Teología bíblica

¿Es la biblia muy complicada para quienes luchan con la lectura?

Artículo
30.07.2018

Aprendí a leer libros cuando tenía 18 o 19 años. Me refiero a leerlos de verdad. Antes de ese momento, mi lectura se había limitado a los menús en los restaurantes y a los resultados de los partidos de fútbol en la tele. Pero luego leí un libro y me encantó. Y comencé a pensar que quizá esto de leer no era tan mala idea.

Alguien me regaló un pequeño libro escrito por un tío muy inteligente llamado John Owen (muy conocido por sus botas de cuero hasta las rodillas y por usar mucho gel en el cabello). Ese libro lo devoré. Después visité una librería cristiana local para ver si tenían algún otro libro del mismo autor. Encontré uno llamado Vida por su muerte, así que lo compré y lo lleve conmigo a casa.

En la primera página leí lo siguiente:

Para el lector — si pretendes continuar leyendo este libro, te ruego te quedes en esta sección un momento. Si eres, como muchos en esta época, un mirador de títulos, y vienes a este libro de la misma manera que Catón va al teatro, para salir nuevamente— ya has sido entretenido. Adiós.

Permíteme parafrasear la frase anterior: «Si, en la escala de idiota a profesor, estás en el lado idiota del espectro, entonces cierra el libro lentamente y retírate» Era la primera página, la primera oración, la primera línea y me encuentro con «ya has sido entretenido. Adiós». Fue como si escuchase la voz de Owen reprochándome a través de los siglos diciendo: Andy, déjalo ya, no hay imágenes en este libro, es muy difícil para ti, y está más allá de tu nivel. Vuelve a ver la tele. Así que lo cerré, y no he vuelto a abrir el libro desde entonces.

Mi pregunta es, ¿es esto verdad con respecto a la Biblia? ¿Es la Biblia únicamente para los profesores, lo científicos, los académicos, y los griegos? ¿Es solo para John Owen y no para Andy Prime?¿Es solo para los predicadores y no para los miembros de la congregación? ¿Es solo para la clase media? ¿Puede ser también para los esquemas de mi barrio o para los barrios más bajos? ¿Es acaso muy difícil? ¿Está su comprensión fuera del alcance de la gran mayoría, y es solo para unos pocos?

LA PALABRA DE VIDA

Escuche la Palabra de Dios en Deuteronomio 30:14 «porque muy cerca de ti está la palabra…».

Aquí en Deuteronomio, Moisés está frente al pueblo de Dios, exhalando profundamente después de tres sermones colosales. Sin lugar a dudas la gente estaba sufriendo de una sobrecarga de sermones. Pero notad que Moisés termina su sermón en un clímax que contiene cuatro negativas en Deuteronomio 30:11-14. La palabra de vida:

  •   No es demasiado difícil.
  •   No está fuera de alcance.
  •   No está lejos arriba en el cielo
  •   No está más allá del mar.

Dios está diciendo que su palabra no es muy complicada para ti. No es inaccesible, no es impráctica, no es imposible de entender, no es solo para una elite de eruditos, y tampoco es solo para tu pastor. No necesitas ser un súper humano para conocer a Dios y entender su palabra. El mensaje de su palabra no está escondido para la gran mayoría, para únicamente ser descifrado por aquellos que son muy listos y que leen cientos de libros.

Moisés dice en Deuteronomio 30:14 «porque muy cerca de ti está la palabra…». Esta afirmación es tan clara como sencilla. La palabra de Dios es comprensible y clara porque él la ha traído cerca. Lo suficientemente cerca como para verla, escucharla, tocarla y conocerla. «…en tu boca y en tu corazón…». No es la primera vez que encontramos este lenguaje de «cercanía» en Deuteronomio. En el capítulo 4:5-8 leemos:

«Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella. Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta.Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos? Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?».

La cercanía de Dios es una muestra su grandeza y su misericordia. El Dios infinito se ha revelado a sí mismo a los seres humanos finitos. El Dios de toda sabiduría ha dado su ley a gente ignorante. El Dios del universo convierte a una pequeña e insignificante población en la envidia de todas las naciones. El Dios santo se acerca a los pecadores.

