Clases esenciales: Discipulado

Discipulado – Clase 4: La Importancia de la Santidad

Artículo
13.03.2018

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Clase esencial
Discipulado
Clase 4: La Importancia de la Santidad


Introducción: Breve reseña de las 3 primeras semanas

Comencemos con un pequeño recordatorio de lo que hemos estado haciendo hasta ahora.

Semana 1 – comenzamos estableciendo una definición de discipulado, lo cual definimos como: la exhortación intencional de los cristianos bajo el fundamento de relaciones amorosas deliberadas y entrenamiento en la Palabra de Dios. Intencional o deliberado es la palabra operativa aquí, y esto no sucede pasivamente. También hablamos acerca de como serás un instrumento de la verdad, comunicando a los demás lo que Dios te ha dado.

Semana 2 – Reflexionamos acerca de las razones por las que debemos discipular – para tu gozo y para la gloria de Dios. Estuvimos sorprendidos de la primera razón porque habíamos asumido que tener gozo en hacer esto podía ser egoísta, pero vimos el ejemplo de Pablo de como él sentía un gran gozo por el fruto del discipulado fruto de su obra y de ministrar a los demás. También quisimos ser cuidadosos al no decir que esto se trata de nosotros, sino de enfocarnos en lo correcto—la gloria de Dios. Él es el único que sembrará la semilla en el corazón de las personas, y por tanto es quien también producirá la cosecha. Nosotros simplemente tenemos el privilegio de ser un medio que Dios utiliza para ayudar a otros.

Semana 3 – Reflexionamos acerca de las barreras, excusas y temores del discipulado. Recuerda algunos ejemplos: «no quiero estar en una posición de autoridad» o «no tengo tiempo.» En cada caso, vimos como la Biblia elimina nuestras excusas y temores y nos lleva nuevamente a vivir sin excusas.

Durante las próximas semanas comenzaremos a reducir nuestro enfoque un poco mientras estudiamos aspectos específicos del discipulado, como estudiar la Escritura juntos, leer un buen libro juntos, ministrar a personas heridas, etc. Sin embargo, hoy queremos ver como el discipulado puede producir santidad personal en la vida de las personas involucradas en una relación de discipulado.

Mi objetivo para nuestro tiempo juntos es que entendamos el lugar que la santidad tiene en una relación de discipulado y que reflexionemos de manera práctica sobre cómo podemos motivarnos a la santidad personal.

EL OBJETIVO FINAL DEL DISCIPULADO – OBEDIENCIA

Comencemos reflexionando acerca de la importancia de la obediencia en la vida cristiana. Sobre todas las cosas, el discipulado finalmente nos lleva a la obediencia las palabras y mandatos de Cristo. Ese es el gran objetivo del discipulado. Una persona puede leer todos los libros cristianos del mundo u orar con otro cristiano de mayor edad todos los días, pero si no hay un verdadero cambio en su vida marcado por una obediencia en aumento hacia Cristo entonces esa persona es muy probable que no sea un discípulo. El discipulado no se trata simplemente de un cambio de conducta, sino de corazones cambiados que llevan vidas cambiadas.

Existen dos razones por las que la obediencia es un objetivo importante de cualquier relación de discipulado.

Primero, la obediencia es importante porque Dios es glorificado en la manera en que vivimos. Dios es glorificado en nuestras vidas conforme reflejamos su carácter al mundo que nos rodea, no sólo a través de lo que decimos sino de la forma en que vivimos. Si nos llamamos cristianos pero vivimos de una manera que es claramente contraria al carácter de Dios, entonces estamos haciendo que los que nos rodean tengan una mala interpretación de Dios.

Otro versículo, Filipenses 1:9-11: « Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.» ¿Por qué Pablo desea tanto que su amor por Cristo crezca/abunde? Fíjate en la palabra que los une «a fin» – denota que el propósito viene después. A fin de que puedan «discernir (aprobar) lo que es mejor» (para que puedan decir no al pecado) y «sinceros e irreprensibles» (es decir, que puedan ser santos). ¿Y ese es el objetivo supremo de estas cosas? «¡Para la gloria y alabanza de Dios!» Una vez más, vemos que mucho amor tiene como resultado mucha obediencia. Ambas tienen una relación muy estrecha.

