Clases esenciales: La membresía importa

La membresía importa – Clase 3: ¿Por qué unirse a una Iglesia?

Artículo
02.03.2017

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Clase esencial
La membresía importa
Clase 3: ¿Por qué unirse a una Iglesia?


Sugerencias para la enseñanza de parte de Jamie:

Esta guía didáctica consta de dos partes: un esbozo de la clase, y un manuscrito palabra por palabra. No dude en utilizar cualquiera, después de haberse familiarizado con el manuscrito.

Notará los marcadores de tiempo tanto en el esbozo como en el manuscrito. No encontrará mucha dificultad en la dosificación del tiempo si no se desvía de lo indicado.

Formato de Esquema

  • Introducción
    Deje que el asistente pastoral dé la bienvenida a la gente, describa el proceso de membresía, haga llegar la hoja de registro, y entregue el material.
  • Preséntese (diga su nombre, dónde vive, algunos detalles de su familia, trabajo, etc.)
  • Pida a todos que se presenten brevemente: nombre y apellido, situación y dónde vive.

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Background

Piense en cuatro personas y sus actitudes con respecto a la iglesia.

  • Juan: Sigue a Jesús, pero no en una “religión organizada”. Siente que adora mejor cuando va de caminata en domingo
  • Leann: El “salta iglesias”. Aquí por un tiempo, otro tiempo por allí. En algún lugar más o menos cada domingo.
  • Natasha: Ha encontrado un fabuloso grupo de solitarios. Siempre presente el domingo por la noche, y se aparece en la iglesia por la mañana cuando el sermón le parece que será interesante.
  • Jose: Le encanta la predicación en esta iglesia, más tiende a deslizarse fuera después de salir. Realmente nunca ha pensado en unirse a ella. ¿Cuál es el propósito?

P: ¿Qué tienen todas estas personas en común? Todos ellos se ven como cristianos. Todos ellos ven la iglesia como algo bonito pero que no se relaciona con su fe. Todos ellos comparten un malentendido fundamental de lo que realmente significa ser cristiano.

El Propósito de la Iglesia según la Epístola a los Efesios

  • Responder a: “¿Por qué unirse a una iglesia?” analizando la epístola a las Efesios.
  • Capítulo 1: Una bella descripción de nuestra salvación.
  • Capítulo 2: Cómo somos salvos (Lea 2:4)
  • Esa es la teología, y luego, finalice el capítulo 2, aplicación. La hostil pared de separación entre judíos y gentiles ha desaparecido (2:14-15). Lea 3:6
  • ¿Por qué Dios hizo esto? Lea 3:10
    • ¿A través de la iglesia? Sí. La iglesia local es el centro del plan de Dios para glorificarse a sí mismo.
    • Piense nuevamente en lo que Jesús dijo en Juan 13:34-35:

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.

  • El amor entre cristianos no es un “crédito adicional”. Es esencial.
    • La iglesia es un desorden. Duele. No es fácil. Pero eso es todo el punto. “Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis?”.
    • Es por eso que un pequeño grupo de personas como usted no hace esto. Es por eso que un grupo de solitarios no es una iglesia. Es por eso que asistir a la iglesia, sin invertir en relaciones hace que pierda el punto.
    • Una cosa es vivir una vida santa de manera aislada. Pero, ¿amar a personas reales? Eso dice mucho sobre el poder que hay dentro de ti.

¿Alguna pregunta?

9:57 / 0:07

Un caso bíblico de Membresía de la Iglesia

  • ¿Qué parece esto? Veamos lo que nos dice la Biblia de que estamos para relacionarnos dentro de una iglesia. Y lo que verá es que, en conjunto, toma la forma de lo que llamamos membresía. Tomaremos cuatro categorías de mandatos de “unos a otros”:

Amaos los unos a los otros

  • 1 Pedro 2:17: “Amad a los hermanos”; Gal 6:10: “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe”.
  • Amar así no es fácil. Romanos 15:1: “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos”. Romanos 12:13: “Compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad” Y dos versículos más adelante: “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros”.
  • El amor sin compromiso no dice mucho sobre el Evangelio, al igual que en el matrimonio.
  • Tenga en cuenta que todos estos pasajes se dirigen a todos los cristianos, no sólo a unos pocos privilegiados. Esto no es algo que sólo se hace una vez que haya “madurado”.

