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Dirección – Clase 5: La Biblia, la oración y el consejo

Artículo
13.02.2018

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Clase esencial
Dirección
Clase 5: La Biblia, la oración y el consejo


Introducción

¡Buenos días! Te encuentras en la semana 5 del seminario básico «Dirección» acerca de cómo tomar decisiones. Pasamos las primero cinco semanas de la clase estableciendo una base para la manera en que debemos tomar decisiones, mirando el control soberano de Dios sobre todas nuestras decisiones, la voluntad de Dios y el propósito de Dios para nuestras decisiones, el cual es que seamos fieles administradores suyos. Así que, ahora es tiempo de construir sobre esa base, y pensar de forma práctica sobre cómo tomar decisiones.

Un recordatorio: Esta clase trata acerca de cómo los cristianos deberían tomar decisiones ordinariamente. A través de la Escritura, Dios guía a su pueblo por medio de sueños, voces audibles, profetas, visiones, etc. Y si escucharas la voz de Dios de una asna que habla o de una zarza ardiente, la toma de decisiones sería bastante directa, ¿cierto? Sin embargo, aunque Dios puede guiar de esta manera—y lo ha hecho en ocasiones—esta no es su práctica normal. Especialmente en una época en la que tenemos su Escritura revelada por completo.

Así que, necesitarás renunciar a la expectativa de que puedes confiar en que Dios hablará en una tormenta o escribirá en la pared cuando estás intentando escoger si decides llevar a tu cita a Chuck-E-Cheese o a Chik-Fil-A. A falta de esta dirección extraordinaria e inusual de Dios, ¿cómo podemos tomar decisiones?

Bien, durante las próximas dos semanas estaremos haciendo un inventario de las herramientas que Dios nos ha dado para tomar decisiones. Esta semana: la Biblia, la oración y el consejo. La semana siguiente: Las circunstancias, los sentimientos y la sabiduría, que de alguna forma, resumen todas ellas.

  1. El uso de la Palabra de Dios

Formas incorrectas de usar la palabra de Dios

Nuestra primera herramienta es la palabra de Dios. ¿De qué manera la palabra de Dios nos ayuda a tomar decisiones? Bien, comencemos considerando las formas incorrectas en que las personas piensan que pueden usar la palabra de Dios para tomar decisiones.

1) Un buen punto de partida: Abrir la Biblia en un versículo cualquiera, para luego aplicarlo directamente a tu situación. Hay un chiste viejo sobre la mujer que abrió Mateo 27:5, donde dice que Judas,  «salió, y fue y se ahorcó». No contenta con eso, abrió otra página al azar donde leyó al final de la parábola del buen samaritano, «Ve, y haz tú lo mismo».

Correcto. No es cómo la Biblia debería ser leída.  Abrir indiscriminadamente una oración fuera de contexto y asumir que es el mensaje especial de Dios para ti, es una forma horriblemente mística de concebir la Escritura. Ciertamente no es cómo Jesús usó las Escrituras ni es el modo en que la Biblia nos enseña a leerla.

2) Pero esa no es la única forma errada de usar la Biblia para buscar dirección. Un error parecido es tomar un versículo fuera de contexto. ¿Cuántos de ustedes han leído el libro de Peter Jenkins Walk Across America? Bueno, en él, describe su conversión al cristianismo, cómo conoció a una mujer cristiana llamada Bárbara, y le propuso matrimonio. Además, relata cómo ella renunció y terminó junto a él su caminata por todo el continente. En la iglesia, la mañana siguiente ella escucha Génesis 24:58 donde Labán pregunta a Rebeca, «¿Irás tú con este varón?» sobre ir con el siervo de Abraham para casarse con Isaac. Bárbara está paralizada: esa pregunta sigue sonando en su cabeza y acepta la propuesta.

