Clases esenciales: Evangelismo

Evangelismo – Clase 12: Judíos

Artículo
05.05.2018

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Clase esencial
Evangelismo
Clase 12: Cómo compartir el evangelio con judíos


1. Introducción

Cuando piensas en los millones de personas judías vivas que profesan que el Dios de Abraham, Moisés y David es parte fundamental de su legado, ¿cómo responde tu corazón? Incluso si no hay ni un solo hueso judío en tu cuerpo, ¿puedes identificarte con Pablo, cuando piensa en los judíos y dice: «Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación» (Ro. 10:1)?

Esta mañana, queremos que la carga de Pablo se convierta en la nuestra. ¿Cómo podemos obedecer 1 Pedro 3:15 y estar «siempre preparados para presentar defensa» de nuestra fe a nuestros amigos judíos? Eso es lo que queremos explorar el día de hoy.

Veremos:

  1. Una introducción básica al judaísmo.
  2. Una serie de temas bíblicos a utilizar en el evangelismo; y
  3. Cómo responder algunas preguntas que nuestros amigos judíos a menudo plantean.

2. Noción del judaísmo

En primer lugar, ¿qué es lo que define al judaísmo? Veamos la historia judía y algunos de los principales movimientos judíos.

A. Historia

Como veremos en unos momentos, las expresiones modernas del judaísmo son bastante diversas. En la actualidad, muchos judíos ni siquiera profesan creer en Dios, mientras que otros buscan seguir la ley de Dios al pie de la letra. Al igual que  en muchas religiones, tienes a los más ortodoxos y a los más liberales. Sin embargo, existe un vínculo inquebrantable que une a todas las formas de judaísmo, y esa es la historia del pueblo de Israel. Por cuestiones de tiempo, supondré que estamos familiarizados con la trama básica del Antiguo Testamento. En el Antiguo Testamento, Dios redime a los descendientes de Abraham y les da su ley y su presencia, convirtiéndolos en su pueblo especial. Pero también recordarás que luego se rebelaron y fueron enviados al exilio por Dios. Dios fue misericordioso, y Esdras y Nehemías regresaron a Jerusalén con algunos de los hebreos para reconstruir la ciudad y el templo.

  • Después del Antiguo Testamento

Después de haberse escrito todos los libros del Antiguo Testamento, muchos judíos permanecieron dispersos durante varios imperios que gobernaron estos 4-5 siglos antes del nacimiento de Jesús. La adoración oficial solo podía llevarse a cabo en el templo, por lo que las comunidades judas en toda la dispersión se dedicaron al estudio de la Torá, estableciendo sinagogas. Y en estas sinagogas, los maestros o «rabinos» desarrollarían varias interpretaciones de las leyes que Israel atesoraba.

Este es el primer período de tiempo que vio una gran diversificación dentro del judaísmo, al desarrollarse en el primer siglo muchas variaciones, entre ellas los fariseos y los saduceos acerca de quienes leemos en el Nuevo Testamento. Y, como sabemos, muchos judíos en el primer siglo llegaron a creer en Jesús como el Mesías. 

  • Del año 70 d. C. a la actualidad

Aquellos primeros creyentes judíos, al igual que nosotros, sabían que Jesús había cumplido la necesidad de un templo con sus sacrificios y ofrendas. Pero la mayoría de los judíos todavía veían el templo como el lugar central donde Dios se reunía con ellos y recibía su adoración prescrita. Así que puedes imaginar cuán estremecedor fue cuando, en el año 70 d. C., los romanos tomaron Jerusalén y destruyeron el templo. El judaísmo nunca volvería a ser el mismo.

