Membresía

La membresía es importante – ¿Cuál es el Pacto de nuestra iglesia?

Artículo
10.06.2019

INTRODUCCIÓN

Los equipos de atletas profesionales frecuentemente escriben una cláusula moral en los contratos de sus jugadores que le quitará su paquete financiero si el jugador falla en reflejar un comportamiento que por lo menos tenga un mínimo de moralidad. Hace algunos años atrás Jason Kidd fue expulsado de los Phoenix Suns porque fue acusado de abuso conyugal. El mal comportamiento de Jason Kidd fuera de la cancha se reflejaba en los Phoenix Suns, y los Suns estaban tan preocupados por la reputación pública de su organización que apelaron a la cláusula moral del contrato de Kidd y rompieron su relación con él.

En los años 80 la IBM tenía un código de vestimenta exigente que era requerido para todos los vendedores que estaban en su compañía: traje oscuro, camisa blanca, corbata oscura. Ellos querían que te dieras cuenta de cuándo estabas haciendo negocios con un hombre de la IBM; ellos querían que cierta imagen estuviera asociada con su organización para que su identidad corporativa tuviera asociaciones positivas y así su reputación corporativa fuera excelente a los ojos del público.

Estos dos ejemplos destacaron la importancia de lo que decimos aquí, con quien nos identificamos, la manera como ese mensaje público e identificación se relacionaba con la forma en que vivimos. En otras palabras, tenemos que practicar lo que predicamos. Y si esto es verdad sobre el mundo corporativo de las computadoras y los atletas, ¿cuánto más para el cuerpo de la iglesia y la individualidad cristiana?

Santiago nos advierte que «si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana» (Santiago 1:26). En otras palabras, si profesas ser cristiano pero no tienes una vida transformada no deberías conformarte con tu fe. Juan dice «y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos» (1 Juan 2:3). En resumen, la manera en vivimos es importante. En esta clase, estamos enfocados especialmente en la forma en que vivimos juntos como miembros de una iglesia local.

¿QUÉ ES UN ‘PACTO DE IGLESIA LOCAL’?

  •       Un pacto de iglesia puede ser descrito de cinco maneras diferentes.
  •     Un pacto de iglesia es una promesa – una promesa hecha a Dios, a una iglesia local, y a uno mismo.
  •     Un pacto de iglesia es un resumen de la manera como acordamos vivir. Aunque nuestra declaración de fe es un buen resumen de lo que creemos, nuestro pacto de iglesia es un resumen de la forma que acordamos vivir; y más importante aún, es un resumen de cómo Dios desea que vivamos. Esto no incluye cada mandato específico sobre la obediencia, sino que nos da una visión general de lo que significa vivir como discípulo de Cristo.
  •   Un pacto de iglesia es una señal de compromiso – un compromiso con Dios, con su iglesia, y con la santidad personal.
  •      Un pacto de iglesia es una declaración ética. El historiador Charles W. DeWeese escribe, «un pacto de iglesia es una serie de promesas escritas basadas en la Biblia que voluntariamente hacen los miembros de las iglesias a Dios y unos a otros sobre sus compromisos básicos morales y espirituales y la práctica de su fe» (Pactos de la Iglesia Bautista, p. viii). Un teólogo llama los pactos de iglesia «la contraparte ética de las confesiones de fe». Un pacto de iglesia puede ser una parte importante de la aplicación de la cosmovisión cristiana a cada aspecto de nuestras vidas. Inherente al propósito de un pacto de iglesia está el entendimiento de que la membresía de iglesia implica ser responsable de vivir de manera consistente con un entendimiento común de la Escritura.
  •    Un pacto de iglesia es un estándar bíblico. Un pacto de iglesia es útil en una iglesia que practica la disciplina bíblica de iglesia. Como miembros de una iglesia, nos exhortamos unos a otros a vivir vidas santas y desafiamos a los hermanos y hermanos que persisten en el pecado.  

¿DE DÓNDE VIENEN LOS PACTOS DE IGLESIA?

Ahora que sabemos lo que son los pactos de iglesia, ¿de dónde vienen? Bueno, no de la Biblia, por lo menos en el sentido de estar dispuesto a ir al libro de los pactos capítulo 3. Pero vemos ejemplos de pactos tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, pactos entre Dios y el hombre, y entre el hombre y el hombre. Moisés le da un pacto de parte de Dios al pueblo de Israel. Esdras y Nehemías también lo hacen. Y en el NT encontramos que «Cristo es el mediador de un nuevo pacto, que es el nuevo pacto de la sangre de Cristo». Ante todo, los pactos de iglesia vienen del entendimiento de que las iglesias deben estar compuestas de personas que verdaderamente han nacido de nuevo. Esto es lo que llamamos membresía de iglesia regenerada.

