Membresía

Entrevista: consejos para implementar una membresía significativa en la iglesia local

Artículo
30.08.2017

Daniel Puerto entrevistó al pastor Sugel Michelén de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo sobre consejos para los pastores y líderes que desean implementar una membresía significativa en su iglesia local. A continuación la entrevista:

 

Daniel Puerto: ¿Cuál es el primer paso que debe tomar el liderazgo de una iglesia local para implementar una membresía significativa?

Sugel Michelén: La primera pregunta que yo haría al pastor o a los líderes sería, «¿Estás convencido de que la iglesia debe tener una lista de membresía?». La Palabra de Dios no contiene la palabra «membresía», aunque sí enseña que somos miembros los unos de los otros (Ro. 12:4-5). Ahora bien, la Biblia tampoco usa la palabra «Trinidad». Este es un concepto teológico que lo encontramos en ella revelado: vemos claramente que hay un solo Dios y que ese Dios subsiste en tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.  (1 Jn. 5:7-8).

De la misma manera, aunque no encontremos la palabra «membresía» en la Biblia podemos ver que las iglesias del Nuevo Testamento tenían una membresía claramente definida. Cuando el Señor Jesucristo dice: «Y si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que toda palabra sea confirmada por boca de dos o tres testigos. Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos» (Mt. 18:15-17).

La pregunta es: ¿A qué iglesia debemos presentar el caso de pecado sin arrepentimiento? ¿Debemos escribirle una carta a la iglesia universal para decirle lo que el individuo ha hecho? O ¿está Jesús hablando de un grupo específico de personas a las que nos hemos unido a través de un pacto de membresía y a quienes somos responsables?

En otras palabras, en la cita de Mateo hay algo que está implícito en el texto y es que la persona en pecado que no se arrepiente pertenece a una comunidad. Luego el texto continúa: «si no oyere a la iglesia». Aquí está hablando de una iglesia que puede escuchar un reporte, se trata de una iglesia que puede hablar y amonestar a este hermano, «tenle por gentil y publicano»; es decir, esta persona debe ser excluida de la lista de personas que son consideradas como ciudadanos del reino de Dios en esa iglesia local. Pero, ¿cómo se puede excluir a quien no haya sido incluido previamente?

La membresía es como el pasaporte que confirma que somos miembros del reino de Dios. Por ejemplo, si tuviera un problema en Estados Unidos de América, debo ir al consulado de República Dominicana, donde ellos avalarán que soy dominicano y que pertenezco a la nación dominicana. De la misma manera, la membresía de la iglesia es el aval que un grupo de creyentes junto con sus pastores dan de la veracidad de mi fe.

En el Nuevo Testamento vemos mecanismos que se dan, y que presuponen la membresía. Pablo dice: «no pongas en la lista a las viudas que no tengan menos de 60 años» (1 Ti. 5:11) ¿La lista de dónde? ¿Son esas mujeres las viudas de todo el mundo o sólo las viudas que se congregan en ese lugar? Claramente son las de ese lugar.

 

DP: ¿Cómo implementar en una iglesia una lista oficial de miembros?

SM: Lo primero que se aconseja es que ese tema sea predicado en la iglesia, que sea enseñado a los creyentes.  Si las personas no están acostumbradas a este concepto el pastor debe instruirles en él por medio de las Escrituras.

Otra recomendación más: el pastor puede buscar una iglesia madura que tenga implementado un proceso de membresía y verla como guía; no tiene que seguir ese proceso al pie de la letra, pero sí puede servirle de base para diseñar su propio proceso.

 

DP: ¿Cómo implementar un sistema de asimilación de miembros eficaz en la iglesia local? ¿Cómo evitar tanto el extremo de un proceso de membresía demasiado complejo y difícil de completar o el otro extremo de un proceso demasiado corto y superficial? En un extremo casi nadie puede ser miembro, en el otro todos pueden ser miembros.

SM: Un proceso de membresía debe contener por lo menos dos pasos:

  1. Dar una clase de pre membresía. Una clase breve donde se explica la confesión de fe y lo que cree la iglesia; explicar las políticas de la iglesia, de cómo la iglesia se rige internamente, cómo funciona y lo que se espera de un miembro de la iglesia. Posteriormente, esa persona se entrevista con un pastor, quien determina si ha entendido el mensaje del evangelio, y que se puede ver en ella el impacto del mismo, aunque sea en una mínima expresión.

 

  1. Presentar al candidato miembro a toda la iglesia. Si es una persona que está entrando a la membresía por medio del bautismo y no hay una objeción por parte de los miembros, después de ser bautizado vendrá a ser parte de la membresía. Si es una persona que viene de otra iglesia o por transferencia, hay varias cosas que se deben preguntar: ¿Cómo te fuiste de la iglesia? ¿Por qué te fuiste de la iglesia? ¿Te fuiste en buenos términos de la iglesia anterior? ¿Tenemos la libertad de llamar al pastor anterior y averiguar qué pasó allí? Si no hay alguna objeción, igual que en el otro caso, se presenta delante de la iglesia, y entonces es recibida esta persona en la membresía.

Este proceso suena largo, pero puede ser que no dure más de dos o tres meses. El punto es que los pasos se den para estar seguros de que la persona que está entrando a la membresía entiende el evangelio y que de verdad ha dado los frutos que se esperan de alguien que se ha arrepentido y creído en Cristo.