Debido a esto, los judíos se dispersaron por todo el Imperio romano, donde nuevamente recurrieron al estudio de la Torá en las sinagogas para definir su identidad religiosa. Catalogaron meticulosamente las enseñanzas rabínicas que se habían transmitido oralmente en una colección masiva de volúmenes conocidos como el «Talmud», que significa «instrucción» o «aprendizaje». Piensa en el Talmud como una colección de comentarios acerca de la Torá que proporcionan un gran rango de ideas, preguntas, aplicaciones, historias y tradiciones. Repito, un «rango» de interpretaciones.

Por ello, el judaísmo moderno es esencialmente de carácter talmúdico. Con eso, quiero decir que su enfoque se centra en todas las diversas interpretaciones rabínicas de la Torá. El judío promedio de hoy puede suponer que no puede entender la Biblia, después de todo, ¡los rabinos han estado debatiéndola y cuestionándola desde los viejos tiempos! Para muchos judíos, entonces, la religión NO es simplemente leer las Escrituras y obedecerlas, sino entrar en una larga tradición de preguntas e interpretaciones en busca de la verdad.

B. Principales movimientos

No es de extrañar, entonces, que hoy podamos identificar varios grandes movimientos del judaísmo que han resultado de esta tradición interpretativa: ortodoxo, conservador y reformista.

  • Judaísmo ortodoxo: Esperanza en la ley. En cierto nivel, los judíos ortodoxos son fáciles de entender para los cristianos, porque creen en la Biblia hebrea y la toman en serio. El número de judíos ortodoxos en el mundo es comparativamente pequeño.

Para los judíos ortodoxos, cumplir la ley lo más literalmente posible es su esperanza de salvación. Intentan ser buenos, morales y obtener una buena educación judía. Cumplen las leyes dietéticas al guardar la cashrut, obedecer las leyes ceremoniales de las fiestas judías, usar ciertos símbolos y ropa y guardar el día de reposo. Para asegurarse de guardar el día de reposo, se abstienen de todo tipo de trabajo, y algunos llegan al extremo de no conducir o usar electricidad. También le piden a Dios que sea misericordioso cuando no obedecen. Cumplen el día de la Expiación o «Yom Kipur» sin ofrecer un cordero sacrificial como en Levítico 16, ya que el templo ya no existe. Más bien, la expiación viene a través del arrepentimiento sincero y el compromiso de seguir la ley de Dios. Como la mayoría de los judíos, los ortodoxos no conciben que el pecado original haga que una persona sea completamente incapaz de agradar a Dios, como lo hacemos nosotros. Dicen que nacemos con una inclinación al mal y una inclinación al bien. Tenemos que aprender la interpretación correcta de la ley de Dios para que podamos seguir lo bueno.

  • Judaísmo conservador: Religioso pero moderno. El judaísmo conservador también busca seguir las enseñanzas de los rabinos, pero con mayor relevancia para los tiempos modernos. Las personas judías en esta corriente todavía pueden usar una especie de gorra, llamada «yarmulke» o «kipá», pero su vestimenta será más contemporánea que la de los judíos ortodoxos. Todavía cumplen la cashrut y mantienen creencias teológicas básicas, pero permiten que los hombres y las mujeres se sienten juntos en la sinagoga y tienen servicios tanto en castellano como en hebreo.
  • Judaísmo reformista[1]: Esperanza en esta vida. Finalmente, el judaísmo reformista es el movimiento más teológicamente liberal. Los judíos reformistas ven la Biblia como una colección de historias o mitos. La mayoría no va a la sinagoga regularmente, parecido a los «cristianos» que solo van a la iglesia en Semana Santa y Navidad. Los judíos reformistas probablemente se consideran a sí mismos más como «judíos culturales» que como religiosos.

Por tanto, no es raro encontrar judíos reformistas que sean agnósticos, cuyo judaísmo consiste en un sentido de tradición y moralidad, pero no una creencia en Dios. Algunos abandonaron la fe en Dios después del holocausto, y reinterpretaron su judaísmo para hacerlo principalmente sobre ética y valores. Evangelizar a un judío reformista del Antiguo Testamento puede ser difícil porque a menudo no tienen conocimiento de la Biblia; e incluso si lo tienen, a menudo no lo creen.