En el siglo 16, los hombres y mujeres de convicción profunda se separaron de la iglesia católico romana para formar congregaciones que entendieran la importancia de la doctrina conocida como la justificación sólo por fe en Cristo. Ya no tenían el bautismo y la membresía como parte de una nueva vida. Unirse y ser parte de una iglesia no era un deber cívico o parte de un crecimiento. Se estaba convirtiendo en lo que siempre debió ser: una respuesta de fe a la verdad del evangelio. Y en esta respuesta de fe ganamos el llamado más maravilloso: hijos del Dios viviente, embajadores de Cristo, un real sacerdocio; nos convertimos en portadores del nombre de Dios en el mundo. Escucha la Palabra de Dios sobre este asunto: «Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos» (Ezequiel 36:23). ¡Estamos llamados a ser testimonios vivientes de la santidad de Dios!

Por otro lado, escucha dos ejemplos sobre cómo las iglesias modernas han fallado en proteger la regeneración de su membresía. ¡Un grupo de jóvenes de iglesia frecuentemente motivaba a los jóvenes a ser bautizados al permitirles observar el rito en un jacuzzi que fue construido en el techo de un camión de bomberos! Tú podrías decir, «¿Y entonces? ¿Cuál es el problema aquí?» ¡El problema es que la mayoría de los niños se postrarían y adorarían un hot dog por la oportunidad de subirse a un camión de bomberos y sumergirse en un jacuzzi! Este tipo de trucos introduce la posibilidad de motivaciones inapropiadas por decisiones aparentemente espirituales de jóvenes que respondían. ¿Ellos se bautizaron porque se arrepintieron genuinamente y creyeron en Jesucristo? ¿O ellos lo hicieron para poder tomarse una foto en el jacuzzi del camión de bomberos? Frecuentemente, hacemos lo mismo con los adultos de manera inconsciente, ¿no es así? Les prometemos vidas cambiadas, autorrealización y autoestima, éxito en el trabajo, y mejores matrimonios, si sólo deciden aceptar a Jesús en sus corazones. ¿Quién no tomaría una decisión rápida y sin sacrificio por este tipo de recompensa? Pero si la motivación de las personas son equivocadas, entonces al felicitarlas por su bautismo y conversión y darles la bienvenida a la iglesia local sin haber observado el fruto de una vida piadosa como evidencia de la veracidad de su compromiso verbal, entonces estamos motivándoles a engañarse a sí mismos al pensar que han creído y se han arrepentido genuinamente. Los motivamos a sentirse seguros de su salvación cuando en realidad probablemente nunca se arrepintieron o creyeron. Y lejos de hacerle un bien espiritual, les estamos haciendo un gran daño espiritual, exactamente el tipo de daño que Satanás espera que ofrezcamos.

Otra iglesia lucha con la decisión de si permitir o no que un propietario de una tienda porno dirija la música de adoración los domingos. ¿Qué dice esto sobre lo que significa ser un modelo maduro como cristiano? Dice que una persona puede profesar verbalmente ser un cristiano –aun un modelo cristiano a través del cual otros pueden ser guiados – y al mismo tiempo vivir de la manera que aún los paganos consideran poco ético. Dice que a Jesús no le importa si vivimos vidas santas, sólo si decimos las palabras correctas, oramos la oración correcta o participamos en el programa correcto en la iglesia. Sin embargo, el cristianismo se trata de vivir un tipo de vida diferente, no sólo hablar sobre diferentes tipos de conceptos.

La iglesia está llamada a vivir y actuar de manera diferente. Al estar de acuerdo en un pacto de iglesia, uno acuerda rendir cuentas ante un cuerpo de creyentes. Igualmente, acordamos hacer responsable al cuerpo de creyentes. Rendir cuentas simplemente significa «ser responsable de». Un pacto de iglesia que no incluya esto es un documento que no tiene valor.

