Clases esenciales: Masculinidad y Femineidad Bíblicas

Masculinidad y Femineidad Bíblicas – Clase 7: Masculinidad y Femineidad Bíblicas en el Hogar (Parte 2)

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20.07.2017

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Clase esencial
Masculinidad y Femineidad Bíblicas
Clase 7: Masculinidad y Femineidad Bíblicas en el Hogar (Parte 2)


I. Introducción

«Las mujeres no son felices incluso cuando ellas siguen el modelo» para el matrimonio y la familia.[1] Así lo escribió la feminista Germeaine Greer en 1970 en su manifiesto The Female Eunuch [El eunuco mujer], en el que alegaba que el núcleo familiar es una estructura opresiva diseñada para apresar a las mujeres para el placer de los hombres. Ella imaginaba audazmente el día en el que los hombres agradecerían a las mujeres por llevar a la sociedad más allá de la familia tradicional a una nueva visión de libertad y receptividad.

Ya sea que pienses que Greer estaba en lo correcto o no, ciertamente hemos heredado su recelo sobre los hombres y las mujeres desempeñando diferentes roles en el hogar. Pero nuestra cultura todavía no ha desechado la institución de la familia como ella esperaba. Todavía queremos a la familia, pero queremos formarla a nuestra manera, con cualquiera sea la combinación de géneros y los roles que uno prefiera.

¿Cómo deberíamos pensar sobre los hombres y las mujeres cuando se trata del hogar? Como cristianos, buscamos aplicar la enseñanza de la Biblia sobre la masculinidad y la femineidad a esta apremiante pregunta. Como hemos visto a lo largo de estas clases, aunque la Escritura pueda desafiarnos y convencernos, también nos ofrece una visión de una vida llena de gozo. La Biblia dice que los hombres y las mujeres son creados igualmente a imagen de Dios y en Cristo son herederos por igual de su maravilloso reino. Por esto, nosotros como cristianos podemos evaluar los argumentos de feministas como Greer con apreciación y crítica. Ella y otros en los años 60 y 70, hacían bien en alegar que el ser mujer es mucho más digno y significativo que vivir encarceladas como una ama de casa suburbana que sólo existe para tener hijos, limpiar el hogar y complacer sexualmente a su esposo. Sin embargo, estaban equivocados en llamar a las mujeres a encontrar valor en la femineidad por sí misma. Las mujeres son valiosas y dignas porque fueron creadas por un Dios bondadoso, un Dios que ha explicado detalladamente en su Palabra cómo las mujeres y los hombres tienen roles complementarios que desempeñar mientras reflejan su gloria en sus familias.

La semana pasada, comenzamos a ver estos roles en el hogar. Black nos recordó de Efesios 5 lo que significa que el hombre es el proveedor y el protector que entrega su vida por su esposa en amor, y que la mujer está llamada a someterse al liderazgo espiritual de su marido. Reflexionamos sobre la soltería y el hogar, para ambos, hombres y mujeres, porque la Biblia enaltece la soltería (1 Co. 7). Los solteros no son ciudadanos de segunda clase en el reino de los cielos. No tienes que estar casado y con hijos para ser completamente humano – masculino o femenino, Jesús mismo es nuestro principal ejemplo de eso.

También consideramos la pregunta acerca de una esposa y madre que trabaja fuera de casa, y recordamos que la pregunta no es fundamentalmente una de habilidad, como en si puede una mujer trabajar. Claro que puede. Las mujeres tienen habilidades maravillosas para ser desplegadas fuera de casa. Véase Proverbios 31, donde la mujer idealizada abre un negocio de ropa y compra un campo.

La pregunta principal es una de deber – una mujer debe priorizar el cuidado de su familia, ser «cuidadosa de su casa» como dice Tito 2:5, orientar cualquier trabajo que haga fuera del hogar para bendecir a su familia – que es nuevamente lo que vimos en Proverbios 31.

