Clases esenciales: Misiones

Misiones – Clase 1: La meta es la gloria de Dios

Artículo
29.03.2019

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Clase esencial
Misiones
Clase 1: La meta es la gloria de Dios


Tema: Las misiones existen para hacer crecer la adoración a Dios a través de la alabanza de su gloria en los corazones de su pueblo.

Objetivo instruccional: Dios mediante, los estudiantes escucharán, considerarán y entenderán el mensaje bíblico, que la pasión de Dios por su gloria es su motivación central para la evangelización mundial a través de las misiones.

  1. Introducción

Situación: En la mañana de hoy, te encuentras en el Seminario Básico de Capitol Hill Baptist Church sobre las misiones.

Pregunta: ¿Por dónde comenzamos para tener un estudio bíblico acerca del tema de las misiones? ¿Deberíamos dar un vistazo a la demografía del mundo y a la necesidad de aquellos que no han escuchado el evangelio? ¿Deberíamos iniciar con un estudio sobre la historia de la expansión de la iglesia primitiva hasta los esfuerzos misioneros modernos? ¿Deberíamos examinar el propósito de la evangelización y las misiones? ¿Acaso son todos temas importantes, pero ninguno el correcto lugar de partida para una visión verdaderamente bíblica de las misiones?

Para entender las misiones, y nuestro oportuno lugar en ellas, debemos empezar en el origen, en la fuente y en el fundamento de todo… en la excelencia de la naturaleza y el carácter de Dios. Al igual que en el libro de Génesis, nuestra pasión por las misiones debería comenzar con: «En el principio… Dios».

Como dijo el puritano Thomas Watson: «Glorificamos a Dios cuando somos admiradores de Dios».

El escritor Tom Wells lo expresa especialmente bien en su libro «A vision for Missions» [Una visión por las misiones]. Escribe:

«Los hombres deben conocer a Dios. Eso es lo único que deben hacer. Y esto significa nada más y nada menos, que Dios es eminentemente digno de ser conocido en toda la longitud, amplitud, altura y profundidad de su carácter. El cristiano es un explorador de Dios. La visión cristiana es la visión de Dios. La visión misionera también es la visión de Dios. No difiere en nada de la visión cristiana. Es la misma visión siendo compartida en lugar de simplemente ser disfrutada. Es la misma visión siendo compartida con hombres que no tienen un gusto natural por ella, con la esperanza de que Dios cree ese gusto para que ellos también puedan convertirse en ‘admiradores de Dios’. Compartir la visión de Dios, ese es el trabajo de las misiones»

  1. La supremacía de la adoración

Pregunta: ¿Por qué existen las misiones? ¿Por qué los cristianos trabajan para difundir el mensaje del evangelio a aquellos que no lo han escuchado? 

(Bueno, a la luz de lo que acabamos de considerar, la respuesta bíblica parece obvia).

Situación: De acuerdo con las Escrituras, las misiones existen porque Dios es grande y merece ser conocido y amado por su infinita excelencia. La excelencia de Dios es el fundamento de las misiones, y la adoración que exalta a Dios es la meta de las misiones. Eso puede ser una declaración extraña a considerar para algunos de nosotros. Pienso que muchos de nosotros podría en principio decir, que las misiones existen porque hay muchas personas perdidas que Dios quiere alcanzar con las noticias del evangelio. Ciertamente, Dios anhela llamar a su pueblo al arrepentimiento y a la fe. Lucas, capítulo 14, versículos 15-24, narra la parábola del banquete al que Dios el Padre quiere que muchos asistan, y envía a sus siervos para hacer que la gente venga y que su casa esté llena. Dios sí quiere alcanzar a los perdidos con las noticias del Reino. Eso es cierto, en parte, pero no es la explicación más profunda de las motivaciones de Dios. Si las misiones tratasen únicamente de lo mucho que Dios desea relacionarse con nosotros, entonces se convertirían en una búsqueda orientada hacia el hombre. Nosotros nos convertimos en el enfoque, pero eso no es lo que vemos en las Escrituras. 

Citas:

Salmo  67:3-4: «Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben. Alégrense y gócense las naciones, porque juzgarás los pueblos con equidad, y pastorearás las naciones en la tierra».

Salmo 96:3: «Proclamad entre las naciones su gloria, en todos los pueblos sus maravillas».

Salmo 97:1: «Jehová reina, regocíjese la tierra, alégrense las muchas costas».

Situación: La alabanza de la grandeza de Dios en los corazones del pueblo de Dios es la meta de la iniciativa misionera mundial. El hombre no es el enfoque de las misiones. El hombre no es la meta de las misiones. El disfrute de la grandeza de Dios es en realidad el regalo para el hombre y la meta de todas las misiones enfocadas en Dios. Pero Dios es la meta. Lo entenderemos más a medida que avancemos. 