LA ESCRITURA DESTACA NUESTRA NECESIDAD DE RENDIR CUENTAS

  •   Lee Mateo 18:15-17– No tenemos licencia para pecar. Más que eso, si permanecemos pecando nos arriesgamos a probar que no se nos ha otorgado una nueva vida de parte de Dios. Mateo 18 nos instruye sobre lo que debemos hacer con un pecador que insiste en pecar.
  •    Lee 1 Corintios 5– Si la congregación de Corintios permitía que este hombre permaneciera como miembro de la iglesia, él (y otros) pueden tener la impresión equivocada de que su inmoralidad sexual es consistente con lo que significa ser cristiano. Los miembros débiles del cuerpo estarán confundidos y también serán heridos. Y la iglesia se arriesgará a perder su reputación en la comunidad local.

Siempre habrá pecado en la iglesia porque todos pecamos. Lo que decimos aquí es cómo lidiar con las personas cuyas vidas se caracterizan por el pecado, las personas que están de acuerdo con su pecado y va contra Dios y su Palabra, que tratan de racionalizar su pecado en lugar de clamar a Dios por perdón. El propósito de dicha rendición de cuentas no es juzgar a las personas que merecen el infierno, esa nunca es la función de la iglesia. Es protegerlos de engañarse a sí mismos sobre su propio estado espiritual, proteger el testimonio corporativo de la iglesia de ser manchado por el comportamiento no cristiano de creyentes profesos, y restaurar a la persona desobediente para que tenga una relación correcta con Dios y con los hermanos de la iglesia.

¿Qué entonces deberíamos esperar de un pacto de iglesia? Que sea bíblico, fundamentado en la Escritura. Que se encuentre enfocado en todo el cuerpo de creyentes, debería ser corporativo y no privado. Y que sea breve.

¿QUÉ DICE NUESTRO PACTO DE IGLESIA?

Para ayudar a comprender el pacto de iglesia de CHBC lo hemos dividido en cuatro partes. Primero, la introducción; segundo, las promesas; tercero, la bendición; cuarto, la conclusión.

  1. Introducción

Podemos ser tentados a pasar por alto la introducción muy rápidamente en nuestra rapidez por llegar a la parte sustanciosa de la declaración. No hagas esto. La introducción está llena de puntos valiosos. Permíteme llamar tu atención hacia tres en particular.

