Pastoreo

Moldeándonos unos a otros con sus palabras: Dando y recibiendo crítica piadosa

Artículo
30.07.2018

«Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo».

Proverbios 27:17(RVR1960)

La crítica es algo que a la mayoría de nosotros nos disgusta. Naturalmente queremos evitar las conversaciones difíciles donde nuestras acciones, motivos, o ministerios se someten al microscopio de otra persona. Al mismo tiempo, a muchos de nosotros no nos gusta compartir alguna crítica o críticas con los demás porque no queremos parecer críticos injustos o exponernos al riesgo de herir los sentimientos de alguien.

Aunque pueda parecer antinatural, sugiero que dar y recibir crítica piadosa es un elemento necesario en la vida de las relaciones y de las iglesias saludables. Si tenemos la intención de ayudar a la gente a crecer en la piedad, pero no podemos ofrecer una crítica piadosa, no vamos a ser de mucha ayuda. Dios usa a su pueblo para hablar la verdad el uno al otro en amor, y esto incluye una crítica verdadera. Si estás falto de este elemento en tus relaciones de discipulado, eres como un pastor sin cayado.

¿QUÉ ES LA CRÍTICA PIADOSA?

Las palabras «crítica» no aparece mucho en nuestras Biblias en español, pero el concepto ciertamente aparece. Términos tales como reprensión, desaprobación, corrección, amonestación, y la instrucción captan la misma idea. Este es mi intento para dar una definición de lo que es la crítica piadosa: dar una evaluación correctiva acerca de otra persona y su servicio al Señor con la intención de ayudar a esa persona a crecer en su fidelidad a Dios.

En el caso de este artículo, me estoy centrando en el concepto de dar y recibir crítica piadosa dentro del contexto de una relación cristiana. Esto puede ser entre un esposo y una esposa, amigos, miembros de la iglesia, o el personal de la iglesia. También quiero enfatizar que estamos hablando de crítica piadosa. Esto es importante porque no todas las críticas son piadosas. Algunas críticas son satánicas.

Algunas personas dan críticas inspiradas por la carne pecaminosa (1 Corintios 3: 3) que carece de sabiduría espiritual (Santiago 3: 14-16) y no hace nada más que lastimar a otros (Gálatas 5:15). Muchas veces esta crítica impía tiene el propósito de destruir a otros y elevarse a uno mismo para parecer ser «espiritual» (Lucas 18,11-14, Proverbios30:32). Este ataque insensible carece de gracia constructiva y deja a la gente herida en lugar de ayudarlas. Para ayudarnos a evitar este tipo de crítica, me gustaría compartir algunas sugerencias sobre cómo debemos dar y recibir críticas piadosas.

COMO DAR CRITICA PIADOSA

  1. El objetivo es el crecimiento

El principal objetivo en cualquier relación cristiana debe ser ayudarnos mutuamente a crecer en Cristo (Efesios 4: 14-15). Esto significa que las críticas deben tener el propósito de edificar, no derribar (2 Corintios 13:10). Así que cuando tu hablas, considera con oración cómo tus palabras pueden ofrecer gracia constructiva que ayude a otros a madurar en Cristo (Efesios 4:29). Muéstrales cómo tu corrección, si se aplica, puede ayudarles a reflejar mejor la gloria de Dios (Mateo 5:16).

  1. Criticar humildemente

El orgullo se deleita en criticar a otros. Por lo tanto, si estás entusiasmado con publicar críticas, podría ser una señal de que el orgullo está guiando tu corazón. La mejor manera de crecer en humildad es pasar tiempo agradeciendo a Dios por las muchas maneras que él te ha corregido con gracia. Recuerda cómo el Evangelio es una buena noticia para ti y anímate nuevamente al ver la gracia que Dios te ha demostrado (Efesio 2, 1-5). Esto te ayudará a sacar el viga de su propio ojo antes de ayudar a alguien a sacar la mota de la suya (Mateo 7:1-5).

