Liderazgo

Orando las «Cuatro Grandes» de manera corporativa

Artículo
24.05.2018

Todos hemos sido parte de iglesias donde la oración está presente pero no tiene propósito o fuerza. Desafortunadamente, la oración en la iglesia muchas veces se ve como la oración que hacemos antes de comer algún alimento, es obligatoria y todo el mundo respeta tu decisión de hacerla pero nadie realmente recibe mucho de ella. Esto la reduce a ser la mejor herramienta para cambiar de una actividad a otra. Hagamos que todos cierren sus ojos e inclinen su cabeza para que la transición del equipo de alabanza fuera y dentro del escenario no sea tan difícil.

La oración se ha convertido en el acto de apertura para la entrada al sermón del domingo. A pesar de todo, el pastor del siglo diecinueve E. M. Bounds nos recuerda, «hablar con los hombres de parte de Dios es algo grandioso pero hablar con Dios de parte de los hombres es aún más grandioso».

Con eso en mente, la oración es importante para nosotros en Cornerstone, la iglesia que pastoreo. No queremos que nuestros miembros y visitantes solo escuchen de Dios a través de canciones y sermones predicados del púlpito. Si ese fuera el caso, sería fácil para las personas sentirse como espectadores y ese no es el objetivo de la adoración corporativa. El objetivo son los servicios personales y los participativos. Queremos que aquellos que asisten tengan la oportunidad de comprometerse con Dios de manera relacional y vemos que la oración es una parte crítica para cumplir este objetivo.

Todo el mundo en la iglesia sabe que debemos orar, pero como oras hace la diferencia y por eso es que utilizamos la oración corporativa como una manera de enseñar a nuestra iglesia a comprometerse con Dios.

Hay tres cosas que esperamos que sucedan a través de esta disciplina.

Primero, queremos que nuestras oraciones aborden conceptos equivocados; segundo, queremos orar por cosas que muchos descuidamos como orar por las autoridades del gobierno; y tercero, queremos demostrar que la oración considerable no necesita de una cantidad de tiempo considerable. Se puede hacer mucho en cinco minutos. En pocas palabras, hemos aprendido a no asumir que las personas saben cómo orar y por eso incluimos a los «cuatro grandes» de manera específica cuando nos reunimos.

ADORACIÓN

La adoración establece el fundamento para nuestro tiempo con Dios. Queremos establecer en los corazones y mentes que es un honor hablar con Dios. La mayoría de nosotros está tan familiarizado con la oración que se acerca a Dios con ligereza. Queremos eliminar eso desde el inicio de nuestro servicio y en lugar de eso recordar el carácter majestuoso de Dios, quien es él y lo que ha hecho en Cristo por los que no lo merecen. Debido al gran sacrificio de Jesús, podemos acercarnos a Dios con valentía, pero las oraciones de adoración también nos recuerdan que debemos acercarnos a él con humildad.

CONFESIÓN

Si adoramos bien entonces la confesión se convierte en un reflejo del alma, el próximo paso lógico. Mientras reflejamos la santidad de Dios nuestra pecaminosidad se convierte en algo evidente y por eso somos dirigidos a la confesión.

Es nuestra esperanza que conforme escuchamos a un miembro de la familia de nuestra iglesia confesar el pecado, pensemos para nosotros mismos: «yo también». Muchas veces minimizamos el pecado en nuestra vida, pero cuando escuchamos a otros confesar somos motivados a buscar en nuestros corazones y descubrir los pecados que hemos pasado por alto. Esto no nos lleva al desánimo sino a la dependencia y gozo porque en esos momentos somos especialmente recordados de la fidelidad y bondad de Dios (Juan 1:9).

La confesión hecha correctamente provoca adoración. Sin embargo, debido a que nos desafía a explorar la oscuridad de nuestra vida, muchas veces la abandonamos y nos perdemos de experimentar el gozo que nos da Dios. Asegúrate de que cualquier oración de confesión sea seria y con arrepentimiento, pero el tiempo siempre debe terminar con regocijo como sucedió con David en el Salmo 32:

«Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño».