  1. Primero, el pacto debe ser hecho por cristianos. Tomando prestado las palabras de Jesús del inicio de los versículos de Marcos, el pacto de CHBC deber ser hecho por aquellos que «se arrepienten y creen» en Jesucristo.
  2. Segundo, el pacto debe ser hecho por cristianos bautizados. El pacto de iglesia debe ser hecho por aquellos que han sido bautizados basado en su «profesión de fe». En otras palabras, aquellos que han sido bautizados como creyentes.
  3. Tercero, el pacto sólo puede ser mantenido con la ayuda de Dios—«depender de Su gracia». Cualquier habilidad que tengamos para cumplir las promesas del pacto de CHBC es atribuida a la obra del Espíritu Santo, ¡no a nosotros! Esto significa, primero que podemos hacer todas las cosas por medio de Jesucristo nuestro Señor, y segundo, que no debemos tener motivos para estar orgullosos del éxito espiritual en nuestras vidas. Dios recibe todo el crédito y toda la gloria.
  4. Las Promesas
  5. Trabajaremos y oraremos por la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Deberíamos orar para que la paz de Dios sea manifestada en el cuerpo. Ya sea que nos reunamos para un servicio de domingo, o que pensemos en los asuntos de negocios de la iglesia durante una reunión de miembros, debemos orar para que el Espíritu Santo nos una hacia una misma dirección. La unidad es algo frágil.
  6. Ejercer un cuidado especial, cuidar unos de otros, amonestar fielmente y orar unos por otros según la ocasión lo requiera. ¿Estamos llevando las cargas unos de otros? ¿Estamos cuidándonos unos a otros? ¿Nos estamos desafiando unos a otros cuando pecamos? ¿Nos estamos motivando unos a otros a caminar en santidad? ¿Estamos haciendo estas cosas para personas que se encuentra fuera de nuestro grupo demográfico? No es suficiente si sólo cuidas de aquellos que comparten tu perfil demográfico. Esta idea es contraria al pensamiento de la mayoría de la cultura de la iglesia. Pero es bíblica. Esto es lo que significa ser parte de una iglesia.
  7. No dejen de congregarse. Los cristianos no sólo nos congregamos para ser bendecidos; lo hacemos para que la iglesia glorifique a Dios. Conforme aprendemos juntos sobre la Escritura, alabamos a Dios juntos, oramos juntos y servimos juntos, la novia de Cristo es preparada para su novio. Por tanto, no estamos aquí simplemente para suplir nuestras propias necesidades. Ni tampoco somos una reunión estacionaria de Billy Graham, que escucha la Palabra para algún otro. Asistir regularmente es vital porque es el primer paso hacia la rendición de cuentas. Si no estás asistiendo regularmente —tal vez te has mudado, has enfermado, te fuiste a la universidad o simplemente escogiste asistir a otra iglesia— PERMITE QUE ALGUIEN LO SEPA… preferiblemente el pastor. La no asistencia es una entrada al pecado o un reflejo de pecado. Es evitada a través de la disciplina formativa, y solucionada a través de la disciplina correctiva.
  8. No descuides la oración por nosotros y los demás. Durante nuestros propios devocionales, debemos orar para que Dios nos ayude a crecer en Cristo. Debemos orar para que nos fortalezca para hacer su obra. Debemos orar por su dirección. También debemos orar por otros, para que su Espíritu obre en ellos. Por eso es que motivamos a los miembros a obtener el directorio de la membresía y orar por una página cada día durante el mes.
  9. Educa a aquellos que están bajo nuestro cuidado… Tal vez son esos niños con los que tenemos un compromiso, tal vez es ese hermano o hermana con quien oras cada semana. Pactamos juntos para ser parte de la vida de los demás. El discipulado o la mentoría espiritual debe ser un objetivo diario.
  10. Busca la salvación de familiares y amigos. ¿Conozco a tus amigos? ¿Conozco a tu familia? ¡NO! ¡Hazlo! La vida que vivimos durante la semana debe incluir compartir las Buenas Nuevas con familiares y amigos. La proclamación del Evangelio es tan importante que pactamos juntos para motivarnos a compartir nuestra fe.
  11. Regocíjense en la felicidad de los demás. Algunas veces ver a nuestros amigos fracasar nos hace sentir mejor. Hay algo equivocado en eso ¿no es así? En mundo lleno de envidia, celos y codicia, estamos llamados a ver la felicidad del otro y alabar a Dios por ello. Esta puede ser una de las promesas más difíciles de cumplir hechas en nuestro pacto. En realidad somos egoístas y orgullosos necesitados de la gracia de Dios.  
  12. Llevar las cargas y sufrimientos de los demás. Dios no nos diseñó para que enfrentemos las dificultades solos. Tal y como lo señala esta promesa de Gálatas 6, Dios nos ministra a través de los demás. Una de las mejores maneras en que podemos ser ejemplo para el mundo es a través de la fidelidad hacia nuestros hermanos y hermanas en Cristo.
  13. Vive con cuidado en el mundo, rechazando la falta de piedad y las lujurias mundanas. Una de las razones por las que pactamos juntos es porque creemos que podríamos ser de alguna ayuda a través de nuestro propio caminar con Dios.
  14. Apoya el ministerio de la iglesia. A través de la oración, el compromiso con la enseñanza bíblica, las finanzas y otros medios, cada miembro tiene un papel importante en el sostenimiento del cuerpo de la iglesia.
  15. Evangeliza. «La expansión del evangelio a todas las naciones». El evangelismo puede tener lugar de muchas maneras. Una de las formas más obvias es compartiendo el evangelio con los no creyentes. Estamos llamados a hacerlo a través del pacto de iglesia. Pienso que este pacto de iglesia también nos llama a evangelizar de otra manera. Dios mostrará al mundo quien es él a través de la iglesia. Somos un testimonio corporativo, un reflejo de la santidad de Dios, por su gracia. Por tanto, la manera como servimos juntos y nos amamos es uno de los medios que Dios utiliza para comunicar las Buenas Nuevas a un mundo perdido. Vemos esto en Juan 13:34, donde Jesús muestra su plan maestro para el evangelismo: «un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros». Entiende este punto: no sólo somos individuos que se reúnen en el mismo lugar. ¡Dios espera que seamos un cuerpo! Y simplemente eso puede ser una herramienta evangelística.
  16. Cuando nos movemos, nos unimos a alguna otra iglesia. La membresía no sólo se trata de una preferencia particular hacia un grupo de cristianos. La membresía se trata de la unidad con el cuerpo de cristianos que Dios ha puesto a tu alrededor. Estas edificando la iglesia local cuando transfieres tu membresía de manera voluntaria. Todos buscamos estar juntos en el cielo. Hasta entonces, nos dispersamos y conquistamos para el Reino de Dios.
  17. Bendición

Estas palabras pueden parecer familiares. Son la conclusión de la mayoría de los servicios en CHBC. Lo más importante es que son de 2 Corintios 13:14. Somos personas que tienen la gracia de Jesucristo, el amor salvador de nuestro Padre celestial, unidos a su Hijo, y con la familia de Dios a través del Espíritu Santo.

