Clases esenciales: Dos Maneras De Vivir

Dos Maneras de Vivir – Clase 6: La Respuesta – Dos Maneras de Vivir

Artículo
18.04.2017

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Clase esencial
Dos Maneras de Vivir
Clase 6: La Respuesta – Dos Maneras de Vivir


ORACIÓN

Bienvenidos a la sexta y última clase en el seminario básico Dos Maneras de Vivir. ¡Casi acabamos! Como hemos estado diciendo cada semana, el objetivo de esta clase es solidificar el contenido del evangelio en nuestras propias mentes para que nos ayude a compartirlo mejor con otros.

Hemos pasado las últimas cinco semanas enfocándonos en una etapa diferente de la presentación del evangelio y planeamos hacer lo mismo hoy. ¿Alguien ha usado este bosquejo del evangelio para explicar el evangelio la semana pasada? ¿Cómo le fue?

Antes de empezar la última parte de Dos Maneras de Vivir, tomemos un momento para repasar de dónde hemos venido.

I. Repaso

Así que, para repasar, pasemos por cada Célula y 1) expliquemos lo que hemos aprendido; 2) repitamos el versículo correspondiente y 3) dibujemos la imagen que encaja con él. [Repite estas preguntas para las Células 1-5 como se muestra abajo.]

 Célula 1

Resumen: Dios creó todo y es el gobernante amoroso de su creación. Él nos hizo a su imagen para ser gobernantes del mundo bajo él.

Versículo: Apocalipsis 4:11 – «Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas».

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Célula 2

Resumen: El hombre pecó al rebelarse contra Dios, y nosotros tratamos de dirigir la vida a nuestra manera y no a la de Dios. Al hacerlo, vivimos en miseria y hemos hecho un desastre de todo.

Versículo: Romanos 3:10-12 – «Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron».

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Célula 3

Resumen: Dios no nos dejará rebelarnos para siempre y nos castigará mediante la muerte y el juicio eterno.

Versículo: Hebreos 9:27 – «Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio».

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Célula 4

Resumen: Dios amó al mundo y envió a su Hijo Jesucristo al mundo para ser el hombre puro y perfectamente justo que murió en nuestro lugar, tomó nuestro castigo y trajo perdón.

Versículo: 1 Pedro 3:18 – «Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios».

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Célula 5

Resumen: Aunque Jesús murió, él no permaneció muerto. Dios resucitó a Jesús como el gobernante del mundo. La resurrección de Jesús muestra que Dios aceptó la muerte de Jesús como pago por el pecado, y significa que todos los que están en Jesús no tienen que temer más al infierno y al juicio por el pecado. Cuando Jesús regrese para juzgar a cada persona, su pueblo será declarado justificado y perdonado y vivirá con él para siempre.

Versículo: 1 Pedro 1:3 – «Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos».

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¿Preguntas o comentarios?

  1. Dos maneras de vivir

De acuerdo, durante las últimas cinco semanas hemos aprendido cómo presentar las buenas nuevas de Jesucristo, que era el objetivo de esta clase. Entonces, terminamos, ¿verdad? Dios nos creó, nosotros pecamos, somos juzgados, Jesús murió, y resucitó para perdonarnos. ¿Por qué examinamos este tema otra vez?

Bueno, lo examinamos de nuevo porque, aunque queremos conocer el evangelio, queremos también presentarlo fielmente. Y cualquier presentación del evangelio quedará corta si no es seguida de un llamado a responder.

Por tanto, ¿qué quiero decir con un «llamado a responder» y por qué es importante? [Queremos decir que todas estas verdades del evangelio que planeamos decirle a alguien no son sólo con fines informativos. Un «llamado a responder» es importante porque aplica estas verdades a las vidas de aquellos a quienes estamos comunicando el evangelio personalmente. El evangelio exige una respuesta en el oyente. Por ejemplo, no daríamos una lección de piano solo para que otros puedan saber lo que hacen las teclas negras y blancas. No, daríamos una lección de piano para que otros puedan aprender a tocar el piano. De la misma manera, comunicamos el evangelio para que otros puedan ser salvos de sus pecados y conozcan a Jesús como su Señor y Salvador dando gloria a Dios.]

¿Dónde nos deja todo esto? Nos deja con una elección de sólo… Dos Maneras de Vivir (¡ta-da!)

