Clases esenciales: Misiones

Misiones – Clase 11: Misiones en países de acceso restringido

Artículo
28.03.2019

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Clase esencial
Misiones
Clase 11: Misiones en países de acceso restringido


Introducción
Hace algunas semanas empezamos a reflexionar sobre llevar el evangelio a personas provenientes de otros países, pero que están aquí en la ciudad en la que vivimos, y luego, la semana pasada, conversamos específicamente acerca de llevar el evangelio a todas las naciones, en cualquier parte del mundo. A fin de alcanzar a muchas de estas personas con el mensaje de Cristo, esto puede significar dejar intencionalmente este país y viajar a otro.

Aquí en CHBC, hemos escogido enfocar la mayor parte de nuestras misiones a largo y corto plazo en países que definiríamos como oficialmente o culturalmente «cerrados» a la obra del evangelio. Esto incluiría principalmente naciones del mundo musulmán, donde la idea de que los seres humanos son libres de escoger su propia religión sin coerción o intimidación no se respeta o, en algunos casos, ni siquiera se permite. Antes de continuar en nuestra discusión, necesitamos tener una clara definición de lo que es un país de acceso restringido. Una vez que definamos eso, podemos ocuparnos mejor en los temas relacionados a trabajar en dichos lugares.

(Definición personal e inclusiva de un país de acceso restringido por Andy):

Un país donde los cuerpos policiales oficiales del gobierno, o las prácticas no oficiales o normas culturales, impiden la libre y abierta presentación del evangelio sin temor a serias represalias. A menudo, consiste en una nación cuyo gobierno no otorgará visas a extranjeros que pretenden entrar al país con el solo propósito de la obra religiosa, donde las iglesias son ilegales o reguladas con severidad, donde la obra religiosa pública puede resultar en la expulsión del país, y/o donde la conversión de la principal religión al cristianismo es formalmente ilegal o informalmente la causa de firmes persecuciones.

¿Cuáles podrían ser estos países?

¿Cómo deberíamos nosotros, como cristianos evangélicos, pensar acerca de naciones como éstas? ¿Cómo deberíamos interactuar con ellas? ¿Cuál debería ser nuestra respuesta en relación a enviar misioneros? ¿Qué respeto debemos a tales gobiernos?

A lo largo de esta clase esperamos poder lidiar con éstas y otras preguntas para ayudarnos a reflexionar más bíblicamente sobre el difícil tema de hacer misiones en un país de acceso restringido.

1. ¿Tenemos la obligación de respetar a la autoridad y las políticas de dichos gobiernos?
Las primeras preguntas que podrían surgir en nuestras mentes cuando pensamos en hacer misiones en un país de acceso restringido, son las preguntas éticas relacionadas con el respeto a estos gobiernos. Algunos cristianos simplemente descartan cualquier responsabilidad de respetar u obedecer las leyes de gobiernos que son tan defectuosas según nuestros estándares occidentales. Podrían alegar: «Seguramente cualquier gobierno que no brinde las libertades que disfrutamos en los Estados Unidos, que no realice elecciones populares, que tenga un Estado de derecho limitado, que sea un Estado policial absoluto, que se oponga al Hijo de Dios… es malo, defectuoso y no merece respeto u obediencia alguna de nuestra parte». Tal respuesta puede parecer bastante razonable desde el punto de vista de estas costas estadounidenses libres y favorecidas, ciertamente es una respuesta compresiblemente estadounidense. Sin embargo, como personas que nos llamamos cristianos, necesitamos entender que dicha actitud también es profundamente antibíblica. Hasta que no comprendamos eso, no seremos capaces de pensar bíblicamente sobre nuestros tratos hacia tales estados.

A. Respeta a las autoridades – Romanos 13:1-7
Espero que la mayoría de nosotros nunca hayamos vivido en una comunidad que se haya degenerado en una anarquía significativa. Pero las historias que otros han escrito al respecto son extrañamente fascinantes y, sin embargo, escalofriantes. Saqueos, pandillas, grupos violentos, incendios provocados, destrucciones, disturbios, genocidios, asesinatos por venganza, muerte en todas partes… La lista de horrores es tan larga como nuestro acceso a los libros de historia y a las transmisiones internacionales de noticias.