Ahora bien, ¿Dios supervisó que ella escuchara ese pasaje aquel día? Sin duda. ¿Fue sabio para ella casarse con Peter? Tal vez, aunque eventualmente se divorciaron. ¿La pregunta de Labán era una buena pregunta en la que ella meditara? Quizá. Pero esto es lo crítico: ¿Debió ella haberle atribuido un significado especial a esa pregunta porque provenía de la Biblia, en lugar de, digamos, escuchar esa pregunta en una comedia de televisión? Absolutamente no. Porque en su contexto, la pregunta de Labán no tiene nada que ver con la propuesta de Peter a Bárbara. Era correcto que Rebeca respondiera a esa pregunta con un «sí». Pero la situación de Rebeca de ninguna manera sugiere que Dios guiaría a Bárbara a dar la misma respuesta.

Solo porque un grupo de palabras provengan de la Biblia no significa que sean el mensaje de Dios para ti. Son la palabra de Dios siempre y cuando sean leídas como Dios quiso que las leamos. En contexto.

Greg Koukl del ministerio Stand to Reason tiene un dicho que es útil para nosotros: «Nunca leas un versículo de la Biblia». Así es, «nunca leas un versículo de la Biblia». En otras palabras, siempre lee la Escritura con el beneficio de su contexto. Para dar otro ejemplo, considera Filipenses 4:13. «Todo lo puede en Cristo que me fortalece». Muchos cristianos han tomado este versículo para señalar que pueden alcanzar todos sus sueños y objetivos en la vida por que Cristo los fortalece. Sin embargo, no es para nada lo que este versículo quiere decir. El contexto que lo rodea, explica que Pablo está hablando acerca de aprender el contentamiento en Cristo a través de las circunstancias, buenas y malas. Pablo no está diciendo que puede lograr todas las cosas por medio de Cristo, sino que puede soportar todas las cosas por medio de Cristo, y todavía irradiar contentamiento. El contexto es clave, y afecta considerablemente el significado de un versículo.

Formas correctas de usar la palabra de Dios 

De acuerdo. Entonces, ¿cómo podemos usar la palabra de Dios para tomar decisiones? Déjame darte cuatro categorías que la Escritura brinda sobre dirección.

1) Mandamientos específicos. La forma más obvia mediante la cual, la palabra de Dios nos guía, es a través de mandamientos claros y específicos. «¿Es la voluntad de Dios para mí que abandone a mi esposa para casarme con otra mujer?». No. «No cometerás adulterio». Caso cerrado. Sé que esto parece obvio, pero en muchas ocasiones, creyentes se ven atrapados sintiendo la dirección de Dios en una dirección, pero viendo un mandamiento específico en otra. Dios nunca se contradice. Si sientes que Dios te está dirigiendo a cometer adulterio, puedo asegurarte con toda confianza que tus sentimientos están equivocados.

2) Principios bíblicos. Por supuesto, hay muchos mandamientos en la Escritura que no prohíben claramente una determinada acción, pero que de todos modos son muy útiles. Digamos que luchas con cómo deberías responder a una invitación a un almuerzo en tu lugar de trabajo, donde uno de tus colegas va a anunciar su compromiso para casarse con su novio. No es como si te estuviera invitando a su boda. No es como si el propósito establecido del almuerzo sea celebrar un matrimonio gay. Pero sabes cómo se sentirá el ambiente cuando él haga su anuncio. ¿Hay un mandamiento claro en la Biblia sobre esto? No. Pero considera Efesios 5:5-7, «Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos». Ese es un principio muy útil a tener en cuenta cuando luches con qué hacer. Como lo es Romanos 1:32, «quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican». ¿De qué manera puedes actuar sin que participes con otros en su pecado y sin que parezca que estuvieras aprobando su pecado?

