Clases esenciales: Misiones

Misiones – Clase 8: Convirtiendo al mundo en cristiano

Artículo
28.03.2019

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Clase esencial
Misiones
Clase 8: Convirtiendo al mundo en cristiano


Introducción
Esta es una especie de clase transicional donde me gustaría que empezáramos a reflexionar sobre la manera en que los temas teológicos que hemos estado considerando impactan nuestra relación con el proyecto misionero del Señor. Para tal fin, nos dirigiremos a la tercera carta del Apóstol Juan. Aquí encontramos el consejo e incentivo de Juan a su amigo Gayo acerca de cómo vivir la vida cristiana. Juan había sido animado por el informe de algunos «hermanos», que habían regresado de la iglesia donde Gayo era miembro con un buen informe de la salud espiritual de Gayo.

Ahora, Juan escribe para instruir a Gayo acerca de cómo debería vivir como cristiano y de cómo la iglesia debería conducirse. Veamos dos acciones específicas aplaudidas, una implícita y una explícita, como evidencia de un amor por el nombre de Dios y de un compromiso por trabajar por su verdad.

3 Juan 1-8
«1 El anciano a Gayo, el amado, a quien amo en la verdad. 2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. 3 Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad. 4 No tengo yo mayor gozo que éste, el oír que mis hijos andan en la verdad. 5 Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, 6 los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. 7 Porque ellos salieron, por amor del nombre de él, sin aceptar nada de los gentiles. 8 Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad».

Hay dos reacciones fieles al proyecto misionero aquí descrito: ¿Puedes verlas?

1. Los enviados – los «que salen»
Las características de un enviado se describen en los versículos 5-7.

«5 Amado, estás obrando fielmente en lo que haces por los hermanos, y sobre todo cuando se trata de extraños, 6 pues ellos dan testimonio de tu amor ante la iglesia. Harás bien en ayudarles a proseguir su viaje de una manera digna de Dios. 7 Pues ellos salieron por amor al Nombre, no aceptando nada de los gentiles» (LBLA).

Vemos que Juan encomienda estos hermanos a Gayo, agradeciéndole por la manera en que los ha apoyado en el pasado, y le anima a continuar haciéndolo en el futuro, y dice específicamente que debería tratarlos de una manera digna de Dios. Y luego menciona dos cosas acerca de estos hombres que los caracterizan como enviados, que merecen especial honra y ayuda por parte de la iglesia. Entonces, ¿qué caracterizaba a estos «hermanos» que debían ser honrados y apoyados?

• Salieron por amor «al Nombre»

Primero, Juan encomienda estos cristianos a Gayo porque ellos «salieron». Ellos dejaron intencionalmente sus casas y se mudaron o viajaron a otro lugar. Gayo no los conocía, así que aparentemente no eran de su iglesia, y parece ser que estaban traspasando fronteras, o que se dirigían especialmente a los desconocidos. Además, se da a entender que hay algo de sacrificio e inconveniencias personales, gastos y dificultades implicados. Ciertamente habría sido más fácil para estos hermanos quedarse donde estaban, a salvo y seguros en su propia ciudad, pero no hicieron eso… ellos salieron.

Pero la razón por la que salieron es lo que es fundamental. Ellos no salieron porque les encantaba viajar, o porque su negocio los obligó a reubicarse, no salieron porque querían conocer otras culturas y disfrutar de alguna aventura. En cambio, ellos salieron «por amor al Nombre». Salieron porque deseaban traer gloria al nombre Jesucristo. Salieron porque deseaban ver a personas que no conocían y amaban el nombre de Jesús venir a adorarle por su misericordia.

Tenían un alto concepto de Dios y de su gloria. El que Juan diga «el Nombre» es importante. Ese era el término usado por los judíos antes de Cristo para referirse a Dios. Su nombre era demasiado santo para ser pronunciado, así que simplemente le llamaban «el Nombre». Por tanto, quienes harían tal sacrificio demostraban una profunda reverencia por el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Sabemos que «el Nombre» se revela perfectamente en Jesús de Nazaret.