  1. Conclusión

Hay solamente dos puntos finales sobre nuestro pacto de iglesia. Primero, nuestro pacto de iglesia debe ser un desafío. Segundo, nuestro pacto de iglesia debe ser un consuelo.

  1. Nuestro pacto de iglesia es un desafío simplemente porque hay momentos en que vivir una vida piadosa es difícil. Es también un desafío porque cada miembro de iglesia ahora es responsable de la vida de los demás creyentes, esa es la parte en que «la rendición de cuentas se cumple de ambas partes». Esta es una responsabilidad seria. No el tipo de responsabilidad que tienes porque eres amigo de alguien, sino aquellas que surge al decir ante Dios que «cuido por ti y trabajo para motivarte en tu discipulado». Este desafío es algo serio.
  2. Este pacto no sólo se trata de desafiarnos unos a otros a ser mejores cristianos. Nuestro pacto de iglesia también es un consuelo. Un consuelo al saber que seremos cuidados y se orará por nosotros, no de manera perfecta sino fiel. El consuelo es que al unirnos a una iglesia y pactar con otros creyentes, ahora tenemos cristianos que nos edificarán cuando estamos decaídos. Tenemos cristianos que están comprometidos ante Dios a caminar contigo, orar contigo, servirte. Tenemos cristianos que están tan preocupados por nuestro caminar espiritual que si nos ven romper el pacto que hemos hecho como discípulos de Cristo, nos exhortarán a volver; y si no, harán todo lo posible hacer que la gravedad de nuestro pecado sea aclarado. Este es nuestro objetivo, nuestra visión, por lo que nos esforzamos.

«Te doy un nuevo mandato: un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros».

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LA MEMBRESÍA ES IMPORTANTE

Sesión 2

Apéndice 1: Pacto de Iglesia CHBC

Habiendo, según confiamos, sido traídos a la gracia divina para arrepentirnos y creer en el Señor Jesucristo y para rendirnos a Él, y habiendo sido bautizados a partir de nuestra profesión de fe, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, ahora, dependiendo de Su gracia, solemnemente y con gozo renovamos nuestro pacto unos con otros.

Trabajaremos y oraremos por la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

Caminaremos juntos en amor fraternal, según nos convertimos en miembros de una iglesia cristiana; ejerciendo un cuidado afectuoso y cuidando unos de los otros y amonestando fielmente y rogando unos por otros según la ocasión lo requiera.

No dejaremos de congregarnos juntos, ni descuidaremos el orar unos por otros.

Nos esforzaremos por hacerlo mientras se encuentren bajo nuestro cuidado, en la disciplina y amonestación del Señor, y a través de un ejemplo puro y amoroso procurando la salvación de nuestros familiares y amigos.

Nos regocijaremos de la felicidad de los demás y nos esforzaremos con ternura y solidaridad en llevar las cargas y sufrimientos de los demás.

Buscaremos, con la ayuda divina, vivir con cuidado en el mundo, negando la impiedad y los placeres mundanos, y recordando que, ya que hemos sido sepultados voluntariamente a través del bautismo y levantados nuevamente de una tumba simbólica, hay ahora en nosotros una obligación especial a llevar una vida nueva y santa.

Trabajaremos juntos por la continuidad de un ministerio evangélico fiel en esta iglesia, conforme mantenemos su adoración, ordenanzas, disciplina y doctrinas. Contribuiremos alegremente y regularmente con el respaldo al ministerio, los gastos de la iglesia, la ayuda a los pobres, y la expansión del Evangelio a todas las naciones.

Cuando nos movamos de este lugar, y tan pronto como sea posible nos uniremos a alguna otra iglesia donde podamos llevar el espíritu de este pacto y los principios de la Palabra de Dios.

Que la gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y el compañerismo del Espíritu Santo sea con todos nosotros. Amén.