Membresía

Implementando la membresía en una iglesia ya existente

Artículo
18.10.2014

“¿Cómo nos podemos involucrar en el ministerio en esta iglesia?”

La experimentada pareja quería empezar a servir ese mismo día; alojando grupos pequeños, liderando estudios bíblicos, cualquier cosa. Animados por su entusiasmo, simplemente les insté a seguir viniendo y conocer la iglesia mejor. El hecho es que los nuevos asistentes no deberían servir en la iglesia de forma oficial, ya sea servir el café o ser voluntarios con el cuidado de los niños.

Esto no se debe a que seamos antipáticos o que no estemos dispuestos a dar una cordial bienvenida. La razón es que creemos que la pregunta más importante que debería hacerse cualquier persona nueva en una iglesia es esta: ¿Cuál es tu situación con Dios? ¿Has recibido el perdón de tus pecados y has sido adoptado en su familia? Hasta que no trates estos asuntos, tu servicio en la iglesia te puede distraer de estas preguntas tan importantes.

NO SABÍAMOS QUIENES ÉRAMOS

Cuando empecé a pastorear la United Christian Church de Dubai (UCCD) en 2005, nosotros no sabíamos quiénes éramos.

No había ninguna lista que indicara quién era o quién no era miembro con buen testimonio en nuestra iglesia. Simplemente había cientos de personas viniendo semanalmente, algunas de forma regular y otras no. Personas que nunca se habían comprometido con la iglesia no solamente estaban sirviendo el café sino que estaban liderando grupos pequeños. Los ancianos no lo sabían pero algunos de estos líderes oficiales tenían posturas poco ortodoxas como el universalismo o el modalismo. Nunca habían sido examinados mediante un proceso de membresía.

Pablo enseñó a los ancianos efesios: “Mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos” (Hch. 20:28). Sin membresía, ¿cómo podríamos saber quiénes son las ovejas para poder orar y preocuparnos por ellas? ¿Simplemente se trata de gente que aparece por nuestras reuniones semanales sin más? Hebreos 13:17 dice que nosotros “daremos cuenta” por el rebaño que se nos ha confiado. Por tanto, es importante saber quiénes son.

Este es el motivo por el cual mi iglesia empezó a considerar una membresía formal hace seis años. Al establecer la membresía los ancianos podían conocer y cuidar al rebaño que se les había encomendado.

COMENZARON LAS DIFICULTADES

Todo el mundo en la UCCD estaba de acuerdo con la membresía siempre y cuando fuera opcional. Nadie tuvo objeción contra la membresía como algo solamente para líderes, o para aquellos más comprometidos, o como una nueva técnica de gestión. Pero cuando presentamos la membresía como algo esperado de parte de todos los creyentes de nuestra congregación, empezaron las dificultades. Mucha gente no entendió o no estuvo de acuerdo con el hecho de que la membresía fuera una expectativa bíblica. Algunos incluso lo consideraron legalista, divisivo o exclusivo.

El proceso de entrevista para nuevos miembros fue especialmente controversial. Una persona escribió, “Nunca había estado en una iglesia donde uno se sintiera obligado a pasar un examen de cristiano para poder pertenecer a la familia. Toda la experiencia de la iglesia debe ser una experiencia de amor y cuidado… Primero invitas con amor a los miembros a unirse a la iglesia y entonces si crees que necesitan guía o más discipulado para crecer como cristianos puedes preparar algo. Nosotros nos hemos sentido como si hubiéramos tenido que sacar una nota antes de poder pertenecer a la UCCD y estoy bastante seguro de que esta no es la forma que Dios estableció que se hiciesen las cosas”.

LA MEMBRESÍA: LA SEGUNDA HERRAMIENTA MÁS IMPORTANTE PARA LA REFORMA

Seis años más tarde, a pesar de estas objeciones, hemos encontrado que la membresía bíblica ha sido vital para fortalecer nuestra iglesia. De hecho, aparte de la predicación de la Palabra, creo que la forma más importante para reformar una congregación es implementar la membresía.

