Clases esenciales: El Matrimonio

El Matrimonio – Clase 12: Divorcio y Re-casamiento

Artículo
02.03.2017

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Clase esencial
El Matrimonio
Clase 12: Divorcio y Re-casamiento


Introducción

No hay duda que cuando se trata de divorcio y re-casamiento, hemos llegado a un tema que es a la vez difícil e inoportuno. Es inoportuno, porque donde ha ocurrido el divorcio, ha ocurrido pecado. Y ha ocurrido de manera tal que un pacto de unión ha sido roto. Una relación es destrozada en el divorcio, y no hay forma en que no sea trágica y dolorosa. Es difícil, porque a pesar de que las enseñanzas de la Biblia sobre el divorcio y el re-casamiento son claras a grandes rasgos, cuando descendemos a las particularidades de cada caso, la aplicación de los principios bíblicos no es siempre obvia y raramente es fácil.

En respuesta al dolor y la dificultad del divorcio, el mundo ha optado por el enfoque suave—el divorcio sin culpa (es decir, simplemente no funcionó y nadie tiene la culpa). De hecho, el mundo asume que asignar culpa y responsabilidad solo hace que la situación dolorosa sea aún más dolorosa, así que, ¿por qué preocuparse? Por otro lado, algunos cristianos han tomado el enfoque de que la mejor y más fiel manera de hacerlo es cortar a través de aparentes excepciones y enseñanza matizada, y tomar la declaración simple y clara de que Dios odia el divorcio en sentido literal. Estos cristianos afirman que el divorcio simplemente no es una opción para los cristianos, y que si el divorcio ocurre, el re-casamiento no es permitido. Eso es ciertamente más simple, pero ¿es fiel a Dios y su Palabra revelada?

De hecho, el lugar para comenzar es la clara declaración de que Dios odia el divorcio. Eso lo encontramos en Malaquías 2:16: “Yo aborrezco el divorcio,” dice el Señor, Dios de Israel (NVI)… y veremos más sobre eso en un momento. Pero lo que necesitamos entender es que Dios odia el divorcio, pero no a partir de una distancia segura, engreída y farisaica. No, Dios odia el divorcio de la misma manera que una persona divorciada odia el divorcio, no como un tercero desinteresado, sino como alguien que conoce personalmente el dolor del divorcio. Porque lo cierto es, que Dios mismo es un divorciado. En Jeremías 3, leemos,

NVI Jeremías 3:6-8, 6 Durante el reinado del rey Josías el Señor me dijo: <<¿Has visto lo que ha hecho Israel, la infiel? Se fue a todo monte alto, y allí, bajo todo árbol frondoso, se prostituyó. 7 Yo pensaba que después de hacer todo esto ella volvería a mí. Pero no lo hizo. Esto lo vio su hermana, la infiel Judá, 8 y vio también que yo había repudiado a la apóstata Israel, y que le había dado carta de divorcio por todos los adulterios que había cometido. No obstante, su hermana, la infiel Judá, no tuvo ningún temor, sino que también ella se prostituyó.

Dios sabe lo que significa ser traicionado y abandonado. Y Dios conoce el dolor del divorcio. Así que conforme consideramos en esta clase lo que Él tiene que decir, queremos recordar que Él no habla con nosotros sobre este asunto desde una distancia. Más bien, nos habla por medio de Cristo como hombre de dolores, experimentado en quebranto, incluyendo el quebranto del amor traicionado y el amor abandonado. Y es precisamente en ese contexto que su Palabra viene a nosotros como una Palabra de verdad y de esperanza.

1) ¿Qué es el divorcio?