3) Objetivos y motivos bíblicos. La Biblia puede juzgar nuestros motivos y objetivos al tomar una decisión—y pensar sobre los motivos y objetivos bíblicos algunas veces puede desenmascarar lo que no es bíblico en nuestros corazones. Si estás saliendo con alguien, y quieres saber si esa persona sería un buen cónyuge, puedes mirar Proverbios 31, y ver cómo es una esposa piadosa, o 1 Timoteo para ver cómo debería ser un esposo que teme al Señor. O si estamos pensando en cambiar de carrera, y queremos evaluar nuestros motivos, podemos mirar pasajes como 1 Timoteo 6:6-10, para mostrarnos los efectos de patrones de comportamiento pecaminosos, como la búsqueda de riquezas en lugar de buscar a Dios.

Puede ser útil escribir todos los motivos y objetivos—buenos y malos—que tengas para un pregunta en particular. Luego, anota los motivos y objetivos que observas en la Escritura, junto a pasajes que los describan. Pasa tiempo meditando en esos pasajes, y ora para que Dios te de una idea de cuáles son los deseos de tu corazón que están correctos y cuáles no.

4) Sabiduría. Honestamente, la forma principal en que la Biblia nos ayuda a tomar decisiones no tiene nada que ver con la toma de decisiones. Es simplemente la sabiduría en la que creces a medida que pasas más tiempo en la palabra de Dios. Si no inviertes tiempo en la Biblia, el día que necesites decidir si casarte con tu novio o novia, te puedo asegurar que la Biblia no será de mucho ayuda para ti. Piensa en el Salmo 1 donde David escribe, « Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche».

¡Conoce las Palabra! Piensa constantemente en ella. Léela a menudo. Ora. Memorízala. Con el tiempo, ella te moldeará y te dará sabiduría—y más que nada, sabiduría es lo que necesitas para saber cuando una decisión es importante, y para tomar decisiones importantes.

III. El uso de la oración

Si das un vistazo a tu folleto, estamos en el punto 2, la oración. Al igual que hicimos anteriormente, comencemos con formas pobres de usar la oración al tomar una decisión. 

Formas equivocadas de orar

1) Esta es bastante clara, pero de todas formas deberíamos considerarla. No deberíamos orar para que Dios alga que él prohíbe. Como pedirle a Dios que establezca una relación de noviazgo exitoso con alguien que no es creyente.

2) Pedir una señal. Algunos llaman a esto el método del ‘vellón mojado’, recibe su nombre del relato de Gedeón en el libro de Jueces. «Señor, si quieres que acepte el trabajo en Katmandú, que el titular de la prensa de mañana trate acerca de Nepal».

¿Qué hay de malo con eso? Bueno, principalmente que Dios nunca promete responder preguntas así. De hecho, todo lo contrario, él nos dice en 2 Timoteo 3:16-17, «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,  a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra». ¿Hay alguna buena obra que no puedas realizar sin algún tipo de señal milagrosa? No. Dios te ha dado todo lo que necesitas.

«Pero, ¿acaso Gedeón no recibió su vellón mojado?». «¿No está en él en el salón de la fama en Hebreos 11?» De acuerdo, sí, pero incluso él sabía que estaba cruzando sus límites con Dios en la forma en que pedía su señal. Él estaba respondiendo al mandamiento audible de Dios. Y aunque ejerció la fe, difícilmente puedes leer el relato de su vida en Jueces, y salir pensando que su vida es de ejemplo para nosotros.

Está bien pedirle a Dios que ilumine nuestra decisión. No obstante, necesitamos recordar, que de ninguna manera, él promete hacerlo. Pudiera parecer que pedir una señal es indicación de una gran fe. En realidad, a menudo es todo lo contrario. Nos asusta tomar una decisión difícil, luchamos con confiar en Dios cuando las cosas no son claras. Así que, en cambio, pedimos una señal. Pero Dios promete cuidar de nosotros en cada situación, incluso cuando las cosas no son tan claras como quisiéramos. Él promete que su Palabra es suficiente todo el tiempo. Por tanto, podemos confiar en él y tomar decisiones difíciles.

Cómo orar

Entonces, ¿cómo deberíamos orar? Esa es la pregunta que Jesús responde en Mateo 6. «Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal».

