Liderazgo

El Programa de Discipulado de Jesús para Su Iglesia

Artículo
30.07.2018

El congregacionalismo dirigido por ancianos; propongo, es el programa de discipulado de Jesús.

La primera mitad del programa de discipulado de Jesús: la responsabilidad congregacional

Para entender lo que el congregacionalismo liderado por ancianos tiene que ver con el discipulado, necesitamos pensar en sus dos mitades. En el congregacionalismo, la mitad requiere que tú, el miembro promedio de la iglesia, asumas la responsabilidad de otros miembros de la iglesia. Te da este trabajo.

Para hacer tu trabajo, debes conocer el evangelio, estudiar el evangelio, proteger el ministerio del evangelio en tu iglesia. Y además, debes trabajar por el progreso del evangelio en las vidas de tus compañeros miembros de la iglesia y con los incrédulos. Para decirlo de otra manera, debes vigilar tu iglesia manteniéndola consagrada a Dios, así como Adán estaba vigilando el jardín, y los sacerdotes de Israel vigilaban el templo, manteniéndolos consagrados a Dios.

Para ser claro, estoy asumiendo que la posesión de la responsabilidad viene de poseer autoridad. Una persona no es responsable de hacer algo que no ha sido autorizado a hacer. ¡No me digas que tengo un trabajo si no me das la autoridad para hacer mi trabajo! Es como decirme que limpie un edificio sin darme las llaves del edificio.  La afirmación fundamental del congregacionalismo es que la iglesia reunida posee autoridad porque Jesús la autoriza expresamente y porque hace que todo creyente evangélico sea responsable de proclamar y proteger su evangelio y a su pueblo evangélico.

La Segunda mitad del programa de de Jesús: Entrenamiento de Ancianos

Sin embargo, piensa en esto: ¿quién entrena y equipa a los creyentes del evangelio para que hagan su trabajo? ¿Quién les enseña el evangelio y cómo el evangelio se aplica a cada área de la vida? ¿Quién los entrena para discernir entre las profesiones verdaderas y las falsas, para que puedan mantener la iglesia consagrada al Señor? ¡Los pastores o ancianos!

Eso nos lleva a la   mitad del programa de discipulado de Jesús: es dirigida por ancianos. La congregación necesita que sus líderes los entrenen para hacer su trabajo. Escucha cómo Pablo lo dice: Jesús «él mismo constituyó…a otros, pastores y maestros,  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo» (Efesios 4: 11-12). ¿Qué hacen los pastores? Ellos entrenan. ¿Qué hacen los santos? La obra del ministerio. Las dos partes trabajan juntas:

Pastores: Te brinda capacitación para el ministerio.

Congregacionalismo: Te da un servicio a realizar.

Esto en pocas palabras es el modelo de discipulado de Jesús, o podemos decirlo matemáticamente:

Liderazgo de Ancianos +  normas de la congregación = discipulado.

Suma estas dos variables y tienes el programa de Jesús para el discipulado. La gente se preocupa de que el congregacionalismo implica poner las decisiones de la iglesia en manos de sus miembros menos maduros.

Es cierto que si los pastores no entrenan a los santos; sí, el pueblo será inmaduro y tomará malas decisiones. Pero es precisamente el hecho de que el congregacionalismo liderado por ancianos no permite que los líderes simplemente impongan su voluntad a los miembros— incluso a los inmaduros— lo que obliga a los líderes a realizar el trabajo de entrenamiento.

El programa de Jesús requiere que los líderes enseñen, expliquen, equipen, pastoreen y guíen a los miembros hacia la madurez y capacidad de tomar buenas decisiones. Los miembros inmaduros son como adolescentes con llaves del auto ¡Papi y mami, es mejor que les enseñen a conducir con cuidado! No debes culpar a las congregaciones porque conducen mal, culpa a sus maestros.

Una iglesia que da toda la autoridad a sus líderes perjudica su propia cultura de discipulado. Al abandonar su propia autoridad, los miembros se vuelven menos responsables. Se inclinan hacia la pasividad y la complacencia y, finalmente, al mundanalismo. Dejan a la iglesia menos protegida.

Mientras tanto, los pastores que quitan la autoridad de sus congregaciones, irónicamente, renuncian a una forma de su propio liderazgo al hacer esto. Se supone que ellos deben trabajar duro para entrenar a la iglesia para que use su autoridad con madurez. Pero si se liberan de esta responsabilidad, seguro, su trabajo será más fácil, pero no son los líderes que Dios quiere.

¿Es el congregacionalismo bíblico una democracia? No, es una   forma de gobierno mixto: parte monarquía (la normativa de uno solo), parte oligarquía (normativa de pocos), y parte democracia (normativa de muchos).

Jesús es Rey a través de su Palabra; los ancianos o pastores conducen; y la congregación tiene la palabra final —humana— sobre ciertos asuntos cruciales.

Y es precisamente la dinámica entre el uno, los pocos y los muchos que cultiva una cultura de discipulado, y que guía a los miembros inmaduros de la iglesia hacia la madurez. ¿Lo ves? Cuando Jesús y los apóstoles hablaron sobre el gobierno de la iglesia, no fue sólo una discusión sobre la toma de decisiones burocráticas. ¡Era fundamentalmente una cuestión de discipulado!


Este artículo es un extracto ligeramente modificada del nuevo libro de Jonathan Leeman   Comprender la Autoridad de la Congregación (B & amp; H, 2016).

Traducido por Renso Bello, Venezuela.