 El divorcio es la disolución de un matrimonio

  • El matrimonio existe cuando ha habido una unión sexual en el contexto de un pacto de juramento. Efesios 5:22-33 expone el contexto del pacto, y habla de la unión en una sola carne. El divorcio rompe o disuelve esa unión.
  • Malaquías 2:14 describe el divorcio como “ruptura de fe” con tu compañero/a de pacto: “Preguntas, ¿Por qué? Esto es porque EL SEÑOR está actuando como testigo entre tú y la esposa de tu juventud, porque has roto la fe con ella, a pesar de que es tu compañera, la esposa de tu pacto matrimonial.”
  • Por supuesto, muchas cosas violan el pacto matrimonial (como el pecado) y pueden estar caracterizadas como “ruptura de fe.” Y cada vez que el pacto es violado, el matrimonio es violado en algún grado. Pero no toda violación cuestionado el estado fundamental del pacto de una sola carne. Algunas cosas, sin embargo, golpean el corazón del pacto y sus obligaciones.
  • En Jeremías 3, Dios se refirió a los adulterios de Israel. Tener relaciones sexuales (siendo una sola carne) fuera de una relación de pacto no es un matrimonio, aún cuando sea entre dos personas no casadas, eso puede obligar a un matrimonio. Pero cuando una persona casada comete adulterio (cuando hacen una unión de una sola carne con alguien que no es su esposa) están en efecto repudiando la unión exclusiva con su cónyuge.
  • Pablo utiliza una sola carne para describir la relación de un hombre con una prostituta en 1 Corintios 6:16: “¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: los dos serán una sola carne.” El punto no es que ahora está casado con la prostituta. Más bien, el punto es que se ha comprometido en un acto de pacto con alguien con quién no está unido, y cuán detestable e inapropiado es.
  • El divorcio, en la Biblia, por lo tanto, es el reconocimiento público y formal de que la unión ha sido rota, y el pacto está disuelto.

2) ¿Qué piensa Dios del divorcio?

 Dios odia el divorcio

  • Es la ruptura de un pacto: la mentira fundamental sobre el carácter de Dios (fidelidad) y la manera en que se relaciona con Su pueblo
  • Malaquías 2:11-16 nos da dos razones sobre por qué Dios odia el divorcio,

11 Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación; porque Judá ha profanado el santuario de Jehová que él amó, y se casó con hija de dios extraño. 12 Jehová cortará de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, al que vela y al que responde, y al que ofrece ofrenda a Jehová de los ejércitos. 13 Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. 14 Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. 15 ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. 16 “Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.

  • Razón 1: Dios odia el divorcio porque perjudica la oportunidad de los padres criar una descendencia piadosa. Observe el versículo 15. Recuerde que el propósito principal del matrimonio es producir una descendencia piadosa.
  • Razón 2: Dios es un Dios de pacto que odia el divorcio porque es el rompimiento de un pacto. Cuando se hace un pacto, el deseo de Dios para eso es que se mantenga y que perseveremos en ello; no romperlo. En Malaquías 2, el pacto es roto entre Dios e Israel.
  • Razón 3: Dios odia el divorcio porque destruye la imagen de fidelidad del pacto. En Mateo 19:4-6 leemos,

“Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.”

Jesús advierte que lo que Dios ha unido, ningún hombre debe juzgarse a sí mismo con permiso para separar. Es como si Jesús dijera, “Si Dios los juntó, ¿cómo se atreve (un simple humano) a considerar separarlo?” La cita de Génesis 2:24 que Jesús usa es la misma a la que Pablo apela en Efesios 5 y se relaciona al misterio de Cristo y la iglesia. Recuerde de Efesios 5 que el matrimonio humano es una ilustración de una realidad espiritual mayor—una imagen de Cristo y su relación con la iglesia. Dios aborrece la falsedad que implica el divorcio, es decir, la mentira que se dice sobre la relación entre Cristo y su iglesia cuando dos personas separan lo que Dios ha unido.

3) ¿Es el divorcio siempre un pecado?

 El mundo dice que nunca lo es. Algunos cristianos han dicho que siempre lo es. Los ancianos de CHBC creen que la Biblia enseña que aunque el divorcio es siempre el resultado del pecado

El divorcio no siempre es pecado para ambas partes involucradas

  • Hay enseñanza bíblica tanto condenando el divorcio como aceptándolo. En Mateo 19:8-9, Jesús habla de que ambas condenan el divorcio en general, pero lo permite en caso de adulterio.

