Clases esenciales: Masculinidad y Femineidad Bíblicas

Masculinidad y Femineidad Bíblicas – Clase 4: Definición de Femineidad Bíblica (Parte 1)

Artículo
20.07.2017

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Clase esencial
Masculinidad y Femineidad Bíblicas
Clase 4: Definición de Femineidad Bíblica (Parte 1)


I. Introducción

Nuestro mundo tiene grandes expectativas para las mujeres. La mujer de hoy emana belleza y competencia. Ella puede manejar las demandas de la junta directiva con la misma facilidad con que prepara almuerzos sanos y orgánicos para los niños. Mira su cuenta de Instagram y verás que: ella puede equilibrar un presupuesto, correr un maratón, y asar perfectamente un pavo para Acción de Gracias, todo sin arruinar su máscara de pestañas.

Sin embargo, ser mujer es difícil. Es bien sabido que en el ámbito laboral, las mujeres a menudo reciben salarios desiguales, incluso cuando tienen habilidades comparables.[1] Si solicitan un horario más flexible en el trabajo para dedicar tiempo a la crianza de los hijos, corren el riesgo de ser vistas como menos ambiciosas, y de no recibir un ascenso. Estos temas causan furor en nuestra cultura que proclama la igualdad entre mujeres y hombres; pero muchas mujeres sufren bajo cargas aún más pesadas. Abuso. Tráfico sexual. En algunos lugares, la imposibilidad de votar. Un artículo reciente resaltó el aumento de suicidios de mujeres en Kurdistán, donde las mujeres sienten que son «incapaces de dejar matrimonios abusivos por temor a ser asesinadas por sus parejas o familias», y algunas han decidido prenderse fuego como una forma de atraer la atención a su difícil situación.[2]

Por un lado, grandes expectativas; por el otro, desafíos y sufrimientos. ¿Dónde podemos reflexionar correctamente sobre lo que significa ser mujer? ¿Dónde pueden los hombres aprender a tratar a las mujeres? Como hemos hecho cada semana en esta clase, nos dirigimos a las Escrituras. ¿Qué encontraremos? He aquí un resumen:

  • Las mujeres tienen una dignidad y un valor, mucho mayores de lo que el mundo les atribuye: Son creadas a imagen de Dios para compartir su gloria por todo el universo.
  • Las mujeres tienen un problema mucho mayor de lo que el mundo reconoce: El problema del pecado y rebelión contra Dios. Pero también tienen un Salvador mucho más grande de lo que el mundo ofrece: Un Siervo sin pecado que fue radical en su manera de hacer amistad con las mujeres y de ofrecerles vida.
  • Las mujeres han recibido instrucciones de este Salvador en su Palabra de cómo deben expresar su femineidad.

La semana pasada concluimos nuestra definición de masculinidad bíblica. Utilizamos la definición del libro de Piper y Grudem (en la parte posterior del folleto): «La esencia de la masculinidad bíblica es un sentido de responsabilidad benevolente para liderar, proveer y proteger a las mujeres de formas que sean apropiadas en las diferentes relaciones del hombre».

Hay una definición de la femineidad allí, en el mismo libro, que nos tomaremos el tiempo de explorar la próxima semana. Hoy, no obstante, queremos estudiar un grupo de textos claves, que nos darán los elementos básicos para entender la femineidad bíblica. Un par de cosas que señalar antes de empezar:

  • La femineidad bíblica es vista más claramente en la forma en que las mujeres responden al patrón que Dios ha establecido en la masculinidad bíblica. Como veremos, Dios entrelaza los roles del hombre y la mujer – ellos se comunican mutuamente. Así que, mantén en mente esa definición de masculinidad mientras estudiamos la femineidad.
  • Las Escrituras a menudo describen la femineidad en el contexto de una relación matrimonial. Esto se debe a que, cuando las Escrituras fueron redactadas, el matrimonio era el contexto más familiar en el cual las virtudes de la femineidad podían ser ilustradas. ¡Esto no quiere decir que una mujer tiene que estar casada para ser femenina! Sólo significa, que las mujeres solteras harían bien en mirar en las Escrituras, pasajes sobre el matrimonio y sus implicaciones derivadas, para saber cómo expresar su femineidad en el marco de la soltería. Intentaremos hacer eso a medida que avanzamos hoy. ¡Y también puedes ver a Ester, Rut, María y a otras en las Escrituras para ver mujeres solteras y viudas ejemplares en la Palabra!