C. Uniéndolo todo para el evangelismo

Entonces, ¿de qué manera orienta todo esto nuestro evangelismo? Los judíos ortodoxos y conservadores practican esencialmente una religión de justicia basada en la historia y la tradición. Con estos amigos, debemos enfatizar nuestra incurable naturaleza pecaminosa y nuestra necesidad desesperada de un salvador perfecto que lleve nuestros pecados. Los judíos reformistas, por otro lado, se parecen mucho a nuestros vecinos seculares y agnósticos. Deberíamos invitarlos a considerar la posibilidad de la existencia de Dios y la resurrección histórica de Jesús.

Alerta de spoiler, todo eso para decir que la estrategia básica de evangelismo con personas judías es todo lo que ya se ha enseñado en este seminario básico: haz amigos, invita a las personas a tu vida, ora por oportunidades para compartir el evangelio y compártelo fielmente. Y particularmente con amigos judíos, usa ese paso de «hacer amigos» para aprender acerca de su interpretación y experiencia del judaísmo. Haz buenas preguntas acerca de lo que ellos creen y de cómo ven algunos de los principales eventos históricos e impresiones que acabamos de cubrir. Algunos ejemplos: «¿Tratas de obedecer la Torá?», «¿Cómo puedes obedecer todos esos mandamientos?», «¿Qué haces si pecas y necesitas expiación?», «¿Cómo influye tu origen judío en la manera en que vives cada día?», «¿Oras a Dios y qué le pides? ¿Para qué?», «¿Qué significa ser un judío ortodoxo/conservador/reformista?».

Una de las mejores maneras de construir una amistad y dirigir una conversación hacia las cosas espirituales es hablar con los judíos acerca de sus tradiciones y festividades. Pregúntales si mantienen una dieta cashrut  y por qué. Cuando un pariente muere, los judíos a menudo visitan a la familia durante una semana, llamada «Shiv’ah». Pregúntales qué significa eso para ellos. ¿Viajan a casa para la Pascua? Descubre lo que ellos creen que significa la Pascua y habla con ellos acerca de cómo ves a Jesús como el gran Cordero de Pascua que derramó su sangre para que el juicio de Dios sobre la muerte pasara por alto nuestros pecados como se presagió en Éxodo 12. Yom Kipur, el día de la Expiación, es una celebración clave para discutir, porque se relaciona con la forma en que los judíos buscan la expiación a través del ayuno, el arrepentimiento y las buenas obras. La mayoría de los judíos celebran la fiesta Purim, que conmemora los acontecimientos del libro de Ester, pero para muchos esta festividad consiste en vestirse, beber, divertirse y pasar un buen rato. Considera leer Ester con un amigo judío y explorar cómo este libro muestra el plan de Dios de preservar un pueblo para sí mismo, lo que finalmente hace por medio de Cristo. Pregunte qué significa para ellos el Janucá[2], el Rosh Hashaná[3], el Sucot[4] y otras festividades.

Finalmente, aunque conocer algunos antecedentes acerca del judaísmo y debatir estos días festivos son buenas ideas para comenzar, no hay sustituto para estudiar la Palabra de Dios con alguien y dejar ella que haga su trabajo. Ahí es donde volveremos en un momento.

3. Temas bíblicos a usar en el evangelismo

Afortunadamente, muchos judíos ya respetan el Antiguo Testamento. Entonces, quiero que veamos una serie de temas bíblicos esenciales que podrías usar en las conversaciones evangelísticas. Ahora los cubriremos brevemente, pero he incluido los versículos de las Escrituras en tu folleto para que puedas estudiarlos más tarde. Siempre puedes resumir un par de versículos en una breve conversación, pero si puedes, intenta sentarte a tomar un café con un amigo judío y profundizar en uno de estos «temas», estudiando cada versículo en contexto.