Hoy, veremos lo que 1 Pedro 3 tiene que decir sobre la masculinidad y la femineidad en el hogar, y luego pasaremos a una caja de sorpresas de preguntas prácticas y prudenciales – cómo manejan los esposos y esposas la toma de decisiones, los diferentes deberes, disciplinar a los niños, y cosas como esas. Voy a decir de entrada a aquellos que están solteros, que hoy pudiera sentirse como la clase más centrada en el matrimonio de todo el curso, mientras intentamos llegar a lo esencial de cómo los roles de los hombres y las mujeres son expresados en el entorno familiar. No dejes de prestar atención. Tres consejos: Primero, trata de aprender de estos principios y aplicarlos a tu temporada de tu vida como persona soltera en todas las formas que puedas. Segundo, usa estas enseñanzas como una manera de orar por tus amigos casados. Ellos necesitan tu oración y ánimo. Tercero, si algún día deseas estar casado, entonces usa este tiempo para ayudarte a ver lo que realmente importa en un cónyuge y piensa en cómo Dios podría llamarte a vivir en matrimonio.

Vamos a empezar yendo a 1 Pedro 3.

«Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza. Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo».

¿Qué dice Pedro aquí acerca de los hombres y las mujeres en la relación matrimonial? Él se dirige a las mujeres primero, y enseña:

  1. La sumisión piadosa es poderosa, efectiva, hermosa y gratificante en sí misma.

La semana pasada, dijimos que la sumisión de una esposa quiere decir algo como «rendirse voluntariamente en amor» a su marido—en otras palabras, una determinación voluntaria de seguir y ratificar a su esposo como la cabeza y el líder de la familia.

Pedro completa un poco esta idea. La belleza espiritual tiene mucho más valor que la belleza física superficial, sobre todo porque aunque la belleza física se desvanece con la edad, la belleza del espíritu sólo crece y se profundiza. Cuando Pedro dice que las esposas deberían cultivar este «incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible», él no está diciendo que ser introvertida es una forma de piedad. Esto es posible tanto para mujeres extrovertidas que disfrutan conversar, como para aquellas que son de voz suave. Él está hablando de una afabilidad y apacibilidad del corazón – de una mujer que alegremente descansa contenta en seguir el liderazgo de su marido, en lugar de tratar de tomar las riendas bruscamente. Cuando una mujer fomenta esta postura gentil y dócil, eso conduce a varias bendiciones:

–  Puede ayudar a persuadir a personas no creyentes, inclusive a un esposo no creyente, de la verdad del mensaje del evangelio (ve los versículos 1-2). Cuando una mujer cristiana vive una vida de pureza y reverencia, sometiéndose incluso a su marido inconverso por el bien de Cristo, ese es un testimonio poderoso para él.

–  Este espíritu es «grande estima» delante de Dios (versículo 4). También hace a una mujer «una de las hijas de Sara», es decir, poseedora del mismo carácter por el cual ella fue elogiada (6).

– Versículo 6—Ayuda a una mujer a confiar, no a temer. ¿Por qué Pedro menciona el «miedo» aquí? Porque él sabe que tener esta clase de espíritu hacia una persona que sabes que es un pecador—someterte a él y comprometerte a seguir su liderazgo—es algo terrorífico. Y sin embargo, eso es lo que Dios llama a una mujer a hacer, y requiere avanzar en fe.

Permítanme decir algo, quizá obvio, especialmente para las mujeres solteras: Lucha por esta clase de belleza más de lo que te esfuerzas por la belleza física. No estoy diciendo que no valores la belleza física del todo. Sino que valores más ésta. También, ora y procura el tipo de hombre que también valore esta clase de belleza. Y hombres solteros—oren para que Dios los atraiga a esta clase de belleza más que a la belleza física. La belleza física es algo maravilloso, pero qué grandioso sería si los chicos de esta iglesia definieran lo «atractivo» ante todo en estos términos. Volviendo a los esposos:

  1. El liderazgo piadoso implica la deliberada comprensión del hombre hacia su esposa y el honor alegre de su mujer.

En Efesios 5, Pablo hablaba del rol del hombre como el de principalmente amar a su esposa, así como Cristo amó a la iglesia. Todo lo que Pedro dice aquí está en ese mismo contexto de amor. Él completa la idea de dos maneras específicas.