  1. Dar ánimo con tu crítica

La crítica debe ser ofrecida casi siempre con una dosis sana de ánimo. Esto no es un truco psicológico para evitar herir sentimientos; más bien, es una manera de afirmar que Dios está trabajando en ellos, a pesar de su necesidad de seguir creciendo.

Por ejemplo, cuando nuestro personal me ofrece retroalimentación sobre mi liderazgo o predicación, necesito que me ayuden a ver lo que necesita cambiar y lo que debo seguir haciendo. Señalar evidencias de gracia junto con áreas para mejorar hará que tus conversaciones críticas sean aún más útiles. Puedes leer más acerca de cómo dar ánimo aquí.

  1. Se pensativo

Considera lo que debes decir antes de decirlo (Proverbios 29:20). Esto te ayudará a notar la diferencia entre cosas superficiales y llegar al punto que necesita ser comunicado. En oración, pregúntate: «¿Cuál es el tema principal que necesito abordar? ¿Qué espero que recuerden de nuestra conversación? ¿Qué es lo que realmente hay que decir y lo que se puede pasar por alto?». Este trabajo servirá tanto a ti como a la persona con la que te enfrentas.

  1. Se claro

Cuando hagas crítica, sé lo más claro posible. ¿Estás hablando de una cuestión de pecado o de un asunto de personalidad? ¿Es esto una gran cosa o algo que podría convertirse en un gran problema? Una forma de lograr mayor claridad es usando ejemplos.

Por ejemplo, no te limites a decir «eres grosero». Puedes intentar decirlo así: «Sé que tienes buenas ideas, pero he notado que tiendes a interrumpir a la gente cuando hablan. No estoy seguro si has notado que haces esto, pero puede hacer que la gente sienta que no necesitas escuchar lo que tienen que decir». Ser claro en tu crítica te ayudará a asegurarte de llegar al corazón del asunto.

  1. Trata las cosas con delicadeza

Envuelve tus palabras de corrección con dulzura. El amor busca comunicar la verdad de una manera que pueda ser fácilmente recibida. Es una marca de madurez espiritual ayudar con delicadeza a las personas a crecer en su salud espiritual (Gálatas 6: 1). La mansedumbre no debe ser vista como debilidad, sino más bien como una postura del corazón que Dios puede usar para llevar a otros al arrepentimiento (2 Timoteo 2: 24-26). Una manera de crecer en mansedumbre es pensar cómo quisieras que alguien te dijera si te están dando la misma crítica (Mateo 7:12). ¿Cómo se les puede mostrar honor mientras les ayudas a crecer (Romanos 12:10)? Al considerar cómo van a escuchar lo que tú dices, puedes dar forma a tus palabras para que las digas con delicadeza.

  1. Sea paciente

«El amor es paciente» (1 Corintios 13: 4). Recuerde que algunos hábitos o pecados toman tiempo para ser corregidos, especialmente cuando son problemas profundamente arraigados en el corazón. Ten una visión a largo plazo en tu relación y pídele a Dios que te ayude a recordar cuán paciente ha sido contigo (Éxodo 34: 6). Esto te mantendrá humilde ante Dios y paciente con aquellos a quienes estás ayudando a corregir.

  1. Ora

Ruth Graham dijo una vez sobre su marido: «Mi trabajo es amar a Billy; es tarea de Dios cambiarlo». Hay mucha sabiduría en esta declaración. Aunque podemos llevar la verdad a un corazón, sólo Dios puede hacer crecer esa semilla (1 Corintios 3: 6). Lo que esto significa para nosotros es que si no estamos orando por la gente, no debemos tratar de cambiarlos. Sólo Dios es capaz de cambiar a una persona, así que implora delante de él en nombre de otras personas.