Animaos los unos a los otros

  • 1 Tes. 5:11: “Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros”; Hebreos 10:24: “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras”.
  • ¿Alentando a todo el mundo en general? Hebreos 10:25 dice que esto ocurre específicamente con otros en su iglesia. “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”.
  • Tal vez el plan de Dios va más allá de tu propia santidad individual.
  • Tal vez por tu entrega a otras personas de una manera comprometida. Aquellos que son más débiles en la fe serán fortalecidos, y Dios será glorificado.

Protegeos los unos a los otros

  • Hebreos 12:15: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano”.
  • 1 Corintios 5:1-5

“De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”.

  • Apuesto a que el hombre de 1 Corintios 5 se veía así mismo como cristiano.
    • Apuesto a que fue a la iglesia con regularidad.
    • Apuesto que hizo todas las cosas que una persona podría hacer en esa comunidad.
  • Pero, ¡no vivía como un cristiano! Así que Pablo escribe y le dice a la iglesia que tome medidas.
  • De alguna manera le tuvieron que dejar claro, por su propio bien, que su vida no era la de un cristiano.
  • Un acto de amor mostrado. No sólo para este hombre, sino para otros alrededor de él:
    • Para los incrédulos en la iglesia.
    • Para los incrédulos fuera de la iglesia.
  • Todos los cristianos han de tener este tipo de relación con una iglesia local.
    • Somos propensos al autoengaño.
    • La iglesia es como una cooperativa de la “certeza de la salvación”.
    • Es como nos damos cuenta si estamos o no viviendo este cristianismo que profesamos.

¿Alguna pregunta?

10:08 / 0:18

Obedeced a vuestros líderes

  • Hebreos 13:17 nos ordena “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso”.
  • Implicaciones para los miembros de la iglesia y los líderes de la iglesia.
    • Miembros de la iglesia: ¿A quién obedecer? A los líderes de tu propia iglesia.
    • Líderes de la iglesia: ¿De quién damos cuenta? De nuestro rebaño en particular.
  • ¿Qué pasaría si todo el mundo fuera un consumidor en la iglesia y nunca se comprometiese con cualquier congregación?
  • La única razón por la que existen iglesias es que la gente piensa “Bien, no hay iglesia perfecta. Pero yo me comprometo aquí”.

Juntándolo todo

  • Mira el diagrama de triángulo en su folleto para ver cómo encaja (explicar el diagrama).
  • Si va a obedecer estos mandatos, tres cosas deben ser verdad de su relación con una iglesia local:
    1. Una relación comprometida.
    2. Comprometido con un definido grupo de personas.
    3. De a estas personas permiso de hablarle duras palabras en su vida.
  • ¿Qué significa todo esto? Utilicemos la analogía de Pablo de la iglesia como un cuerpo, con los individuos como miembros, y la llamamos membresía.
  • Y es por eso que hacemos una cosa muy importante sobre la membresía en esta iglesia. Porque a la par de su compromiso de seguir a Jesucristo y de ser bautizado, el convertirse en un miembro de la iglesia es el compromiso más básico que usted será llamado a hacer en su vida espiritual.

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Amplitud y profundidad del compromiso

Profundidad

  • Si se une, pero nunca se preocupa en las relaciones, usted no está obedeciendo estos mandatos.
  • Es por eso que hablamos de membresía significativa. En lo referente a proveerla y no ser sólo consumidor.
    • Una buena pregunta a tener en cuenta: ¿Cómo sería la IBCH si todo el mundo actuara como usted?
    • Gran parte de la membresía significativa implicará la transparencia en sus relaciones.

Amplitud

  • ¿Recuerda lo visto en el pasaje de Efesios antes referido? ¿Qué glorifica y da a conocer la sabiduría de Dios, incluso entre los principados y potestades en los lugares celestiales? No son sólo las personas que viven juntos en una iglesia local (ya sean judíos y gentiles), quienes no tienen nada en común, sino a Cristo haciéndolos vivir juntos en una iglesia local.
  • Diversidad de IBCH
  • Lo más natural es agruparse con personas como usted. ¡Y esas amistades pueden ser muy buenas para usted!
  • PERO si todas sus amistades son personas como usted, en realidad está perdiendo el tiempo aquí.
    • Parte de ser una iglesia significa amar a gente que son diferentes a uno, lo cual no es fácil.
    • Por lo tanto, haga un balance de sus relaciones periódicamente. ¿Todos sus amigos encajan en el mismo molde?
    • Cuando decida con quién hablar después de la iglesia, asegúrese de que al menos la mitad del tiempo se dirige a alguien que no es igual que usted.