Quiero destacar tres cosas de este versículo que deberían informar como deberíamos pensar sobre la oración en relación a la dirección y a la toma de decisiones. En primer lugar, es que una vida de oración informada tendrá como referencia a Dios como padre. Aquel que es nuestra fortaleza y refugio, nuestro escudo y protección, también es nuestro padre. Jesús enfatiza este punto en el siguiente capítulo cuando dice, «Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?». Cuando se trata de orar con respecto a la toma de decisiones y a nuestra búsqueda por dirección, puedes saber que Dios te dará todo lo que sea bueno para ti. ¡Qué promesa más reconfortante!

Segundo, una vida de oración bíblicamente informada colocará los grandes propósitos de la obra de Dios en este mundo por encima de nuestros propios deseos. «Venga tu reino. Hágase tu voluntad». Mostrar humilde sumisión y deferencia al éxito de la obra de Dios en lugar del éxito de nuestro propio trabajo. Eso no quiere decir que no deseemos el éxito de nuestro trabajo, en absoluto. Pero al orar por los principales propósitos de Dios antes que los nuestros, reconocemos que la precedencia de la obra de Dios se hace cargo de nuestro trabajo. Y eso nos coloca en una mejor posición para responder a las pruebas y circunstancias difíciles con paciencia, confianza y gozo, y no con frustración, miedo y rabia. Así que al orar, asegurémonos de orar con los grandes propósitos de Dios en mente.

Finalmente, nuestra oración debería reconocer una dependencia diaria de Dios. Mira nuevamente lo que Jesús dice, «El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy». Claramente refiriéndose al maná que vino del cielo en el capítulo 16 de Éxodo. Dios ordenó a los israelitas que recogieran solamente lo que necesitarían para ese día, de lo contrario el maná se pudriría. Dios pretendía enseñarles que el pueblo debía acudir a él diariamente para todo lo que ellos necesitasen. Por tanto, siente el suspiro espiritual que viene cuando enfrentas una gran decisión, cuando puedes descansar en la promesa de Dios de cuidar de todo lo que necesitas hoy, y todos los días.

Una gran práctica es escoger algunos pasajes en la Biblia que hablan sobre tu decisión, quizá el consejo de Pablo a los siervos y amos en Colosenses 3, para una decisión de trabajo, y ora en ellos diariamente. Pídele a Dios que ajuste tus deseos a lo que ves en la Escritura.

III. El uso del consejo

Proverbios 16:9 lee, «El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos». La segunda parte de ese versículo es un buen resumen de lo que hemos abarcado en las primeras semanas de la clase. Confiamos que en la providencia buena y soberana de Dios, él tiene un propósito y un plan para cada uno de nosotros que cumplirá en nuestras vidas pase lo que pase. Y la primera parte del versículo se refiere a lo que hemos abordado hoy. Al planear nuestros caminos, usamos la palabra de Dios, usamos la oración; y finalmente, en esta sección pasamos a usar el consejo.

Formas incorrectas de buscar consejo

Ahora bien, ¿hay formas incorrectas de buscar el consejo otros? Por supuesto.

1) Para los principiantes, está el «buscador de consejo selectivo». No buscamos el consejo de aquellos que podrían no estar de acuerdo. Eso pudiera ser porque vemos el consejo como una «casilla de verificación», en lugar de algo que realmente necesitamos. Así que solo hablamos con aquellas personas que creemos verán las cosas como nosotros lo hacemos. Proverbios 24:26 dice que una respuesta honesta es como beso en los labios… Encuentra personas que se interesen más en darte una respuesta honesta, que en decirte lo que quieres escuchar.

