Predicación expositiva

Mark Dever y Greg Gilbert acerca de la predicación consecutiva

Artículo
12.03.2016

Nosotros dos hemos basado nuestros ministerios de predicación, en gran medida, en la práctica de predicar a través de varios libros de la Biblia. No hacemos esto con cada libro de la Biblia; algunos de ellos simplemente no requieren este tipo de progresión, a diferencia de otros. Los Salmos, por ejemplo, ciertamente podrían ser manejados de este modo; tienen una estructura definida, y la gente podría aprender al ser predicados progresivamente. Pero también se componen de 150 unidades, y cada una puede ser predicada en sus propios términos sin perder la mayor parte de lo que el salmista estaba intentando expresar.

Esto no es cierto en cuanto a la mayoría de los libros de la Biblia. La mayoría de los libros de la Escritura están organizados de tal manera que un capítulo construye sobre el anterior, y coloca fundamento para lo que viene en el siguiente. Los libros narrativos —Génesis, Éxodo, las historias de los Evangelios— son historias, en las que los eventos se suceden para crear un todo. De modo similar, los libros de la Ley y las Epístolas del Nuevo Testamento son discursos que fluyen lógicamente, bien organizados, llenos de “porqués” y “por tantos” que solo encuentran todo su peso cuando son entendidos en relación a lo que se ha dicho en torno a ellos. Los Profetas, también, construyen sus mensajes expandiendo una pieza a la vez, de tal forma que sus libros se hacen más poderosos cuando son entendidos en su totalidad.

Extracto del libro “Preach: Theology Meets Practice”, Pg. 64-65, de Mark Dever y Greg Gilbert.