LECCIONES APRENDIDAS POR EL CAMINO

Estas son algunas lecciones que hemos aprendido en el camino:

1. Enseña sobre el tema primero.

La forma más segura de alienar a una congregación es empezar a cambiar la cultura de la iglesia sin exponer la razón bíblica para el cambio. Pablo exhortó a Timoteo a ministrar con “toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2). Si tu iglesia ha existido por años sin membresía bíblica, entonces puede llegar a tomar años ver un cambio bíblico verdadero.

2. Predica expositivamente.

A medida que las personas crecen espiritualmente escuchando la Palabra predicada cada semana, serán más receptivas a los argumentos bíblicos para el gobierno de la iglesia y de hecho para todos los asuntos de la vida. “El Espíritu da vida” (Jn. 6:63), y usa la Palabra para hacerlo.

3. Sube el listón sobre lo que significa ser cristiano.

Subraya la santidad de Dios en tu predicación, junto con el correspondiente requerimiento de que el pueblo de Dios refleje su carácter (1 P. 1:16).

Mediante una dieta constante de predicación expositiva, habla de la disciplina eclesiástica en el Nuevo Testamento (ver, por ejemplo, Gá. 6:1-2, 2 Ts. 3:6-15, 1 Ti. 5:19-20, Tit. 3:10-11, Jud. 22-23, etc.). Eventualmente la gente se preguntará por qué no han visto disciplina en su iglesia últimamente. La disciplina eclesiástica es la evidencia bíblica más clara en cuanto a la membresía (por ejemplo, Mt. 18:15-20; 1 Co. 5; también 2 Co. 2:6).

Una iglesia es un grupo identificable de cristianos que están conscientemente comprometidos los unos con los otros. Sus vidas no son perfectas pero, por la gracia de Dios, al observarlos, son sustancialmente diferentes al mundo que les rodea. A medida que subrayes lo que significa ser la nación santa de Dios (1 P. 2:9), la membresía empezará a tener más sentido.

4. Haz aplicación corporativa en tus sermones. 

No apliques las Escrituras a creyentes individuales solamente. Haz que la gente considere lo que dice un pasaje a la iglesia corporativamente. Con el paso del tiempo esto afectará la orientación de las personas hacia la comunidad y la responsabilidad del pacto de los unos con los otros.

5. Extiende esta visión entre los ancianos y otros líderes.

Reparte el breve librito de Mark Dever “A Display of God’s Glory” a líderes prometedores de tu iglesia. Si tus líderes prefieren humor, prueba con “Church Planting is for Wimps” de Mike McKinley. Háblales sobre los argumentos de una congregación ordenada bíblicamente.

6. Modela una comunidad robusta en tu propia vida.

Haz de tu vida un microcosmos de la sólida comunidad corporativa que deseas ver en tu iglesia. Sé hospitalario. Ve a comer con hombres que estén respondiendo a tu ministerio. Comienza a construir un núcleo de comunidad que reconozca el valor de la responsabilidad y la comunión. Empieza poco a poco y sé paciente, en oración, en tu interacción con los demás.

7. Ora para que Dios enriquezca las relaciones en tu iglesia con el fin de que la membresía tenga sentido.

Sin una comunidad cristiana genuina, la membresía es solamente un caparazón. Dependemos del Espíritu Santo para crear el afecto fraternal y mantener la unidad que la membresía manifiesta de forma tan bella. Mantente en oración sobre la comunión y las relaciones en tu iglesia. Promueve las conversaciones espirituales. A medida que las relaciones se hagan más profundas en tu iglesia, la confesión de pecados y la corrección será más normal.

8. Implementa un pacto de iglesia para enfatizar la responsabilidad corporativa.

Un pacto es una promesa que cada miembro hace para amar y preocuparse por la iglesia. Este pacto especifica las obligaciones que los creyentes tienen los unos con los otros. Si tu iglesia tiene más de 50 años, es probable que tengas algún pacto guardado por alguna parte. Quítale el polvo y reintrodúcelo en la iglesia, pero solamente después de haber enseñado los conceptos ampliamente.