Ahora bien, sólo para señalar lo obvio… No tengo ninguna experiencia personal viviendo la femineidad bíblica. ¡Trataré de hacer mi mayor esfuerzo para explicar lo que las Escrituras dicen! Pero para proporcionar un toque más personal, durante los últimos minutos, mi esposa, Érica, ha accedido gentilmente a compartir su historia acerca de cómo ella aprendió sobre la femineidad desde una perspectiva bíblica.

II. Génesis 1-3

Comencemos pensando sobre la femineidad en Génesis 1-3.

Recuerda que Génesis 1:27-28 es fundamental para nuestra visualización del hombre y la mujer. Nos enseña que tanto el hombre como la mujer, son creados a imagen de Dios. Tienen los mismos valores, dignidad, honor e importancia.

Cuando vamos a Génesis 2, vemos que Dios le da roles distintos al hombre y a la mujer. El hombre es creado primero, y en el versículo 15, recibe un encargo de Dios: «Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase». Pero las cosas aún no están «muy bien». Mira el versículo 18: «Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él».

Observa: ¿Para qué fue diseñado el rol de la mujer? Ella es una «ayudante» para el hombre, mientras él ejerce su liderazgo en el huerto. Esto no significa que Eva fue creada para hacerle el desayuno en la cama a Adán o para alcanzarle el control de la televisión. El Señor bendice al hombre con la mujer, para que lo ayude a realizar fielmente el encargo y los mandamientos de Dios. El problema no era que el hombre estaba solo – él tenía una comunión perfecta con Dios. ¡El problema era que él era incapaz  de llevar a cabo su tarea de labrar y guardar el Huerto sin la mujer! Ella es su pareja, quien lo complementa. Ella mejora sus debilidades y perfecciona sus fortalezas. Y su llamado es amarla y protegerla sacrificialmente.

Matthew Henry tiene una cita famosa que habla a la belleza del diseño de Dios aquí [2da página del folleto], «la mujer fue hecha de una costilla del costado de Adán; no fue hecha de su cabeza para gobernar sobre él, ni de sus pies para ser pisoteada por él, sino de su costado para ser igual a él, bajo su brazo para ser protegida, y cerca de su corazón para ser amada».[3]

La pregunta natural que muchos tienen cuando leen Génesis 2 es, ¿cómo pueden las mujeres en realidad ser iguales a los hombres en dignidad e importancia si su papel es ser una ayudante (especialmente en el matrimonio)? ¿Acaso este rol no la hace fundamentalmente desigual? Para responder esa pregunta, quiero que recordemos 1 Co. 11:3, donde Pablo dice, «Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo». Aquí, Pablo está hablando específicamente del matrimonio y de cómo éste se lleva a cabo en la iglesia, y hablaremos más acerca de este concepto de «liderazgo» más adelante. Lo que quiero que notemos en este punto, es esa última frase: «y Dios la cabeza de Cristo». Cristo tiene una cabeza, un líder. Cristo se somete a Dios el Padre. Pero Cristo también es Dios. La Trinidad, entonces, nos da un cuadro maravilloso de igualdad en la esencia pero de distinción en el rol.[4]

Por tanto, ¿deberían ofenderse las mujeres de que son creadas para tener una disposición de ayudar? ¡No más de lo que los hombres deberían ofenderse por necesitar ayuda! ¿Debería ofenderse la mujer por haber sido creada del costado del hombre? No más de lo que el hombre debería por haber sido creado del polvo.

¿Qué pasó después, en la caída? Adán y Eva pecaron contra Dios de una forma que iba en contra de su diseño para sus roles. Adán debía liderar y proteger a Eva; en su lugar, él sigue su idea de comer el fruto. Eva debía seguir y ayudar a su esposo; en cambio, ella es quien lo conduce a la tentación.

¿Y qué sucede con las mujeres como resultado del pecado? La maldición dada en Génesis 3:16, muestra que ahora, la mujeres darán a luz a sus hijos con dolor, y habrá luchas en su relación con el hombre. En otras palabras, antes de la caída, Eva sólo pensaba en confiar y deleitarse en el liderazgo de Adán. Ella deseaba, anticipaba y facilitaba su liderazgo… pero después de la caída… Las mujeres luchan con honrar, respetar, confiar, deleitarse y alentar el liderazgo masculino.