Decimos «Dos Maneras de Vivir» porque esas son las únicas dos opciones que vemos en la palabra de Dios. En la Célula 6, el versículo que queremos memorizar es Juan 3:36, que dice, «El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él».

Aceptamos o rechazamos a Jesús. Estamos a favor o en contra. Somos cristianos o incrédulos. Somos salvos o condenados. Sólo hay dos opciones que podemos hacer, sólo dos alternativas para responder al evangelio.

Podemos demostrar esto, como se muestra en la Célula 6, con la siguiente imagen:

III.       Cinco escenarios

Entonces, ¿qué aspecto tiene un llamado a responder? Bueno, en parte, es como cuando preguntas a la persona, a la que le estas comunicando el evangelio, qué piensa sobre él. ¿Es esto nuevo para ellos? ¿Hay algo sobre lo que tengan preguntas? ¿Qué piensan de Jesús? Pero lo que es aún más, necesitamos preguntarle si lo creen.

Cuando haces esta pregunta específica, probablemente obtengas una serie de reacciones. Recuerda, les estás comunicando que sólo hay dos maneras en las que pueden responder. Pero ellos probablemente reaccionarán a esa afirmación de diferentes formas. Entonces, vayamos a través de los diferentes escenarios probables para pensar cómo puedes ayudar a tu amigo con el que acabas de compartir el evangelio.

A.        «No» – Rechazo total

La respuesta negativa más extrema es un «No, no creo este evangelio». Entonces, ¿qué hacemos con un rechazo tan categórico del evangelio? ¿Cómo deberíamos responder?

Las razones dadas por la persona para rechazar el evangelio pueden ser muchas. Quizá la persona es un musulmán practicante y no quiere ser excluido por sus familiares y amigos. O la persona podría ser un ateo ferviente. Quizá no crea en milagros. Supón que la persona tuvo una mala experiencia con cristianos y no quiere nada con su evangelio. Aunque las razones dadas para rechazar el evangelio pueden ser muchas, la respuesta que Dios atribuye al rechazo de su evangelio es el amor del hombre por el pecado. El apóstol Pablo dice, «los designios de la carne son enemistad contra Dios» (Ro. 8:7).

Si bien hay una alegría tremenda en comunicar a otro el evangelio, también puede haber tristeza cuando recibimos una respuesta negativa. A menudo, podemos sentirnos atacados, como si estuvieran desaprobándonos, y en cierta forma lo están. Pero no es a nosotros a quienes rechazan en última instancia—están rechazando al mismo Señor Jesucristo. Esto es lo que hace la respuesta triste.

El rechazo al único camino a la salvación es peligroso. ¿Qué harán con respecto a su pecado y culpa? Jesús dice en Juan 3:18, «El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios».

La forma en la que deberíamos abordar un rechazo total del evangelio es hacer lo único que podemos. Deberíamos advertirles que si lo que Jesús dice es cierto, hay consecuencias muy graves al rechazarlo. Se remonta a lo que aprendimos en las Células 2 y 3 sobre la rebelión del hombre contra Dios y el juicio consiguiente. Aunque la persona pueda sentir que es libre cuando decide gobernar su propia vida, en realidad es esclava. En Juan 8 cuando Jesús les dijo a los judíos que la verdad los haría libres, ellos respondieron diciendo, «jamás hemos sido esclavos de nadie». Pero Jesús respondió a eso: «todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado» (Juan 8:32-34).

B.        «Tal vez» – Rechazo indeciso

Otra clase de respuesta que podemos obtener es un indeciso «tal vez». ¿Por qué crees que una persona puede responder de esta forma?

Es educado en nuestra cultura postmoderna ser tolerantes hacia lo que alguien cree. La gente no quiere ofender, pero tampoco quieren aceptar de todo corazón, particularmente cuando se trata de religión. En cambio, es mucho más políticamente correcto no enseñar nuestras cartas e intentar ser agradables sin ser dogmáticos.

Y al mismo tiempo, algunas personas están genuinamente inseguras acerca de lo que piensan sobre el evangelio. El evangelio quizá sea nuevo para ellos y quieran investigarlo un poco más antes de decidir. Entonces, ¿qué deberíamos decirle a las personas que son indecisas?