Como personas que entendemos los efectos de la depravación humana, esto realmente no debería sorprendernos. De acuerdo a la Escritura, la humanidad no restringida internamente por la gracia común de Dios, o externamente por el tratamiento del castigo, posee un largo historial de convertir a algunas de las ciudades y naciones más bellas del mundo en sombras visibles de los horrores del infierno.

Es comprendiendo estas verdades humanas históricas que debemos leer y reflexionar sobre las palabras de Romanos 13:1-7.

«1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste, y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. 3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. 5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. 6 Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. 7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra».

Creo que puedo decir, sin temor a caer en contradicción, que existen pocos gobiernos en el mundo tan libres, tan receptivos como los que hemos recibido en esta nación. Pero, ¿eso hace que otros gobiernos sean inmediatamente ilegítimos en comparación? El texto que acabamos de leer pareciera decir que NO. Recuerda, Pablo no está hablado acerca del gobierno local en su Estado democrático occidental representativo. Él está escribiendo desde dentro del estricto Imperio romano. Un imperio que había extendido su control mediante la conquista, donde solo unos pocos muy selectos tenían derechos garantizados, que supervisó la crucifixión de Jesucristo… ese es el gobierno al que el apóstol parece estar llamando «servidor de Dios».

a. Debemos honrar a la autoridad gubernamental… por nuestro bien.

En comparación al horror de la maldad humana no restringida, cualquier gobierno que castiga la maldad y recompensa el bien, incluso a un grado limitado es potencialmente merecedor de respeto, honor (cuando sea posible) y obediencia. El bien que logra incluso un gobierno pagano de acceso restringido sigue siendo realmente bueno y, en consecuencia, deberíamos honrarlo.

b. Debemos honrar a la autoridad gubernamental… porque ha sido delegada por Dios.

Pero incluso por encima de lo que percibimos como bueno, la Palabra indica que los gobiernos no son un accidente. Como todas las cosas bajo la mano de un Dios, los gobiernos han sido diseñados por Dios. Y desde el libro de Daniel hasta Habacuc y Romanos, vemos a los gobiernos como agentes delegados para lograr la obra de Dios en el mundo, de alcance y autoridad limitados, sin embargo, agentes de la gracia común de Dios. Finalmente, por respeto a nuestra autoridad general de Dios, respetamos, honramos y obedecemos a estos gobernadores imperfectos… confiando en que responderemos por nuestra obediencia y que ellos en última instancia responderán a Dios por la conducta de su confianza.

B. La autoridad dada por Dios tiene una esfera de operación limitada.
Aunque no estamos teniendo una conferencia cívica esta mañana, estamos pensando en hacer misiones en un país de acceso restringido. Y un par de consideraciones bíblicas extra nos ayudarían a redondear estos pensamientos de una manera que nos conduzca a nuestro tema principal con una mejor base bíblica.

a. Dios y el César – Mateo 22:15-22

«15 Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra. 16 Y le enviaron los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres. 17 Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo a César, o no? 18 Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? 19 Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario. 20 Entonces les dijo: ¿De quién es esta imagen, y la inscripción? 21 Le dijeron: De César. Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. 22 Oyendo esto, se maravillaron, y dejándole, se fueron».

Aunque se nos dice que debemos respetar a las autoridades, hay una clara indicación en las Escrituras de que el alcance de esa autoridad es limitado. Una clara indicación de esto se encuentra en la enseñanza de Jesús acerca de Dios y el César.

Debemos mostrar el debido respeto a autoridades imperfectas, pero solo hacia cierto punto. Debemos darles lo que es suyo, y dar a Dios lo que es suyo.

¿Qué pasa si dicha autoridad terrenal se atribuye aquello que solo le pertenece a Dios? La respuesta a esa pregunta está claramente descrita en otro pasaje en Hechos 4:13-20.

« 13 Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y de vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. 14 Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra. 15 Entonces les ordenaron que saliesen del concilio; y conferenciaban entre sí, 16 diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar. 17 Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. 18 Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. 19 Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; 20 porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. 21 Ellos entonces les amenazaron y les soltaron, no hallando ningún modo de castigarles, por causa del pueblo; porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho, 22 ya que el hombre en quien se había hecho este milagro de sanidad, tenía más de cuarenta años».

b. Los mandamientos de Dios triunfan sobre las leyes o mandatos contradictorios de cualquier gobierno terrenal.

