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Misiones – Clase 9: Misiones a corto plazo

Artículo
28.03.2019

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Clase esencial
Misiones
Clase 9: Misiones a corto plazo


Esquema resumen

1. ¿Qué es la obra misionera a corto plazo?
2. ¿Hay ejemplos de la obra misionera a corto plazo en la Escritura?
3. ¿Es útil la obra misionera a corto plazo?
4. ¿Cómo podemos maximizar la utilidad de los viajes a corto plazo?

Introducción
Hace un par de semanas, comenzamos a reflexionar específicamente sobre lo que significa llevar el evangelio a todas las naciones; de dejar intencionalmente nuestros países y vivir en otro con el propósito de compartir nuestra fe con quienes allí viven, del mismo modo como estamos llamados a hacerlo aquí si nos quedamos. La semana pasada, vimos el tema específico de los métodos misioneros y de cómo la forma de la expiación (la muerte de Cristo por los hombres y mujeres de cada tribu, lengua, pueblo y nación) moldea nuestra metodología para la obra misionera (llevar el evangelio a cada tribu, lengua, pueblo y nación). El día de hoy, queremos considerar una manera específica de cumplir con el compromiso de apoyar el avance del evangelio a las naciones: los viajes misioneros a corto plazo.

Éste es ciertamente un tema oportuno, ya que muchos de nuestros miembros están actualmente involucrados en viajes a misioneros a corto plazo o lo estarán.

1. ¿Qué es la obra misionera a corto plazo?
Antes de comenzar a estudiar el tema de las misiones a corto plazo, necesitamos definir lo que queremos significar con dicho término. ¿Qué piensas cuando alguien menciona un viaje o proyecto misionero «a corto plazo»? ¿Qué pasa por tu mente?

A. Obra misionera: Traspasar límites culturales, idiomáticos o geográficos para expandir la causa del evangelio.

B. A corto plazo: La persona está allí, por lo general, menos de un año. A menudo solo unas pocas semanas. La IMB considera que algo a corto plazo, es un período de tiempo menor a 2 años.

C. He aquí unos cuantos ejemplos de misiones a corto plazo:
i. Viajes cortos para animar a misioneros al cuidar de sus hijos durante una reunión o conferencia. Nuestra iglesia ha enviado a miembros para hacer esto en múltiples ocasiones.
ii. Viajes para conocer a los lugareños y entregar copias de la Biblia en zonas donde los misioneros a largo plazo no podrían hacerlo por temor a ser expulsados del país (Por ejemplo: ser extensibles para la gloria de Dios).
iii. Otros ejemplos serían proyectos especiales como obras de asistencia médica, o construir una iglesia, o una escuela bíblica de vacaciones.
iv. Otro tipo de viaje sería ayudar a los misioneros a largo plazo a desarrollar relaciones con los lugareños a través de la enseñanza de un idioma o de llevar a cabo talleres que brindan conocimientos en un área determinada a los lugareños. Por ejemplo: La mejora de métodos agrícolas, de cocina, computadoras, etc.

2. ¿Hay ejemplos de la obra misionera a corto plazo en la Escritura?
Muchos cristianos estadounidenses están involucrados en viajes misioneros a corto plazo. Sin embargo, antes de considerar cualquiera otra de las facetas de la obra misionera a corto plazo, necesitamos examinar si existe una base bíblica para la obra misionera a corto plazo. ¿Se ejemplifica la obra misionera en la Biblia o es solo una innovación de occidentales inconstantes que no quieren comprometerse a hacer algo difícil a largo plazo?

Específicamente, sería útil mirar y ver si la práctica de las misiones a corto plazo ha tenido lugar en las primeras obras misioneras de los apóstoles, como observamos en la Escritura. Podrías considerar preguntar: ¿A cuál libro de la Biblia debemos acudir? Para considerar esto, podemos ir a la historia de las primeras misiones cristianas en el libro de los Hechos.

A. Pedro en Hechos 10

Veamos Hechos, capítulo 10. Un posible ejemplo de misiones a corto plazo en la iglesia primitiva es la visita de Pedro a los gentiles en la casa de Cornelio en Hechos 10. Como podrás recordar de hace un par de semanas atrás, Dios envió una visión a Cornelio y a Pedro, para que Pedro dejara Jope y viajara a Cesarea para anunciar el evangelio a Cornelio. En este viaje, Pedro tenía que cruzar una gran barrera cultural, ya que Dios le enseñaría que no debía considerar a los gentiles como inmundos; que su plan era salvar tanto a gentiles como a judíos. Y de estos pasajes en el capítulo 10, parece que este viaje misionero solo le tomó unos pocos días antes de que dejara a Cornelio (vv. 23, 24, 30, 48).

