Predicación expositiva

La predicación impresionista (Parte 1)

Artículo
26.02.2015

Alrededor de 1850, el estilo artístico dominante del momento era el realismo. Fue un movimiento que pretendía representar —lo más fielmente posible— lo que el artista había visto. Claude Monet y Pierre-August Renoir fueron dos jóvenes estudiantes entrenados en el realismo. Se habían hecho amigos y comenzaron a pintar juntos, junto con varios otros. Esta generación más joven tendía a usar colores más brillantes que los usados por sus instructores realistas, y favorecía obras de la vida contemporánea sobre escenas históricas o mitológicas, dejando también atrás conscientemente el romanticismo de las generaciones anteriores.

El punto de inflexión que ayudó a estos jóvenes pintores a iniciar su autoidentificación como grupo llegó en el Salon de Paris (Exhibición de París) de 1863, una competición de arte. Tantas de sus obras fueron rechazadas por los jueces que más tarde se celebró un evento alternativo: el Salon des Refusés (Exhibición de los rechazados). Durante los diez años siguientes, los jóvenes artistas solicitaron tener eventos alternativos para sus nuevos estilos de pintura, pero fueron sistemáticamente rechazados.

En 1873, Monet, Renoir, y varios otros formaron una cooperativa anónima de artistas para mostrar su trabajo de forma independiente. La primera exhibición pública de este nuevo grupo se produjo en abril de 1874 en París. Los estilos habían cambiado aun más. Renoir había empezado a experimentar alterando la realidad de lo que veía (un alejamiento distinto del realismo). Monet había empezado a pintar con pinceladas más sueltas. Esto daba una forma general de lo que veía en lugar de una imagen precisa, lo cual era todavía la preferencia de la generación anterior. Por ejemplo, su Impresión, sol naciente captura el puerto de Le Havre a la salida del sol. Reconociendo que no era una vista realista del puerto, agregó la palabra “impresión” al título cuando se le preguntó por el nombre de la obra. Este título fue utilizado después por un crítico para ridiculizar a estos artistas, llamándolos los “impresionistas”.

Una de las innovaciones más atrevidas del grupo fue su uso de la luz. Por ejemplo, el Baile en el Moulin de la Galette de Renoir (1876) representa una fiesta en un jardín con un baile en el barrio parisino de Montmartre. En el cuadro, Renoir pinta con blanco en el suelo o encima de una chaqueta azul para indicar que el sol brillaba allí. La alteración de la luz comienza a exagerar los detalles y a distorsionar lo que en realidad veía el artista.

El método impresionista toma lo que el ojo ve y lo interpreta, lo exagera, ignora algunas partes, y al final lo distorsiona.

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con la predicación? Lo veremos en la parte 2…

David Helm sirve como pastor principal en Holy Trinity Church en Chicago. También es presidente del Charles Simeon Trust, ministerio que promueve la enseñanza práctica en la predicación.