  1. La grandeza de Dios

Entender la grandeza de Dios es clave para entender una motivación cristiana por las misiones.

«El diseño del universo… es de sobre manera magnífico y esto no debiera despreciarse. De hecho, creo que esta es la razón por la que Einstein tuvo en poco la religión organizada; no obstante, el hombre me impresiona como un hombre intrínsecamente muy religioso. Debió haber observado lo que decían los predicadores acerca de Dios y sintió que estaban blasfemando. Había visto mucha más majestad de lo que otros jamás se imaginaron y comprendió que ellos no se referían a la verdadera realidad. Mi sospecha es que Einstein simplemente sintió que las religiones con las cuales se había encontrado no tenían el debido respeto… al autor del universo».

(Charles Misner, en «¡Alégrense las naciones!», John Piper, 1993, p.11).

Cita: Isaías 40:25-26: «¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? Dice el Santo. Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio».

Pregunta: ¿Por qué es fundamental un entendimiento claro acerca de la grandeza de Dios para los esfuerzos misioneros? Después de todo, ¿acaso no parece eso un punto verídico, pero periférico cuando se habla de las misiones…  una actividad? 

Situación: A lo largo de la historia, una visión de la grandeza de Dios y el compromiso que Dios ha revelado por engrandecer su nombre entre las naciones, ha sido el motor que motiva a los misioneros y les ayuda a perseverar. El gran misionero pionero, William Carey, reflexionó en su llegada a la India en 1763, escribiendo: 

«Cuando partí de Inglaterra, mi esperanza por la conversión de la India era muy fuerte, pero con los muchos obstáculos con los que me encontré, esa esperanza moría, a menos que Dios la apuntalara. Bueno, me dije, tengo a Dios, y Su Palabra es verdad. Aunque las supersticiones de los paganos eran mil veces más fuertes de lo que son, y el ejemplo de los europeos mil veces peor; aunque fuera abandonado por todos y perseguido por todos, aun así, mi fe, fijada en la Palabra de Verdad, se levantará por encima de todos los obstáculos y vencerá toda prueba. ¡La causa de Dios triunfará!».

(Cita de William Carey, «¡Alégrense las naciones!» p. 13).

Situación: Dios es bueno; él tiene un buen plan para reunir a cada persona por la que Jesús murió para salvar. Y Dios es incuestionablemente soberano; su plan de salvación tendrá éxito porque su brazo es infinito en poder. Al igual que William Carey, nuestra profunda apreciación por esas verdades maravillosas, provee la base que necesitamos para el celo y la perseverancia en las misiones.

  1. El celo de Dios por su gloria

Situación: Nuestra pasión por proclamar la grandeza de Dios está arraigada en su propia pasión por su gloria. John Piper escribe:

«El fundamento absoluto de nuestra pasión por ver a Dios glorificado es su propia pasión por ser glorificado. Dios es central y supremo en sus propios sentimientos. No existen rivales para la supremacía de la gloria de Dios en su propio corazón. Dios no es idólatra. No desobedece el primer y gran mandamiento. Con todo su corazón y su alma y su fuerza y su mente se deleita en la gloria de sus múltiples perfecciones. El corazón más apasionado por Dios en todo el universo es el corazón de Dios».

Cita: Isaías 48:9-11: «Por amor de mi nombre diferiré mi ira, y por alabanza mía la reprimiré para no destruirte. He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción. Por amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro».

  1. Armonía con humildad

Pregunta: Entonces… ¿la pasión de Dios por su gloria lo convierte en un dios no amoroso? ¿Convierte esto a las misiones en una iniciativa utilitaria? A menudo, el considerar a Dios como central en las misiones puede hacerlo parecer frío. Pero eso se debe a un par de malentendidos clave acerca de quiénes somos nosotros y acerca de quién es Dios. 

Cita: 1 Corintios 13:5: «El amor no busca lo suyo».

  1. No todo amor propio es malo.
  2. No somos Dios… el pecado de imitar a Dios.

Situación: Dios es el ser más excelente y glorioso en todo el universo, para que Dios sea veraz, debe exaltar su propia gloria sobre todas las cosas. Y poder disfrutar de él, es el mejor y más amable regalo que puede conferirle a sus criaturas.

  1. Para gloria de su gracia

Situación: ¿Cómo es posible esta buena noticia para los seres humanos? ¿Cómo es éste un mensaje en el que podemos encontrar bienestar y triunfo ante un mundo bajo el justo juicio de Dios por el pecado? La conexión entre la pasión de Dios por su gracia y la causa de las misiones se vuelve explícita. Piper escribe: «La gloria que Dios busca es supremamente la gloria de su misericordia».