Otras veces es menos nefasto, pero no menos tonto: Solo hablamos con personas que se encuentran en nuestra misma estación de vida. Una mujer busca rendir cuentas de su relación de pareja con otras mujeres solteras. Pero, ¡considera la gran perspectiva y retrospectiva a la que estará renunciará cuando lo haga! Quizá lo hizo porque simplemente no conoce a otras mujeres casadas, lo cual es un problema en sí mismo. O tal vez sospechaba que sus amigas solteras serían un poco más comprensivas en su rendición de cuentas. O en sus palabras «no se ‘escandalizarían’ tanto por las cosas que hacemos». Espero que puedas ver cuán estúpido es esto, y cuán fácil es caer en esa clase de pensamiento todo el tiempo.

2) Luego está la persona que pone demasiada fe en el consejo. Nuestros ancianos algunas veces se topan con esto. Un chico habla con Mark Dever por 30 segundos al salir de la iglesia y le hace una pregunta. Mark le da una respuesta rápida y el chico la toma como una dirección sólida y confiable. Después de todo, es el pastor principal, ¿no? Pero, ¿no se da cuenta que 30 minutos con un buen amigo, aunque menos maduro que Mark Dever, podrían ser sustancialmente mejor que 30 segundos con Mark? O está la persona que esencialmente culpabiliza su decisión al consejo que recibió. «Conversé sobre esto con Deepak, y creo que es mejor terminar nuestra relación». ¡Pobre Deepak! No lo sacrifiques por darte su opinión sobre esta situación. Y, por cierto, gracias por destruir la capacidad de Deepak de pastorear a tu ahora ex-novia. ¡Asume tu decisión!

Formas correctas de buscar consejo

Claro está, cuando somos sabios al buscar el consejo de otros, es una gran bendición para nuestra toma de decisiones. Solo piensa en lo que Proverbios dice de esto:

12: 15- El camino del necio es derecho en su opinión; mas el que obedece al consejo es sabio.

13:10- Ciertamente la soberbia concebirá contienda; mas con los avisados está la sabiduría.

15:22- Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman.

19:20- Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez.

A continuación, algunas recomendaciones sobre buscar consejo:

1) Con quién hablar

Permíteme darte algunas categorías de consejeros que serán de bien para ti.

  • En primer lugar, está la persona que es piadosa y sabia. Eso probablemente parece honesto. Pero alguien que ha caminado con Cristo durante un largo tiempo, y posee un largo historial de fidelidad va a ser un gran aliado para ti. Y observa que dije, «piadosa y sabia». Las dos no necesariamente se superponen. Quieres a alguien que sea bueno tomando decisiones. Que tenga un historial de decisiones con el que estará feliz cuando se encuentre frente al Señor un día.
  • En segundo lugar, está la persona que conoce bien las Escrituras. Por supuesto, debería haber una gran separación entre la primera y segunda categoría. Pero hay algunas personas sabias y piadosas que sencillamente no son tan expertas en comparar tu situación con algún capítulo y versículo. Alguien que conoce bien su Biblia, te ayudará a ver qué principios bíblicos será bueno considerar en tu situación, como los ejemplos de Efesios y Romanos que mencioné anteriormente con el almuerzo para anunciar el matrimonio gay.
  • En tercer lugar, está la persona que te conoce. ¿Que te conoce lo suficientemente bien como para no necesitar confiar en lo que dices para aconsejarte? A propósito, aunque igual de grandiosos que los consejeros bíblicos y pastores, ésta es una de sus limitaciones. La información que reciben sobre tu situación proviene en su totalidad de ti. Lo que significa que a pesar de tus mejores esfuerzos, está intensamente parcializada. Y su consejo es solo tan bueno como la información que tú poseas. Tus padres, tu cónyuge, tus amigos de toda la vida, y tus compañeros de cuarto son geniales aquí. Los padres son especialmente ignorados aquí, particularmente si no son cristianos. Pero cristianos o no, su increíble conocimiento sobre ti es realmente valorable, y asumiendo que puedas filtrar bien sus prejuicios, y que ellos se sientan cómodos dándote consejos, incluso si no estás de acuerdo con ellos, deberías buscar su asesoría.
  • En cuarto lugar, está alguien que conoce tu situación. Realmente necesitas hablar con alguien que conozca el trabajo que estás considerando, e idealmente alguien que haya hecho el mismo cambio de trabajo que ahora estás pensando hacer. Estas personas pueden con frecuencia ser mejores proveyendo información que consejos, pero son de mucha ayuda.

