Pastoreo

¿Muy grande para la disciplina? Cómo una Mega-Iglesia practica Mateo 18

Artículo
06.05.2019

«Estamos comprometidos con ser pequeños porque creemos en el pastoreo».

Me estaba reuniendo con algunos líderes de una iglesia pequeña mientras ellos buscaban su próximo pastor, y les pregunté sobre su visión para el ministerio. Su conexión defectuosa entre el tamaño y el pastoreo no sólo me sorprendió, por decir algo, sino que también luché para no sentirme ofendido. Después de todo, mi iglesia no es pequeña y el comentario implicaba que las iglesias grandes no creen en el pastoreo.

En un sentido, lo entendí. Hay muchos ejemplos de mega-iglesias que han abandonado el hecho de que los ancianos cuiden de la congregación a nivel personal. La cantidad de personas y el tamaño del ministerio parecen hacer que sea imposible conocer las luchas de los miembros. En estas iglesias, los ancianos funcionan más como una junta de directores. La iglesia se siente corporativa. Conocer el estado espiritual de las personas es delegado a pequeños grupos voluntarios.

En lo que se refiere a disciplina de iglesia, existe un refrán conocido: «la mega-iglesia es simplemente muy grande para la disciplina». ¿Pero tiene que ser de esta manera? Espero que no. De hecho, nuestra iglesia está tratando de navegar nuestro camino hacia estos desafíos mientras dirigimos los 2,402 miembros que llaman a la Iglesia College Park su hogar. En cambio, creemos que somos muy grandes para no disciplinar. ¿Cómo es que el pastoreo y la disciplina funcionan en una iglesia grande? Implica convicción, cuidado y celebración.

CONVICCIÓN

Practicar la disciplina de iglesia en cualquier iglesia—pero especialmente en iglesias grandes—debe ocurrir a partir de una convicción sobre crecimiento espiritual, el papel de los ancianos, y la autoridad de la Palabra.

El crecimiento espiritual es un proyecto comunitario. Aunque las personas se convierten individualmente, su crecimiento espiritual está conectado a una comunidad de creyentes que ayudan y reflejan su madurez. Un creyente es parte del cuerpo, un grupo de personas cuya vitalidad espiritual está interconectada. Nuestra convicción sobre la vida cristiana como comunidad requiere que nosotros nos preocupemos por el fracaso o éxito espiritual de los demás.

Según escuché decir anteriormente a Mark Dever, «tu vida espiritual es un asunto de todos».

En lo que se refiere a los ancianos, creemos que el pastoreo del rebaño de Dios es su responsabilidad primaria (1 Pedro 5:2). Los ancianos darán cuenta de las almas de las personas (Hebreos 13:17). Aunque valoramos el papel del gobierno, no permitimos que la función pastoral (conocer, alimentar, liderar y proteger) sea puesta a un lado o delegada a otros. Los ancianos deben ser pastores.

En lo que se refiere a la práctica de la disciplina de iglesia, esto también requiere una convicción bíblica. Creemos que Mateo 18 es un mandato dado por Dios. Desde la fundación de nuestra iglesia en los años 1980, ha existido un fuerte compromiso que se ha vivido a partir de este texto. Conforme la iglesia crecía de 40 a 4,000, la pregunta nunca fue si practicaríamos la disciplina; sino cómo lo haríamos. Nuestras convicciones hicieron que la disciplina de iglesia fuera algo no negociable, y ahí donde cada iglesia debe comenzar, aún las mega-iglesias.

CUIDADO

Sin embargo, las convicciones no llegan muy lejos. Si no existiera un proceso sabio y creativo, fuera fácil permitir que los obstáculos de una iglesia grande se conviertan en barreras. Por tanto, hay diferentes pasos sabios que consideramos.

Primero, tenemos un proceso de membresía formal y un pacto de iglesia visible. Cada persona debe pasar por nuestra clase de membresía y debe ser entrevistada por un anciano. Queremos estar seguros de que entienden quienes somos como iglesia, lo que creemos, nuestra visión en lo que se refiere al crecimiento espiritual, y nuestro compromiso en practicar la disciplina correctiva restauradora. Asegurar todo esto es algo claro, cada persona firma un documento antes de la membresía donde afirma su entendimiento de estas convicciones.

Segundo, también trabajamos duro en la creación de una cultura de preocupación mutua. Hablamos sobre la disciplina de iglesia; y enseñamos sobre ello. Nuestro entrenamiento para líderes de grupos pequeños incluye instrucción sobre diferentes niveles de cuidado espiritual. Su manual incluye una sección sobre como es aplicado Mateo 18 en nuestra iglesia. Nuestros líderes de grupos pequeños están conectados con nuestros ancianos a través de una estructura de supervisión que provee una forma de contactar a un anciano cuando es necesario.

Tercero, tenemos un comité de disciplina activo. Ellos sirven como los mayordomos prácticos de nuestro proceso disciplinario como iglesia. Si nuestra conversación de dos a uno no ha sido exitosa, este grupo de líderes piadosos es reclutado. Ellos se reúnen con las partes involucradas y a través de la oración diseñan un camino a seguir. Ellos monitorean el estatus de las personas que están bajo su cuidado, y hacen recomendaciones a los ancianos sobre los próximos pasos a seguir cuando es necesario.

Finalmente, nuestros ancianos reciben las recomendaciones del comité y votan para llevar el asunto a nuestros miembros durante una reunión congregacional. Nuestro primer paso público es llevar el asunto como un motivo de oración («dilo a la iglesia»). En este momento sombrío, le recordamos a nuestros miembros la necesidad de la disciplina de iglesia, compartimos el nombre del miembro de la iglesia, e identificamos los términos generales de la naturaleza de la preocupación. Invitamos a la iglesia a ayudar a llevar al miembro al arrepentimiento mientras le damos al hermano o hermana tiempo para escuchar.

Si esto no funciona, los ancianos llevan a cabo el paso público final: una recomendación de remoción («que él sea para ti como un gentil o un colector de impuestos»). Invitamos a la iglesia a votar, buscando su afirmación durante este paso final. El proceso de diferentes pasos es llevado a cabo con personas que se mueven constantemente hacia adentro y hacia afuera de la esfera del comité de disciplina. Nos regocijamos de que muchas personas son ayudadas y restauradas en el proceso antes que ser removidas. Pero la acción oficial de remoción es una parte de la vida del cuerpo de nuestra iglesia.

CELEBRACIÓN

Puede que pienses que es extraño incluir una celebración en esta discusión. Pero es importante recordar que el objetivo de la disciplina es siempre la restauración. Por tanto, cuando la restauración es llevada a cabo nos regocijamos. Algunas de nuestras reuniones congregacionales más destacadas han sido sobre la restauración de miembros que han sido disciplinados. Conforme Dios trae arrepentimiento y nuestros ancianos afirman la veracidad del tiempo de prueba de la transformación de la persona, invitamos a la iglesia a darle la bienvenida de vuelta a la familia de la iglesia al hermano o hermana. No existe un voto más entusiasta y rendentor que este. Y muchas veces tenemos personas que comentan: «esto es lo que significa ser la iglesia».

Están en lo correcto.

¿Es difícil practicar la disciplina de iglesia en una iglesia grande? ¡Absolutamente no! Navegar en la complejidad y crear un proceso funcional requiere mucho esfuerzo. Pero eso es posible. Y vale la pena. Una iglesia no tiene que ser pequeña para pastorear a su gente. Simplemente tiene que estar convencida de que en lo que se refiere a disciplina de iglesia, el tamaño no es una excusa. No existe una iglesia que sea muy grande para ser disciplinada.