Clases esenciales: El Matrimonio

El Matrimonio – Clase 4: Una Teología Bíblica del Matrimonio (Redención)

Artículo
02.03.2017

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Clase esencial
El Matrimonio
Clase 4: Una Teología Bíblica del Matrimonio (Redención)


Introducción

Durante las últimas dos semanas, echamos un vistazo a los primeros dos elementos de la teología bíblica del matrimonio: la creación y la caída. Esta semana queremos pensar en el tercer elemento en una teología bíblica: redención.

Recuerde nuestros dos grandes objetivos para el matrimonio: (1) el objetivo horizontal. Convirtiéndonos en “una sola carne” — unión, unidad o los dos convirtiéndose en uno son todas las formas que describen “una sola carne”; (2) el objetivo vertical. Dejar que nuestro matrimonio sea una muestra de la relación entre Cristo y su iglesia a través de nuestros matrimonios. Queremos que nuestros matrimonios sean un retrato de esta gran verdad teológica. La semana pasada nos enfocamos mucho en el objetivo horizontal.   Hoy, nos estamos enfocando en el vertical.

Hoy vamos a pensar en Cristo y su relación con su novia, la iglesia. Al mirar a Cristo y la iglesia, aprenderemos mucho más acerca de los matrimonios bíblicos que si sólo hubiéramos pensado en el matrimonio humano por sí mismo.

Con esto en mente, leamos el texto clave para esta clase: Efesios 5:21-33. (LEER) Veamos 8 ideas que esperamos nos enseñen lo que significa ser un esposo y una esposa:

1. Este pasaje está basado en la expectativa de que todos los cristianos deben vivir en humildad.

Antes de que Pablo escribiera acerca de las responsabilidades específicas de los esposos y las esposas (y de hecho para los niños y padres, siervos y amos también), nos recuerda a los cristianos en el versículo 21 el principio general de “someternos unos a otros en el temor de Dios.”

Esa palabra “someternos” quiere decir algo como “cediendo voluntariamente en amor.” Por un lado, todos los cristianos deben mostrar este tipo de sumisión unos a otros. De hecho, este tipo de sumisión mutua es característico de los cristianos, y es un tema que se encuentra de manera frecuente en el Nuevo Testamento. Piense en Filipenses 2:3, por ejemplo: “antes bien con humildad, considere a los demás como superiores a nosotros mismos.” O las enseñanzas de Jesús “el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor” (Mateo 20:26-28), o el pasaje acerca del liderazgo de servicio que consideramos en Lucas 22. El corazón de cada cristiano debe estar marcado por una humildad que se somete voluntariamente a los demás por la causa de Cristo.

Algunos cristianos argumentarán que la sumisión mutua por sí sola es lo que se visualiza en este pasaje—que Pablo no está diciéndole a las esposas que deben someterse a sus maridos de una manera particular. Pero ese argumento falla si vemos el pasaje en su contexto. El versículo 21 se destaca como una especie de introducción general de toda la sección que va hasta el 6:9. Además de las instrucciones a las esposas, esa sección también manda a los hijos y esclavos (o sirvientes o empleados) a someterse a su padres y amos respectivamente. Si Pablo no pretendía establecer una obligación para un tipo diferente de sumisión en las esposas, entonces tenemos que concluir que él tampoco tenía la intención de hacerlo para los esclavos— ¡o más problemáticamente, para niños bajo sus padres! Sabemos por la totalidad de las Escrituras que este argumento no puede ser correcto.

Así que el versículo 21 realmente proporciona el contexto en que se dan estas instrucciones particulares a las esposas. Como cristianos, los esposos y esposas están para tratarse con humildad entre ellos, sometiéndose voluntariamente entre sí por la causa de Cristo. Pero dentro de ese marco de referencia, Pablo también le da a las esposas una responsabilidad particular de sumisión, de una manera única, a sus esposos.