El contexto de Deuteronomio revela el hecho de que Moisés sabía que la gente iba a fallar. De hecho, era algo que se esperaba; no porque no pudieran entender la ley de Dios, sino porque no la obedecerían. Pero, así como la expectativa de que la gente fallaría, el contexto también revela una promesa. Deuteronomio 30:6 dice «Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas». La respuesta que se esperaba a la ley de Dios no era una obediencia súper humana. En cambio, se debía vivir confiando en la promesa de Dios para el futuro. Escoger la vida era confiar en que Dios se había acercado a través de sus promesas.

LA PALABRA DE CRISTO

Adelántate en las páginas de tu Biblia, a través de los años en la historia de salvación y verás el cumplimiento de esa promesa en Romanos 10. Aquí vemos como el apóstol Pablo haciendo uso del mismo vocabulario usado por Moisés para establecer un punto similar, aunque un poco más completo. De la claridad de la Palabra de Dios, va a la claridad de Cristo. Pablo cita Deuteronomio 30 para encapsular el evangelio. Tal y como tener las palabras de la ley en los labios, y atesorarlas en el corazón no era únicamente para los superhombres en Deuteronomio 30, la salvación en Romanos 10 tampoco es para quienes muestren habilidades súper humanas.

La grandeza de la gracia de Dios se evidencia en su Palabra porque en ella podemos ver claramente al Salvador, quien es el cumplimiento de las promesas de Dios en el Antiguo Testamento. En Romanos 10, la cámara se enfoca con una claridad de alta definición en Jesús. No necesitáis subir al cielo para conocer a Dios, porque Dios mismo ha descendido en la persona de Jesucristo. Así de cercano se ha puesto nuestro Dios. Tampoco necesitáis descender a lo profundo para ser salvos, pues porque Dios en su Hijo fue a la tumba para resucitar, trayendo vida nuevamente con él. Así de visible se ha hecho Dios.

El punto de Pablo es que la salvación no se halla en nuestros esfuerzos agotadores por cumplir la ley. Eso es muy difícil para nosotros. Por el contrario, la salvación se encuentra en su gracia. No somos súper humanos y no necesitamos serlo. Jesús el Señor, Dios hecho hombre se ha acercado a nosotros. Este Jesús obedeció cuando vosotros desobedecisteis, murió maldecido por vuestra desobediencia, de manera que podáis vivir en la bendición de su obediencia. La importancia de la perspicacia de las Escrituras es la claridad con la que podemos ver a Cristo. La gloria de la claridad de las Escrituras es la cercanía de nuestro Salvador.

POR QUÉ ES ESTO IMPORTANTE

¿Por qué es importante esta doctrina en el ministerio? La mayoría de las personas en tu barrio puede leer mucho más que tú y yo. Pero algunos de ellos son iletrados. Dándonos cuenta de esto, no podemos escapar del hecho que Dios se ha revelado a sí mismo —final y perfectamente— en un libro.

Así que, a medida que nos acercamos a personas que tienen poca experiencia o deseo por la lectura, a aquellos que no tienen experiencia o deseo por leer la Biblia, podemos tener la total confianza de que al abrir sus páginas Dios estará cerca y Cristo será visto con claridad. Seguramente también habrá cosas que ellos –—y nosotros— no podremos entender completamente. La Confesión de Fe de Westminster declara que « no todas las cosas en la Escritura son igualmente claras», es decir, algunas porciones son más difíciles de comprender que otras. Incluso el apóstol Pedro admite esto acerca de los escritos de Pablo, son difíciles, pero nunca imposibles de comprender, nunca fuera del alcance de la persona.

De modo que, nuestro ministerio es el de la Palabra. Por tanto, nuestra labor es la de predicar y proclamar la Palabra de Dios a fin de que él, por medio del Espíritu Santo, hace que todo ojo ciego vea a medida que quita el velo que está sobre ellos, y que las escamas caigan de los ojos de quienes nos escuchan.


Traducido por Edy López, España.