B. Otros ejemplos: Los viajes misioneros de Pablo en Hechos

También podemos ver ejemplos de viajes misioneros a corto plazo en la vida de Pablo. En el libro Short-term Missions [Misiones a corto plazo], Mack Stiles resume la primera travesía misionera de Pablo como una serie de viajes a corto plazo de un área a otra. Señala que la iglesia en Antioquía comisionó a Pablo y a Bernabé para la obra misionera en la primavera de lo que podría haber sido el año 48 A.D. (Hechos 13:3). Entre otras cosas, esto indica que desde un principio, la iglesia entendía que incluso las misiones a corto plazo debían constituir principalmente la obra de la iglesia y no simplemente la elección privada de un cristiano acerca de cómo usar sus vacaciones… Hablaremos más sobre esto, luego.

Pablo y Bernabé primero viajaron a Chipre, donde se dedicaron a predicar el evangelio en toda la isla (Hechos 13:4). Luego zarparon hacia Panfilia, donde estuvieron cerca de dos o tres semanas, y fueron expulsados de esta región por los judíos después de que muchos creyeron (Hechos 13:13). Luego, después de viajar por tierra, llegaron a Iconio, y permanecieron allí quizá cuatro o cinco meses donde enfrentaron igual aceptación y oposición (Hechos 13:51). En la primavera de lo creemos era el año 49 A.D., viajaron a Listra y Derbe, donde se quedaron algunos meses (Hechos 14:6). En Derbe, Pablo y Bernabé pasaron su verano animando a los nuevos cristianos y regresaron a Antioquía, gozosos, en lo que puede haber sido finales del verano del 49 (Hechos 14:27). De lo que podeos deducir, todo el viaje (realmente una serie de viajes cortos) duró alrededor de un año y medio.

El segundo viaje misionero parece haber sido similar. Sus estadías en las ciudades duraban en promedio quizá tres meses por cada localidad que visitaban. Las iglesias en Filipos y Tesalónica fueron establecidas en cuestión de semanas y Pablo partió bastante rápido luego de eso.

Ahora bien, ciertamente esto no significa que deberíamos hacer todo viaje misionero de esta manera, pero sirve como un claro ejemplo de que la obra misionera a corto plazo ha sido usada poderosamente como uno de los medios a través de los cuales Dios avanzar el evangelio. Mudarse a un lugar y vivir allí por décadas para adentrarse en la comunidad es grandioso, pero no es el único ejemplo que vemos en la Biblia.

3. ¿Es útil la obra misionera a corto plazo?
No obstante, también es bueno que consideremos si tal enfoque es realmente útil en nuestro contexto actual.

Dado que la Escritura no ordena los viajes misioneros a corto plazo como la principal metodología o como parte necesaria de la evangelización, es conveniente examinar su aparente utilidad.

En relación a esto, quiero sugerir al menos tres grandes formas en que la obra misionera a corto plazo contribuye al esfuerzo general de llevar el evangelio por todo el mundo.

A. La obra misionera a corto plazo puede ser de estimulo para los misioneros a largo plazo.

Primero, las visitas por parte de voluntarios a corto plazo pueden fomentar la comunión cristiana y brindar estimulo espiritual; como otros han observado de trabajar especialmente en países con acceso restringido donde hay pocos cristianos, el aislamiento y la falta de compañerismo es a menudo un desafío para los misioneros a largo plazo. Un viaje a corto plazo puede alentar grandemente a un misionero a largo plazo al brindarle compañerismo y apoyo. En lo que respecta a los misioneros financiados por nuestra iglesia, intentamos que alguien los visite al menos una vez al año.

Otra manera en que estos viajes pueden animar a los misioneros a largo plazo es proveyendo ayuda práctica con proyectos especiales que puedan promover el ministerio en esos lugares. Por ejemplo, el verano pasado, algunos miembros de nuestra iglesia hicieron viajes a corto plazo con tal fin; prestar asistencia con cosas como ayudar a mejorar la calidad del agua y brindar asesoría en habilidades comerciales.

