Membresía

¡Dejen de lanzar iglesias! En lugar de eso, Pacten Juntos

Artículo
03.08.2019

Pienso que deberíamos dejar de hablar sobre «lanzar» nuevas plantaciones de iglesias y en lugar de eso referirnos a ello «pactando» por primera vez.

¿POR QUÉ DECIMOS «LANZAR»?

Yo mismo soy un plantador de iglesia. He aprendido de otros plantadores, he hablado con otros plantadores, he leído actualizaciones de plantadores y libros sobre plantación de iglesias. Y todos decimos «lanzar». ¿Por qué?

Le pregunté a algunos de ellos. Sus respuestas no fueron todas la misma. La definición más común que he escuchado es: «esta es la fecha en la que nuestro equipo de plantación sale a la luz pública». Cuando doy seguimiento al preguntar si una persona del público podría haber asistido a sus reuniones antes del «lanzamiento» la respuesta común es «seguro».

Por tanto, ¿qué sucedió realmente cuando «lanzaste», si las personas del público podrían haber asistido antes? Aparentemente, el lanzamiento es diferente a tener un hijo o casarse. ¡Tú sabes cuando suceden esas cosas! Aquí está lo que pienso que nosotros los plantadores hemos hecho: tomamos prestada una palabra del mundo de los negocios para acumular energía e inyectar vida en una iglesia desde sus inicios.

¿QUÉ TAL «PACTAR» EN SU LUGAR?

Quisiera recomendar el uso de la palabra bíblica «pacto» para designar el inicio de una iglesia, de la manera que «pactamos por primera vez como congregación el 24 de junio».

Tu encuentras una ilustración de los exiliados que regresan renovando su pacto unos con otros y con Dios en Nehemías 9:32-38. Y el compañerismo de una iglesia es un tipo de pacto, donde afirmamos nuestras profesión de fe unos con otros y acordamos supervisar el discipulado mutuo a Cristo. Esta es la imagen acumulativa que ves en Mateo 16 cuando Jesús afirma a Pedro y la profesión de Pedro (vers. 17), y que ves nuevamente (de forma inversa) en Mateo 18 cuando la iglesia remueve su afirmación de la profesión de fe de alguien (vers. 17). 

¿Qué es una iglesia? Es una reunión de dos o tres personas en nombre de Cristo, una sociedad de personas que pactan juntas en la misma profesión del evangelio. A través del bautismo y de la cena del Señor, participamos de este pacto local juntos como nuestra imagen localizada de nuestro nuevo pacto de membresía. (Bobby Jamieson, en su nuevo libro Going Public, describe el bautismo como la señal de inicio del juramento del nuevo pacto. Y describe la Cena del Señor como la señal de renovación del nuevo pacto).

No creo que las Escrituras nos obliguen a utilizar la palabra «convenio» para hablar acerca del inicio de una iglesia. No nos dice que debemos hacerlo. No estoy diciendo eso tampoco. No creo que la palabra capture de manera útil lo que sucede en las Escrituras cuando un grupo de cristianos se organiza como iglesia. Por lo tanto, lo estoy ofreciendo como una «mejor práctica».

NO SÓLO CAMBIAR UNA PALABRA POR OTRA

Pactar es más que sólo cambiar una palabra por otra. Comunica la idea de que deben tener lugar ciertas acciones para establecer una iglesia, así como una ceremonia de bodas demanda la ocurrencia de ciertas acciones para que un hombre y una mujer se unan en el pacto del matrimonio.

Primero, pactar demanda que una serie particular de expectativas una a un grupo de cristianos juntos, como los votos bíblicos establecen una serie de expectativas en un esposo y una esposa. Son responsables de afirmar sus profesiones de fe unos a otros. Y son responsables de supervisar el discipulado mutuo.

Segundo, pactar demanda que una serie particular de expectativas una un grupo particular de cristianos. Aclara quien es la parte significativa de la iglesia y quien no lo es. Somos personas «apartadas» del mundo.

¡Cuán débil y poco significativa parece la palabra «lanzar» por comparación! Pacto es una palabra familiar, una palabra de juramento de sangre. Lanzar es una palabra como cohete espacial, o una palabra de fábrica de reproducción. Finalmente, la palabra pacto comunica la idea de que la iglesia es un pueblo, no un «evento».

LAS ANTIGUAS REUNIONES

Si fueras a caminar hacia la parte trasera de las antiguas casas de reuniones —como las llamaban ellos— donde se reunían las iglesias, frecuentemente encontrarías un documento hermoso llamado pacto de iglesia. En él estaría la forma de vida que la iglesia había acordado vivir. Al final estarían las firmas de los miembros de las iglesias.

No quiero hacer una gran cosa de lo que llamamos el inicio de una iglesia. Pero pienso que la palabra pacto ayudaría a pastorear a nuestra gente de una manera más rica, profunda y bíblica sobre lo que es la vida de la iglesia local y lo que no es. Lo cual sugiere que sólo puede ser una práctica que vale la pena recuperar.


Traducido por Samantha Paz