Primero, Pedro dice que los esposos viven con sus esposas de una forma comprensible. Esto quiere decir, que un marido debería procurar el conocimiento más profundo de su prometida. Él debería pasar tiempo escuchando a su esposa, pensando en ella, estudiándola y aprendiendo de ella. Esposos, ¿haces apuntes sobre tu esposa? ¿Cuáles son sus deseos, miedos y frustraciones? ¿Sus gustos y disgustos? ¿Qué la hace sentir amada y cuidada al final de un día duro? ¿Cuáles son sus fortalezas, y cómo puedes aprovecharlas? ¿Cuáles son sus debilidades, y cómo puedes ayudarla con ellas? Esas son las clases de preguntas que deberías hacer constantemente. Y la cosa es que, nunca llegarás al punto de conocerla completamente. Ser deliberadamente comprensivo hacia tu esposa es el llamado de toda una vida para un esposo.

Segundo, Pedro dice que los esposos deberían mostrar «honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo». Hay mucho que pensar aquí. Pedro no especifica de qué manera él piensa que las mujeres son «la pareja más débil». Él no está diciendo que las mujeres son moralmente o espiritualmente inferiores – sabemos eso por todos los demás textos que hemos mirado en estas clases. Él puede tener en mente la fuerza física, o la autoridad relativa dentro del matrimonio, o incluso una mayor sensibilidad emocional entre muchas mujeres que, aunque también es una gran fortaleza, también puede dejar a algunas esposas más propensas a ser heridas profundamente por conflictos dentro de un matrimonio. Eso no quiere decir, que ninguno de esos casos sea verdad para cualquier mujer en particular. Claramente muchas mujeres son más fuertes que sus esposos de muchas formas.

Lo que sea que Pedro quiere decir con esa frase, el punto es que un marido nunca debería tomar ventaja de nada que él perciba como una debilidad en su mujer. La mayoría de los esposos serán físicamente más fuertes que sus esposas, por ejemplo. No deberían utilizar eso para su beneficio, sino más bien, usar su fuerza para tratar a sus esposas con un alto honor y cuidado, utilizar sus fortalezas y la autoridad que han recibido de Dios para el bien de ellas. De hecho, Pedro advierte que si no honras a tu esposa y pones sus necesidades primero, impedirás que tus oraciones sean contestadas, y ese es un lugar muy temeroso en el cual estar.

  1. Un esposo debería hacer esto porque su esposa es coheredera con él de las promesas de Dios.

Esto simplemente significa que una esposa no es de ninguna manera menos que su marido en el reino de Dios, y todas las promesas en Cristo son suyas igualmente.

¿Algún comentario/pregunta antes de que avancemos?

Pasemos ahora a otros temas prácticos que se relacionan con la masculinidad y la femineidad bíblicas dentro del hogar. Hemos visto el llamado de una esposa a cultivar la belleza del contentamiento mientras sigue el liderazgo de su esposo. Hemos visto el llamado del esposo a rendir su vida y a vivir con su esposa de una forma honorable y comprensible. Sin embargo, ¿cómo se desarrollan estos principios en el terreno?

  1. ¿Cómo deberían los esposos y esposas tomar decisiones?

Hay un balance delicado, un baile podrías decir, cuando un esposo y una esposa tienen que tomar decisiones transcendentales. Por un lado, como cabeza de la familia (Gn. 2; Ef. 5:23), el esposo es el responsable principal de la decisión y está encargado de mantener el liderazgo en la situación. Él no debe abdicar o ceder pasivamente el liderazgo a su esposa, en cambio, éste debe ejercer el mando que Dios le ha dado.

Por el otro lado, él debe recordar que su liderazgo debe estar caracterizado por el servicio, que su esposa es  coheredera con él de las promesas de Dios. Y que ella tiene a menudo fortalezas complementarias. Por eso, el marido debe honrar a su esposa, respetar sus puntos de vista, opiniones, sentimientos, y contribuciones sobre el asunto en cuestión.