8 El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. 9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.”

  • “El divorcio…es siempre un pecado por lo menos para uno de los cónyuges. Puede ser un pecado para ambos. Sin embargo, a veces es un acto de justicia para la parte ofendida e inocente”
  • Ahora, hablar de una parte inocente en lo que se refiere al divorcio es hablar sobre inocencia relativa no absoluta. La parte inocente puede ser inocente acerca del punto final en disputa, por ejemplo, adulterio. Pero eso no es para declararlos inocentes de todo pecado que conduce a este punto. Por ejemplo – Un hombre que comete adulterio después de vivir durante años con su esposa que estaba emocional y físicamente distante. Su pecado es real, pero NO excusa su infidelidad.

4) ¿Cuáles son los fundamentos bíblicos para el divorcio?

  • Los fundamentos bíblicos nunca están destinados a ser un texto de prueba para auto-justificar el dejar un matrimonio. “¡Ah! ¡Aquí está! Ahora me puedo divorciar de él.”
  • Por el contrario, exponen la naturaleza de pacto del matrimonio y proporcionan un marco de referencia para la reconciliación.
  • A medida que Dios demuestra en el libro de Oseas (¿referencia?), aún en vista del adulterio, el divorcio nunca es requerido, sino sólo permitido. La opción siempre está para perdonar. Y de hecho, la Biblia parece no permitir razón alguna para retener el perdón ante el arrepentimiento. Sin embargo, en un mundo caído, el arrepentimiento está frecuentemente ausente. En ese caso, hay dos categorías básicas de fundamentos bíblicos para el divorcio:

(1) Mateo 5:31-32, 19:8-9 (véase también 19:3-8)[i]: “…excepto por infidelidad matrimonial…”

5:31-32 – 31 También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio.32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.[ii]

19:8-9 – 8” El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. 9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.”

  • La palabra griega traducida como “adulterio” es porneia y aplica a más que solo la relación sexual entre una persona casada y alguien más. Se refiere más ampliamente a la inmoralidad sexual, o lo que podríamos llamar infidelidad sexual.
  • La infidelidad golpea el corazón del pacto – para un matrimonio es un pacto que rodea una relación sexual, un pacto que es ilustrado por esto y protege una intimidad exclusiva. [iii]
  • Entonces, ¿qué constituye la infidelidad? Ciertamente el adulterio lo hace. Pero, ¿qué hay del uso de la pornografía? ¿Qué hay de una aventura que es puramente emocional? ¿Qué hay con la tendencia creciente a las aventuras virtuales en línea? Aquí vemos que aún un claro principio puede ser difícil de aplicar. Es por eso que el divorcio, si ha de considerarse, debe ser considerado con consejería y dirección de los ancianos de su iglesia y otras partes sabias. Esto no es un asunto de marcar una casilla, sino fundamentalmente una cuestión de juicio público por la iglesia.
  • Pero cuando tal juicio es hecho, la parte inocente, en dicho caso, puede (no debe), sin pecado, divorciarse de su cónyuge.
  • Si es posible una reconciliación piadosa, debe ser perseguida.
  • ¿Tiene que el cónyuge que fue perjudicado quedarse con o reconciliarse con la parte culpable a perdonar? No. Hay una diferencia entre perdón y reconciliación. El perdón puede ser y frecuentemente debe ser extendido unilateralmente. Pero la reconciliación requiere que ambas partes se involucren, disponiéndose a asumir la responsabilidad de sus propias acciones, y arrepentirse de sus propios pecados.

(2) 1 Corintios 7:12-15: “…pero si el incrédulo se separa, sepárese…”

12 Y a los demás yo digo, no el Señor[iv]: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. 13 Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no la abandone. 14 Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. 15 Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios.