Para asegurarte de que el pacto es en realidad un documento “vivo” en tu iglesia, recitadlo juntos antes de la Cena del Señor o antes de las reuniones de miembros. La verdadera membresía se compone de aquellos que conscientemente se han comprometido con los demás en tu iglesia. Sin un pacto y membresía, tu iglesia puede ser simplemente un punto de predicación.

9. Prepárate para las objeciones.

Objeción 1: Nunca hemos hecho esto antes.

Respuesta: Permite a la Biblia, no a la tradición, establecer lo que haces en tu iglesia. Considera la prevalencia de la disciplina eclesiástica en el Nuevo Testamento (Mt. 18:15-17, 1 Co. 5, 2 Co. 2:6). Si uno puede ser excluido de una asamblea identificable, uno también puede ser incluido. Eso es la membresía. Y el Nuevo Testamento asume que todos los cristianos son miembros de iglesias.

Objeción 2: La membresía es legalista y carece de amor.

Respuesta: Puede ser, pero no necesariamente, y no debería ser así. De hecho, permitir que alguien permanezca cómodamente como parte de la iglesia sin confrontar la pregunta de su situación ante Dios es, tal vez, la cosa menos amorosa que puedas hacer jamás. La verdad es que la membresía de por sí no hará que tu congregación tenga más amor, pero debería ser una poderosa manifestación de una comunidad guiada por el Espíritu.

Objeción 3: Consume demasiado tiempo. Al final de una ocupada reunión de ancianos, ¿quién quiere prestar atención a una docena de solicitudes de entrevistas de nuevos miembros y hablar de detalles individuales, vidas y testimonios? Un anciano me preguntó una vez, “¿No podemos delegar esto a un diácono?”

Respuesta: El llamado fundamental de un anciano no es administrar programas sino “Mirar por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos” (Hch. 20:28). ¿Qué podría ser más integral a tal llamado que ver nuevos miembros dentro y viejos miembros fuera?

LA MEMBRESÍA PONE AL FRENTE LAS PREGUNTAS MÁS IMPORTANTES

Otra razón para practicar la membresía eclesiástica es que pone al frente las preguntas más importantes. El proceso de revisión y el contacto pastoral son vitales para la iglesia.

Un hombre de Yemen quería ser miembro de la UCCD, pero en base a la entrevista estaba claro que no era cristiano. Alertados por este hecho, empezamos a trabajar con él verdades básicas del evangelio. Ahora es un próspero cristiano que comparte el evangelio con otros. Cuando otro hombre de Sudáfrica pasó por el proceso de membresía, era incapaz de explicar el evangelio claramente, aunque parecía creer la Verdad y dio evidencia de fruto de fe. Después de algunas conversaciones más y tras leer el libro “Cristianismo básico” de John Stott, su fe empezó a profundizar y florecer. Ahora sirve fielmente como diácono en nuestra iglesia. Muchas otras personas han sido salvas y fortalecidas a través del proceso de membresía de la UCCD.

Por supuesto, no todo el mundo se persuade.

Hace tres años un marido que no estaba contento con el proceso de membresía escribió a los ancianos en relación a su mujer, quien se había sentido preocupada tras la entrevista de membresía. “La experiencia le hizo cuestionar su fe cristiana”, dijo él.

No se dio cuenta de que es esto precisamente lo que la membresía pretende hacer.

La membresía debe hacernos examinar nuestra fe (2 Co. 13:5). ¿Por qué? No porque los pastores seamos desagradables, insensibles o antipáticos. No porque nos creamos mejores que otros, o porque seamos jueces de la fe de la gente. Más bien, deberíamos dejar que el proceso de la membresía eclesiástica nos haga examinar nuestra fe porque la pregunta “¿Soy realmente cristiano?” es una de las preguntas más importantes que nos podemos hacer.

John Folmar es el pastor de la United Christian Church de Dubai en los Emiratos Árabes Unidos.