Conclusion

  • ¿Por qué es importante la membresía de la iglesia? (1) nos permite poner en práctica los mandatos de Dios “unos con otros”; (2) valida el poder del Evangelio. Además, (3) en última instancia, es importante porque Dios ama a la iglesia.
  • Hechos 9: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”
    • Quizás es donde Pablo tuvo la imagen de la iglesia como el cuerpo de Cristo, nosotros como miembros.
    • Hechos 20: La Iglesia es el cuerpo de Cristo, la cual Dios compró con su propia sangre (V. 28).
  • Amigos, ¡esto es lo que es Dios! Él ama a su iglesia, y él ha convertido a la iglesia local en la pieza central de su plan para hacer visible el Evangelio a todas las personas bajo el cielo. Oro para que, ya sea este cuerpo u otro, usted se una a una iglesia local como la Biblia lo instruye y tener el privilegio de ver los planes de Dios hacerse realidad.

Formato de Manuscrito
Introducción

  • Deje que el asistente pastoral dé la bienvenida a la gente, describa el proceso de membresía, haga llegar la hoja de registro, y entregue el material.
  • Preséntese (diga su nombre, dónde vive, algunos detalles de su familia, trabajo, etc.)
  • Pida a todos que se presenten brevemente: nombre y apellido, situación y dónde vive.

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Antecedentes

Quiero que piense en cuatro personas y sus actitudes con respecto a la iglesia:

  • Juan: Sigue a Jesús, pero no en una “religión organizada”. Siente que adora mejor cuando va de caminata en domingo
  • Leann: El “salta iglesias”. Aquí por un tiempo, otro tiempo por allí. En algún lugar más o menos cada domingo.
  • Natasha: Ha encontrado un fabuloso grupo de solitarios. Siempre presente el domingo por la noche, y se aparece en la iglesia por la mañana cuando el sermón le parece que será interesante.
  • José: Le encanta la predicación en esta iglesia, más tiende a deslizarse fuera después de salir. Realmente nunca ha pensado en unirse a ella. ¿Cuál es el propósito?

P: ¿Qué tienen todas estas personas en común? Todos ellos se ven como cristianos. Todos ellos ven la iglesia como algo bonito pero que no se relaciona con su fe. Todos ellos comparten un malentendido fundamental de lo que realmente significa ser cristiano.

El Propósito de la Iglesia según la Epístola a los Efesios

Pasaremos el resto de la clase respondiendo a la pregunta “¿Por qué unirse a una iglesia?” Y vamos a empezar con un breve recorrido por la epístola a los Efesios. Si usted tiene una Biblia, sigamos adelante y vayamos allí ahora.

Le daré un breve resumen de la epístola. El capítulo 1 es una bella descripción de nuestra salvación. Y ¿cómo es que somos salvos de nuestros pecados, para alabanza de la gloria de Dios? El capítulo 2, versículos 4 y 5.

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)”.

Ésa es la teología. Y ahora la aplicación: La primera implicación del Evangelio a la que llegamos al terminar el capítulo 2 es que la pared intermedia de separación entre los Judíos y gentiles ha desaparecido. Destruida: versículos 14-15. Esta unidad es tan profunda que incluso Pablo lo llama un misterio en 3: 3 (oculta durante generaciones pero ahora dada a conocer). El capítulo 3, versículo 6.

6es decir, que los gentiles son, junto con Israel, beneficiarios de la misma herencia, miembros de un mismo cuerpo y participantes igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio”. (NVI)

Ahora. ¿Por qué Dios hizo esto? ¿Por qué crear una unidad entre los judíos y gentiles redimidos que no tienen nada en común sino tan sólo a Cristo? Miremos a los versículos 10 y 11 del capítulo 3:

10para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, 11conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor.