Ahora bien, idealmente tienes a todas estas personas juntas en un paquete increíble. Pero a menudo no. Además, probablemente quieras hablar con algunas personas en cada categoría si se trata de una decisión realmente importante. Por tanto, buscar consejo frecuentemente implica hablar con bastantes personas.

2) Conoce primero a tus consejeros. Es una lástima cuando te das cuenta que no hay separación entre la categoría tres y las otras categorías que acabo de enumerar. ¡Así que no dejes que eso te pase! Asegúrate de que estás construyendo relaciones con personas, sabias y piadosas, para que con el pasar de los años lleguen a conocerte muy bien. Eso es bueno para ti, bueno para ellos y bueno para cuando tengas una gran decisión que tomar. ¿Puedes nombrar quiénes son esas personas para ti?

3) Sé completamente honesto. De nuevo, parece obvio, pero cuán a menudo no hacemos esto. Habla honestamente sobre la dirección en la que te estás inclinando, no solo pintes un lado del cuadro y esperes que tu consejero esté de acuerdo contigo. Habla sobre las tentaciones que sabes que enfrentas o los ídolos a los que sabes que tu corazón está atraído. Habla acerca de dónde obtuviste la información en la que estás basando tu decisión. Habla sobre las formas en las que has pecado que podrían afectar tu decisión. Sabes, no «Estoy pensando en casarme con Jack, y deberías saber que hemos luchado un poco con nuestros límites», sino «Estoy pensando en casarme con Jack, y es importante que sepas que pecamos hace dos semanas y tuvimos sexo». ¿Qué beneficio hay en esconder tu pecado?

Ahora, tu nivel de transparencia dependerá de la categoría del consejero con el que estés hablando. Pero especialmente en la categoría 1, en la que estás hablando con una persona sabia y piadosa—y a menudo en la categoría 3—necesitas encontrar a una persona con la que puedas ser completamente transparente.

4) Conversa abiertamente. Algunos de ustedes son procesadores internos. Toman decisiones en sus mentes. Alguno de ustedes son procesadores externos. Realmente tienen que conversar las cosas. Si estás en la última categoría, asegúrate de que tu consejero sepa eso. Y habla.

5)  Haz que tus consejeros hablen. ¿Recuerdas esas cuatro categorías diferentes de personas que mencione previamente? ¿Por qué no hacer que hablen juntos sobre tu situación? Me sorprende la poca frecuencia con la aprovechamos esto. Hazlos tu pequeña junta directiva personal. Llévalos a almorzar. Dales 45 minutos sin que tú estés presente para que hablen sobre la decisión que tienes que tomar. Luego, úneteles por la siguiente media hora para ver cómo piensan juntos. ¡Qué recurso tan increíble e inexplotado!

Conclusión

Al finalizar el día de hoy, consideremos nuevamente algunas de las herramientas que usamos al buscar dirección. Primero, usamos la palabra de Dios. Queremos entenderla en contexto, meditar en ella y aplicarla a nuestras situaciones especificas. Segundo, usamos la oración. Clamamos diariamente a nuestro Dios y Padre para que nos ayude a hacer Su voluntad, y nos use para glorificarlo en todo lo que hagamos y pidamos todas las cosas de acuerdo a lo que él ha revelado en su palabra. Y finalmente, usamos el consejo para ayudarnos a considerar las diferentes opciones que podemos tener, y confiamos que mientras planeemos sabiamente, Dios guiará soberanamente. La próxima semana estudiaremos las circunstancias, los sentimientos, y la sabiduría bíblica como otro conjunto de herramientas que podemos usar para buscar dirección. Hasta la próxima.