Para los esposos, amar como «como Cristo» en Efesios 5, significará frecuentemente subordinar tus preferencias y deseos por los de tu esposa. Pero escúchenme claramente los hombres. Como dijo Blake la semana pasada, probablemente es un pecado, y es ciertamente estúpido sacar la tarjeta del liderazgo en cosas como, cuál restaurante visitar o cómo pasar tu sábado. Los esposos nunca deberían usar la tarjeta de la sumisión como una tarjeta de triunfo en simples asuntos de preferencia.

Recuerda lo que Pablo hace en Efesios 5. Cuando Pablo se dirige al marido, él no dice ni una palabra sobre liderazgo o sumisión. Hombres, cuando pienses en tu rol como esposo, la idea que aparece en tu mente no debería ser «mi esposa debe someterse a mí», sino más bien «ama como Cristo». Ese es el cargo que Pablo coloca sobre ti.

Finalmente, un esposo y una esposa deberían procurar llegar a una decisión que los satisfaga a ambos. No obstante, tú y yo sabemos que eso no siempre sucederá. Habrá veces en las que hables y ores y hables, y simplemente no puedes llegar a un acuerdo. A pesar de tus mejores intentos, el acuerdo te evade. En esa situación, es responsabilidad del esposo liderar gentil y claramente, y es responsabilidad de la esposa seguir – en humildad, y no con enojo o arrastrando los pies.

Además, esta es la cosa sobre el liderazgo. Todos piensan que quieren el liderazgo, porque lo asocian con la autoridad, el poder de tomar todas las decisiones. Y quieren ese poder para hacer lo que ellos quieran, para ir a donde ellos quieran ir. Pero el liderazgo, sea en el hogar, la iglesia, el lugar de trabajo – consiste fundamentalmente en ser responsable por el bien de otros. Es apropiarse del bienestar de los demás. No es «qué quiero yo», sino «qué necesitan ellos». El verdadero liderazgo entiende esa responsabilidad. Razón por la cual, los verdaderos líderes son a menudo aquellos que son más reluctantes en tomar el manto. El esposo piadoso se desespera por la sabiduría de Dios al liderar a su familia.

Esposos, se van a equivocar, bastante. Yo constantemente estropeo mi liderazgo al no consultar con Érica por conveniencia. Alguien nos pide que hagamos algo, o un familiar nos pide que le visitemos, y de inmediato acepto para ahorrar tiempo, y después pienso en cómo decirle a Érica. ¡Eso es una idiotez! Somos una unidad, una familia. No puedo tomar grandes decisiones sin consultar su opinión. Así que, esposos, cuando cometan un error, admítanlo. Pidan perdón. Aprendan de eso. Eso también es un buen liderazgo. Esposas, sus maridos lo van a echar a perder. Jesús no lo hará, pero ellos sí. Lo siento. Pero es por eso que los esposos son terribles salvadores. Por tanto, mira a Jesús mientras procuras ser rápida para perdonar. Y ayuda a tu esposo a ver porqué se hundió el barco. Habla con él. Él no vive en tu mundo todos los días, entonces ilumínalo. Quizá tengas que recordarle a veces la carga que llevas, el peso sobre tus hombros. Revisa, perdona, trata de aprender, y continúa.

Un peligro que encuentro común, especialmente en los hombres jóvenes, no es el comportamiento autocrático sino la pasividad perezosa. Hombres, no procuren la pasividad por el bien de la paz (2x). A menudo, intercambiamos la paz temporal por la división duradera. Eso es exactamente lo que haces cuando cedes a lo que crees que es mejor, simplemente para evitar una discusión difícil con potenciales consecuencias dolorosas. Durante años, sé que personalmente creí que el «amor» significaba «no la hagas enojar». En realidad, esa es una definición egoísta. No estás buscando su bien, sino el tuyo. El amor bíblico es correr ese riesgo. El amor bíblico dice, «amo más tu bien duradero que mi paz temporal».