Si la manera en que vivimos alaba el evangelio que profesamos, entonces daremos gloria a Dios y un poderoso testimonio de la verdad del evangelio. La regeneración se trata finalmente de glorificar a Dios.

Segundo, la obediencia es importante porque es una marca de los verdaderos cristianos. La obediencia se manifiesta en aquellos que aman a Dios.

Jonathan Edwards pasó mucho tiempo considerando todas las marcas de la conversión que asistieron la obra del Espíritu durante el gran avivamiento. Al final concluyó diciendo que el crecimiento en santidad personal con el tiempo era la mayor y más confiable evidencia de una verdadera obra del Espíritu. Es lo mismo para nosotros hoy en día.

Un cambio interno (por ejemplo, un amor por Cristo) debe manifestarse a través de un cambio externo de vida (por ejemplo, mayor obediencia). Piensa en Juan 14:15, «si me amáis, guardad mis mandamientos.» Existe una relación inevitable entre nuestro amor por Cristo y nuestra obediencia a Cristo. Nuestro amor por Cristo produce en nosotros un deseo de agradarle. Si verdaderamente hemos sido regenerados y tenemos al Espíritu Santo morando en nosotros, nuestro mayor deseo será hacer la voluntad de Cristo.

1 Juan 1:3-6, «lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido. Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad.»

¿Cómo sabemos que estamos en Cristo? ¡Es por medio de nuestra obediencia! ¿Qué dice Juan acerca de la persona que dice, «conozco a Cristo» y no obedece sus mandatos? ¡Esa persona es mentirosa! ¡Eso puede sonar como una declaración dura, pero es importante para nosotros entender que la prueba final del cristianismo en una vida cambiada marcada por un aumento de la santidad personal!

Esto significa que una razón por la que queremos ayudar a alguien a vivir una vida que se caracterice por una gran obediencia, es que la obediencia le dará una oportunidad de mostrar el amor que tienen hacia Dios proveyendo así la seguridad de su salvación. Obviamente, esa obediencia no les hace creyentes sino que nos muestra lo que hay en su corazón.

Entonces, ¿suena esto al revés? Si veo un campo de flores y quiero agrandarlo y hacer que brille más, no hago eso masajeando las hojas y pintándolas de colores más brillantes. Claro que no. Le echo agua a las plantas y las cuido, sabiendo que si las plantas están saludables los colores de las flores serán más brillantes. Así como los nutrientes y el agua son necesarios para producir flores más grandes y brillantes, la fe es la fuente de la obediencia. Y si la fe es la fuente de la obediencia, ¿por qué hablamos tanto acerca de la santidad y la obediencia? ¿No deberíamos en su lugar hablar acerca de la fe?

Si alguien es cristiano, entonces obedecerá a Dios. Eso es verdad y parte de tu responsabilidad como discipulador es ayudarles a crecer en su obediencia a Dios. Y dices, «¿Cuál es el punto?» Ellos lo harán de todos modos si son cristianos. Es verdad, Dios hará que sus verdaderos hijos produzcan fruto, sin embargo, ¿tal vez Dios puede usarte para ayudar a producir ese fruto de obediencia? Tú puedes ser un medio que Dios utilice para ayudar a promover una mayor obediencia en su vida.

Además, es importante para nosotros darnos cuenta de que no solo buscamos cambios externos ni conocimiento teológico interno. Buscamos motivar un crecimiento y conocimiento interno que dé lugar a una vida más piadosa, un mayor amor por los cristianos y los perdidos, y una vida de santidad que muestre evidencias de un corazón cambiado y maduro. La verdad no es buena si vive en una torre de marfil. Debe mostrar evidencia a través de la manera en que cambia la forma en que vive, promoviendo así un corazón renovado y una vida redimida.

Existe una paradoja aquí que es importante abrazar si vamos a ser efectivos y útiles en discipular a otros. Reconocemos que el verdadero arrepentimiento y la obediencia es algo que solo Dios puede producir. Y por tanto nos llama a ayudar a motivar la santidad en nuestros hermanos y hermanas en Cristo.