Una pequeña observación: En vista de que los judíos a menudo se sienten extraños con el término «Antiguo Testamento», podrías considerar llamarlo la Biblia hebrea o el «Tanaj», que es su título hebreo.

Comencemos con dos maneras de llegar a Cristo desde la Torá, los primeros cinco libros del Tanaj, ya que los judíos sostienen que estos libros son la parte más importante de las Escrituras. 

A. El Rey que viene: El objetivo aquí es mostrar que la esperanza mesiánica es fundamental para la Torá, y que Jesús cumple esa esperanza. Aquí están los versículos clave:

  • Génesis 3:15: Dios le dice a Satanás que un descendiente de Eva le herirá en la cabeza. El resto del libro de Génesis hace la pregunta: ¿quién será ese descendiente?
  • Aprendemos en Génesis 12:1-3 que es a través de los descendientes de Abraham que Dios bendecirá a todas las familias de la tierra.
  • Luego en Génesis 17:5-7, Dios le dice a Abraham que se levantarán reyes de su linaje. Parece que el descendiente prometido de Génesis 3:15 será una figura real.
  • Eso nos lleva a Génesis 49:10, donde Jacob está bendiciendo a sus doce hijos. Escucha lo que dice acerca de Judá: «No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos». ¡Del linaje de Judá vendrá un rey eterno, a quien todas las naciones en la tierra obedecerán!
  • Esta profecía se refuerza en Números 24:17-19, donde se usa un lenguaje similar para describir al rey que ha de venir: «Saldrá ESTRELLA de Jacob, y se levantará cetro de Israel… De Jacob saldrá el dominador».
  • En Deuteronomio 17:18-20, aprendemos que el rey de Israel debe escribir una copia de toda la Torá para sí mismo a fin de que pueda vivir de acuerdo a ella. ¡Parece que se supone que la esperanza de Israel está en un rey que obedece por completo la ley de Dios!
  • Los judíos tal vez no estén acostumbrados a la idea de ver una figura mesiánica en la Torá. Asocian estos libros con el lenguaje de la ley, no el lenguaje de un rey que viene. Así que puede ser útil mostrar que todo este lenguaje acerca de un gobernante con dominio universal se recoge en una de las profecías mesiánicas más famosas, la visión del Hijo del Hombre en Daniel 7:14: «Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido».
  • A partir de aquí, puede ser útil estudiar los primeros capítulos de Mateo para ver cómo la genealogía de Jesús se remonta a David, Judá y Abraham, y para ver a los Reyes Magos venir a rendirle tributo como fue predicho en Génesis 49.

B. La provisión de Dios del perdón: Pero también sabemos que el Mesías no solo vino para ser el gran rey de Israel, sino también para proveer perdón duradero a aquellos que se arrepienten y creen. Esta es una diferencia clave entre el cristianismo y el judaísmo: para los judíos, el Mesías debe traer la liberación de los judíos, destruir a los enemigos de los judíos y traer la paz mundial. No concibieron que el Mesías traería principalmente la reconciliación entre el hombre y Dios. Pero podemos demostrar por la Torá que esa reconciliación es la necesidad más grande del hombre y que es Dios quien la proveerá a través de un gran cordero pascual.

  • Un buen lugar para empezar es Éxodo 34:6, donde aprendemos que Dios es misericordioso y bondadoso, pero no deja impune al culpable. ¿Cómo es que él puede ser perdonador y justo a la vez?
  • Como tu amigo judío probablemente sepa, en la Torá Dios responde esa pregunta proporcionando los sacrificios que vemos descritos en Levítico. Lee Levítico 16 con tu amigo judío para ver cómo la expiación debe realizarse todos los años debido al pecado constante del pueblo. Luego ve a Levítico 17:11 para ver la forma ordenada por Dios para obtener el perdón: mediante la muerte de un inocente. «Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona».
  • Eso debería recordarle a tu amigo judío el cordero pascual, descrito en Éxodo 12-13. Cuando el ángel de Dios vea la sangre del cordero en las casas de los judíos, pasará por alto sus hogares y salvará a sus hijos de la muerte. Lo importante aquí es ver que Dios estableció la Pascua como una celebración anual para que los judíos no olvidaran esta ilustración. Es la ilustración de una sustitución: el cordero muere en el lugar de otra persona.
  • Estos conceptos te preparan para traer a colación pasajes como Juan 1:29, donde Juan el Bautista dice: «He aquí, el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo», o mejor aún, para hacer un estudio de Hebreos 7-10 que explica cómo Jesús cumple todos los sacrificios del Antiguo Testamento.