Vemos este principio a lo largo de los escritos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Lo vemos cuando Daniel ignoró la orden de no orar a nadie más que al rey, en cambio, él oraba solo a Dios… ante una ventana abierta, para ser exactos. Lo vemos cuando los tres amigos de Daniel se rehusaron a inclinarse ante el ídolo del rey. Y lo vemos aquí en este pasaje de Hechos. Desacato respetuoso a gobiernos y leyes que usurpan la prerrogativa que solo le pertenece a Dios… la autoridad de Dios para ofrecer libremente el evangelio, para llamar a quien le plazca. En tales casos, el principio para los cristianos es completamente claro: «Obedecer a Dios antes que a los hombres». Ningún gobierno, en ninguna parte del mundo, tiene el derecho o la autoridad de revocar el mandamiento de Dios de «id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado».

Es sobre esta base bíblica que de manera cautelosa y respetuosa, ignoramos las leyes, costumbres y tradiciones de estos países de acceso restringido y les llevamos el evangelio de Cristo… sin importar el costo.

2. Pero, ¿POR QUÉ hacer misiones en un país de acceso restringido?
La anterior discusión puede brindar una justificación para el porqué PODEMOS hacer misiones en tales lugares, pero ¿por qué hacerlo? ¿Acaso no hay otros lugares que sean más fáciles y acogedores? ¿No deberíamos simplemente «sacudirnos el polvo de nuestros pies» y mudarnos a un lugar que sea más hospitalario? ¿No parece quedar claro que estas personas y culturas sencillamente no QUIEREN el evangelio?

A. Porque el odio hacia Dios no revoca la Gran Comisión.
Bueno, NO, no lo creemos. Independientemente de cual sea nuestra aplicación actual de la enseñanza bíblica acerca de no «dar perlas» a personas que no están interesadas, o «sacudir el polvo de nuestros pies», queda claro que no debemos ignorar culturas enteras porque algunos líderes (o incluso una mayoría) no quieren escuchar el mensaje de la cruz.

Sabemos de Romanos, capítulo 1, cómo todos los hombres en su pecado son «enemigos de Dios» y que todos nosotros, incluidos tú y yo, en un tiempo odiamos el evangelio y odiamos a Dios. El hecho de que muchas de estas culturas no QUIERAN el mensaje de Cristo no es sorpresa. Nosotros tampoco lo quisimos. Pero ahora hemos sido salvos por una justicia que proviene de Dios, y puede que ellos también lo sean. Ciertamente Jesús enseñó que el estado natural del hombre separado del evangelio se traduce en oposición a Dios y a su Hijo. El hecho de que la oposición en estos lugares sea más inmediata y violenta lo hace problemático, pero no es más real que la oposición en el corazón de cada persona no regenerada que ama el pecado y que, en consecuencia, odia a Dios.

B. Para disfrutar del privilegio de no edificar sobre la obra de otra persona – Romanos 15:20-21
Y hay un gozo y privilegio especial que viene con la obra de llevar el evangelio a un nuevo lugar donde el nombre de Cristo sea virtualmente desconocido. Pablo escribió en Romanos 15 acerca de su deseo de siempre predicar el evangelio donde Cristo no era conocido, para no edificar sobre fundamento ajeno. Este no es un deseo orgulloso por ser el primero, sino un privilegio santo por estar en un lugar donde Dios pueda usarte para ser «el padre o la madre espiritual» de toda una nueva comunidad de creyentes en un lugar que antes estaba en tinieblas.

Esa es una dicha que muchas de las personas en CHBC desean profundamente y una por la que trabajamos y nos esforzamos.

C. Por la necesidad estratégica.
La mayoría de las naciones dentro de la ventana 10/40, que discutimos anteriormente, son naciones que calificaríamos como con varios grados de «cierre». Algunas como Irán están fuera de los límites para los misioneros estadounidenses. Otras, como Arabia Saudita, todavía castigan las conversiones al cristianismo con decapitaciones. Algunas, como Turkmenistán, cuentan con una política cultural secreta que ve y considera que las creencias religiosas serias son peligrosas y subversivas para el Estado. Y cada uno de estos países posee algunas de las poblaciones más pequeñas de cristianos evangélicos en el mundo. Algunos tienen menos de una docena de creyentes conocidos en toda la nación, algunas minorías étnicas no tienen ninguno. La parte oriental y centroasiática de esta área ha sido llamada la zona más perdida en el planeta… aunque eso también parece estar cambiando.