Observa, no obstante, que tanto antes como después de la caída, Eva tenía una función esencial que cumplir en el mandato de la creación de Dios: fructificarse, multiplicarse y extender el buen reinado de Dios sobre la tierra. El hombre no podía hacer esto solo. Y aún después de la caída, Dios ordena que parte del papel de Eva, todavía implicase producir vida – de hecho, la palabra hebrea «Eva» está relacionada con la palabra vida. Mira Génesis 3:20: «Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes». Muchos eruditos bíblicos infieren de esto, que la femineidad involucra nutrir vida en otros – no sólo vida física al ser madre, lo cual harán algunas, sino al cultivar vida espiritual, lo cual deberían hacer todas las mujeres. No necesitas estar casada o tener hijos para expresar la femineidad que da vida y nutre. Esa es una razón por la que Pablo exhorta a las mujeres en Tito 2, a que entrenen a otras mujeres en la piedad: Es femenino fomentar vida en otros.

¿PREGUNTAS

III. Efesios 5:22-24, 33

Ahora, pasemos a uno de los textos bíblicos centrales sobre el matrimonio, y veamos lo que nos enseña sobre la femineidad. Ef. 5:22-24 y v. 33:

«Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo… 33 Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido».

En estos versículos vemos que las casadas están llamadas a someterse y a respetar a sus maridos. Ahora, para algunos, estos versículos suenan como ideas arcaicas que denigran la dignidad de la mujer. Los leen como un llamado a tener una conformidad estilo militar para con el hombre, independientemente de lo que éste diga. Como veremos, eso no es para nada lo que la Biblia pretende.

La palabra «sumisión» significa «colocarse bajo la autoridad de otro». Vemos en el versículo 21, que la sumisión debe caracterizar a toda la iglesia, y luego, Pablo continúa hablando específicamente sobre la sumisión en algunas relaciones claves. En el matrimonio, esto significa que la esposa reconoce que Dios ha colocado a su marido sobre ella como su cabeza o líder espiritual. Ella está llamada a confiar en su esposo como aquel a quien Dios le ha ordenado dirigir, guiar, proteger y proveer para ella. Ella es llamada a hacer esto, versículo 22, «como al Señor».

Esto quiere decir, que cuando una esposa se somete a su marido, se está sometiendo al Señor. La autoridad del marido no es definitiva. Es delegada y parcial. Cuando ella se somete al liderazgo de su marido, está siguiendo a Jesús. Esto no es fácil, porque su marido no es perfecto como lo es Jesús. Eso significa, que si eres una esposa, uno de tus hechos regulares de adoración es someterte a Dios, al someterte al marido que él ha colocado sobre ti. Este es un hecho de fe que honra a Dios y demuestra que confías en su soberanía, incluso por encima del hombre caído que te está guiando. Tu paciencia y perdón hacia tu marido, incluso cuando él también perdona tu pecado, es parte de la belleza del complementarismo.

Bien, ¿significa el liderazgo que un marido puede continuar en pecado sin arrepentirse, y no habrá consecuencias? No. Un esposo abusivo pierde su derecho a liderar. Cada esposo es imperfecto, pero hay veces en que un esposo cruza la línea sin arrepentirse, y una mujer no debería someterse más a su liderazgo. ¿Cómo sabes si eso ha sucedido? Llama a los ancianos inmediatamente. El complementarismo nunca tolera el abuso o la negligencia. Hombres, no ignoren esto: Dios responsabilizará a todos los que lo tergiversen a través de un liderazgo abusivo. Si el Señor te llama a ser marido, deberías asumir esa responsabilidad con temor y temblor, así como con gozo y confianza en que el Señor se complace en dar gracia a los humildes.

Consideremos ahora, durante unos minutos, lo que significan estos versículos sobre el matrimonio para todas las mujeres en general. No todas las mujeres están llamadas a someterse a todos los hombres de la misma manera que una esposa es llamada únicamente a someterse y respetar a su marido. Pero, así como los hombres tienen una disposición para liderar, amar y servir a todas las mujeres de cierta forma, hay una clase de actitud que todas las mujeres deberían tener hacia todos los hombres.