Finalmente, deberíamos destacar otro punto aquí. Aunque los viajes a corto plazo pueden ser de gran ayuda, debemos ser cuidadosos en proteger a los misioneros a largo plazo y a los creyentes locales en términos de su seguridad. Discutiremos eso más detalladamente la próxima semana en el contexto de países cerrados. Obviamente, no queremos actuar negligentemente de una manera que resulte en la expulsión de los misioneros de ese lugar o que comprometa la seguridad de los creyentes locales.
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B. La obra misionera a corto plazo puede ayudar a los participantes a probar un llamado a servir a tiempo completo.

i. Parte de un llamado puede ser la evidencia de frutos. Los viajes a corto plazo te permiten probar tus frutos en otro contexto cultural, al ver cómo te relacionas con otras personas.

ii. Determina tu capacidad para adaptarte a ambientes extraños. Por ejemplo, existen condiciones particulares tales como el calor o frío extremos en los cuales puede que no trabajes bien; eso impide que funciones al máximo. ¿Eres alguien que puede vivir y crecer en condiciones primitivas? Un viaje a corto plazo es una buena manera de probar ese tipo de cosas.

iii. Te permite probar los deseos de tu corazón. Creo que, en ocasiones, tendemos a tener una noción demasiado romántica de la vida misionera. Elizabeth Elliot, esposa del misionero asesinado, Jim Elliot, escribe acerca de cómo las personas utilizan un lenguaje grandioso al describir a los misioneros: así, por ejemplo, los misioneros no van, ellos «avanzan»; no caminan, sino que «andan por la abrasadoras arenas»; los misioneros no mueren, ellos «entregan sus vidas». Los viajes misioneros a corto plazo son una buena manera de superar estas nociones románticas y de ver de cerca los altos y bajos de la vida misionera, de entender que la obra misionera no es para nada fácil y que los misioneros son personas ordinarias como tú y yo, que sirven al Dios extraordinario.

iv. Te permite crecer en la fe, con solo recordar que Dios es fiel.

«Los viajes misioneros a corto plazo son un instrumento que Dios usa para ayudar a los cristianos a que aprendan a confiar en él de una manera mucho más profunda» (Stiles).

C. Los misioneros a corto plazo PUEDEN conducir a otros al reino.

La obra misionera a largo plazo no es la única forman en que Dios produce una cosecha. Las misiones a corto plazo también pueden, en la providencia de Dios, producir fruto de manera inmediata, como se muestra en los ejemplos de Pablo y Pedro. O, como en muchos casos, las conversiones pueden llegar luego, la obra misionera a corto plazo puede plantar la semilla que Dios hará crecer más adelante. Sin importar cuál sea el caso, siempre deberíamos en todo lugar estar preparados para dar respuesta de la esperanza que tenemos en Jesús, entendiendo que la salvación proviene del Señor y que él puede otorgarla a través de la fe cuando quiera y cómo mejor le parezca. Tal vez incluso por medio de alguno de nosotros, en un breve encuentro en una isla remota.

4. ¿Cómo podemos maximizar la utilidad de los viajes a corto plazo?

A. Aprende acerca de la cultura que visitarás. Conocer la cultura no es el enfoque principal, pero es importante.

Deberíamos desear conocer otras culturas porque Dios conoce otras culturas. Vamos a otras culturas con el mensaje de redención como Dios lo hizo, en lugar de exigir que otras culturas vengan a nosotros.

i. El ejemplo de Pablo de la susceptibilidad cultural: 1 Corintios 9:22.

«A todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él».

La separación de Pablo de las tradiciones judías es un ejemplo radical de que él comprendía la necesidad de la susceptibilidad cultural. Entiende quién era Pablo. Un fariseo de fariseos; un experto de la ley judía que se había dedicado a perseguir a los cristianos hasta que fue confrontado por el Señor Jesús de camino a Damasco y se convirtió. Él entendía que su misión era llevar el nombre de Cristo antes los gentiles y los hijos de Israel. Traspasó una gran barrera cultural al hacerlo.

Por tanto, deberíamos estar dispuestos a considerar adoptar las normas culturales neutrales que encontramos en los viajes misioneros a corto plazo. Respeta y disfruta de las cosas buenas de diferentes culturas. Adéntrate en la cultura cundo viajes. En lugar de ir al McDonalds local, prueba la comida local; aprende un poco del lenguaje antes de irte; usa el transporte público, etc. Estas son cosas pequeñas, pero que pueden ayudarte a hacer conexiones, especialmente si vas a regresar al mismo lugar una y otra vez.