Bueno, probablemente necesitemos comenzar preguntando por qué la persona está dudosa. Si realmente quieren investigar el evangelio un poco más, entonces nosotros deberíamos estar en la disposición de leer parte de la Biblia con ellos, como el evangelio de Marcos (conecta el seminario básico Cristianismo). Si no quieren seguir adelante con el evangelio, entonces, una vez más necesitamos advertirles de su posición peligrosa ante Dios. Debemos instarles a investigar las declaraciones de Jesús, particularmente cuando tales asuntos son de suma importancia para la vida. Realmente es una cuestión de vida y muerte — vida eterna y muerte eterna.

También deberíamos advertirles que un estado de indecisión es en realidad una acción de rechazo al evangelio. No hay término medio cuando se trata de Dios. Sólo hay dos maneras de vivir, no tres. Jesús dijo, «El que no es conmigo, contra mí es» (Mateo 12:30).

C.        «Después» – Rechazo Pasivo 

Una tercera clase de respuesta que a veces escuchamos es «después». La persona realmente no quiere lidiar con el evangelio ahora. ¿Por qué podría una persona responder de esta manera?

La persona quizá no quiera comprometerse con el evangelio porque no quiere hacer ningún cambio en su vida. Tal vez se está divirtiendo mucho, o a lo mejor las cosas están muy difíciles o duras y simplemente no tiene tiempo. Entonces, ¿qué podríamos decirle a una persona que da esta clase de respuesta?

Bueno, una vez más, estamos tratando con alguien que todavía está rechazando el evangelio, aún cuando no haya dicho eso explícitamente. Y una vez más, tenemos que advertirles que nadie nos promete otro día en este mundo. Sólo porque no estamos experimentando la ira de Dios ahora, no significa que no vendrá. Jesús nos dice que debemos velar y estar listos para cuando él regrese porque nadie sabe el día o la hora (Mateo 25:1-3).

Para todas las tres últimas respuestas que rechazan el evangelio de una forma u otra, necesitamos asegurarnos de que hemos dejado claro el evangelio y enfatizar la urgencia de la decisión de la persona. Además, debemos seguir amándolos, a medida que surja la oportunidad. Si eres cristiano, entonces sabes que aún en tu rebelión y rechazo a Dios, él te amó. Pero recuerda, no puedes hacer que alguien acepte el evangelio –ese es el trabajo de Dios (1 Co. 3:6). En cuanto a la evangelización, has sido exitoso a pesar de la respuesta. No podemos ni deberíamos importunar a la persona para que crea, nuestro trabajo es tratarlos con respeto. Nunca se sabe cuando Dios convencerá a alguien de su necesidad de él.

¿Preguntas o comentarios?

D.        «Sí» – Aceptación

Una cuarta clase de respuesta al evangelio es un afirmativo «sí». Esta persona cree el evangelio y quiere convertirse en cristiano. Entonces, ¿qué haces cuando alguien te dice que quiere convertirse en cristiano?

En Marcos 1:15 vemos a Jesús llamando a las personas en Galilea a «arrepentirse, y creer en el evangelio». Vemos en cualquier otro lado de la Escritura que la fe y el arrepentimiento son la respuesta adecuada para convertirse en cristiano, en un seguidor de Jesucristo. En Hechos 17:30, después de revelar la verdad de Dios al Areópago en Atenas, Pablo dice que Dios ahora «manda a todos los hombres en todo lugar a arrepentirse». Y en Juan 5:24, Jesús dice, «De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida».

Hay mucho dentro de estas dos palabras – arrepentimiento y fe – así que vamos a mirar a cada una por separado y explorar un poco más a fondo lo que queremos decir con cada una. Pero es un gran resumen de lo que significa ser cristiano. Un cristiano es aquel que se ha arrepentido y creído—y que continúa arrepintiéndose y creyendo. ¿Quieres ser cristiano? ¡Arrepiéntete y cree!

  1. Fe

La primera palabra que queremos mirar es «fe». ¿Qué crees que queremos decir cuando le decimos a alguien que debe creer?