¿A través de la iglesia?, ¿Dios tiene la intención de hacer estas cosas increíbles a través de la iglesia? Esto parece un lugar extraño para introducir ese aspecto más institucional de la religión cristiana. Pues sí. El plan de Dios para glorificarse a sí mismo se centra en la iglesia local. La iglesia no es fundamentalmente por la instrucción o el cantar canciones. Se trata de una comunidad de personas que son diferentes entre sí ante los ojos del mundo, pero aun así, viven juntos en unidad y en amor ya que comparten en común a Cristo. La instrucción alimenta a esta comunidad. La alabanza es la respuesta. Pero en el fondo, la iglesia es una comunidad, y lo es para la alabanza de Dios.

Piense de nuevo a lo que Jesús dice en Juan 13:36, “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.

El amor entre los cristianos no es sólo un “crédito adicional” de la vida cristiana. Es esencial.

La iglesia es confusa. Duele. No es fácil amar a personas que son diferentes de uno. Y ése es todo el punto. Aquel amor es de una naturaleza distinta a la que ofrece el mundo. Como Jesús dijo en el Sermón del monte: “Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis?”.

Es por eso que un pequeño grupo de personas como usted no cumple la meta que Dios fijó para la iglesia. Es por eso que un grupo de solitarios no es una iglesia. Es por eso que asistir a la iglesia, y no involucrarse en difíciles y confusas relaciones que glorificarían a Dios, no es el cumplimiento de los planes de Dios para la iglesia. Es una cosa para vivir una vida santa aislado de todos los demás. Pero el mundo no será afectado por ello. Lo que sí sería diferente (de hecho, lo revolucionaría), es ver cristianos que se aman el uno al otro. Que están comprometidos el uno con el otro. Que tienen conversaciones difíciles y participan de las alegrías y las cargas de los demás como dice nuestro pacto de la iglesia. Esa es la iglesia. Y es por eso que si usted se considera un cristiano, tiene que ser un miembro significativo de una iglesia local.

¿Alguna pregunta?

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Un Caso Bíblico de Membresía de la Iglesia

Entonces, ¿qué es exactamente esto de la vida congregacional? En los próximos minutos, nos adentraremos en algunos de los llamados mandatos de “uno a otro” de la Escritura y de cómo nos relacionamos dentro de la iglesia local. Y lo que descubrirá es que, en conjunto, toman la forma de lo que nosotros llamamos la membresía.

Amaos los unos a los otros

En primer lugar, mucho de esta vida corporativa envuelve al mandato de “amarse los unos a los otros”. Así, 1 Pedro 2:17 nos dice: “Amad a los hermanos”, o en Gálatas 6:10, “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe”. Y esto no es sólo una sensación borrosa en el interior; este es el amor con el poder de permanencia. Romanos 15:1: “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos”. O anteriormente, en Romanos 12:13: “Compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad” Y dos versículos más adelante: “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros”.

Así, como un matrimonio no refleja el amor de Cristo por su iglesia cuando el marido o la mujer abandona al primer atisbo de sacrificio real, es en una iglesia llena de este tipo de amor, el cual no dice mucho del poder del Evangelio puesto que no hay compromiso, no hay poder de permanencia.

Lo que creo que es importante acerca de estos pasajes que acabo de mencionar (y hay docenas más como ellos), es que están dirigidos a todos los cristianos, no sólo para unos pocos privilegiados. Este tipo de amor profundo, comprometido por otros cristianos no es algo que solamente lo desarrollamos con el transcurrir del tiempo. Se espera de todos los cristianos. Y es algo que sólo se puede hacer con los cristianos con quienes mantienes contacto con regularidad y cultivas una relación de amistad cercana.

Así que si usted es un cristiano, tiene que ponerse en un lugar donde se puede amar en esta manera, y en donde dé a otros la oportunidad de amarle de igual forma.

Animaos los unos a los otros

El segundo grupo de mandatos que deseo revisar tiene que ver con el alentar la fe de cada uno. Pablo escribe a los Tesalonicenses, diciéndoles: “animaos unos a otros, y edificaos unos a otros” (1 Tesalonicenses 5:11). Y Hebreos 10:24 nos dice que “… considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras”. Ahora, es bueno ser una persona que generalmente alienta. ¿Pero es esto lo que ambos autores tienen en mente? No. El autor de Hebreos nos dice en el siguiente versículo explícitamente lo que quiere decir: “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”. La obediencia a este mandato del Nuevo Testamento de alentar a los demás es, de hecho, muy específico para algunos de su propia iglesia local.