  • La cuestión que Pablo plantea es el abandono del pacto donde el cónyuge que se separa es un no creyente.
  • Si el no cristiano está dispuesto a vivir en el entendimiento cristiano del matrimonio, es santificado. El cónyuge incrédulo no es salvo; pero el creyente es usado en el matrimonio como un medio de gracia e influencia cristiana en el cónyuge no creyente. La esperanza es que un día el incrédulo pueda ser salvo porque Dios usó al creyente en ese matrimonio.
  • Pero si el esposo incrédulo decide abandonar a su esposa, la cristiana no está obligada. No estar obligada significa que no están obligados a permanecer en el pacto; son libres para volver a casarse, quedarse solteros, o reconciliarse;
  • Después de reflexionar sobre este tema, junto al estudio y la oración, los ancianos creen que ciertas formas de abuso, incluyendo físico y/o abuso sexual del cónyuge o de los hijos se encuentra dentro de la categoría del abandono (porque detener el abuso requiere separación física, y es por lo tanto una ruptura del pacto, etc.). ¿Por qué? Porque nosotros consideramos este pecado tan atroz que alcanza el nivel de violación del pacto.
  • Ahora, ¿una pelea, o un golpe constituye abuso físico? ¿Cuánto tiempo tiene que seguir el abuso antes de que el arrepentimiento profesado pruebe ser falso? Una vez más vemos rápidamente que aún cuando el principio del abandono está claro, su aplicación puede ser extremadamente difícil, y requiera de paciencia y humilde consejo y dirección.
  • Sin embargo, queremos estar claros en que los cristianos han tolerado cosas malas porque piensan que sus votos matrimoniales lo exigen. Los votos matrimoniales nos hacen desinteresados, y dispuestos a soportar mucho en amor; pero no dejan de lado la Palabra de Dios. Ni tampoco tenemos que honrar la Palabra de Dios haciéndolos más estrictos y dogmáticos de lo que realmente son.
  • Hay un tendencia creciente en la cultura evangélica de preguntar si otras cosas encajan en esta categoría de abandono—abandono financiero o descuido de las necesidades materiales; abuso emocional o verbal; no estar dispuestos a tener relaciones sexuales; etc. En vez de decir un rotundo “sí” o “no” a cualquiera de estos, es mejor decir que la sabiduría, la dirección y la consejería deben siempre ser buscados ya que cada situación matrimonial puede ser muy diferente. Aunque estos otros factores son con menor claridad una brecha del pacto (comparado con el abuso físico o sexual), pueden claramente ser factores que contribuyen a un posible abandono.

 5) ¿Cuándo puede casarse de nuevo alguien que está divorciado?

  • Eso depende.
  • Debido a que los fundamentos bíblicos del divorcio son estrechos – y deben aplicar como un requisito previo para el nuevo matrimonio bíblico, el divorcio y el nuevo matrimonio están claramente prohibidos en la mayoría de los casos (excepto por adulterio y abandono):

Mateo 19:9, “Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.”

Marcos 10:11, “y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio.”

Lucas 16:18, “Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.”

1 Corintios 7:15, “Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios.”

  • Sin embargo Pablo escribe que el hermano o hermana creyente no está obligado en una circunstancia en la que el incrédulo abandona (1 Corintios 7:15; leer a la luz del versículo 11 para un crédito adicional).
  • El que hace mal, no el que fue perjudicado, debe sufrir el castigo.
  • Esta es la razón por la que el nuevo matrimonio después de un divorcio no bíblico hace que la persona que se vuelve a casar cometa adulterio. Ellos están participando en una unión sexual que es inapropiada y en la que no tienen ningún derecho a participar (Mateo 5:32).
  • Por otro lado, es por ello que la parte del divorcio bíblico es libre para volver a casarse sin pecado. Después de haber disuelto la unión de acuerdo a la Palabra de Dios, ahora son libres para contraer una nueva unión, según la Palabra de Dios.
  • Resultado final: el divorcio debe adherirse a la Palabra de Dios: si ha habido una violación del pacto, es legítimo reconocer eso y actuar como corresponde: ”si el divorcio un reconocimiento piadoso de la rebelión de la otra persona contra Dios, entonces no es rebelión contra Dios. Si el divorcio es iniciado sin ninguna base en la palabra de Dios, entonces ese divorcio es pecado.”