Recuerda, eres el canal de la obra de Dios en la vida de esa persona. Por tanto, no debe ser una sorpresa que te encuentres ante todo ayudando a promover algo en ellos que Dios ya ha prometido hacer. El gozo del discipulado es ver a Dios cumplir su obra prometida a través de ti, no hacer algo que Dios nunca podría hacer cumplir por sí mismo sin tu ayuda. Pero permíteme recordarte también que tu objetivo no es el cambio de comportamiento sino la madurez en Cristo. Si una persona cambia su comportamiento simplemente para agradarte, entonces no has tenido éxito en glorificar a Dios, ni le has mostrado como expresar amor por Cristo a través de la obediencia, ni le has ayudado a alcanzar la verdadera seguridad de su salvación. Pero si puedes ayudarles a identificar áreas de su vida que necesitan aumento de obediencia, y si puedes ofrecer motivación y sabiduría en esa tarea, entonces le has ayudado en una manera que será útil para ellos.

[PAUSA PARA PREGUNTAS]

MOTIVANDO LA SANTIDAD EN EL DISCÍPULO

Por tanto, ¿cómo es que podemos motivar la santidad en la vida de alguien que estamos discipulando? Comencemos por diferenciar entre lo que sucede inmediatamente y lo que llegar a ser un proceso gradual cuando alguien se convierte en cristiano.

La Biblia habla acerca de diferentes cosas que cambian inmediatamente luego de la conversión de una persona. (haz que varias personas busquen estos versículos)

Juan 5:24, «De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.» Jesús dice que la condición de la persona cambia inmediatamente. Existe un cambio de perspectiva en la vida y una nueva esperanza en la promesa de salvación de Dios. Eso puede hacer una gran diferencia en la manera como una persona maneja las dificultades casi de forma inmediata (ver también Ef. 5:8; Ro. 6:18; He. 12:18-24).

Marcos 1:8, «Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo.» Una de las cosas luego de la conversión es que el Espíritu Santo hace morada en nosotros. Como resultado, tendremos una mayor convicción del pecado; nuestras consciencias serán más sensibles. (ver también Ro. 8:13-14; 1 Co. 3:16; Gá. 5:16-26).

Marcos 2:5, «Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.» Nuestros pecados son perdonados de manera inmediata, lo cual es otro efecto instantáneo de la conversión. Esa verdad puede ser la fuente de un nuevo optimismo acerca de la vida, o una gratitud hacia Dios (ver también Ro. 8:1; 1 Jn. 1:9; He. 10:12-14).

Cuando una persona se convierte su identidad cambia. Es un recién justificado, recién convertido discípulo de Cristo. Ya no es más lo que era sino que ahora tiene una nueva condición, una nueva vida y un nuevo gozo en Cristo. Sin embargo, esto no significa que todos sus malos hábitos y deseos desaparecerán de forma mágica. Observa en algún momento a Romanos 6. Es un pasaje maravilloso acerca del poder del cristiano sobre el pecado. No obstante, es interesante ver que Pablo nunca dice una palabra acerca de que la tentación es quitada. La misma idea es expresada en Gálatas 5:16-17. Aún después que somos cristianos, la naturaleza pecadora continúa luchando contra nosotros. Aunque como cristianos tenemos el poder del Espíritu Santo para ayudarnos a vencer cada vez más el pecado.

Los discipuladores frecuentemente hacen las cosas al revés. Muchas veces queremos ver los malos hábitos y deseos desaparecer inmediatamente en aquellos que estamos discipulando. ¡No esperes eso! Espera ver el Espíritu de Dios obrar efectivamente para quitar esos deseos y hábitos durante un período de tiempo. Los teólogos se refieren a esta santificación progresiva como nuestra conformidad gradual y en aumento hacia la imagen de Cristo. Puede que el cambio sea rápido y dramático o puede que sea lento y con interrupciones. Dios no promete que siempre será de una u otra manera, pero promete que sucederá así que no te rindas o desanimes si no sucede inmediatamente.

Más bien, lo que buscas en un discípulo de Cristo es un carácter en formación que puede ser definido como fortaleza moral o formación. Romanos 5:3-4 nos dice como es desarrollado el carácter. «Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza.» En nuestros sufrimientos y luchas aun con el pecado, Dios está desarrollando carácter en nosotros. ¿Y por qué el carácter produce esperanza? Porque cuando vemos la fidelidad inquebrantable de Dios sosteniéndonos a través del sufrimiento, aprendemos a depender de Él más y más. Recuerda, el objetivo aquí no es un cambio de comportamiento porque eso nunca alcanzará las metas que tenemos de darle gloria a Dios y ofrecer seguridad de salvación. Tu objetivo es trabajar gentil y amorosamente en ayudar a fortalecer el carácter moral de la persona que estas discipulando para que en por sí misma pueda vivir una vida de gozo para el deleite y la gloria de Dios.