• No aceptaron la ayuda de los gentiles (no creyentes)

Y Juan deja en claro que esto se trataba de una misión cristiana, no de un viaje de negocios, con esto no queremos decir que compartir el evangelio en un viaje de negocios no sea bueno, lo es. Pero esto demuestra que su principal motivación era el deseo de predicar el evangelio. No estaban cobrando nada por enseñar el evangelio, más bien, dependían del apoyo de las iglesias o de sus propios recursos financieros, o de ambos.

Salir por amor al Nombre es un ministerio especial que la iglesia confiere a personas y que Juan alaba grandemente. Cuando se hace para la gloria de Dios funciona para expandir el conocimiento de su verdad y glorifica a Dios.

Entonces… ¿qué hay de nosotros en lo personal y como iglesia? ¿Has considerado ser un enviado? ¿Tu deseo de glorificar a Dios te inspira a pensar en participar individual y activamente en misiones interculturales?

A. Considera qué implicaciones podría tener el imperativo evangelístico de compartir el evangelio en tus actividades y oportunidades ahora.
B. Ora y considera si deberías salir. ¿Las cosas que te impiden hacerlo «honran a Dios»? Recuerda ser honesto acerca de tus motivos.
C. Habla con otros cristianos a los que respetes acerca de este asunto. Existe la tendencia de querer «ser serios» al respecto antes de hablar con otras personas, pero tal actitud (aunque es bastante natural) te priva de un buen consejo y estimulo piadoso.
D. Habla con los ancianos de tu congregación con tiempo de antemano. Nosotros, como ancianos, y como cuerpo de una iglesia, queremos y necesitamos estar involucrados si consideras ser parte de la evangelización intercultural. No esperes hasta estar seguro antes de acercarte a un anciano o a algún personal de la iglesia. Úsalos para ayudarte con este proceso.
E. Considera participar en un viaje al extranjero a corto plazo. Mantén tus oídos atentos y habla con un anciano o miembro del personal de tu iglesia si deseas considerar tal oportunidad más seriamente.
F. Aprovecha las oportunidades de hablar con personas que «han salido por amor al Nombre».
G. Lee algunos buenos libros sobre misiones del stand de libros:

– La guía sobre misiones a corto plazo de Mack y Leeann
– ¡Alégrense las naciones! de John Piper
– Operación Mundial

Ahora bien, pasemos a la segunda categoría…

2. Los que envían – los que apoyan a las misiones por amor «al Nombre»
Salir es bueno y hacemos bien en honrar a quienes salen. Pero no debemos pensar menos de los que se quedan, la Biblia asume que la mayoría de nosotros lo hará, como los que ministran localmente y envían a los que salen, y esto honra a Dios. No se trata de una segunda misión, o de un rol secundario; es una parte intrínseca de la Misión.

Pero, ¿qué pasa si eres incapaz de «salir» por varias razones, al menos no a largo plazo? ¿Cuál es tu responsabilidad a la luz de la pasión de Dios por la obra misionera? Hay una segunda respuesta que Juan también elogia en esta carta. Y esta respuesta es el principal fundamento declarado para la confianza de Juan sobre la salud espiritual de su amigo Gayo. Juan dice que espera que Gayo goce de buena salud y le vaya bien en todos sus asuntos, así como prospera espiritualmente (v.2). Escucha que Gayo es fiel y camina en la verdad. Y esto queda evidenciado en el fiel apoyo de Gayo a estos hermanos, estos ambulantes misioneros a los gentiles. Mostrar amor por los misioneros no es la única marca de un cristiano saludable, pero es una marca significativa de una buena salud espiritual.

Juan reconoce que la mayoría de nosotros, al igual que Gayo, no seremos enviados al campo misionero. Pero hay una misión para los que no salen. Su misión es brindar apoyo a quienes sí salen, respaldar de manera deliberada, intencional y amorosa la expansión del evangelio dentro y fuera de casa.

Observa nuevamente lo que Juan escribe a Gayo en los versículos 5-8…

«5 Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, 6 los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. 7 Porque ellos salieron, por amor del nombre de él, sin aceptar nada de los gentiles. 8 Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad».

Enviar o apoyar es parte vital de la iniciativa misionera. Sin el apoyo o la ayuda de los que envían, parecería que Dios no quisiera ver cumplida la Gran Comisión. Y eso no es todo, se nos ordena en la Escritura que no solo debemos apoyar y mostrar hospitalidad a dichos misioneros, sino que debemos hacerlo «de una manera digna de Dios».