Conclusión

Pastoralmente, y como iglesia, ¿cómo debemos responder al divorcio? Como Dios lo hizo: con verdad y compasión. Por un lado, necesitamos ser claros en las enseñanzas de la Biblia. Y tenemos que hacerlo mucho antes de que se necesite la enseñanza. Es por eso que tenemos esta clase. Es por eso que tratamos de poner a los matrimonios jóvenes en pequeños grupos de matrimonios jóvenes. Queremos prevenir el divorcio construyendo matrimonios fuertes desde el principio. Por eso hago un taller matrimonial anual. Por eso los pastores dedican gran parte de su tiempo al matrimonio y la consejería pre-matrimonial. Es por eso que esperamos que ustedes, como personas casadas, estén leyendo los libros que recomendamos, y estén involucrando a otros en su matrimonio, para edificarles y rendir cuentas. Queremos ser una iglesia que proclame la verdad acerca de nuestro Dios guardador de pacto, con nuestras palabras, y con nuestros matrimonios.

Por otro lado, queremos responder con compasión. El divorcio es el resultado del pecado, y todos nosotros tenemos algún conocimiento de ese tema—si no es personalmente, tenemos familiares o amistades que se han divorciado. El divorcio no es un pecado imperdonable, aún si en esta vida tiene algunas consecuencias que continúan. En cambio, queremos extender la esperanza del Evangelio a aquellas vidas que han sido quebrantadas por el divorcio. Aún cuando la esperanza del perdón para aquellos que se reencuentran con un ex-cónyuge ya no es posible. Y la posibilidad de reconciliación para aquellos que están separados e incluso algunos que están divorciados. Nunca debemos olvidar que el Dios de Jeremías 3 es también el Dios de Oseas 3.

Oseas 3:1 Me dijo otra vez Jehová: Ve, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel, los cuales miran a dioses ajenos, y aman tortas de pasas.”

Usted y yo sabemos lo que es ser reconciliados con Dios, aunque merecíamos un certificado de divorcio de Él. Queremos ser personas que mantienen la misma esperanza para aquellos que han conocido el dolor del divorcio, tanto la esperanza de reconciliación con Dios como la esperanza de reconciliación con su cónyuge, a través y por el poder del Evangelio de Jesucristo, quién murió para reconciliar aquello que fue hecho pedazos por el pecado.

Notas Finales

[i]En Mateo 19:3-8, También es importante notar que los Fariseos dijeron que Moisés “ordenó” el divorcio y Jesús dijo que solo “lo permitió” por su duro corazón. En este pasaje Jesús eliminó la penalidad mosaica para el adulterio e hizo legítimo el divorcio por adulterio. Al mismo tiempo, eliminó el sufrimiento mosaico con respecto al divorcio y encontramos un incremento moral y un juicio legal. Esto es similar a otros pasajes en el sermón del monte (extiende el adulterio a cualquiera que mira a una mujer para codiciarla). Esto es una ilustración excelente de la autoridad de Jesús y un ejemplo de cómo debemos mirar el NT para interpretar el antiguo.

[ii] En Mateo 5:32, es importante notar que el acto de divorcio no la hace una adúltera, sino que la hace vulnerable mediante la creación de una tentación o una circunstancia o por casarse de nuevo.

[iii] El aspecto de pacto del adulterio parece ser más una preocupación para Dios que lo sexual. Esto es visto a través de la discrepancia en el castigo entre las situaciones en Deuteronomio 22:23-24 y 22:28-29. El pecado sexual en ambos casos es el mismo; la magnitud del crimen es determinado a través de la presencia o ausencia de un pacto matrimonial que está siendo violado.

[iv] Y a los demás yo digo, no el Señor: el v.12 no significa que parte de este pasaje no sea inspirado (observe el versículo 40). De hecho, es justo lo contrario. Pablo está colocando sus palabras a la par con las palabras de Jesús, dándoles la misma autoridad sobre un tema que Jesús no habló.