2. Pablo llama a las esposas a someterse a sus propios maridos, como al Señor.

En los versos 22-24, Pablo cambia del mandato general sobre la humildad cristiana a los roles específicos que Dios ha ordenado para el esposo y la esposa. Hay varias cosas que destacar aquí sobre esta sumisión que una esposa está llamada a mostrar hacia su marido:

Primero, la sumisión de la mujer a su marido no implica de ninguna manera que ella es inferior a él. Esto es una cuestión de función, no de naturaleza. Esto es realmente un llamado a la esposa a someterse a la autoridad que Dios ha ordenado. Observe que el consejo de Pablo es la sumisión voluntaria en amor. (Vea también Hebreos 13:17 y 1 Pedro 5:5, donde algunos cristianos—tanto hombres como mujeres—se les dice que se sometan a otros cristianos en otros contextos. No hay diferencia de valor y dignidad inherentes aquí, solo una función.)

Segundo, a una mujer se le dice que se someta a su propio marido. Pablo no dice aquí a una mujer que se someta a cada hombre, sino a su propio marido.

Tercero, las esposas deben someterse a sus maridos “como al Señor.” Ahora, ¿quiere decir que se van a considerar y tratar a sus maridos como reyes omnipotentes del universo? ¡Claro que no! Significa lo mismo que dicen unos pocos versículos más adelante, en 6:5-7. LEER.   La frase clave: “como a Cristo” (v. 6). Parte de la obediencia de la mujer a Cristo es seguir su instrucción de someterse a las autoridades terrenales que Él ha ordenado, y en la familia esa autoridad es su marido. Ella se somete y obedece porque ella ama a Jesucristo.

Cuarto, la misma frase “como al Señor” implica que la primera lealtad de la esposa es a Jesucristo, y por lo tanto, Pablo de ninguna manera esperaba que ella se sometiera a su marido en nada que viole los mandatos de las Escrituras. El liderazgo y del esposo no son suyos. Es dado a él por Dios, y es legítimo sólo cuando se ejerce de acuerdo a los mandatos de Dios según lo revelado en las Escrituras. Si un marido presiona a su esposa a desobedecer las Escrituras, ella debe rechazar respetuosamente y recordar a su marido que ella debe obedecer a Dios, no a los hombres.

3. Las esposas deben someterse, dice Pablo, porque el marido es la cabeza de la esposa, así como Cristo es la cabeza de la iglesia.

En el versículo 23, Pablo dice que el esposo es la cabeza de la esposa. La palabra “cabeza,” (Gr. kephale), tanto en griego como en inglés, implica autoridad. Eso es obvio aquí porque el texto también dice que Cristo es la “cabeza” de la iglesia, y en el versículo 24, la iglesia se somete a Cristo. Tendremos más que decir acerca de las responsabilidades del esposo como “cabeza” de su esposa, pero por ahora, el punto es que Pablo está comenzando a trazar la analogía entre Cristo/iglesia y esposo/esposa. Así como Cristo es la cabeza de la iglesia y la iglesia se somete a Él, así Dios ha puesto al esposo como cabeza de la esposa y ella debe someterse a él.

En otro lugar (1 Corintios 11), Pablo dice que la autoridad del hombre tiene sus raíces en la creación misma. El liderazgo masculino es una cita divina, no un fenómeno cultural. Dios ha ordenado su universo, y Pablo aquí está aquí llamando a los cristianos a reconocer ese hecho.

4. Los maridos deben amar a sus esposas como Cristo amó a su iglesia.

Volviendo a los maridos, el texto nos da una serie de sutiles (y no tan sutiles) lecciones sobre cómo se supone que funcione esto. Pablo no manda a los maridos a “estar en autoridad sobre su esposa,” sino a amarla “así como” (kathos) Cristo amó a su iglesia. Pablo nos muestra aquí como propone a los esposos ejercer su autoridad o liderazgo en el hogar—ese liderazgo debe ser igual al de Cristo de auto-entrega y amor sacrificial que lo llevó a la cruz por su iglesia.

Maridos, piensen en lo que eso significa: Cristo murió por la iglesia, y eso es exactamente el tipo de auto-sacrificio, y aún amor auto-humillante que están llamados a dar a su esposa.