Así como el salir demuestra un deseo por la gloria «del Nombre», también puede hacerlo el enviar. Demuestra de una manera tangible el amor que sentimos por Dios y que nuestras prioridades están ante él. Mira cómo Pablo ve los sacrificios hechos por la pobre iglesia en Filipos por la causa de las misiones.

Filipenses 4:14-18:
«14 Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. 15 Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; 16 pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. 17 No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 18 Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios».

Dicho apoyo se da de manera silenciosa y a menudo no es visto por los hombres, pero Dios lo ve y, como señala Pablo, hará «que abunde en vuestra cuenta».

Aplicación:
¿Qué significa esto para nosotros? Si en lo personal y como iglesia queremos ser fieles como los que envían/apoyan, ¿qué preguntas deberíamos hacernos?

• Personalmente:
¿Planeas conscientemente tu vida para permitirte apoyar a los misioneros que han salido por amor «al Nombre»? Adopta una mentalidad de guerra y prioriza conforme a ello. ¿Esto quiere decir que todos deberíamos ser ascéticos utilitarios cristianos? No, esto no se trata de un viaje culposo. Tener un buen automóvil y darse algunos gustos no está mal. Dios nos ha dado todas las cosas para que las disfrutemos. Pero vive deliberadamente. Debes estar consciente de las decisiones que tomas. No permitas que los valores del mundo determinen los tuyos.

¿Cómo definirías la palabra «extravagancia» para un cristiano? ¿Cuáles son algunas de las maneras en que podemos trabajar para cultivar una adecuada mentalidad de tiempo de guerra?

  • Tu estilo de vida, la casa en la que vives, el automóvil que conduces, el trabajo que tienes, la escuela a la que envías a tus hijos, la ropa que compras, las vacaciones que tomas, las cosas que haces con tu tiempo, ¿los premeditas en su mayoría para permitirte hacer avanzar mejor la alabanza «del Nombre» entre los pueblos?
  • ¿Oras regularmente por los misioneros que tu iglesia apoya?
  • Encuentra maneras de mostrar apoyo y aliento a los misioneros cristianos.
  • ¿Qué es lo clave para tener una mentalidad determinada en apoyar a los que salen, un comportamiento externo o una motivación interna?
  • Otras respuestas…

• Corporativamente:
¿Qué hay en nuestra vida juntos como iglesia? ¿Qué implicaciones tiene este pasaje para la manera y grado en que deberíamos trabajar para apoyar a los que «enviamos», ya sea directamente desde nuestra comunidad o como amigos de nuestra comunidad? Dado que deberíamos asegurarnos que la naturaleza de nuestro cuidado no sea despreocupada o a medias, sino de una manera digna de Dios. ¿Cómo podría ser esto?

  • Apoya a algunos misioneros con apoyo financiero más completo. Intenta ser la principal fuente de apoyo para los misioneros que asistimos. Esto les permite depender de menos iglesias para recolectar fondos y les ayuda a tener una mejor relación de rendición de cuentas con nosotros. No queremos simplemente financiar a muchos misioneros… queremos hacerlo de una manera digna de Dios.
  • Cuida de sus necesidades mientras están fuera del país.
  • Mantente en contacto personal con ellos a través de cartas, correos electrónicos, etc.
  • Intenta hacer viajes para visitarlos y animarlos cuando sea posible. El hecho de que no puedas salir a largo plazo, no significa que no puedas ir a ayudar.
  • Ora por ellos fielmente. Pablo veía esto como una de sus más grandes necesidades, por lo que escribió a la iglesia de Tesalónica diciendo sencillamente: «Hermanos, oren por nosotros».

3. El propósito de la Misión
A medida que reflexionamos en desarrollar una cosmovisión más bíblica acerca de las misiones, hay una cosa más que tenemos que considerar. Y es el propósito primordial de nuestros esfuerzos misioneros. ¿Qué es lo que nos motiva y qué es lo que queremos lograr?