¿Cuál es esta actitud? Es una postura del corazón que busca afirmar, nutrir y facilitar el llamado de Dios al hombre para servir y proteger a otros. Es una actitud que no sólo tolera el liderazgo de los hombres en varias esferas y roles, sino que actúa de tal forma que sutilmente llama a los hombres a liderar de cualquier manera que sea apropiada.

Algunos ejemplos: Si eres una mujer soltera y tu padre todavía vive, deberías mostrarle respeto, y dependiendo de la dinámica de la relación (tu edad, cuánto tiempo has estado fuera de casa), deberías confiar en él (especialmente si es cristiano), para proveerte liderazgo, dirección y protección, al menos en cierto sentido.

O, las mujeres solteras en nuestra iglesia (jóvenes, viudas, madres solteras) deberían mostrar confianza y respeto por los hombres de nuestra congregación, particularmente por los solteros. Esto podría hacerse, al permitir que esos hombres te acompañen a casa o te sirvan en formas prácticas. Encuentra maneras de ayudarles en los esfuerzos del ministerio que ellos están emprendiendo. Las damas pueden servir a los hombres al vestirse de una forma que refleje la modestia honrosa de Cristo. Puedes respetar a los hombres al hablar honorablemente de ellos cuando no estén presentes, o al tratar de edificarlos con el estimulo de la Palabra de Dios cuando sí lo estén.

O piensa en la relación entre las mujeres de la iglesia y los ancianos. Las mujeres de una congregación deberían confiar y tener un deseo por seguir la dirección de los pastores de la iglesia. Yo personalmente he sido animado al ver cómo muchas de las mujeres de esta iglesia confían en los ancianos para guiarles espiritualmente, recibir consejos mientras navegan en la soltería o al tomar decisiones de vida.

Estos principios de honor y respeto también se aplican fuera del contexto de la familia e iglesia. Así que, si eres una mujer que trabaja fuera de casa, el Señor te llama a mostrar honor y respeto por los hombres que se encuentran a tu alrededor… Independientemente de que seas la CEO o la pasante. Puedes mostrar honor y respeto a través de la forma en que hablas con los hombres que te rodean o de la manera en que los diriges y tratas, si tienes esa clase de posición en tu trabajo.

[[Donde sea que estés, las mujeres cristianas tienen la oportunidad de modelar al mundo lo que Dios diseñó que la mujer fuera. Muéstrale al mundo cómo esperar y animar a los hombres a liderar. No toleres a los hombres que pierden su capacidad de liderar a través de pecado constante y sin arrepentimiento, involucra a los ancianos rápidamente.]]

¿ALGUNA PREGUNTA?

IV. Vayamos ahora, no sorprendentemente, a Proverbios 31:10-31, que nos da el perfil de una mujer piadosa.

«10 Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. 11 El corazón de su marido está en ella confiado, Y no carecerá de ganancias. 12 Le da ella bien y no mal todos los días de su vida. 13 Busca lana y lino, Y con voluntad trabaja con sus manos. 14 Es como nave de mercader; Trae su pan de lejos. 15 Se levanta aun de noche y da comida a su familia y ración a sus criadas. 16 Considera la heredad, y la compra, y planta viña del fruto de sus manos. 17 Ciñe de fuerza sus lomos, y esfuerza sus brazos. 18 Ve que van bien sus negocios; Su lámpara no se apaga de noche. 19 Aplica su mano al huso, y sus manos a la rueca. 20 Alarga su mano al pobre, y extiende sus manos al menesteroso. 21 No tiene temor de la nieve por su familia, Porque toda su familia está vestida de ropas dobles. 22 Ella se hace tapices; De lino fino y púrpura es su vestido. 23 Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra. 24 Hace telas, y vende, Y da cintas al mercader. 25 Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir. 26 Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua. 27 Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde. 28 Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba: 29 Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú sobrepasas a todas. 30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. 31 Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos».

Observemos algunas cosas sobre este modelo de mujer:

1) Ella usa sus talentos desinteresada y sabiamente. En estos versículos vemos un cuadro de diligencia y habilidad femeninas. Ella desarrolla un negocio textil, y se quema las pestañas para poder cuidar de su familia y de otros en necesidad.