ACCIÓN DE GRACIAS

Todos reconocemos la omnipotencia de Dios, pero si no tenemos cuidado este reconocimiento puede afectar nuestro deseo de adorar a Dios con una acción de gracias sincera.

Hay muchas cosas en este mundo que están quebrantadas, cosas que queremos que Dios arregle. Sin embargo, como cristianos sabemos que la acción de gracias muchas veces es el mejor antídoto para las quejas. En nuestras reuniones de domingo utilizar un tiempo específico para dar gracias a Dios por quien Él es y lo que hace es muy importante. Después de todo, un espíritu quebrantado y oprimido puede ser un gran obstáculo para escuchar las palabras de gracia de Dios hacia nosotros (Éxodo 6:9).

Por tanto, en nuestras oraciones de acción de gracias queremos recordarnos unos a otros ser agradecidos y muchas veces necesitamos a alguien que nos dirija hacia esa dirección. En resumen, deseamos estar conscientes de los males del mundo pero no ciegos de la bondad de Dios en la que hemos estado, como dice Pablo, como entristecidos, mas siempre gozosos (2 Corintios 6:10).

SÚPLICA

Mientras los miembros de la iglesia nos dirigen en oraciones de adoración, confesión y acción de gracias, como pastores hemos decidido tomar la dirección en nuestras oraciones de súplica. Queremos ampliar el horizonte de lo que nuestra congregación y comunidad creen que pueden pedir a Dios.

Las personas generalmente están muy cerca de la manera como se comprometen con Dios. Cuando piensan en la oración normalmente piensan solo en pedirle cosas a Dios. Esperamos abordar eso en las maneras que utilizamos las oraciones mencionadas anteriormente.

De la misma manera, he encontrado personas que tienden a estar muy cerca aun en las cosas que le piden a Dios. Queremos comunicar claramente que está bien pedirle a Dios por la sanidad de una persona enferma, está bien repetir la misma oración y está bien pedirle a Dios cosas sin frases como «si es tu voluntad». Por supuesto, siguiendo a Jesús en la oración del Padre Nuestro, deseamos que la voluntad de Dios sea hecha sobre todo lo demás.

Pero lamentablemente muchos de nosotros dudamos de la capacidad y deseo de Dios para hacer grandes cosas en nuestra vida. Como iglesia, ¡queremos reflejar la grandeza de Jesús pidiendo cosas grandes en su nombre! La belleza en esto es que muchas veces Dios responde «NO» y por eso así podemos crecer juntos como familia. Por el otro lado, muchas veces Dios va más allá de lo que pedimos o imaginamos; él responde «SÍ» y así nuestra fe es fortalecida.

Como iglesia, queremos que la adoración sea congregacional y no privada; queremos que las mujeres y los hombres dirijan nuestra adoración de la manera que lo especifica la Biblia y queremos mostrar a diferentes personas del pueblo de Dios hablándole a Dios de diferentes maneras.

Todo esto es posible porque la oración corporativa es un aspecto clave de nuestra reunión del domingo. Nuestra comunidad y aun los visitantes pueden verse a sí mismos en la persona que ora mientras es recordado que la oración significativa puede suceder de varias maneras durante un corto período de tiempo. Y debido a que incluimos elementos de adoración, confesión, acción de gracias y súplica en nuestra reunión tenemos la oportunidad de mostrar el alcance emocional que debe ser parte de una relación con Dios.

CONCLUSIÓN

Cuando le hablamos a un mesero en el restaurante, simplemente presentamos peticiones. Si estás en la presencia de alguien que admiras, primeramente acumulas elogios sobre ellos. Ambas respuestas hablan de una relación superficial, pero Dios quiere una relación profunda con su pueblo y mientras más profunda la relación más variada es la comunicación.

Traducido por Samantha Paz.