C. Las profecías mesiánicas: Por supuesto, la esperanza mesiánica en la Biblia hebrea solo se vuelve más clara a lo largo de la historia de la salvación, por lo que también querrás explorar algunas profecías fundamentales de las Escrituras y los profetas con tu amigo judío. Aquí hay una muestra de algunas de las profecías más claras:

  • Miqueas 5:2 dice que el Mesías nacería en Belén. ¡Eso sería muy difícil para un falso Mesías, ya que no puedes decidir dónde nacer!
  • En 2 Samuel 7:12-17, vemos la promesa de Dios a David de que uno de sus hijos reinaría para siempre.
  • Zacarías 9:9-10 predice la entrada del Mesías a Jerusalén en un asno, la cual Jesús cumplió.
  • El Salmo 22 muestra el sufrimiento del Mesías en la cruz, incluida la burla de los transeúntes (22:7), la sed de Jesús (22:15), la división de sus vestiduras (22:18) y la perforación de sus manos y pies (22:16).
  • El Salmo 16:10 predice cómo el Mesías no sería abandonado para siempre a la muerte; Pedro usa este texto en Hechos 2 para mostrar que la resurrección de Cristo fue predicha por Dios.
  • Finalmente, la joya de la corona de las profecías del Antiguo Testamento debe ser Isaías 53. No es sorprendente que este texto haya recibido muchas interpretaciones diferentes de los eruditos judíos, quienes lamentablemente parecen tener un gran interés en explicar cómo no podría ser acerca del Mesías. Recuerda que la idea judía de un Mesías es principalmente que él es un rey victorioso. Pero aquí vemos que este rey también sería el siervo sufriente de Dios, quien sería traspasado por las transgresiones del pueblo de Dios y tomaría su castigo[5].

D. El estudio de los Evangelios: En este punto, vemos por qué es tan importante para nuestros amigos judíos aprender acerca del propio Jesús, de los Evangelios, los escritos de los judíos que lo siguieron y lo conocieron. La sola idea de leer el Nuevo Testamento puede ser un gran obstáculo para un amigo judío. Pero si puede leer un Evangelio contigo, notará rápidamente el «judaísmo» de Jesús. Leer un Evangelio con un amigo judío es tan crucial. ¡Jesús era culturalmente judío, no un bautista del sur! Todos sus discípulos eran judíos. Todos los escritores del Nuevo Testamento, excepto Lucas, eran judíos, un simple hecho que puede hacer que tu amigo esté más dispuesto a leerlo. Pero abre un libro como Mateo, y tu amigo aprenderá rápidamente que Jesús no era un rabino cualquiera.

  • Verás en Mateo 1:23 que Jesús vino a cumplir la profecía de Isaías acerca de un hijo llamado Emanuel, o «Dios con nosotros».
  • Verás en Mateo 9:6 que Jesús tiene autoridad para perdonar los pecados, y todos los rabinos sabían que solo Dios podía hacer eso.
  • Del mismo modo, observa todas las prerrogativas divinas que Jesús ejerce en Mateo, a través de su autoridad sobre la naturaleza (8:26-27), sobre los demonios (8:29-32), sobre la enfermedad (9:22), incluso sobre la muerte (9:25). Luego, observa la razón por la cual Jesús dijo que moriría, en Mateo 26:28: «porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados».