2) Sus esfuerzos bendicen a su familia. ¿Recuerdas lo que dijimos antes acerca de cómo la femineidad implica cultivar vida? Eso es exactamente lo que hace esta mujer, al alimentar generosamente al pobre y al vestir a sus propios hijos. Aunque puede hacer muchas cosas, su orientación principal como mujer casada está enfocada en ser ayuda para su marido e hijos. Nota que ella tiene sus negocios fuera de casa, pero ellos benefician a su familia en primer lugar, no a su propia reputación o a su sentido de ambición. Los ancianos de la ciudad dicen que su marido es un hombre afortunado – ¡Está casado con una ayudante competente y amorosa como ella!

3) Ella teme al Señor (versículo 30). En un tiempo donde la belleza externa es con frecuencia lo que primero se observa, y aquellos que son llamativos ganan los titulares, el Espíritu Santo quiere recordarnos aquí, que la verdadera belleza se encuentra en un corazón que tiene a Dios en el centro. Esta mujer sabe que Dios es su juez y que él es a quien ella debe amar y servir por encima de todo.

4) Su ejemplo debería ser liberador, no desalentador. Algunas mujeres pueden sentirse abrumadas al leer Proverbios 31. Saben que no alcanzan este estándar. Por tanto, recuerda, el libro de Proverbios es sólo eso – sabiduría proverbial para la vida. Esta mujer es descrita de una forma idealizada. El autor está resaltando sus fortalezas, no sus pecados y debilidades. Está BIEN si no coses como ella, ¡o si tu página en Pinterest no es tan impresionante como la de ella! Dios te ha dado tus propios dones. Y está BIEN si estás cansada o frustrada. Si sientes que no estás a la par de la mujer de Proverbios 31, ese es el punto. Este cuadro de la femineidad piadosa debería atraerte a depender más del Señor. Él es tu salvador. Ninguna mujer puede expresar la femineidad bíblica en sus propias fuerzas. Todos somos salvos al confiar en la descendencia de la mujer, en el Hijo prometido que nacería del linaje de Eva, Jesús. Él hace esta invitación a todas las mujeres, «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar».

Ahora, dicho eso, hoy tenemos al menos un ejemplo de una  mujer como la de Proverbios 31… y su nombre es Erica Merker. J Quisiera que ella viniera y respondiera unas pocas preguntas sobre cómo estas enseñanzas acerca de la femineidad se han desarrollado en su propia vida. Al igual que yo en lo que a masculinidad bíblica se refiere, ella será la primera en decir que todavía continúa resolviendo estas cosas y creciendo en su femineidad. Pero pensé que sería útil, especialmente para las damas, escuchar una reflexión sobre estos temas desde la perspectiva de una mujer.

1. ¿Qué te enseñaron acerca de la femineidad al crecer?
2. ¿Cuándo encontraste por primera vez la enseñanza de la Biblia sobre la femineidad? ¿Cuál fue el desafío de esta enseñanza para ti en ese tiempo?
3. ¿Cuál es un desafío que experimentas al caminar en las virtudes femeninas que hemos estado discutiendo? ¿Cuál es una de las alegrías que estas virtudes te ha traído?

[1] Un artículo reciente, en la revista Slate, contó la historia de cómo una mujer que fue contratada para enseñar en una importante universidad, solicitó un mayor salario para empezar, y rápidamente la oferta de trabajo fue revocada. Ella se preguntó, ¿qué habría ocurrido si un hombre hiciera lo mismo? Slate, «Negotiating While Female: Sometimes It Does Hurt to Ask» [Negociando mientras se es mujer: A veces duele pedir], 17 de marzo, 2014. Disponible en línea.

[2] The Economist, «Why Are So Many Kurdish Women Setting Themselves on Fire?» [¿Por qué tantas mujeres kurdas se prenden fuego?], 18 de marzo, 2014. Disponible en línea.

[3] Commentary on the Whole Bible [Comentario completo de la Biblia], sección sobre Génesis 2:21-25.

[4] Jesús dice en Juan 10:30 «Yo y el Padre uno somos». Igualdad de esencia en la deidad. Sin embargo, Jesús dice en Juan 6:38, «Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió». Distinción en el rol.