Sin embargo, por ahora, estas naciones aun constituyen el último agujero negro para la obra evangelística. ¿Por qué? Finalmente no lo sabemos. ¿Quizá por la violenta oposición encontrada en el islam? Tal vez porque Dios ha permitido que esta gran isla de «perdidos» crezca para reflejar su poder a medida que el evangelio rompe todas las barreras absurdas e inútiles erigidas por hombres.

Sin importar cuál sea el caso, parece razonable pensar que hay muchas personas en estas naciones por las que Jesús murió, y a quienes desea llamar antes del fin. Qué lugar tan maravillosamente estratégico para ir a trabajar arduamente por el fruto eterno del reino. No hay nada de malo con ir a un país donde ya hayan muchos cristianos para contribuir con la obra del reino. Pero si se presenta la oportunidad, a quiénes no les gustaría recibir el honor de llevar la luz del evangelio a un lugar, a una cultura donde no haya ninguna otra luz, donde la necesidad sea tan grande como el número de pecadores, y donde la oportunidad sea tan grande como la sabiduría y la misericordia de Dios.

Cuando pensamos por qué ciertos lugares están perdidos, a menudo creemos que las personas son duras de corazón. Pero ese no es necesariamente el caso. Una y otra vez, vemos que una vez que las personas comienzan a escuchar el evangelio, Dios trabaja en sus vidas para hacer que lo busquen. Considera: Irán, Uzbekistán.

D. Para glorificar especialmente a Dios.
Por último, nuestra motivación más profunda al hacer esto debería ser la misma que motiva todo nuestro trabajo por Cristo… un deseo de verlo glorificado y exaltado entre todos los pueblos para su gloria y para su gozo. Y allí parece haber una gloria especial para Dios en los ojos de un mundo expectante, cuando las palabras de Habacuc 2:13-14, muestran su poder sobre toda oposición a su reino.

«13 ¿No es esto de Jehová de los ejércitos? Los pueblos, pues, trabajarán para el fuego, y las naciones se fatigarán en vano. 14 Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren la mar».

O en el Salmo 2, donde el escritor considera la obra del Hijo de Dios en el mundo y la absoluta necedad de toda la oposición del mundo. Desde nuestra perspectiva humana y limitada, vemos a estas naciones de acceso restringido como grandes obstáculos para el reino, pero es bueno recordar que, desde la perspectiva de Dios, su oposición no es grande ni desalentadora, sino que para él su oposición es ridícula. Lo que a nosotros nos parece un gran obstáculo, es una oportunidad para que Dios muestre su gloria en esta completa anulación de la oposición del mundo hacia su Hijo, para que junto a él podamos reír la risa de la fe en el plan soberano de Dios.

Salmo 2
«1 ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? 2 Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: 3 Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas. 4 El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos. 5 Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira. 6 Pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo nombre. 7 Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy. 8 Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. 9 Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás. 10 Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra. 11 Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor. 12 Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; Pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían».

Trabajamos para llevar el evangelio a naciones cerradas y hostiles porque el trabajo de estas naciones en oposición al evangelio es simplemente un combustible para el fuego de la gloria de Dios, a medida que el demuestra su grandeza al aplastar cada obstáculo que quiera impedir el avance de su misericordia. Qué privilegio es ser parte de esta gran obra que glorifica a Dios.

Repaso
Hemos visto que, desde una perspectiva bíblica, aunque debemos respetar a los gobiernos tanto como podamos, finalmente debemos seguir a Dios y no a los hombres. Por tanto, aunque los gobiernos puedan oponerse a la propagación del evangelio no anulan nuestro llamado a ser fieles a la Gran Comisión de Cristo.

También hemos visto que queremos ir a países restringidos porque la mayoría de las personas que no han escuchado el evangelio viven en esos lugares. Puede haber otros lugares en los que sea más fácil trabajar, sin embargo, no deseamos ser motivados por la comodidad, sino por la oportunidad, considerando dónde viven aquellos que nunca han escuchado el evangelio. Y, por último, deseamos ir a países restringidos para la gloria de Dios. Él merece ser adorado por todos los pueblos y naciones. Él es un Dios grandioso y merece ser alabado grandemente. ¿Cómo puede ceder su gloria a otro? ¿Cómo pueden vivir sin conocer las inescrutables riquezas de Cristo? Si queremos ser fieles a la Gran Comisión que Cristo nos ha encargado, debemos ir a países restringidos.