  1. Confianza

Aunque la fe significa aceptar que el evangelio es verdadero, también significa más que eso. Santiago aborda este asunto cuando dice que aún los demonios creen que hay un Dios (Santiago 2:19). Sin embargo, esto no hace que los demonios sean cristianos. Podemos asentir con la cabeza a algo sin poner nuestra confianza en eso. De este modo, yo puedo creer que el seguro social existirá para cuando me jubile, pero todavía ahorro para la jubilación.

Por tanto, vemos que la fe no es simplemente aceptar los hechos del evangelio, ella significa la dependencia personal en esos hechos. La fe es confiar, o tener la convicción, de que Dios sí creó el mundo y gobierna sobre él. Acepta su declaración de que nos rebelamos contra su gobierno y merecemos su castigo. Confía en la promesa de que Jesucristo murió por nuestro pecado y resucitó para nuestra justificación.

Dicha fe transformará la forma en que pensamos y vivimos. Nuestras acciones se alinearán con el evangelio y la Palabra de Dios. Comenzaremos a confiar en las promesas de salvación de Dios. Empezaremos a ofrecer oraciones creyendo a un Dios invisible. Empezaremos a cambiar cada área de nuestras vidas –donde invertimos nuestro dinero, lo que hacemos con nuestro tiempo, donde enfocamos nuestra energía–para glorificar a Dios. Comenzaremos a leer su Palabra porque confiamos en que lo que Dios dice es verdadero, y comenzaremos a obedecer su Palabra por la misma razón. Comenzaremos a creer en el nuevo cielo y la nueva tierra, ¡y comenzaremos a comunicar a otros el evangelio usando Dos Maneras de Vivir! J

  1. Objeto de la confianza

Y observa que no sólo importa la fe, sino también lo que estamos creyendo. Hay un objeto de nuestra fe, y ese objeto dice todo sobre si nuestra fe está fundamentada firmemente o no. Un cristiano no es alguien que «sólo cree». Un cristiano es alguien que cree en Jesucristo y en su evangelio porque «en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos» (Hechos 4:10-12).

Juan 3:16 dice, «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». Nótese que no es «a él cree» sino «en él cree». «La fe salvadora es confianza en Cristo Jesús como una persona viviente para el perdón de los pecados y para la vida eterna con Dios».[1]

  1. Fe continua

La última cosa que queremos mencionar sobre la fe es que no es cosa de una sola vez. Esto ya debería ser evidente a partir de lo que ya hemos dicho, pero necesitamos ser claros en este punto.

En Juan 3:36, Jesús dice, «El que cree en el Hijo tiene vida eterna». No es «el que creyó» (tiempo pasado), sino «el que cree» (tiempo presente). Un cristiano es aquel que persiste en esta fe.

Aunque simplemente pasar al frente en respuesta a un llamado al altar puede ser una expresión de esta fe de la que hemos estado hablando, ciertamente no es el cuadro completo de lo que es la fe. De la misma forma, sólo porque alguien una vez hizo una oración pidiéndole a Jesús que entrara en su corazón, no significa que sea cristiano. La fe en la Escritura se entiende como una confianza continua en Cristo, y no sólo un asentimiento momentáneo.

La fórmula bíblica para responder al evangelio es arrepentirse y creer. Esto es todo lo que se requiere. No hay palabras mágicas que decir, no se trata de levantar tu mano para aceptar a Cristo como tu Salvador, no se trata de pasar al frente. Se trata de vivir día a día en arrepentimiento y fe. 1 Juan 3:6 dice, «Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido».

 Como evangelistas, no estamos aquí para sellar el trato y dar nuestra afirmación personal de que alguien es cristiano. Más bien, deberíamos señalarles las promesas de perdón de Dios a aquellos que se arrepienten y creen en Cristo Jesús para el perdón de los pecados. Nuestra seguridad se basa finalmente en Cristo y su obra salvadora en la cruz. ¿Confiamos en eso?

¿Preguntas o comentarios?

  1. Arrepentimiento

La segunda palabra que queremos mira es «arrepentimiento». Y al igual que fe, también es una palabra pesada.

  1. Abandonar el pecado

El arrepentimiento es, en primer lugar, abandonar nuestro pecado ya sea en pensamiento, palabra o acción. Pedro le dice a la gente en Hechos 3:19 «Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados». Si estamos en un camino, el pecado es lo que hacemos cuando conducimos en ese camino lejos de Dios. Entonces, ¿cómo sería el arrepentimiento? El arrepentimiento, entonces, sería frenar fuertemente y comenzar a dar vuelta en U. No son pensamientos vergonzosos. Es matar a nuestro engaño en el habla. No es emborracharse de alcohol. Es resistir a nuestro orgullo y egocentrismo. El arrepentimiento es un ajuste del corazón.