Algunas veces, dada las grandes diferencias en las culturas, esto puede resultar difícil. Leann Stiles relata una historia en este libro, en la que ella y su esposo se encontraban visitando una aldea masái en Kenia para un servicio dominical durante uno de sus viajes a corto plazo. Luego del servicio, que duró cinco horas, fueron invitados a almorzar en el hogar de una de las familias de la aldea. La casa, que puede describirse con mayor exactitud como una choza, parecía un iglú marrón y estaba hecha de estiércol de vacas. Al entrar en el interior de la choza, las mujeres masái tomaron de inmediato a su pequeño bebé, empezaron a pasarlo entre sí y comenzaron a escupirle, más adelante descubrió que se trataba de un ritual para bebés en la cultura masái, considerado como un acto de amor. Para tornar la situación aún más difícil, el almuerzo consistía en la comida típica masái de leche agria (leche que se dejaba cuajar). Pese a esta complicada experiencia, Leann escribe que eventualmente aprendió a sentarse en una choza masái, a pasar y escupir a los niños según la tradición, y a beber leche agria con ellos. Lo mejor de todo, sin embargo, fue que Dios le dio un profundo amor por los masái.

ii. El ejemplo de Pedro de la susceptibilidad cultural:

Cuando Pedro obedeció la orden de Dios de ir y proclamar el evangelio a Cornelio en Cesarea, era evidente que había superado la barrera cultural de predicar a los gentiles porque Dios le había enseñado que no debía llamar a ningún hombre inmundo. Esto es lo que dice en Hechos 10:28-29:

«28 Vosotros sabeis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; 29 por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar».

Ahora bien, este acto en particular fue el resultado de una revelación directa y autoritativa de parte de Dios y estaba principalmente vinculado al cambio que había ocurrido en el Nuevo Pacto en la sangre de Cristo. Pero creo que hay algunos principios que podemos aprender. En primer lugar, deberíamos ser respetuosos e involucrarnos en la cultura de aquellos a los que esperamos alcanzar con el evangelio. El punto es fomentar una verdadera confianza y desarrollar relaciones que nos brinden una mejor oportunidad de dar testimonio de Cristo y su obra.

Sin embargo, aunque todo esto es cierto e importante, también debería mencionarse que la Palabra de Dios también juzga a todas las culturas. Por lo que también deberíamos recordar que el pecado no merece ser tratado con susceptibilidad. En Hechos 10:25-26, cuando Cornelio se postra a los pies de Pedro y comienza a adorarlo cuando le recibió, Pedro nunca se preocupó por preguntar si esto era solo «parte de la cultura de Cornelio». En cambio, estuvo dispuesto a correr el riesgo de ofenderlo cuando le dijo claramente y sin ninguna ambigüedad que se levantara porque él no era más que un simple ser humano. La susceptibilidad cultural SIEMPRE termina ante el pecado. Una de mis preocupaciones es que a menudo, lamentablemente, las personas son insensibles cuando se trata de cosas pequeñas y neutrales (como la comida, la cultura, los hábitos), y demasiado sensibles en relación a cosas como el pecado, las ideas no dignas de Dios y el odio hacia Cristo en una cultura.

Pero incluso la susceptibilidad cultural tiene una meta y nos será de ayuda mantener eso en mente. Hace una semana o dos, hablamos acerca del tema de la contextualización, la manera en que buscamos aplicar la enseñanza de la Biblia a un contexto cultural determinado. Como dijimos la semana pasada acerca de la contextualización como un todo (de lo cual la susceptibilidad cultural es un subconjunto), debemos preguntarnos cuál es nuestra motivación. ¿Estamos intentando ser sensibles de una manera que haga más claro el evangelio, o estamos intentando «encajar» impulsados por nuestro temor al hombre o por un deseo de suavizar las partes fuertes del evangelio? Puede ser un llamado dificil, pero necesitamos recordar que la gloria de Dios es el punto, la Palabra de Dios es el juez y la claridad del evangelio es la meta. Mantener eso en mente nos ayudará al decidir cómo interactuar con otras culturas.

B. Regresa al mismo lugar una y otra vez.

Una segunda manera de maximizar la utilidad es regresar al mismo lugar una y otra vez. Esto fomenta las oportunidades de evangelizar y desarrollar relaciones con el paso del tiempo. Aquí en CHBC, por lo general, hacemos viajes de corta duración a Asia Central. Esto nos ha ayudado a construir relaciones cercanas no solo con los misioneros en esa región, sino también con los lugareños, tanto creyentes como no creyentes.

Vemos esta idea en los viajes de Pablo. Seguido de su primer viaje misionero, Pablo le dijo a Bernabé: «Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están» (Hechos 15:36). En el segundo viaje misionero de Pablo (aunque no con Bernabé, sino con Silas), él y Silas vistiaron muchos de los mismos lugares a los que ya habían ido (algunos incluso dos veces antes) en el primer viaje misionero.

