa. En otras palabras, el enfoque principal del pasaje debería el punto principal del mensaje.

Nuestra iglesia fue recientemente bendecida por un predicador invitado que modelo este concepto muy bien. Su sermón fue de 1 Reyes 18, en el cual Elías fue confrontado por Acab y los profetas de Baal en presencia del Israel pecador. En lugar de un «perdigón», él tiró esta bala única hacia nuestra iglesia: «hay un solo Dios verdadero. Debes seguir al Señor y abandonar tus ídolos, porque tus ídolos te fallarán».

Pastor ¿estás dispuesto a resumir cada sermón en una oración (o, si así lo prefieres, un «tweet»)? Si no es así, entonces puede que no entiendas el texto que estás predicando. Y si hay un error en el púlpito, puedes estar seguro de que habrá neblina en las bancas.

Ryle nuevamente:

Preocúpate entonces, cuando escojas tu texto, por comprenderlo y ver a través de él; para que puedas conocer con precisión lo que deseas probar, lo que deseas enseñar, lo que deseas establecer, y lo que deseas que la mente de las personas entiendan. Si tú mismo comienzas con una neblina…dejarás a tu gente en oscuridad. La predicación simple que es útil para las almas comienza con la exposición clara y concisa del enfoque del mensaje.

UTILIZA UN LENGUAJE SIMPLE

Además de exponer la gran idea de un pasaje, el predicador debe trabajar para explicarlo y aplicarlo claramente a su propio contexto y congregación en un lenguaje que puedan comprender. ¿Cómo se vería esto de manera práctica?

Primero, evita utilizar palabras del «diccionario». Haz el duro trabajo de traducir el lenguaje académico de tu estudio al lenguaje común de tu congregación. En los casos aislados en que un pasaje requiera del uso de dichas palabras (por ejemplo, «propiciación» en 1 Juan 2), toma tiempo para definirlos de forma lenta y simple. Sin embargo, de manera general, se consciente al usar palabras que puedan ser entendidas en el momento de escuchar.

Segundo, elimina las oraciones complejas. Siempre que sea posible, limita el uso de comas y elimina los dos puntos, punto y coma, y guiones. J. C. Ryle exhortaba, «escribe como si fueras asmático o estuvieras corto de respiración». Las oraciones cortas y paradas permitirán que tu congregación siga tu sermón.

Tercero, mata tu orgullo. Resiste el deseo pecaminoso de ser alabado como alguien profundo. Resiste el engaño orgulloso de que tu efectividad se encuentra en tu habilidad en lugar de en tu fidelidad. Para cada predicador propenso al orgullo (¡incluyendo este!), Martyn Lloyd-Jones ofrece la siguiente exhortación: evita la habilidad y la inteligencia. Las personas se darán cuenta de esto y tendrán la impresión de que estás más interesado en ti mismo y tu habilidad que en la verdad de Dios y sus almas.

Cuarto, conoce a tu congregación. No prediques en el lenguaje que la congregación quisiera que tuvieras. Predica en el lenguaje de la congregación que Dios te dio. Pasa tiempo con ellos. Con el tiempo, el lenguaje de tus sermones debe ser moldeado más por las conversaciones con los miembros de tu iglesia que por tus predicadores favoritos, profesores y eruditos. Los sermones que son simples y moldeados por el contexto demuestran auto negación, y un amor familiar del pastor hacia su rebaño.

EXHALTA A CRISTO

El Nuevo Testamento sólo describe tres cosas como «el poder de Dios»—«el evangelio» (Romanos 1:16), «la cruz» (1 Corintios 1:18), y «Cristo» (1 Corintios 1:24). Fíjate que alcanzar la simpleza en la predicación no se encuentra en la lista. Además, debemos ver la simpleza en la predicación no como un fin en sí misma sino como un medio hacia un fin. Los sermones simples que son útiles a las almas siempre deben proclamar claramente a «Cristo crucificado» (1 Corintios 1:14). Ryle comenta:

«Toda la simpleza del mundo no puede hacer bien a menos que prediques el evangelio simple de Jesucristo de manera tan completa y clara que todos puedan comprenderlo. Si el ‘Cristo crucificado’ no tiene su verdadero lugar en tus sermones y el ‘pecado’ no es expuesto de la forma correcta, y a tu gente no se le dice lo que deben creer, ser y hacer, tu predicación no es útil».

Pastor, tu deseo de predicar sermones simples no es sólo para que tu congregación obedezca a Dios mejor y conozca más su Biblia, aunque estas cosas son buenas, sino para que cuando se aparten de la gracia de Cristo, el conocimiento y la obediencia no se conviertan en moralismo. Dicha predicación, según señala Ryle, «no es útil»; Poniéndolo de manera simple, el objetivo principal de predicar sermones simples—al exponer el enfoque del pasaje y utilizar un lenguaje simple—es para que el pueblo de Dios pueda ver a Cristo más claramente y amarlo más. Los sermones simples buscan exaltar a Cristo más que cualquier otra cosa.