Ten en cuenta que a la mayoría de los judíos, la idea de que Jesús es Dios les parecerá casi incomprensible. No debemos evitarlo, ya que es la clara enseñanza de las Escrituras. Pero puede ser útil para nuestros amigos judíos simplemente contrastar a Jesús con las grandes figuras del Antiguo Testamento usando las propias palabras de Cristo. Abraham, Moisés, David y los grandes profetas nunca dijeron como Jesús que dijo daría su vida en rescate por muchos (Marcos 10:45). Solo Jesús dijo «Yo soy la luz del mundo» (Juan 8:12) y «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre, sino por mí» (Juan 14:6). Dado que algunas de estas afirmaciones más claras están en el libro de Juan, este podría ser un buen libro para estudiarlo juntos.

No olvides orar para que al compartir estas verdades con nuestros amigos judíos, el Señor «abra sus corazones» para escuchar y creer como lo ha hecho con tantos a lo largo de los siglos.

4. Respuestas a preguntas comunes

Al amar a nuestros amigos judíos, no solo deberíamos anunciarles las verdades de la Palabra. También deberíamos escuchar sus preguntas y proporcionar respuestas reflexivas con paciencia y amabilidad. Al concluir, considera estas tres preguntas comunes que los judíos suelen plantear y cómo podemos responderlas fielmente.

A. La primera es una pregunta teológica: ¿Dónde estaba Dios durante el Holocausto? No podemos subestimar cuánto eclipsa este horrible acontecimiento la cosmovisión de muchos amigos judíos. Ahora bien, el problema del mal es realmente difícil de responder, y no debes sentir la presión de ofrecer una explicación simplista. 1) En primer lugar, es importante escuchar y solidarizarnos con el dolor que muchos judíos sienten tras haber perdido a sus familiares de una manera tan atroz. Luego, si realmente quieren discutir de la relación de Dios con el mal, probablemente sea mejor seguir con lo que sabemos:

  • Dios odia el mal y juzgará a los que han cometido terrible atrocidades y no se arrepienten. «Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor» (Ro. 12:19).
  • Dios obra para bien a través del pecado del hombre incluso si no podemos comprender cómo. Debemos insistir en esto delicadamente: en Génesis 50:20 vemos que lo que los hermanos de José pretendían para mal, Dios lo usó para bien… En Hechos 4:27-28 aprendemos que Dios incluso predestinó que gente malvada crucificaría a Jesús, lo cual logró un bien inconmensurable… Aún así, no deberíamos ser como los amigos de Job y pretender saber exactamente por qué ocurre alguna instancia de sufrimiento. Todavía «vemos por espejo, oscuramente» (1 Co. 13:12).
  • Jesús ha experimentado el sufrimiento injusto y por eso se compadece de todos los que han sufrido injustamente. Hebreos 2:18: «Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados». Experimentó una muerte horrible a pesar de que él, como nadie más que haya vivido, era perfectamente inocente.

Si Dios controla la historia, ¿por qué murieron particularmente tantos judíos de esta manera? Definitivamente, no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que él invita a todos, judíos y gentiles, a acudir a él para descansar eternamente (Mateo 11:28-30). Debemos actuar en base a lo que sabemos, no en base a lo que no podemos entender.

B. La segunda es una pregunta cultural e histórica: ¿No es el cristianismo antisemita?

Los judíos a menudo ven nuestro evangelismo a través del lente de la larga historia de la persecución cristiana. Desde este punto de vista, tratar de convertir a un judío es otra forma de opresión contra la identidad judía. Después de todo, según el razonamiento, si creemos que el cristianismo es superior, eso significa que creemos que el judaísmo es inferior y debe corregirse, mejorarse o reemplazarse. ¿Cómo deberíamos responder?