CÓMO RECIBIR CRÍTICA PIADOSA

  1. Ten hambre de crecer

¿Deseas crecer en madurez espiritual? ¿Te apetece parecerte más a Jesús? Si es así, entonces tú debes hacer todo lo posible para mortificar el orgullo que quiere proteger tu imagen. Cuando otros nos critican, nuestra reacción natural es defendernos y hacer excusas ante las críticas que plantean.

Hermanos y hermanas, mortifiquen el ídolo de la imagen. Proverbios 12:1 dice: «El que ama la instrucción ama la sabiduría; Mas el que aborrece la reprensión es ignorante». La razón por la cual son necios los que odian la reprensión es porque no hay nada mejor que ser corregidos para la gloria de Dios. Así que suplica a Dios que te haga querer crecer en santidad y utilidad por encima de todas las cosas. Pídele que te ayude a no temer ser fortalecido al ser humillado por la ayuda de aquellos que están hablando en tu vida.

  1. Supones que necesitas ser corregido

Proverbios 12:15 nos recuerda que «El camino del necio es derecho en su opinión; Mas el que obedece al consejo es sabio». ¿Asume que necesitas a la gente en tu vida para criticarte y corregirte? ¿Asume que los demás pueden ver cosas en las que tú podrías estar ciego? Es tonto presumir que, incluso en nuestros mejores días, no podemos ser ayudados por la perspectiva crítica de los demás.

  1. No te ofendas fácilmente

Spurgeon una vez sabiamente aconsejó: «Si alguno piensa mal de ti, no te enojes con él, porque eres peor de lo que él piensa». El orgullo en nuestros corazones a menudo se enciende cuando alguien nos habla palabras correctivas. Pídele a Dios que te ayude a recordar que no importa lo que alguien te diga, es mucho menos cortante de lo que Dios te ha dicho en el evangelio.

  1. 4. Has preguntas clarificadoras

Cuando alguien te ofrece una crítica, dale las gracias por ayudarte a crecer y luego dale seguimiento con algunas preguntas. Pide ejemplos para ayudarte a entender mejor. Pide sugerencias sobre cómo puedes cambiar. Haciendo esto, convierte las críticas en una conversación, que es lo mejor para que el crecimiento suceda.

  1. Supones que hay al menos algo de verdad en lo que otros te dicen

La gente no es infalible, por tanto hay ocasiones en que sus palabras de crítica estarán desatinadas e injustificadas. Tu primera respuesta no debe ser lanzar justificaciones en cuanto a  lo que están diciendo, sino ver qué hay de verdad en sus palabras. Es raro que tu no puedas encontrar un poco de oro incluso en un montón de basura.

  1. Mantén la iglesia en mente

Cuando tú eres corregido por otros, no eres él único que se beneficia. Por cuanto ustedes son parte del Cuerpo de Cristo, su crecimiento significa cosas buenas para todos (1 Corintios 12). Probablemente podría enumerar 10-15 correcciones que he recibido a lo largo de los años que alteraron significativamente el curso de mi vida y mi ministerio.

Uno que recuerdo con más frecuencia fue en mi primer año de predicación cuando un amigo me indicó que a menudo predicaba la cruz, pero rara vez mencionaba la resurrección de Jesús. Él me animó a sacar a Jesús de la tumba en mi predicación. Me animó a que lo hiciera, y estoy agradecido a los muchos otros que me han amado lo suficiente como para compartir su crítica piadosa conmigo.

  1. Hazlo para la gloria de Dios

1 Corintios 10:31 dice: «Si coméis o bebéis o hacéis lo que hagáis [incluyendo dar y recibir críticas], hacedlo todo para la gloria de Dios». Esto significa que nuestro objetivo en dar, recibir y aplicar la crítica debe ser siempre para ayudar a que Dios sea visto claramente en nuestras vidas y en las vidas de otros. Si la fama de Dios es nuestro mayor objetivo, guardará nuestros corazones en lo que pueden ser conversaciones difíciles y abrumadoras

CREAR UNA CULTURA DE MUTUA EDIFICACIÓN EN LA IGLESIA

Lo que no queremos hacer es crear una cultura de críticos que constantemente se miran unos a otros para buscar errores. Pero lo que queremos ver es que una iglesia profundice en su amor y cuidado uno por el otro tanto que está dispuesta a entablar conversaciones profundas, dolorosas, llenas de gracia, útiles y que traerán a Dios gran gloria.