Este es un ejemplo de nuestro matrimonio. Érica estaba considerando dejar su trabajo como terapeuta del habla en un hospital, para trabajar en cambio en una compañía privada. Ella ganaría menos dinero, pero el nuevo trabajo sería más flexible y conveniente, y ambos sabíamos que una situación de adopción podría venir cualquier día en el que realmente necesitaría la flexibilidad, bueno, me gusta el aspecto de la conveniencia, pero sería muy malo perder ese salario extra… y ella me está mirando diciendo, «No sé que hacer, tengo algunas preferencias y opiniones, pero por favor, ¿puedes tú guiar el camino?» Verás, erróneamente asumí que amarla era dejarla hacer lo que ella quería. Tú tienes tu profesión, yo tengo la mía. Yo estúpidamente pensé que respetarla era liberarla. Pero ella, con toda razón, quería ser pastoreada en esa decisión. Esposos, Dios nos ha llamado a ese rol de ser pastores amorosos.

¿Preguntas?

  1. . ¿Cómo deberían un esposo y una esposa asignar otros deberes y responsabilidades?

Un buen principio general es que los deberes y las responsabilidades deberían ser asignados de tal forma, que ambos animen e intensifiquen los aspectos femeninos y masculinos del género. Ese es el principio, pero no creo que haya reglas inflexibles. Hay muchas cosas en los asuntos diarios de un hogar que la Biblia no categorizaría como «masculino» o «femenino». Hacer una diligencia. Regar las plantas. Preparar una comida. Esos son deberes de un hogar, pero estaríamos presionados en decir que son deberes únicamente del hombre o de la mujer.

Yo sugeriría que los hombres deben llevar las tareas del hogar que son más cargadas físicamente, pensando en 1 Pedro 3:7. Allí, cuando reflexionamos en lo que Pedro quería decir con el «vaso más frágil», notamos que no era una debilidad moral, espiritual o intelectual, sino en parte, fuerza física. Entonces, ya sea, mover muebles pesados, o trasladar esos 13 kilogramos de propano a la parrilla desde y hacia el auto. Pienso que los hombres deberían instintivamente tratar de llevar esas responsabilidades. Considerando que la responsabilidad de un hombre es la de proteger y proveer, tampoco voy a pedirle a Érica que revise un ruido sospechoso en la casa por la noche. Asumiendo que estoy tanto presente como físicamente capaz, eso es lo que, yo, como hombre, debo hacer.

Asimismo, pensando en el cargo de Génesis 2:15 para los esposos de «labrar y cuidar», me inclino hacia que el esposo debe manejar más los asuntos relacionados a la provisión. Así, siento más la carga de ayudarnos a pensar y a manejar nuestro presupuesto y ahorros a largo plazo. Ahora bien, los presupuestos nunca se hacen unilateralmente, ¡a menos que desees un matrimonio infeliz! Y el liderazgo del esposo no significa que él debe hacerlo necesariamente todo. Su esposa puede ser más orientada a los detalles, y por tanto, ser más responsable manejando las cuentas. Ella quizá haya sido una gerente de mercado en Wall Street antes de convertirse en su esposa, por tanto, ella se encarga de todos los detalles de sus ahorros.

En términos generales, pensando en Tito 2:5, de la semana pasada donde vimos que las mujeres maduras enseñan a otras mujeres a ser «cuidadosas de su casa», creo que los deberes normales de una mujer estarán más orientados hacia el hogar y cuidado de los niños las 24 horas al día – observa cómo la mujer en Proverbios 31 se preocupa por vestir y alimentar a su familia. ¡Lo importante es discutirlo! Es el trabajo del hombre guiarlos en conversarlo juntos para que haya un mutuo acuerdo y no confusión.

  1. ¿Cómo deberían un esposo y una esposa dirigir, cuidar y disciplinar a sus hijos?

Como hemos hablado, el esposo es finalmente el responsable por la supervisión espiritual y física del hogar, incluyendo la instrucción y disciplina de sus hijos. Efesios 6:4—«Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, (interesante, Pablo parece entender cuán impaciente los padres tienden a ser), sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor».