 

DP: ¿Qué pasa si de una pareja de esposos solamente uno de ellos desea ser parte de la iglesia? ¿Se le acepta como miembro?

SM: Viendo claramente en las Escrituras que la salvación es personal, el consejo a la esposa o esposo que desea ser miembro es: «Lo ideal hubiera sido que tú y tu cónyuge que también profesa ser cristiano entraran juntos a la membresía, pero si él o ella no quiere entrar y tú tienes la convicción de que debes hacerlo, es menester que debes obedecer a Dios antes que a los hombres. Así que nuestro consejo a ti es que te hagas miembro». Esa sería la recomendación.

 

DP: ¿Es importante un proceso de seguimiento después de que una persona ha sido aceptada como miembro de la iglesia?

SM: Lo ideal es que una iglesia tenga un proceso natural de seguimiento, es decir, que los hermanos realmente se preocupen unos por otros. Es importante que la persona que ha sido integrada a la membresía pueda ser discipulada de manera personal o en un grupo pequeño que le permita crecer y madurar en la fe. Esta es una manera natural de seguimiento porque no es necesariamente un programa. Algunas iglesias tienen programas de seguimiento, lo cual está muy bien, pero también se puede dar de manera orgánica en la iglesia porque los hermanos se preocupan unos por otros.

Es excelente que de una forma o de otra la persona que recién se integra tenga un seguimiento, porque aun cuando sea un hermano que viene de otra iglesia o sea un nuevo creyente, él está entrando en una nueva situación y ellos deben conocer cómo funciona la iglesia donde han llegado porque seguramente es diferente a donde estaban antes.

 

DP: ¿Qué consejos adicionales daría a un grupo de ancianos que reciben una petición de membresía de un creyente que viene de otra iglesia?

SM: Deben asegurarse que esa persona salió por una razón correcta de su iglesia anterior, que no dejó un problema detrás y que no está violentando la autonomía de una iglesia local. Es decir, si una iglesia puso a uno de sus miembros en disciplina o incluso lo excomulgó y este mismo viene a otra iglesia buscando refugio, el pastor debe asegurarse de que su iglesia no se convierta en una especie de «refugio de malhechores»; debe averiguar la razón, el por qué el creyente salió. Aún si está en disciplina, la recomendación debe ser: «vuelve a tu iglesia y concluye la disciplina» porque de esa manera estamos respetando la autoridad de la iglesia local, la autoridad de poner en disciplina a sus miembros.

 

DP: ¿Qué tanto se debe hablar a los miembros sobre el compromiso financiero que tienen para con la iglesia?

SM: A lo largo de la historia de nuestra iglesia hemos fallado en este aspecto ya que casi nunca hablamos de ese tema y nos hemos dado cuenta que es un error. La Biblia dice que debemos predicar «todo el consejo de Dios» (Hch. 20:26-27). La Biblia enseña claramente que la forma en cómo el creyente usa el dinero es importante y que es parte de nuestra adoración. No predicar de ese tema es no predicar de manera completa, es fallar en enseñar cómo nosotros adoramos a Dios con los recursos que Él nos da.

El punto importante aquí es el siguiente: si se predican las Escrituras expositivamente se tocará el tema cuando el texto bíblico permite hablar de eso. En otros momentos, como pastor te darás cuenta que no se ha hablado de ese tema en la iglesia y tendrá que ser tocado. Mucho depende de lo que los miembros estén manifestando en su generosidad al dar; si los miembros son generosos al dar no es necesario estar constantemente hablando sobre ello, pero cuando las ofrendas decaen en la iglesia y el estilo de vida que los miembros viven es apto para dar probablemente no están ofrendando y entonces tal vez ese es un indicativo de que la iglesia necesita escuchar sobre la ofrenda.

Con todo, es mejor hacerlo de manera preventiva, si se predica de manera expositiva todo el consejo de Dios – este tema es parte de todo el consejo de Dios – eventualmente hablarás de él cada cierto tiempo sin que necesariamente haya un problema que se necesite corregir.

 

DP: ¿Se debe incluir el tema del compromiso financiero de los miembros en la clase de membresía?

SM: Si, en la clase de pre membresía se habla de ese tema. Nuestra iglesia tiene una particularidad: nunca hemos recogido ofrenda durante el servicio de adoración; tenemos cajas de ofrenda donde los creyentes ofrendan, pero no hay un momento en el culto donde se recogen las ofrendas.

Una de las cosas que los pastores hemos hablado, es que debemos ser más intencionales en dar gracias a Dios por las ofrendas en la oración pastoral que se da en el culto de adoración porque de esa manera los creyentes se dan cuenta que esto es parte de nuestra adoración a Dios. En una iglesia donde no se recogen ofrendas, es más fácil que ese elemento se pierda. Pero nosotros decidimos hacer eso desde que comenzamos nuestra iglesia hace 35 años atrás y hasta el día de hoy una sola vez se ha recogido ofrenda en nuestra iglesia y no fue para nosotros, fue para una misionera que tenía cáncer y decidimos recolectar ese día y dársela a ella para su tratamiento, pero nunca se ha recogido ofrenda en nuestra historia, por razones particulares que no vienen al caso.

Es importante que los pastores de las iglesias locales sean intencionales en conectar las ofrendas y el dar como una parte importante de nuestra adoración.