Me pregunto si alguna vez ha pensado en animar a otros de su iglesia como parte del gran plan de Dios. Tal vez el plan de Dios no es todo referente a usted en un sentido individualista, sino de cómo puede asegurarse de dar testimonio a un promedio de 7.2 personas o más cada mes, y lograr momentos de tranquilidad de unos 7 minutos a lo largo del año, así como, su santidad personal en alguna medida desarrollada. Aunque estas cosas son buenas, ¡tal vez Dios tenga en mente algo más grande y mayor que eso! Tal vez, incluso más de lo que se preocupa por ti, Él se preocupa porque usted dé más de sí mismo para edificar la iglesia local. Y tal vez al verter su vida en otras personas de una manera comprometida, aquellos que son más débiles en la fe se fortalecerán, y Dios será glorificado.

Protegeos los unos a los otros

El tercer grupo de mandatos tiene que ver con el guardarse entre sí. En Hebreos 12, el autor escribe a los cristianos acerca de su responsabilidad de unos con otros: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano”. Y aquel famoso pasaje de 1 Corintios 5, donde Pablo escribe a la iglesia de Corinto:

“De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”.

Apuesto a que el hombre de 1 Corintios 5 se veía así mismo como cristiano.

  • Apuesto a que fue a la iglesia con regularidad.
  • Apuesto que hizo todas las cosas que una persona podría hacer en esa comunidad.

Y esa es precisamente la razón por la que Pablo tuvo que escribir y decirles que tomaran medidas. De alguna manera tuvieron que dejarle en claro, por su bien, que su vida era la de un no cristiano.

Aquello es un acto de amor. Y no sólo por este hombre, sino por los otros alrededor de él. Porque evidente el evangelio a los incrédulos. Los incrédulos dentro de la iglesia, por ejemplo. ¿Quién puede decir: “Oh, me llamo a mí mismo cristiano, pero supongo que no estoy realmente viviendo como uno. Tal vez, después de todo, ¡no soy un Cristiano!”. Y a los incrédulos fuera de la iglesia también. Si cada uno tenemos cuidado de cumplir con nuestras responsabilidades, ellos podrán darse cuenta: “¡Ah! … esto es lo que es ser cristiano. No aquello.”

Una vez más, los mandatos como en Hebreos 12 o 1 Corintios 5 no son sólo para supercristianos. Todos los cristianos han de tener este tipo de relación con una iglesia local. Como gente caída, estamos propensos al autoengaño. Y lo más importante que ha preparado Dios para nosotros con el propósito de hacer frente al auto-engaño es la iglesia local. La iglesia es como una especie de cooperativa de la “certeza de la salvación”. Es estar en una comunidad de personas donde llegamos a conocernos de manera mutua. Es así como nos damos cuenta si estamos o no viviendo este cristianismo que profesamos.

¿Alguna pregunta?

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Obedeced a vuestros líderes

Y hay una cuarta categoría de mandatos para todos los cristianos acerca de su vida en una iglesia local. Hebreos 13:17 nos dice: “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso”. Ahora, este versículo tiene implicaciones tanto para los miembros de la iglesia como para los líderes de la misma.

Para los miembros de la iglesia: ¿Está usted para obedecer a cada líder cristiano que viene? No. Usted está para obedecer a los líderes de su propia iglesia. A aquellos a quienes usted aceptó someterse.

Y para los líderes de la iglesia: ¿Debemos dar cuenta de todos los cristianos? No. Daremos cuenta de un rebaño en particular. ¿De cuál rebaño? De éste.

Ahora, ¿cómo funcionaría esto si todo el mundo solo fuese un consumidor en la iglesia, saltando de un lugar a otro? ¿A qué son líderes debe obedecer? Y, ¡lástima de esos pobres líderes de las iglesias! ¿Cómo van a saber de qué almas van a tener que dar cuenta algún día? Los miembros de esta iglesia han tenido a alguno de los ancianos para que escuchen sus testimonios. Los ancianos les han hecho preguntas acerca de su comprensión del Evangelio y se han comprometido a orar por ellos regularmente. Sabemos que se ha comprometido con esta iglesia y nos hemos comprometido con ellos.