  • Deberíamos reconocer que muchos que profesan ser «cristianos» han hecho cosas hirientes, pero explicar que estas acciones son contrarias a la Palabra de Dios y no son consistentes con ella. En última instancia, se debe juzgar un movimiento o religión no por las obras de todos los que se alinean con ella, sino por sus enseñanzas básicas.
  • Debemos señalar el fundamento judío de nuestra fe. Pablo dice que los gentiles son como una planta silvestre injertada en la «rica savia del olivo» del pueblo judío de Dios (Ro. 11:17). Si Jesús es verdaderamente el nuevo Adán que vino a redimir al pueblo de Dios, entonces no es amoroso no contarles a los judíos acerca de él. Explica que tu objetivo no es convertir a alguien; solo Dios puede hacer eso. Tu objetivo es amar a tu amigo diciéndole que el Mesías ha venido.

C. Finalmente, los judíos que consideran a Cristo pueden tener una pregunta profundamente personal: Si creo en Jesús, ¿dejaré de ser judío?

  • Lamentablemente, la oposición a Jesús como Mesías se ha vuelto tan característica del judaísmo que muchos piensan que si aceptan a Cristo entonces ya no serán judíos. Por supuesto, ¡eso no es lo que pensaban Pablo, Pedro, Juan y los otros discípulos! Para ellos, la cosa más judía del mundo era considerar todo como pérdida «por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús (Mesías), mi Señor» (Filipenses 3:8).
  • Aún así, tenemos que ayudar a nuestros amigos judíos a calcular el costo. Jesús nos ordena que tomemos nuestra cruz y lo sigamos, y les dijo a sus doce discípulos, todos ellos judíos, que experimentarían una amarga oposición de sus propios familiares por jurar fidelidad a su reino (Mateo 10: 21-22). Entiende que la lealtad familiar sigue siendo un valor cultural importante para los judíos hoy en día. Es un acto de bondad explicarles a los judíos que consideran a Cristo que, si creen, su vida nunca volverá a ser la misma. Ya no tendrán que comer según la cashrut, guardar el día de reposo y obedecer los mandamientos para estar seguros de la redención de Dios. Pueden elegir continuar disfrutando de algunas de las tradiciones culturales judías… pero tendrá que ser de una manera muy diferente, ya que verán que estas fiestas y prácticas se cumplen en Cristo. Su familia muy bien podría repudiarlos por seguir a Jesús. Los costos son altos. Pero como dijo Jesús, el gran rabino: ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?» (Marcos 8:36).

Solo el Espíritu de Cristo puede abrir los corazones para ver que Jesús es más precioso que las esperanzas incumplidas  del judaísmo. Por tanto, oremos para que Dios nos de oportunidades de compartir estas buenas noticias.

Oremos.

 

[1]Muchos se refieren erróneamente a este movimiento como el judaísmo «reformado».

[2]O Fiesta de las Luces. Ocho días de fiesta judía conmemorando la reedificación del Templo de Salomón (el Segundo Templo) en Jerusalén en el momento de la revuelta de los macabeos contra el Imperio seléucida del siglo II a. C.

[3] Año Nuevo judío.

[4] Fiesta de tabernáculos (Levítico 23:40-43)

[5]Es popular en las lecturas judías ver al «siervo» de Isaías 53 como la nación entera de Israel, que sufriría para traer bendiciones al mundo. Por tanto, podría ser útil leer el texto con tu amigo judío y preguntar si tiene más sentido ver al siervo como individuo o como nación. ¿Podemos realmente decir que Israel fue «varón de dolores, experimentado en quebranto» (v.3), que Israel  «herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados» (v.5)? ¿Que «se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad»? Tales versos solo tienen sentido si el siervo es un hombre, sufriendo por los pecados del pueblo de Dios. En realidad, Jesús fue traspasado y realmente fue sepultado en la tumba de un hombre rico, y él nunca hizo maldad. No se puede decir lo mismo de la nación como un todo.