3. Problemas prácticos
Estas son algunas de las motivaciones que respaldan nuestro trabajo en las naciones de acceso restringido. Pero también existen una cantidad de consideraciones prudenciales y desafíos especiales que necesitamos tener en mente al avanzar en este trabajo. Una de las primeras de ellas es el problema de la seguridad.

A. La seguridad
Trabajar en un país de acceso restringido requiere estar dispuestos a lidiar con problemas de seguridad que dificultan nuestra labor, y puede ser extenuante y difícil de mantener. Con esto no nos referimos a la seguridad en el sentido de seguridad personal, ya que algunos de estos países son muy «seguros» desde ese punto de vista. Más bien, nos referimos a algo equivalente a la «seguridad operacional»: el esfuerzo por evitar que nuestro trabajo por el reino comprometa nuestro trabajo en ese lugar.

a. Seguridad para ti, para prevenir la expulsión del país.

En primer lugar, existe la necesidad de resguardar la seguridad de nuestros misioneros en estos países. Esto significa trabajar para prevenir conflictos innecesarios con las autoridades locales que puedan conducir a un acceso reducido o a la expulsión del país. Hay muchos casos recientes donde se les ha pedido a misioneros en países de acceso restringido que abandonen el país porque el gobierno ha sido puesto en conocimiento de su testimonio cristiano y el fruto que provenía de su obra. Obviamente, queremos evitar esto siempre que sea posible para mantener una obra fructífera, pero hay momentos en que es necesario tomar riesgos significativos. Hablaremos de ello en unos minutos.

b. Seguridad para los creyentes locales, para que no te conviertas en la razón por la que oficiales o familiares los persigan innecesariamente.

En segundo lugar, existe la necesidad de mantener la seguridad para evitar que creyentes locales y nacionales sean perseguidos. No queremos enseñar a los creyentes locales a temer al hombre de maneras no piadosas, pero tampoco queremos atraer la persecución por nuestra propia imprudencia. Para creyentes locales en muchos países de acceso restringido, la seguridad comprometida puede resultar en un tremendo sufrimiento e incluso la muerte. Se nos dice que no debemos avergonzarnos del evangelio y queremos enseñarles exactamente eso, pero en lo que respecta a la responsabilidad humana, el momento y el lugar de su sufrimiento público deben provenir de sus decisiones ante Dios, no de nuestros errores irreflexivos.

c. Algunos medidas de seguridad.

Esto nos lleva a la pregunta obvia acerca de qué constituye una seguridad adecuada para el trabajo en países de acceso restringido. La organización misionera con la que trabajamos con gran frecuencia califica las necesidades de seguridad relativas de varios países y capacita a nuestros misioneros de manera adecuada. Si estás en contacto regular con misioneros en esas partes del mundo, o eventualmente vas a un viaje de CHBC a uno de esos lugares, con gusto te daremos información específica en ese momento.

En general, algunas de las medidas que podríamos emplear podrían incluir:

  • Evitar palabras que puedan atraer la atención como iglesia, cristiano o misionero. No mentiremos, pero intentamos ser sabios evitando escrutinios no deseados a través de términos que pueden ser monitoreados por las autoridades o culturalmente mal entendidos.
  • Ser muy cuidadosos con los correos electrónicos y llamadas telefónicas en el campo. Muchos de estos gobiernos gastan una cantidad obscena de recursos policiales y de inteligencia que tratan de mantener la Palabra de Vida lejos de su gente.
  • No reunirse con creyentes misioneros locales en maneras que puedan atraer demasiado la atención de las autoridades locales.

Mantener éstos y otros protocolos de seguridad puede ser una gran carga para los misioneros en países de acceso restringido, pero es a menudo una práctica necesaria en lugares donde la oposición al evangelio es organizada y sistemática.

