Liderazgo

La plantación de iglesias necesita pastores, no empresarios 

Artículo
29.06.2017

Cuando fui establecido por primera vez como plantador de iglesias, recuerdo que las personas frecuentemente me preguntaban si me veía a mí mismo como un tipo de emprendedor. Creo que era una pregunta justa.

Era justa en parte debido a mi experiencia. Imagina la pregunta hecha con las cejas hacia arriba: ¿crees que eres un emprendedor? En ese punto nunca habría comenzado nada en mi vida más que una larga secuencia de programas de grado. Mi trabajo a tiempo completo había sido como una pequeña pieza en la rueda de una gran universidad que no necesitaba mantenerme dando vueltas. Al igual que la mayoría de los estudiantes graduados, estaba muy feliz de mantenerme leyendo, escribiendo y enseñando en el carril estrecho de mi campo escogido, hablando sólo a algunas personas que estaban ya interesadas o a la pequeña multitud que estaba asignada para prestar atención. Cualquier cosa que sea un plantador de iglesias, yo no encajaba en el molde.

Pero esa pregunta común tenía sentido, dada mi experiencia, porque de una suposición común que se encuentra justo bajo su superficie. Creo que frecuentemente asumimos que la plantación de iglesias requiere más habilidades empresariales que otros contextos pastorales. ¿Es esa una suposición justa? ¿Deberían los plantadores de iglesias ser empresarios?

Puede ser de ayuda

Claro, la respuesta a esa pregunta depende de lo que entendemos como empresario. El diccionario Oxford English define un empresario como una «persona que establece un negocio o negocios, tomando riesgos financieros con la esperanza de un beneficio.» En la escuela de negocios de Harvard, un empresario es uno que persigue «una oportunidad más allá de los recursos controlados.»

Estas definiciones vienen de un contexto de negocios que no se asigna exactamente a un contexto local de iglesia, sino que puedes probablemente ver porque asociamos la plantación de iglesias y el espíritu empresarial. Los plantadores de iglesias establecen algo desde cero. Hacen eso donde identifican una oportunidad importante, algún tipo de brecha en lo que ya está disponible. Y frecuentemente se sienten cómodos compensando los recursos limitados con su propio tiempo, sudor, creatividad y flexibilidad.

Como plantador de iglesias, tienes que estar dispuesto a hacer lo que sea necesario hacer. No puedes depender de una máquina bien engrasada en la que tienes que jugar un papel limitado, hacer sólo aquello en lo que eres bueno mientras otros especialistas manejan todo lo demás. Debido a que no hay sistemas establecidos, debes tener la disposición de planificar para ver todo el proyecto, y reconocer los pasos que deben darse y en qué orden para alcanzar tus objetivos. Tienes que lidiar con un cambio constante de contexto, y no puedes estar por encima del rango de las tareas secundarias que cada día pueda traer.

Pero no es necesario ni suficiente

Dicho todo esto, soy la prueba viviente de que las nuevas iglesias pueden desarrollarse bien sin pastores emprendedores. Sólo tienes que tener los líderes correctos a tu alrededor. Una pluralidad de ancianos es algo hermoso. Ninguno de nosotros está llamado a ser auto-suficiente, y mis compañeros líderes han llenado las muchas brechas en mi propia experiencia y sentido.

Pero mi experiencia personal casi no viene al caso. Estar conectado como empresario no es necesario primero y ante todo, porque Dios no dice que lo es. El espíritu empresarial no se encuentra en ninguna de las listas de calificaciones bíblicas. Puede ciertamente ser de ayuda en un contexto de plantación de iglesias, pero cualquier ventaja es prudencial, no bíblica.

Puedes dirigir una plantación de iglesia y no ser un empresario. Pero no debería dirigir una plantación de iglesia si no eres un pastor.

Después de todo, plantar una iglesia es en sí mismo un poco de un nombre inapropiado. Es una declaración sobre cronología, no ontología.

La plantación de iglesias son iglesias, y las iglesias en última instancia no necesitan empresarios. Necesitan pastores. Necesitan a alguien que les enseñe la Biblia. Los aconseje hacia vidas dignas del evangelio. Los equipe para su ministerio unos con otros.

Claro, en entornos fronterizos, algunas personas necesitan ir de lugar en lugar comenzando nuevas iglesias, como hizo Pablo. Tal vez eso es lo que Dios te ha llamado a hacer. Pero una de las prioridades más importantes de Pablo era asegurar a los pastores de las iglesias que plantaba (Hechos 14:23; Tito 1:5). Y mientras tanto, tanto personalmente como a través de sus cartas, él hacía el trabajo de pastor.