La única razón por la cual existen iglesias se debe a que la gente ha entendido, ” Bien, no hay iglesia perfecta. Pero voy a establecerme en este lugar y tratar de prosperar aquí espiritualmente. Estoy de acuerdo con lo que enseñan (su declaración de fe), y cómo están tratando de vivir juntos (su pacto de iglesia). Así que voy a vivir la vida en común con ellos, comprometidos con ellos”.

Ese es el tipo de compromiso que nos permite vivir según Hebreos 13:17.

Juntándolo todo

Ahora, si se fija en su folleto, verá cómo todo esto encaja. El diagrama de triángulo que aparece ahí lo tiene a usted en una esquina, a los líderes de la iglesia en la parte superior, y al resto de la congregación a la derecha. Hay algunos mandatos bíblicos acerca de su relación con los líderes de la iglesia a lo largo de un lado del triángulo. Usted se somete a ellos; que a su vez algún día darán cuenta de usted. Y hay algunos mandatos bíblicos acerca de su relación con la congregación en general. Si usted es un cristiano, es necesario amar a otros cristianos de su iglesia (en las formas que son a veces complicadas y difíciles). Está para animarles como una parte importante de su seguimiento a Jesús. Y tendrá que dejarles ser parte su vida y así dar cuenta. Y viceversa. Eso es todo lo referente a la parte inferior del triángulo.

Ahora, si está dispuesto a ello, algunas cosas deben ser reales en su relación con la iglesia.

  • Tiene que ser una relación comprometida. Este tipo de amor y aliento no puede ocurrir sin un compromiso real.
  • Es una relación con un grupo determinado de personas. Los líderes de la iglesia necesitan saber de quién están dando cuenta, por ejemplo.
  • Y es una asociación voluntaria, pero una en la que usted está dando a estas personas el permiso de hacer cosas por usted que posiblemente no le guste en el momento (como vimos en el ejemplo de 1 Corintios 5 de disciplina de la iglesia).

Ahora, ¿cómo llama a este tipo de relaciones comprometidas con un cuerpo definido de creyentes donde se les da este tipo de permiso para hablar verdades difíciles en su vida? Hemos decidido utilizar el término que el apóstol Pablo usa en sus cartas. Él describe a los cristianos como miembros del cuerpo de Cristo. No hay lugar en la Escritura donde pueda encontrar explícitamente un mandato que indique que haya que firmar un pedazo de papel y convertirse en un miembro de una iglesia local. Pero cuando pone todos estos mandatos de “unos a otros” juntos, lo que resulta es lo que los cristianos a través de los siglos se han referido como… membresía. Y es por eso que lo hacemos como una cosa muy importante con respecto a la membresía en esta iglesia. Porque al lado de su compromiso de seguir a Jesucristo y ser bautizado, convertirse en un miembro de la iglesia es el compromiso más básico al que usted será llamado a hacer en su vida espiritual.

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Amplitud y profundidad del compromiso

Antes de dejar el tema de la membresía, permítame hacer estas dos últimas observaciones sobre lo que significa cumplir todos los mandatos que simplemente que hemos visto.

Profundidad del Compromiso

Lo primera es que este compromiso de membresía tiene cierta profundidad. Si usted decide unirse a esta iglesia, asistir todas las semanas al servicio de los domingos, pero nunca invertir en cualquier relación más allá de eso es indicador de que usted no obedece a los mandatos referidos en la Escritura. Es por eso que en esta iglesia que no hablamos sólo de la membresía, sino de una membresía significativa. Y no hablamos de personas que son consumidores espirituales, sino de proveedores espirituales. Nuestra sociedad entera está encaminada a crear consumidores, lo cual no significa que debe ser de esa manera en la iglesia. Ya se trate de aparecer unos minutos más temprano el domingo por la mañana o decidir hablar o no con una persona particularmente incómoda, es necesario pensar acerca de cómo sería esta iglesia si todo el mundo se tratara como usted lo hace. Hagámoslo mejor. Gran parte de eso implicará garantizar que al menos unas pocas personas en IBCH conozcan su vida por dentro y por fuera (usted de la misma manera). ¿Cuáles son sus ambiciones? ¿Cuál es su testimonio? ¿De qué estás asustado? ¿Dónde está Dios usándole? ¿Cómo estás creciendo? ¿Cómo estás luchando? Ese tipo de transparencia en la relación es fundamental para la edificación de la comunidad de la iglesia prevista en la Escritura. Debido a que las iglesias se construyen a partir de un compromiso que es profundo.