Eso puede significar todo tipo de cosas. Puede para algunos, significar que literalmente das la vida y mueres por tu esposa. Pero para todos los maridos, significará tragarse el orgullo, significará edificar activamente la espiritualidad de tu esposa, aún cuando el día ha sido duro y ambos están agotados, y frecuentemente significará subordinar tus preferencias y deseos hacia los de tu esposa. ¿Quieres ir a un determinado restaurante y ella quiere otro? ¿Ella quiere irse a la cama temprano y tú prefieres quedarte despierto hasta tarde? Habrá un dar y tomar en asuntos como esos a medida que ambos busquen cuidarse el uno al otro, pero es pecado jugar la carta del puesto de jefe en cosas como esas. Eso ni siquiera es lo que significa la autoridad. Recuerde que su función, fundamentalmente, es darse a sí mismo por el bien de su esposa. Busque formas de amarla, honrarla, edificarla y cuidar de ella.

Observe lo que Pablo hace aquí: Cuando Pablo se dirige al esposo, él no dice una palabra sobre liderazgo o sumisión. Es casi como si le gustara poner sus manos sobre los oídos del esposo cuando habla a la esposa sobre la sumisión (ese es su trabajo), y luego se vuelve hacia el esposo y le dice, “Ahora tú. . . ama.” Hombres, cuando piensen en su función como esposo, espero que la idea que surja en su cabeza no sea la de “jefe” o “mi esposa debe someterse a mí,” sino “amarla como Cristo.” Ese es el encargo que Pablo coloca en usted.

5. Los esposos están para darse a sí mismos para el beneficio de sus esposas.

 Cristo darse a sí mismo fue de beneficio para la iglesia—él se entregó a sí mismo “por ella.” Específicamente, Él se entregó a sí mismo, como los versículos 26-27 lo presentan, “para santificarla . . . a fin de presentársela a sí mismo una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.” Así como el objetivo de amor de auto-entrega de Cristo fue el bienestar para su iglesia, el objetivo del amor de auto-entrega del esposo debe ser el bienestar de su esposa.

Cuando un esposo ama a su esposa como es debido, su matrimonio estará marcado por un ambiente de crecimiento sano y madurez. La esposa se sentirá segura en el amor de su esposo, y ella prosperará tanto espiritual como emocionalmente.

6. Los maridos deben amar a sus esposas como se aman a sí mismos.

 En los versículos 28-31, Pablo destaca un punto teológico importante basado en la creación del hombre y la mujer. Observa el versículo 31. Allí Pablo cita Génesis 2:24, palabras que Dios dijo después de crear a Adán y Eva. (Recuerden el objetivo horizontal del matrimonio.) La idea de convertirse en “una sola carne” describe la unión o la unidad en el matrimonio. Cuando un hombre y una mujer se casan, ya no son más dos individuos autónomos, sino una unidad viviente. Crecen en su unión entre sí y se convierten en una sola carne. Esta idea de “una sola carne” ha sido el fundamento del pensamiento de Pablo desde el principio.

Todos ustedes saben lo que es el auto-cuidado. Es normal que la mayoría de ustedes tomen una ducha con regularidad y se alimenten. Pablo nos presenta otra comparación aquí—los maridos deben amar a sus mujeres, así como se aman a sí mismos. Nadie tiene que obligarte a cuidar de ti mismo. No es normal odiar tu propio cuerpo al negar alimentarlo o nunca asearse. Es normal alimentar tu cuerpo y cuidar de él.

¿Cuál es la conexión entre las ideas de “una sola carne” y auto-cuidado? Maridos, así como ustedes se cuidan a ustedes mismos, deben también cuidar a su esposa porque ustedes ya no son dos, sino uno. Su esposa está ahora unida a usted. Así que, cuando se niega a cuidar de ella, se está negando a cuidar de usted mismo. Por eso es que Pablo puede decir en el 28 que cuando un hombre ama a su esposa, se ama a sí mismo. Cuando él cuida de su esposa y trabaja para su bien, él también se está haciendo bien a sí mismo. Contrariamente, un hombre no debería tratar más a su esposa de manera insensible de lo que él mismo se privaría de comida.

7. Tanto el marido como la mujer deben recordar que su matrimonio habla al mundo sobre la relación de Cristo con su iglesia.

En el versículo 32, Pablo se refiere a la relación entre el matrimonio humano y el matrimonio divino como un “gran misterio.” La palabra “misterio” en la Biblia frecuentemente se refiere al plan una vez oculto de Dios, que ahora ha sido revelado en Jesucristo. Sin conocimiento de la gente de los días de Moisés, Dios diseño la institución del matrimonio para reflejar y proclamar el amor de Cristo por su iglesia. Es importante comprender que Pablo no está diciendo que él vio una buena analogía y decidió usarla como una ilustración para exponer su punto.   No, Dios planificó desde el principio que el matrimonio funcionara de esta manera.