Acotación importante: Esta idea no se limita a viajes de corta duración al extranjero. Pero es una gran idea en general para nuestras vidas en nuestros países. Te sugeriría ir a la misma tintorería, barbería, cafetería, incluso hasta el punto de estar en la misma fila para pagar en el banco o en el supermercado, a fin de que tengas la oportunidad de construir lentamente una relación con esa misma persona, todo con la esperanza de que, eventualmente, Dios provea una oportunidad de invitar a esa persona a la iglesia, o incluso mejor, de tener una conversación acerca del evangelio.

De una manera similar, ir al mismo campo misionero cada año también es bueno para la evangelización. La variedad no es el punto o la meta. Llenar tu pasaporte con bonitos sellos no es el objetivo. En cambio, la meta es construir relaciones que con el tiempo produzcan frutos de arrepentimiento y conversión, para el gozo de las almas y la gloria de Dios.

C. Conoce y asociate con cualquier creyente.

Una tercera manera de maximizar la utilidad es asociarte con creyentes que sean de la zona. Esta es una gran ventaja. Ayuda a los viajeros a corto plazo a ser más sensibles a la cultura local al obtener información e ideas valiosas. Ayuda a promover la comunión con cristianos locales aislados. Y es grandioso poder contar de manera práctica con asistencia local para todos los detalles de logísitica que necesitan ser cuidados (por ejemplo, dónde y cómo tomar el autobús local).

En algunos países de acceso restringido esto puede ser difícil e incluso imprudente, pero, por lo general, es algo bueno asociarse con creyentes de la zona siempre que sea posible.

D. Conserva relaciones todo el año con amigos en el país.

Finalmente, conservar relaciones todo el año con las misiones a largo plazo en el área es importante. Podemos hacer esto de distintas maneras. Una de ellas es orando por los misioneros de la zona. Algo que intentamos hacer aquí en CHBC es dar una actualización y orar por los misioneros que apoyamos cada servicio dominical por la noche.

También podemos hacer esto al mantenernos en contacto con los misioneros para conocer sus necesidades físicas y apoyarles cuando se presente la oportunidad para que puedan sentirse animados. Una de las cosas que intentamos hacer en nuestros viajes a corto plazo es que cada persona que viaja lleve dos maletas, una con sus propios artículos y otra llena de artículos para los misioneros en el extranjero: CDs, libros, mantequilla de maní, entre otros.

Esto también aplica a creyentes de la zona o amigos inconversos que hagas en el curso de tu viaje. Un miembro de nuestra iglesia conoció a algunos estudiantes de bachillerato mientras se encontraba en Uzbekistán en el año 1999, y se ha mantenido en contacto mediante visitas ocasionales y a través del internet desde entonces. Incluso tuvo la oportunidad de conocer tan bien la familia de uno de ellos, que cuando éste se graduó, le pidieron que cuando regresara a la capital lo llevara consigo y le ayudara a establecerse en una universidad. El correo electrónico es una excelente forma de mantener las relaciones entre visitas a una ciudad en particular. Me gusta pensar en el correcto electrónico como una herramienta relacional para la vida, es difícil desarrollar una relación internacional por correo electrónico, pero puede mantener la relación con vida hasta la próxima visita.

E. Haz un esfuerzo por compartir tu fe en casa.

En ocasiones, podemos cometer el error común de pensar que de alguna manera será más fácil compartir nuestra fe afuera que en casa. Pero eso no es verdad. Si no somos fieles aquí en aprovechar las oportunidades para dar testimonio, tampoco lo haremos en el extranjero. Así que otra manera de maximizar la utilidad de un futuro viaje es esforzarnos por compartir nuestra fe en casa ahora. Comienza orando para que Dios te dé oportunidades de hacerlo. Si desarrollamos un estilo de vida evangelístico aquí, parecerá mucho menos extraño hacerlo afuera.

Por último, al prepararnos para un viaje misionero a corto plazo, deberíamos maximizar los recursos que están disponibles para nosotros en nuestra iglesia local, tales como las clases de los seminarios básicos, y conversar con quienes ya han hecho dichos viajes para conocer sus experiencias. Como mencioné anteriormente, la guía sobre misiones a corto plazo de Mack y Leeann, es un recurso excelente. Otra gran manera de prepararnos para estos viajes es conocer a los misioneros que están en el exterior. A menudo, tenemos misioneros que están de visita o quedándose durante varios meses. Haz un esfuerzo por conocerlos para darles la bienvenida y aprender de ellos.

5. Conclusión

A. Las misiones a corto plazo pueden ser una manera productiva de llevar el evangelio cuando se realizan correctamente.

B. Enviar misioneros a viajes de corto plazo es responsabilidad de la iglesia y debería hacerse por la iglesia como un todo, no de manera individual.

C. Planea con anticipación para que tus viajes sean lo más útiles posibles.