Cuando nos arrepentimos, mostramos que no estamos siguiendo lo que es opuesto a Dios. Ya no le vamos al otro equipo. Dejamos de pecar, y comenzamos a ponernos del lado de Dios en contra de nuestro pecado. No consentimos nuestras naturalezas y deseos pecaminosos, y dejamos de defender nuestras malas acciones. Para decirlo más claro, el arrepentimiento significa odiar nuestro pecado y resistirlo. Hemos tomado las armas y hemos empezado a luchar con ellas con el único propósito de acabar con él por el amor que le tenemos a nuestro Dios.

Arrepentirnos no significa que nunca pecaremos. Mientras vivamos en este mundo, seguiremos pecando. La diferencia, sin embargo, entre un cristiano y uno que no lo es, es que el cristiano luchará con su pecado y guerreará contra él.

  1. Tristeza que proviene de Dios

Además, el arrepentimiento no es sólo lamentar que hemos pecado. No es sólo emociones. No podemos decir que nos hemos arrepentido porque nos sentimos mal por nuestro pecado. Hay consecuencias desafortunadas para el pecado. Si le miento a mi jefe y me despiden, voy a desear no haberle mentido y me sentiré mal por ello. Pero aunque todos lamentan la consecuencia de una mala decisión, la tristeza del cristiano mostrará el fruto del arrepentimiento. El cristiano renunciará a su pecado, se comprometerá a abandonarlo, y a caminar en obediencia a Cristo. Pablo dice que «la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte» (2 Co. 7:10).

La fe implica acción. Había una razón por la que Jesús llamó a la genta a arrepentirse y a creer las buenas nuevas. La fe y el arrepentimiento no son mutuamente exclusivos. Son dos caras de la misma moneda. Si abandonamos el pecado en arrepentimiento, nos volvemos a Dios en confianza. «La conversión es la acción única de apartarse del pecado en arrepentimiento y volverse a Cristo en fe».[2] Santiago 2:17 dice, «la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma».

¿Preguntas o comentarios?

E.         «Ya soy cristiano»

La quinta y última respuesta que podríamos obtener al hablar con alguien sobre el evangelio es que te diga que ya es cristiano. Entonces, ¿cómo respondemos a esta persona?

En esta época, ser cristiano puede significar muchas cosas para muchas personas, así que, es bueno estar claros si creen o no el mensaje del evangelio. Si lo hacen, entonces deberíamos buscar fruto en sus vidas. Por ejemplo, ¿son miembros de una iglesia evangélica? ¿Cómo Dios los ha estado haciendo crecer espiritualmente? ¿En cuáles áreas luchan con el pecado?

IV.       Conclusión

Bueno, necesitamos concluir. En la primera clase, definimos lo que es el evangelismo. Dijimos que el evangelismo es presentar un mensaje específico (el evangelio de Cristo Jesús) a personas específicas (hombres y mujeres perdidos), en el poder del Espíritu Santo, con un propósito específico (con el objetivo de que se arrepientan y crean). Por la gracia de Dios, espero que hayas sido ayudado a hacer esto estas últimas seis semanas.

Antes de cerrar en oración, ¿hay alguien que quisiera animar a todos con la forma en que aplicó lo que aprendió en esta clase en un esfuerzo por evangelizar?

ORACIÓN

 

APÉNDICE

 ¿Cómo respondemos si la persona a la que comunicamos el evangelio se vuelve hostil al evangelio, como en un país musulmán? Esto es lo que sucedió en Hechos 13 cuando Pablo y Bernabé anunciaron el evangelio en Antioquía de Pisidia. Ante tal persecución, ellos «sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies» fueron a declarar el evangelio en otra parte. Parece seguir lo que Jesús dijo en Mateo 7:6 «No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen». Los dones de Dios no deben dejarse abiertos a la burla o el abuso.

[1] Wayne Grudem, Teología Sistemática, pág. 745.

[2] Wayne Grudem, Teología Sistemática, pág. 714.