  1. Predica el evangelio

Cuanto más predicamos y aplicamos el evangelio a nosotros mismos y a otros, más estaremos preparados para dar y recibir una crítica centrada en la gracia. Para aprender más sobre la cruz y la crítica, recomiendo este artículo excelente por el Dr. Alfred J. Poirier.

  1. Sé de ello

Los pastores y los que son espiritualmente maduros deben servir como modelos para los que les rodean (1 Corintios 11:1). ¿Estás abriendo a la crítica como modelo para tu rebaño? ¿Cómo estás ofreciendo e invitando a la crítica piadosa como parte de tus citas con tu esposa, reuniones familiares, reuniones de personal o relaciones de discipulado?

  1. Invítalo

Haz que el dar y recibir crítica piadosa sea una parte normal de tus relaciones de discipulado. Esto no significa que siempre deben estar criticándose, pero sí significa que desean darse permiso mutuo para hablar libremente el uno al otro. A menudo digo a la gente: «Tienes permiso en cualquier momento para señalar cualquier cosa en mi vida que creas que necesito escuchar». Yo no digo eso a todo el mundo, pero las personas que estoy discipulando saben que tienen rienda suelta a acercarse a mí y hacer cualquier pregunta. Esto ha demostrado ser una práctica maravillosamente fructífera y liberadora para mí.

  1. Organízalo

Encuentra maneras de dar y recibir retroalimentación como una parte estándar de tu vida. Durante las noches de cita, mi esposa y yo a veces hacemos las preguntas « ¿Qué es algo que te gustaría que dejara de hacer? ¿Qué es lo que quieres que comience a hacer? ¿Y qué es algo que te gustaría que siguiera haciendo?». De la misma manera, nuestras reuniones de personal incluyen oración, planificación y evaluación de los servicios del domingo anterior. Este tiempo de recibir retroalimentación sobre mi predicación ha sido invaluable en mi crecimiento como un ministro de la Palabra de Dios.

  1. Guárdate de cultivar un espíritu crítico

Si eres parte de una iglesia que da y recibe críticas piadosas, a veces serás tentado a desarrollar un espíritu crítico. Cada canción, cada oración, cada sermón, cada conversación podría estar bajo escrutinio. Debemos guardar nuestros corazones contra esta cualidad pecaminosa. No es piadoso ser un criticón, pero es piadoso poder ayudar a otros con la crítica. Comprender esta distinción es esencial para la vida de cada persona.

  1. Cultiva simultáneamente una cultura de ánimo

Una cultura de ánimo es la clave para una cultura sana de crítica. No estoy seguro de lo que es una proporción saludable, pero espero que mi esposa, hijos, amigos y compañeros en el ministerio escuchen 5-10 veces más estímulo de mí parte que lo que escuchan de críticas. Si el ánimo es intencional, persistente y honesto, entonces la crítica servirá como un paño de pulido en los corazones del otro. Si no lo es, entonces se convertirá en un lanzallamas.

  1. Ora por ello

Ora para que Dios pueda crear una cultura en tu iglesia que desee ayudarse mutuamente a crecer. Ora para que te dé a ti y a otros la sabiduría al animarse mutuamente a la piedad (Hebreos 10:24-25). Ora para que cultive humildad en tu iglesia que se deleita en ser corregido de acuerdo a la verdad de Dios (Hechos 17:11). Y sobre todo, ora para que al hablar la verdad en amor, la iglesia sea edificada en un cuerpo que da gloria a Jesús (Efesios 4:15). 


Traducido por Abraham Armenta, México.