Por tanto, de manera práctica, ¿cómo motivamos la santidad en las vidas de aquellos que discipulamos?

Primero y ante todo, ora para que Dios te de conocimiento de sus luchas con el pecado y sabiduría sobre como puedes ser de ayuda para ellos.

Segundo, asegúrate de discutir modelos de obediencia en la Escritura o varios mandatos bíblicos en los que discutas como comparar sus vidas. La Biblia es la mejor herramienta diagnóstica que tienes para ayudar a esa otra persona a ver el pecado en su vida. Utilízala.

Tercero, no dejes de compartir las preocupaciones que puedas tener acerca de diferentes aspectos de su vida. Algunas veces, el pecado está claro y es tu trabajo confrontar a tu amigo con la realidad de lo que está haciendo. «¿Entiendes de la Escritura que mentir es pecado?» «¿Pero sigues mintiéndoles a tu jefe?» «¿Estas en la disposición de cambiar y dejar de vivir de esa manera?

Sin embargo, es caso más frecuente es que las cosa no están tan claras. Algunas veces, puedes sospechar que hay una actitud pecaminosa detrás de alguna acción pero nunca puedes estar seguro. Aunque sea incómodo, y aunque puedas estar equivocado, como hermano o hermana en Cristo con una relación estrecha con esta persona, es tu responsabilidad hacerle preguntas difíciles y estar dispuesto a hablarles acerca de ello. No obstante, mientras haces eso recuerda que no conoces sus motivos o ni tampoco tiene una imagen perfecta como vive su vida. En humildad, explica que aunque solo Dios conoce el estado de su corazón ante Él, desde tu perspectiva la manera en que describe una situación en particular o la respuesta a los demás con relación a una acción específica te ha hecho preocuparte de que puede haber una actitud pecaminosa oculta. Luego discute con ellos si llegan a la misma conclusión mientras son honestos acerca de su corazón ante Dios.

Algunas veces, el asunto no es que el estado de su corazón no está claro, es que su actitud no es necesariamente pecaminosa sino simplemente imprudente. Esto parece presentarse mucho en relaciones de pareja y asuntos de finanzas. Tal vez están empleando mucho tiempo solo y se están tentando sexualmente. Tal vez gastan mucho en cosas que parecen necias. Obviamente, no eres su padre ni tampoco la policía del pensamiento pero como alguien en quien también mora el Espíritu de Dios, pienso que es bueno compartir con ellos la sabiduría y experiencia que Dios te ha dado. Recuérdales que nuestro objetivo como cristianos no es simplemente evitar el pecado sino buscar obediencia y sabiduría. Y adviérteles sobre las consecuencias potenciales de seguir en el camino en que están.

Cuarto, en la medida en que Dios hace cosas buenas en tu vida, no dejes de mantenerte como un ejemplo. Sabemos que no eres perfecto, pero tu vida puede ser muy útil como modelo para desarrollar los principios de la Escritura en un formato muy práctico. Dale el crédito a Dios por la cosas buenas que ha hecho en ti, y permítele utilizar esas buenas obras para motivar a otros cristianos. Cuida siempre de darle la gloria y el honor a Dios.

Quinto, asegúrate lo más que puedas de que cualquier persona que discipules se encuentre bajo la autoridad de una iglesia local (preferiblemente la tuya).

Brian Fujito, uno de los ancianos de Capitol Hill Baptist Church escribió lo siguiente acerca de la importancia de la iglesia local en el discipulado:

En dos ocasiones en mi vida he discipulado individuos que se envolvieron en pecados escandalosos e impenitentes. En una situación, la persona en primera instancia no estuvo de acuerdo en que lo que hacía era pecaminoso. Tuvimos largas conversaciones juntos y con uno que otro amigo cristiano que sabía que él respetaba. En última instancia y debido a que no era miembro de una iglesia local, al final del día, todo lo que pude ofrecer fue mi opinión sobria. En la segunda situación, la persona nuevamente no estuvo de acuerdo en que lo que hacía era pecaminoso, por lo menos no inicialmente. Pero yo no estaba solo porque era miembro de mi iglesia. Por tanto, recibí ayuda de otras personas de la congregación, de los ancianos, y finalmente de la iglesia como cuerpo mientras ejercía la disciplina de iglesia [excluyéndolo de la membresía.] Esa fue una experiencia desalentadora y difícil, pero sabía que donde terminaban mis esfuerzos era respaldado por la fuerte autoridad de toda una comunidad de creyentes cristianos. La disciplina de iglesia es un respaldo importante mientras motivas a las personas hacia la santidad personal. – Brian Fujito