B. La plataforma
Debido a esta oposición, los misioneros en países de acceso restringido, por lo general, no cuentan con la bendición del gobierno para dedicarse a compartir el evangelio y discipular a tiempo completo. En general, existe la necesidad de tener alguna otra razón para vivir en el país, que el gobierno apreciará y aprobará. Esto generalmente se conoce como una «plataforma» de entrada. Algunos ejemplos pueden ser la enseñanza del idioma inglés, el trabajo médico o el desarrollo agrícola.

C. La integridad
Sin embargo, entrar en un país de acceso restringido, como cristiano, con algo de plataforma de entrada plantea preguntas éticas en la mente de algunas personas. ¿Es honesto y ético utilizar un trabajo de plataforma para obtener acceso a un país cuando el trabajo en sí no es realmente la razón principal de tu presencia allí? Bueno, hay muchas maneras en que las personas lidian con esto.

a. El amor de Cristo nos obliga a venir y ayudarles. Esa es una declaración verdadera. Si lo toman mal, ese no es tu problema. Sigue siendo cierto.

b. «¿A qué te dedicas?». Bien, entonces tu trabajo es _________, pero como cristiano, ¿qué dirías que es, en última instancia, más importante, tu trabajo o anunciar el evangelio a quienes te rodean? Entonces, realmente estás mintiendo cuando dices que tu trabajo es ___________, realmente eres un misionero o un evangelista. ¿No es engañoso que utilices tu trabajo como una forma de apoyar y promover tu ministerio personal?

Por supuesto, no diríamos eso, y no es cierto para misioneros cristianos en otras naciones cuya motivación principal es el evangelio

c. Toda la vida es ministerio para el cristiano. En realidad, creo que todos los cristianos deberían ver su trabajo como una plataforma para mejorar su acceso al evangelio. Si no es así, entonces es posible que necesites reconsiderar si realmente estás trabajando por las razones bíblicas correctas. Disfrutar de nuestro trabajo y hacerlo bien es genial… Sin importar donde vivamos, pero si tu trabajo es un fin absoluto en sí mismo, algo puede estar mal en la manera en que entiendes la integración del trabajo y la fe.

Lejos de ser una estrategia engañosa, creo que el planteamiento de una «plataforma» es una buena ilustración de cómo todos los cristianos deberían estructurar sus vidas para intentar una máxima audiencia y ventaja para el evangelio.

D. La evangelización en naciones de acceso restringido
Ciertamente, estas estructuras y limitaciones en países de acceso restringido presentan desafíos para el evangelio. Pero no tantos como podrías imaginar. Una de las mejores obras evangelísticas en los Estados Unidos es aquella que fluye naturalmente de las relaciones, lo mismo sucede en las naciones de acceso restringido. Trabajar en un país de acceso restringido no significa que no puedes hablar del evangelio, solo significa que debes ser sabio y cauteloso en la manera en que lo haces.

a. Compartir el evangelio

No obstante, hablar sobre las creencias religiosas es a menudo un acontecimiento habitual en estas naciones, y muchos encuentran más fácil llegar a conversaciones acerca del evangelio allí que en los Estados Unidos. Especialmente en los países musulmanes de acceso restringido, es posible que con frecuencia las personas te pregunten: «Entonces, ¿puedes contarme acerca de tu fe?», o cualquier otra serie de preguntas comunes relacionadas a las confusiones musulmanas en relación al cristianismo. Seguramente hay otros obstáculos aparentemente gigantescos para el evangelio, pero la incapacidad de hablar sobre cuestiones religiosas no es común entre ellos. Conversaciones francas, directas y personales sobre el señorío de Dios, el pecado del hombre, la obra de Cristo y la respuesta del hombre son maneras efectivas de comunicar el evangelio en cualquier parte, incluso en las naciones con mayor acceso restringido. Aunque la evangelización abierta, masiva y pública puede ser imposible en estas naciones, la obra efectiva de un amigo hablándole a otro amigo acerca del Camino a la vida continúa independientemente de la oposición oficial.

b. La evangelización donde la persecución parece cierta y severa.

Tal vez uno de los aspectos más difíciles de evangelizar en un país de acceso restringido tiene que ver con un problema bastante fundamental en relación a la verdad y el valor del evangelio. En muchos de estos países, la invitación de venir y seguir a Cristo significa invitar a la persona a venir y sufrir… y, quizá, incluso morir.