Amplitud del Compromiso

¿Recuerda lo visto en el pasaje de Efesios antes referido? ¿Qué glorifica y da a conocer la sabiduría de Dios, incluso entre los principados y potestades en los lugares celestiales? No son sólo las personas que viven juntos en una iglesia local (ya sean judíos y gentiles), quienes no tienen nada en común, sino a Cristo haciéndolos vivir juntos en una iglesia local.

Nuestra congregación está conformada por personas jóvenes y mayores, con mucha educación y muy poca educación del todo, personas de diferentes etnias y afiliaciones políticas y nacionalidades y tipos de personalidad. Lo que va a ser más natural para usted es agruparse con personas que son igual que tú. Y no hay nada malo con esas amistades, lo cual es parte de la naturaleza humana. Si usted es de origen chino del sur de California, se sentirá como en casa con otras personas de ascendencia china del sur de California. Si usted es una mujer soltera, profesional de unos 40 años, se sentirá como en casa con las mujeres solteras, profesionales de 40 años. Si usted es un periodista, se sentirá como en casa con otros periodistas. Y esas amistades van a ser muy buenas para usted.

Pero si todas sus amistades son personas como usted, no tendré reparo en decirle que está perdiendo el tiempo aquí. Parte de lo que significa ser una iglesia es amar a gente que son diferentes a uno, donde conocerlos toma un poco más de trabajo y uno no se siente tan cómodo. Donde las relaciones requieren de más bondad y más paciencia. Donde el mundo fija su atención cuando ve que inviertes en gente de la que se tiene tan poco que ganar. Por lo tanto, haga un balance de sus relaciones periódicamente. ¿Todos sus amigos encajan en el mismo molde? Entonces, haga un decidido esfuerzo por romper ese molde. Cuando esté considerando con quién hablar después del servicio dominical por la noche, decídase de que al menos la mitad del tiempo se dirigirá a alguien con quien no se siente tan a gusto en lugar de tan solo de unirse con aquellos con los que “encaja” mejor. Busque atraer a su vida gente de todas las diferentes índoles.

Conclusión

Así que, en conclusión. ¿Por qué es importante la membresía de la iglesia? Porque nos permite poner en práctica los mandatos de Dios de “unos con otros” (y así valida el poder del Evangelio). Pero en última instancia, es importante porque Dios ama a la iglesia.

En Hechos capítulo 9, El apóstol Pablo (o Saulo en aquel momento), tiene un fascinante encuentro con el Cristo resucitado que nos dice mucho acerca de esto. Jesús se le aparece y Saulo cae al suelo. ¿Recuerdas lo que Jesús le dice? No dice: “Saulo, Saulo, ¿por qué vas persiguiendo a los cristianos?” Él ni siquiera dice: “Saulo, Saulo, ¿por qué vas persiguiendo a la iglesia?” Él dice: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”

Jesús de manera muy clara y estrechamente se identifica con la iglesia local, es decir, se refiere a la congregación de los cristianos en Damasco como “yo” (exactamente “me” en el texto). Es por ello que pienso que Pablo obtuvo su imagen de la iglesia como el cuerpo de Cristo, y nosotros como sus miembros. Su primera conversación cristiana, creo, tuvo ello como lo principal. En Hechos 20, se dice que la iglesia es el cuerpo de Cristo, y que Dios compró la iglesia con su propia sangre. (V. 28)

Amigos, ¡esto es lo que es Dios! Él ama a su iglesia, y él ha convertido a la iglesia local en la pieza central de su plan para hacer visible el Evangelio a todas las personas bajo el cielo. Oro para que, ya sea este cuerpo u otro, usted se una a una iglesia local como la Biblia lo instruye y tener el privilegio de ver los planes de Dios hacerse realidad.