Pablo no dijo, «madres preparen a sus hijos en los caminos del Señor». Sino «¡padres!». Es esencialmente tu responsabilidad. En un mundo caído, algunas madres solteras, o mujeres casadas con no creyentes, tendrán que asumir esta responsabilidad, y Dios es fiel para brindarles fortaleza. Pero si hay un hombre cristiano en el hogar, es tu responsabilidad ver que las devociones ocurran. Es tu responsabilidad ver que la familia llegue a la iglesia. Como se ha visto durante años, es una denuncia lamentable en nuestra actual cultura eclesiástica, que los hombres, en general, no están. Las iglesias evangélicas están llenas de mujeres de Dios. Alabado sea el Señor. Pero, ¿y los hombres? ¿Dónde están ellos? ¿Trabajando? ¿Ocupados cazando o con hobbies? No lo sé. Pero sí sé que como esposos, es nuestro trabajo capacitar a nuestros jóvenes, no sólo para que sean exitosos en el trabajo, o en el campo, sino en nuestros hogares e iglesias. Enseñen a sus hijos fundamentalmente, a ser un esposo y un padre, no simplemente un chico inteligente que puede incrementar la escala corporativa.

No obstante, dentro de esa última responsabilidad, el patrón en las Escrituras es que el manejo inmediato y cotidiano de los hijos y el dominio del hogar recaen bajo la competencia de la esposa. 1 Timoteo 5:14, dice que las esposas deben «gobernar sus casas». La palabra griega «gobernar» es un término muy contundente. Implica acción y actividad. Involucraría consideración, planificación, un alto nivel de atención y competencia, en la línea de Proverbios 31. Recuerda el rol de Eva como la «madre de todos los seres vivos» de Génesis 3. Prácticamente, esto significa que mamá pasará probablemente más tiempo con los niños (al menos durante el día, y especialmente cuando son jóvenes), y estará más directamente involucrada con su escolaridad y demás actividades (de nuevo, al menos durante las horas de trabajo), y disciplinará a sus hijos según sea apropiado cuando su esposo no esté presente. Hermanas, si estos días están pasando la mayoría de sus horas cuidando a los niños, recuerden que ese es un increíble llamado que Dios les ha dado. Los días pueden parecer repetitivos y agotadores, pero Dios proveerá la gracia.

Mientras tanto, un padre, debería enseñar a sus hijos a respetar, honrar, y apreciar a su madre, sea que él esté presente o no. Me ha ayudado aprender de otros padres en la iglesia que tienen una política de cero tolerancia cuando alguno de los hijos no muestran respeto a su madre. La disciplina en esos casos es rápida y segura. Y en esa disciplina, ella no sólo es «tu mamá», sino «mi esposa». Su ofensa contra ella, es una ofensa en contra del esposo porque ella es una sola carne con él. Eso comunica una verdad teológica importante a los hijos, y honra a mamá en el hogar.

También, un esposo no debería ser pasivo en la instrucción y disciplina de sus hijos, dejándole todo el trabajo a su esposa cuando él está presente. ¿Con qué frecuencia llego a casa, me siento a cenar, y Lena empieza a irritarse y enojarse? Estoy cansado después del trabajo, y no quiero ayudarla. Me veo tentado a dejárselo a Érica. Pero, ¿qué ha estado haciendo ella todo el día? ¿Acaso no está ella igual o más cansada que yo? Esposos, es nuestro trabajo intervenir.

Por supuesto, hay muchos creyentes que anhelan el matrimonio o los hijos y el Señor no les ha dado esos regalos. Aún cuando te encuentres en una temporada de espera, no descuides el llamado de la Biblia a gobernar tu hogar de una forma honorable, sea que estés soltero, o casado y sin hijos. Hombres, gobiernen su hogar de tal forma que puedan proveer y proteger a otros – preparen comidas, inviten personas a la casa y anímenles espiritualmente. Mujeres, hagan de su hogar un lugar donde su belleza espiritual brille. Utilicen su casa para fomentar vida espiritual en otros, quien sea que Dios ponga en su camino. Toma estos principios y aplícalos a tu situación, incluso mientras oras por una pareja o por hijos y espera en nuestro Dios compasivo.

¿Alguna pregunta?

[Ora]

[1]Germaine Greer, Introducción a The Female Eunuch [El eunuco mujer],  1970, https://www.marxists.org/subject/women/authors/greer-germaine/female-eunuch.htm.