Lo que esto significa es que estas instrucciones para los esposos y esposas—y sus respectivos roles dentro del matrimonio—no sólo están culturalmente condicionados o accidentales. El liderazgo amoroso del marido y la piadosa sumisión de la esposa son parte de la esencia del matrimonio. Dios lo hizo de esta manera para enseñar al mundo acerca de su propio carácter y el amor de su Hijo hacia su pueblo. Eso es algo útil a tener en cuenta si naturalmente se empeña en ir contra la función que Dios le ha asignado como hombre o mujer. Puede que no le guste la idea de que Dios le ha llamado a dar su vida por su esposa o a someterse a su marido. Pero recuerde, esto no es acerca de nosotros. Es el plan de Dios, el diseño de Dios, y la gloria de Dios.

Como individuos, debemos demostrar el Evangelio con nuestra vida. Pero en el matrimonio, usted obtiene un privilegio adicional—su relación como marido y mujer muestra a todos a su alrededor si el Evangelio es verdadero o no. La forma de tratarse el uno al otro en el matrimonio, la forma en que se hablan el uno al otro, cómo se aman entre sí, dice algo al mundo acerca de si el Evangelio es verdadero o no. Cómo viven en el matrimonio muestra al mundo su relación entre Cristo y su novia, la iglesia.

8. Pablo llama a las esposas a respetar a sus esposos.

 Curiosamente, en el versículo 33, Pablo concluye la sección dedicada a los esposos ordenando a las esposas a respetar a sus esposos. El término “respeto” es en realidad la palabra griega que significa “temor.” No es temor, como terror, sino más bien como mostrar “reverencia” y “honor” hacia alguien. Es por eso que la NVI traduce la palabra como respeto.

¿Por qué Pablo termina esta sección con una referencia a la necesidad de que la esposa respete a su esposo? Piense por un momento en la naturaleza complementaria del respeto de la esposa y el liderazgo del esposo. El liderazgo del esposo puede florecer o marchitarse según el respeto de la esposa hacia él. El respeto de ella es necesario para que el liderazgo de su esposo prospere. No hay nada que tenga el poder de destruir un hombre o socavar su ministerio más que la falta de respeto de su esposa. Hay verdad en la vieja canción de música country, “stand by your man (mantente cerca de tu hombre).”

En todo esto, recuerde que el mandato de Dios para las esposas de respetar a sus esposos no tiene nada que ver con que los esposos hagan todas las cosas bien para que merezcan respeto. Los esposos y las esposas pueden ejecutar sus papeles bien y pueden hacer que sea más fácil para sus cónyuges responder, pero Dios nos manda a cuidar a nuestros cónyuges como él ha mandado, aún lo merezcan o no. Esta es la verdadera prueba de sumisión. Si cada vez que la mujer se siente frustrada con su esposo comienza a faltarle al respeto, va a destruir lentamente su matrimonio. Pienso que cualquiera que piensa en esa idea se dará cuenta de un notable parecido entre la manera en que Dios nos llama a cuidar a nuestros cónyuges y la manera en que Él nos cuidó a nosotros a través de Cristo—cuando ciertamente no lo merecíamos. Romanos 5:8: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” ¡En última instancia, esto significa que las esposas se someten y respetan para la gloria de Cristo!

APLICACIÓN

Hombres solteros – (1) No esperen hasta casarse para practicar este tipo de auto-sacrificio. Utilicen sus relaciones como plataforma de práctica para este estilo de vida de auto-sacrificio como preparación para el matrimonio. (2) Busquen una mujer que voluntariamente siga una autoridad piadosa. Una señal que pueden buscar en una futura esposa es alguien que modele el deseo de seguir una autoridad piadosa. Observen la vida de las mujeres a su alrededor y pregunten: ¿Desean honrar a sus padres cristianos? ¿Desean voluntariamente seguir a los ancianos de la iglesia? Para aquellos que ya están cortejando, ¿la joven con la que están responde a su liderazgo o está siempre yendo en contra de su guía?