Con esto no estoy sugiriendo que debes verte como el policía de la santidad o que tu trabajo es reunir y escoger cada detalle. Para algunos de ustedes, puede ser una gran tentación ejercer un control arbitrario de la vida de alguien, y para ti esto es algo que necesitas abordar en tu propia vida para no hacer daño a otros. Recuerda que el autor de los Hebreos nos dice que consideremos como motivarnos unos a otros hacia el amor y las buenas obras, sin exasperarnos o criticarnos unos a otros hacia la santidad.

LA SANTIDAD EN EL DISCIPULADOR

Una manera clara en que puedes evitar tener una actitud no saludable en el discipulado, es que tú también debes estar creciendo en santidad. Y mientras lo haces, Dios te usará como un ejemplo beneficioso en la vida de aquellos a quienes estas discipulando.

Después de todo, ¿cómo es que un discípulo aprende como luce ser santo? Observa Juan 13:15. Cristo le dice a sus discípulos, «Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.» Jesús modeló todo lo que los discípulos necesitaban saber acerca de la santidad. Él no solo les dijo como ser santos, sino que les mostró como hacerlo.

De la misma manera, nosotros como discipuladores debemos también ser santos para establecer un ejemplo a aquellos que estamos discipulando. Observa estos pasajes:

  • 1 Corintios 11:1, «Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.»
  • Filipenses 3:17, «Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.»
  • 1 Tesalonicenses 1:6, «Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo.»
  • 2 Timoteo 1:13, «Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús.»

Todos estos pasajes hablan acerca del ejemplo de Pablo hacia los creyentes. Pablo esperaba que los demás siguieran su ejemplo. ¿Es eso algo único de un apóstol? No. Lee Tito 2:7 – aquí Pablo le dice a Timoteo que sea un ejemplo para los hombre jóvenes. Ahora leemos 1 Timoteo 4:12 – una vez más le dice a Timoteo, un hombre joven, que sea un ejemplo para los creyentes. Ser un ejemplo para los demás es el deber de cada cristiano y una de las maneras más importantes en que enseñamos y aprendemos acerca de la santidad.

¿Cuáles son algunas maneras en que aseguramos que permanecemos santos en nuestra propia vida?

  • Asistencia regular a la iglesia
  • Tiempo personal regular con el Señor
  • Lectura regular acerca del carácter de Dios en su Palabra
  • Rendición de cuentas regular a otros cristianos de tu iglesia
  • Esfuerzo regula por servir a otros (especialmente tu iglesia)
  • Etc.

Ser ejemplo no significa que siempre haremos lo correcto. Después de todo, todos seguimos estando en pecado. ¡El proceso de ser hechos santos continúa sucediendo aun en el discipulador! Sin embargo, significa que aun cuando pecamos los cristianos más jóvenes ven la manera como manejamos ese pecado. ¿Nos reímos de esto, o es un asunto serio? ¿Hacemos cambios, o esperamos que nadie diga nada? Es seguro que esto nos hace vulnerables, pero no existe una mejor manera para un cristiano joven aprender que vernos luchar para ser santos.

Conclusión

Pablo escribe en 1 Corintios 9, «¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado» (24-27). Él quiere que nosotros lleguemos al final.

No sé si alguna vez has escuchado a aquellos que han cuidado bien de otros, han sido fructíferos en discipular a otros, y aun así ellos (al final de la historia) no terminan la carrera.

No permitas que ese seas tú. Aunque su santidad es importante, la tuya también lo es.

Resumen

  • Crecer en santidad personal es un objetivo primario de nuestra exhortación en las relaciones de discipulado.
  • Un discipulador fiel motivará de manera específica una mayor santidad en cualquier amigo que se encuentre discipulando.
  • Crecer en santidad es esencial para todos los cristianos… el discipulado y el discipulador por igual.

[PAUSA PARA PREGUNTAS FINALES]