El mensaje del evangelio cuenta la sorprendente manera en que Dios ha escogido ser glorificado. Se ha alineado con nosotros en su deseo por recibir la gloria que merece. Él podía haber decidido juzgarnos a una condenación eterna para mostrar su gloria. Sin embargo, ha decidido glorificarse al manifestar su misericordia a los pecadores. Por favor, escucha lo que Pablo escribe a los efesios acerca del motivo de Dios al salvar a su pueblo.

Cita: Efesios 1:5-6, 11, 14.

«5 En amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el amado… 11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo… [El Espíritu Santo de la promesa] 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria».

¿Por qué Dios nos predestinó para ser adoptados? ¿Por qué hizo que pusiéramos nuestra esperanza en Cristo? ¿Por qué nos dio una herencia? Dios hizo todo esto para ser glorificado. ¿Notaste cómo Pablo repite este tema de la gloria de Dios una y otra vez? El evangelio (y las misiones) no pueden y no deben estar separadas del deseo de Dios por ser glorificado.

Escucha lo que Pablo escribe específicamente hablando de la misión de Cristo en la tierra.

Cita:  Romanos 15:8-9: «Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, y cantaré a tu nombre».

  1. El celo por la gloria de Dios motiva a las misiones mundiales.
  2. Un espíritu de siervo y un corazón misericordioso motiva a las misiones mundiales.

Cristo mismo escogió venir a la tierra y convertirse en un siervo, hasta morir en una cruz: «para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia» (Ro. 15:9). Cristo se hizo pobre por nosotros, para que aquí, los miembros de CHBC, podamos glorificar a Dios por su misericordia. Esto debe motivarnos a difundir el mensaje del evangelio a aquellos que todavía no lo han escuchado, para que todos los que han sido llamados por Dios puedan glorificar a Dios por su misericordia. También vemos esta idea claramente en la reacción de Cristo cuando vio a las multitudes que no creían.

Cita: Mateo 9:36-38: «Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies».

  • La compasión de Cristo se expresó en su convocatoria a la oración por más misioneros.
  • Sus dos pasiones, la gloria y la misericordia, en realidad son una.

Aquí Cristo deja en claro que para que la cosecha sea recogida, es decir, para que su misericordia sea comunicada a las multitudes, se debe enviar obreros. Él ha escogido a estos obreros, que integran su iglesia, para ser parte de este reflejo de su gloria. Y así, nosotros, al comunicar el mensaje del evangelio, formamos parte del plan de Dios en ser glorificado. Él no nos necesita en absoluto para esto, pero nos ha escogido para que podamos ser parte de esta gloriosa obra que lleva a cabo redimiendo a un pueblo por amor de su nombre y por amor de su gloria.

Podrías pensar: «Si la gloria de Dios está tan involucrada con su iglesia, su plan parece tan precario». Después de todo, la misión de difundir el evangelio por toda la tierra no se ha completado, incluso cuando ya han transcurrido más de 2000 años. ¿Parece ser que Dios ha fracasado en sus propósitos, o que al menos ha planeado de manera irracional?

No, Dios no ha fracasado. Ciertamente, como cristianos, creemos que Dios es el único sabio Dios. Eso significa que creemos que él conoce y ha escogido la mejor manera de glorificarse. Este plan que tiene para recibir la gloria de su pueblo es un plan perfecto; no puede ser mejorado. La sabiduría de Dios significa que él siempre elige la mejor manera de cumplir los propósitos que tiene en mente. Dios sabe que éste es el plan por medio del cual será más glorificado.

Cita: Efesios 3:10: «Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales».

¡Dios ha escogido que su multiforme sabiduría sea dada a conocer a los principados y potestades en los lugares celestiales por medio de su iglesia! La manera en que vivimos nuestras vidas y la manera en que el reino de Dios se expande por todo el mundo glorifican a Dios. En su infinita sabiduría, Dios ha escogido estos medios de propagación de su evangelio. Es posible que nos sintamos inadecuados para esta misión o angustiados por el desafío, pero Dios obra incluso a través de nuestras limitaciones para mostrar su suficiencia, y así desplegar la alabanza de su gloria.

Por tanto, podemos ver que Dios ha decidido glorificarse al mostrar su misericordia a los pecadores. Y no solo eso, sino que esta manera de glorificarse, al llamarnos para que le adoremos y para que divulguemos su fama a todas las naciones, es la mejor manera en que él recibe la gloria. ¡Qué grande es este Dios al que servimos! Él es digno de toda nuestra alabanza y de nuestras vidas.

Conclusión 

  • La pasión de Dios por su gloria se revela en el gozo de su pueblo a través de su alabanza por su misericordia.
  • El verdadero poder de las misiones se muestra cuando el pueblo de Dios está enfocado en su pasión y meta… adorar.