A. Que Cristo sea glorificado.
a. En discípulos fieles.
b. En una comunidad santa.

B. En su iglesia.

Efesios 3:8-11:
«8 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, 9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del ministerio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; 10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, 11 conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor».

C. Un entendimiento de la iglesia debe ser central para nuestra conclusión.

Conclusión
Cada cristiano debe escoger cómo vivirá. Existe una guerra librándose en el mundo. Millones de personas, miles de grupos de gente, no tienen la oportunidad de escuchar el evangelio. Si no eres de los que salen, debes ser de los que envían.

No deberíamos pasar mucho tiempo pensando en reglas para nuestros estilos de vida, en cambio, deberíamos invertir nuestro tiempo pensando, meditando, leyendo, y orando al que derramó su vida para comprarnos para Dios. Nuestra cosmovisión siempre debería estar cimentada en la maravillosa y abrasante luz del evangelio. Eso, no un conjunto de reglas externas, nos ayudará a desarrollar una cosmovisión bíblica apropiada.

Al estudiar 3 Juan, me gustaría que te preguntaras: «¿ Cómo debo relacionarme con las misiones?». No existe tal cosa como una posición neutral, o haces avanzar el reino de Dios o lo desanimas. O usas tu tiempo y recursos para servir a Dios o para tus propios beneficios. Es tu elección. ¿Cómo decidirás vivir?

Ilustración final: Poco antes de que él y sus cuatro amigos fueran asesinados por los indígenas auca en sus esfuerzos por anunciarles el evangelio, el misionero Nate Saint escribió esto:

Mientras evaluamos el futuro y buscamos la voluntad de Dios, ¿parece correcto que debamos arriesgar nuestras vidas por unos cuantos salvajes? Al hacernos esta pregunta, entendemos que es la simple indicación de la Palabra profética de que habrán algunos de cada tribu en Su presencia en el último día, y en nuestros oídos sentimos que a Él le complace que nos concentremos en hacer una entrada a la prisión auca por causa de Cristo.

Mientras disfrutamos de un grato tiempo esta navidad… Que podamos ser movidos a compasión como lo fue nuestro Señor. Que podamos derramar lágrimas de arrepentimiento por aquellos que han fallado en salir de la oscuridad. Que más allá de las alegres escenas de Belén, podamos ver la devastadora agonía del Gólgota. Que Dios nos dé una nueva visión de su voluntad concerniente a los perdidos y nuestra responsabilidad.

Bíblicamente hay dos respuestas por parte de los creyentes fieles al plan y a la pasión de Dios por la obra misionera… debemos bien sea «salir por amor al Nombre», o debemos fomentar y apoyar de manera deliberada, intencional y excelente a los que son enviados.

Sin embargo, hay otra respuesta registrada aquí en 3 Juan, veamos los versículos 9-11:

«9 Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. 10 Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se los prohíbe, y los expulsa de la iglesia. 11 Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios».

4. Los enemigos de la Misión
Algunas personas, por distintas razones, no tienen amor por aquellos que son enviados por amor al Nombre, ni desean ser enviados o enviar. De hecho, pueden oponerse activamente y frustrar a quienes son enviados: «y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se los prohíbe, y los expulsa de la iglesia».

• Oposición activa
Pueden existir varias razones para esto:

El orgullo. Aquí vemos que Diótrefes amaba ser el primero en todo. Por tal motivo, generaba chismes y mentiras contra los hermanos.

La competencia. Le gustaba sobresalir y enseñorearse sobre otras personas. Puede que incluso haya hecho eso de una manera aparentemente «espiritual» que engañaba a sus seguidores.

• Oposición pasiva
En ocasiones podemos caracterizarnos por una apatía hacia la pasión global de Dios por su nombre, pero dudo que alguien aquí sea un oponente vocal y activo de la obra misionera. Pero no nos apresuremos en trazar una línea divisoria entre este Diótrefes y nosotros. ¿Cuál era la raíz de sus malas acciones?

Tomó una mala decisión en su corazón, escogió amarse a sí mismo y a su posición en este mundo, más de lo que amaba el nombre de Cristo. No amaba a los hermanos ni los apoyaba porque se amaba más a sí mismo y a su posición que al Nombre por amor del cual ellos habían salido. Qué inversión tan estúpida y trágica de su vida y recursos.