Dos preguntas para tipo empresariales

Si eres atraído a la plantación de iglesias debido a tu inquietud empresarial, porque disfrutas el pensamiento de un inicio fresco con nuevos desafíos, serás vulnerable a un conjunto de peligros únicos. A continuación un par de preguntas que deberías considerar antes de tomar este trabajo.  

¿Por qué quieres plantar una iglesia?

Los empresarios ven oportunidades en brechas de mercado. Reconocen alguna necesidad no satisfecha, alguna demanda no explotada, y se imaginan como pueden llenar el vacío. Para algunos empresarios, lo que la brecha parece ser es menos importante que el hecho de que hay una brecha. Un escritor de Forbes.com dice que el empresario es motivado por «una urgencia primordial, independientemente del producto, servicio, industria o mercado.» No son necesariamente más atraídos hacia un producto que cualquier otro. Simplemente aman la oportunidad de comenzar algo en un espacio desconocido.

Pero ese motivo nunca será suficiente en la plantación de iglesias. En cambio, debes ser motivado por un amor por las iglesias locales y la labor específica de dirigir una. Si tu motivo primario es la emoción de una nueva aventura, probablemente lucharás con lo mundano, el trabajo a largo plazo que necesitará tu iglesia, el tipo de trabajo que es la esencia del ministerio pastoral.

Necesitarás dar una atención profunda a los detalles de la vida de las personas. Esas personas pueden no mostrar mucho progreso por mucho tiempo. Pueden no someterse rápida o fácilmente a tu consejo. Pero este el trabajo del ministerio pastoral en cualquier iglesia sana. La perseverancia a largo plazo, si Dios lo permite, es el camino al gran fruto en las vidas de tu gente; es también el camino hacia tu gozo más profundo.

¿Qué hace que tu nueva iglesia sea necesaria?

He dicho que los empresarios ven oportunidades en brechas de mercado. Desarrollan y luego ofrecen productos que aún no están disponibles. Eso es verdad también en la plantación de iglesias. Pero debemos ser cuidadosos sobre como identificamos tanto la brecha como el producto que queremos ofrecer.

La única buena razón para plantar una iglesia es que un área geográfica específica necesita más iglesias sanas de las que ya tiene. Por «iglesia sana» me refiero una reunión semanal donde las personas escuchan y responde a la Palabra de Dios en sus términos. Quiero decir una comunidad que da gloria a Dios por la calidad de su vida juntos. Una cultura donde cada persona es responsable del discipulado de otros, y donde ese discipulado equipa y moviliza personas para ministerio donde Dios los ha colocado. Lo que las iglesias sanas comparten, en cada tiempo y lugar, es más importante que cualquier aspecto contextual que no comparten.

Si la brecha que quieres llenar es más específica que la iglesia local sana en general, si es sobre algún enfoque innovador ministerial que traes a la mesa, entonces probablemente estarás enfatizando cosas que la Biblia no ha prescrito y Dios no ha prometido bendecir. Y si tu objetivo es establecer tu nueva iglesia separada de la iglesia que se encuentra cerca, entonces vas a correr el riesgo de una división.

Puedes también enfrentar otra tentación sobre este asunto: puedes verte como el único producto que el mercado se está perdiendo, el objeto de su demanda no explotada. El Diccionario Oxford English en línea ofrece una sub-categoría para su definición de empresario: «un promotor de la industria del entretenimiento.» Mi sentido es que esta sombra de significado puede estar ahí, por lo menos bajo la superficie, cuando insistimos en que un plantador de iglesia debe también ser un empresario. Podemos creer que lo que una iglesia planta necesita que sea exitoso es el hombre que la representa, una personalidad carismática como la cara de la iglesia.

Pero si eres el producto que escoges promover, entonces estás entrando a un escenario de perder. Si fallas, no tendrás a nadie a quien echar la culpa ̶ y si tu iglesia desaparece por ti, la habrás construido sobre algo diferente a una comunidad bíblica. Habrás obtenido gloria para ti mismo, pero no para Dios.

El crédito para el éxito de cualquier plantación de iglesia es un juego de suma cero. Después de todo, si vamos a ser plantadores de iglesias fieles, debemos estar de acuerdo con Juan el Bautista: «Él debe crecer; yo debo menguar» (Juan 3:30).