Mujeres solteras—(1) Encuentren un esposo auto-sacrificado.   Lo que deseo para usted es que encuentre un hombre que haga de este estilo de liderazgo de auto-sacrificio su meta principal al amarla. No tienen que esperar al matrimonio para darse cuenta si el hombre tiene un estilo de vida de auto-sacrificio. Observen su vida ahora. Esta es una de las señales que desea encontrar cuando está buscando un esposo. ¿Renuncia a su vida por los demás? ¿O su mundo gira alrededor de sus propios deseos egoístas? (2) La sumisión frecuentemente implicará una reorientación de sus objetivos en la vida. La mayoría de ustedes han sido enseñadas a dos cosas desde muy temprana edad— a ser independientes y tener una buena carrera. Y ahora el pastor les dice lo opuesto; cuando ustedes se casan, se atan a su esposo y se vuelven dependientes de su liderazgo. Yo sólo hago esto porque es lo que dice el texto. Para algunas de ustedes, esto será una reorientación difícil de sus vidas porque sus padres, educadores, y nuestra cultura les ha enseñado intensamente a ser auto-dependientes. Vaya donde las mujeres mayores y casadas piadosas de la congregación y confiésenle sus luchas con esto, sean honestas acerca de sus temores, y aprendan de ellas como ellas hicieron estos ajustes.

Esposas— (1) Miren al Señor (y a otras) para fortaleza y esperanza. La sumisión bíblica requiere mucho de ustedes. Es increíblemente santificador vivir bajo el liderazgo de un hombre. Él no es perfecto. Él se va a equivocar. No vaya a esto sola. Busque al Señor para fortaleza; hable con otras mujeres en el ministerio para motivación. (2) Hágalo un gozo, no una carga, el que su esposo la lidere. Si usted es terca como una mula, comience a trabajar en esa terquedad. No permita que persista. Que su misión sea servir a su esposo. Anímelo deliberadamente cuando él muestre liderazgo en áreas que verdaderamente importan/en áreas que son muy importantes para el Señor. No se queje si olvida de sacar la basura, si al mismo tiempo trabaja duro para ayudarle con los niños, es buen proveedor trabajando todo el día para el sustento de la familia, y trabaja liderando los devocionales familiares.

Maridos— (1) Liderazgo ineludible. Observen que Pablo no dice que el esposo debe ser la cabeza de la mujer. Dice que es la cabeza de la mujer. Esto es un ejemplo indicativo, no un imperativo. ¿Conoce la diferencia entre un indicativo y un imperativo?

  • Un indicativo es una declaración de un hecho.       Por ejemplo, la silla es marrón; el barco está inclinado; los sermones de Marcos son largos. No hay [mandato/directriz] en la oración, solo hechos.
  • Un imperativo es un mandato. Nos dirige a hacer algo. Por ejemplo, ¡Enciende la luz! ¡Cierra la puerta! ¡Recoge la ropa del suelo!

En ninguna parte al esposo se le ordena ser la cabeza de su esposa. Esto es porque ya él es cabeza de su esposa, por la misma naturaleza del matrimonio. El esposo está en una posición de liderazgo ineludible. Él no puede rechazar con éxito el liderazgo. Puede que lidere pobremente, pero va a liderar. Este es el diseño de Dios para todos los matrimonios. La ineficacia del esposo no elimina el hecho que está llamado a liderar a su esposa. Si él no la ama bien, es una cabeza pobre, pero no obstante, es una cabeza. (2) Al ser la cabeza del hogar, el esposo es responsable de todos los problemas. Hombres, ya sea a través de un buen liderazgo, tiranía, o abdicación, ustedes son los responsables del estado de la casa, incluyendo los problemas. Conocemos esta idea de manera intuitiva a partir de nuestro entendimiento del liderazgo….Ejemplo: capitán de un barco o un CEO—cuando algo va mal con sus trabajadores o su organización, aún cuando personalmente no haya hecho lo que salió mal, como cabeza o líder del grupo, sigue siendo responsable. Lo mismo aplica en su matrimonio, cuando algo va mal en su matrimonio, usted es responsable ante Dios. Eso sí, hay una diferencia entre la responsabilidad y la culpa. Si una mujer ha engañado a su esposo o si ella gasta neciamente todo su dinero en salidas de compras, ella es culpable . . . pero el esposo es responsable.

[¿PREGUNTAS?]