Cómo te sentirías si estuvieras trabajando en una nación de acceso restringido, hostil al evangelio. Imagina que estás trabajando con un grupo de estudiantes, y en el curso de tu trabajo te haces amigo de un joven de 18 años de edad. Con el paso del tiempo puedes compartirle el mensaje de la Escritura, él se arrepiente y cree en Cristo. A los pocos días, encuentras su cabeza separada de su cuerpo en las escaleras de tu casa. A su lado, una nota que dice que su muerte es tu culpa. ¿Cómo podrías sentirte con respecto a tu trabajo? Cosas como éstas, les han sucedido a personas en países de acceso restringido en años recientes.

Cuando trabajas en una nación donde la invitación de seguir Cristo es una invitación al sufrimiento o a la muerte, debes tener un entendimiento firme y bíblico acerca del valor del evangelio. Debes comprender, especialmente en las naciones donde conversión significa persecución, que el valor de la vida en Cristo es tan grande que aún si les cuesta la vida es un intercambio que vale infinitamente la pena.

E. Perseverancia cuando los frutos tardan en llegar
Además, parece que a menudo en las naciones de acceso restringido, los frutos de la conversión tardan mucho en llegar. Bien sea por la falta de confianza común en estas culturas, o por motivos espirituales más oscuros, la regla general es que el fruto llega lentamente en las naciones musulmanas de acceso restringido. Muchos misioneros, específicamente aquellos que no tienen un buen entendimiento sobre la verdad bíblica de la soberanía de Dios en la elección, luchan con mantenerse fieles si el fruto tarda en llegar. No hay duda de que Dios hará conforme a su voluntad, pero cuando se tarda en producir los frutos, los misioneros en estos lugares deben comprometerse con una mentalidad a largo plazo que se contente en compartir fiel y consistentemente el evangelio y en esperar que Dios produzca la cosecha.

Y todo indica que la cosecha viene. Muchas de las naciones en la ventana 10/40 que tenían pocos creyentes, si es que se conocen, hace 10 años, ahora tienen miles, y algunas han comenzado a enviar a sus propios misioneros a naciones vecinas de acceso restringido. El fruto vendrá en el tiempo de Dios, pero los misioneros en las naciones de acceso restringido deben ser especialmente conscientes de que la batalla es del Señor para que la gloria también sea suya.

F. Aislamiento y falta de compañerismo
Finalmente, uno de los grandes desafíos para los misioneros en los países de acceso restringido es la necesidad de lidiar con una sensación de aislamiento y, a veces, con la falta de cualquier compañerismo cristiano. Para contrarrestar esto, los extranjeros creyentes de varios grupos a menudo se reúnen cada semana para adorar y encontrar aliento en la Palabra. En lugares donde no es posible que se reúnan con creyentes locales, ya que puede no haberlos o las preocupaciones por la seguridad pueden hacer que no sea recomendable, las reuniones en casa de los misioneros cristianos se convierten en la norma. A menudo estos grupos son bastante pequeños y limitados. Algunas veces, los misioneros pueden estar solos, o nuestro grupo enviado puede estar con otra persona. Los CDs de sermones, cartas y correos electrónicos (generalmente encriptados) de otros creyentes pueden ser maravillosamente alentadores en estos contextos. Es grandioso que elevemos regularmente oraciones por nuestros misioneros en países de acceso restringido, para que encuentren compañerismo y estímulo cada semana y no se desgasten por el aislamiento.

Una de las metas que tenemos en CHBC es ver que algún amigo o persona en el liderazgo visite a cada uno de nuestros misioneros cada año, sin importar dónde se encuentren. Estamos mejorando cada vez más en esto. Ora para que en este próximo año hagamos aún más por alentar y aliviar el aislamiento que algunos de nuestros hermanos sienten mientras trabajan en países de acceso restringido.

Conclusión
Entonces, para cerrar, debemos concluir recordándonos que el término «país de acceso restringido» es nuestro término, no el de Dios. Para él ninguna nación está cerrada. No hay muro, ni cultura, ni sistema religioso, ni cuerpo policial que mantenga fuera el poder del Espíritu Santo de Dios que transforma vidas. Al pensar en la razón por la que trabajamos para la difusión del evangelio a todas las naciones, debemos orar para que Dios sea glorificado en todos los pueblos y recordar que hay naciones que a veces están cerradas para nosotros, pero nunca para el poder de Dios.