Clases esenciales: Antiguo Testamento

Antiguo Testamento – Clase 4: Éxodo 1-19

Artículo
21.03.2018

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Clase esencial
Panorama del Antiguo Testamento
Clase 4: «La gloria de Dios se manifiesta» Éxodo 1-19


Introducción

William Shakespeare escribió célebremente: «El mundo es un escenario, y todos los hombres y las mujeres son meros actores». Es una forma intrigante de pensar sobre nuestras vidas. Pero es más convincente cuando consideramos que el director de esta gran obra es: Dios. La Biblia presenta este mundo como un escenario creado divinamente para desarrollar la gran historia de la humanidad. ¿Y su propósito? Mostrar la excelencia y la gloria de Dios.

Así que antes de entrar en materia, hablemos sobre eso. Éxodo es una gran historia, pero por muchas razones es más importante que eso. ¿Por qué? ¿Por qué es tan crucial entender Éxodo si vamos a comprender el resto de la Biblia?           

Eso es lo que veremos hoy en Éxodo. En las últimas dos semanas, observamos el inicio del gran drama en el libro de Génesis. Génesis desarrolló la historia durante unas pocas generaciones después de Abraham, pero en su mayoría, el plan de redención de Dios era desconocido más allá de este pequeño grupo de hebreos. Ahora bien, en Éxodo, Dios encenderá los reflectores y sus propósitos de salvación se verán en el escenario mundial mientras derrota a la nación más poderosa de la tierra y rescata a su pueblo, todo para su gloria. Y no solo se amplía el alcance del drama, sino que en Éxodo, Dios también presenta los temas y patrones que darán forma a su modo de obrar a lo largo del resto la historia.

Así que para fines de nuestro estudio, abordaremos la primera mitad de Éxodo de dos maneras. Primero, debido a que se trata de una narrativa histórica, haremos un breve repaso por la historia para ver los puntos claves y descubrir cómo Éxodo encaja en la historia redentora. Luego, discutiremos el significado de cada tema en el contexto de Éxodo y cómo este sienta las bases para el resto de la Escritura.

[Este bosquejo no necesita ser abordado.  La clase solo necesita saber que el mismo se encuentra impreso en sus folletos para su propio estudio]. 

Bosquejo[1]

  1. Escenario: Israel en Egipto (1:1-1:22)
    1. Los hijos de Jacob se convierten en el pueblo de Israel (1:1-7)
    2. El nuevo faraón oprime a Israel bajo esclavitud (1:8-2:25)
  2. Llamamiento de Moisés (2:1-4:31)
    1. Zarza ardiente: Llamamiento de Moisés (3:1-4:17)
    2. Moisés regresa de Madián a Egipto (4:18-31)
  3. Moisés y Aarón: Petición inicial (5:1-7:7)
    1. Petición inicial (5:1-21)
    2. Dios promete rescatar a Israel de Egipto (5:22-6:9)
    3. Moisés y Aarón: Sipnosis y genealogía (6:10-30)
    4. Moisés es animado (7:1-7)
  4. Las plagas y el éxodo (7:8-15:21)
    1. Moisés y Aarón ante Faraón: Primera señal (7:8-13)
    2. Trio de plagas: sangre, ranas, piojos (7:14-8:19)
    3. Trio de plagas: moscas, ganado asesinado, úlceras (8:20-9:12)
    4. Trio de plagas: granizo, langostas, tinieblas (9:13-10:29)
    5. Décima plaga/última señal: la Pascua (11:1-12:39)
    6. El éxodo y las instrucciones para la conmemoración (12:40-13:16)
    7. Liberación de Israel y juicio de Egipto en el mar Rojo (13:17-15:21)
  5. Viaje a Sinaí (15:22-19:25)
    1. Problema del agua: Mara (15:22-27)
    2. Problema de alimentos: Maná (16:1-36)
    3. Problema del agua: Masah y Meriba (17:1-7)
    4. Problema del paso: Israel derrota Amalec (17:8-16)
    5. Problema del juicio: Jetro aconseja a Moisés (18:1-27)
    6. Problema de la santidad: Jehová desciende sobre el Sinaí (19:1-25)

DESCRIPCIÓN GENERAL DE ÉXODO 1-19

¿Listo para empezar? Nuestra descripción general empieza donde quedamos la semana pasada. ¿Recuerdas el versículo clave que guió nuestro estudio de Génesis, (Gn. 3:15)? Dios declaró que la simiente de la mujer, un Hijo prometido, aplastará la cabeza de Satanás y Satanás lo herirá en su talón. ¿Quién es la simiente? Aprendimos en Génesis que vendría del linaje de Abraham.

Ahora bien, Dios había prometido a Abraham que sus descendientes se convertirían en una gran nación que poseería la tierra de Canaán y sería de bendición para el resto del mundo. Pero ese no es el caso al inicio de Éxodo. Ellos no son una gran nación y no poseen ninguna tierra. Todo lo contrario, viven como extranjeros en Egipto, donde se instalaron con su hermano José durante un tiempo de gran escasez.

Sin embargo, un aspecto de la promesa de Dios a Abraham se está cumpliendo, la promesa de que sus descendientes serían tan numerosos como las estrellas del cielo. Ve Éxodo 1:7: «Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la tierra». Pero aproximadamente 300 años después, cerca del año 1500 a. C. [2], la multiplicación de Israel se convirtió en la irritación de Egipto. En respuesta a esta gran multitud, Egipto oprime y esclaviza a Israel. Entonces, ¿Dios recuerda sus promesas? ¿Qué pasará con los hijos de Abraham, qué sucederá con la simiente de la mujer? Este es el escenario para la tragedia de Éxodo.

Y la gran esperanza en Éxodo, capítulo 2, versículo 24, es que Dios escucha el clamor de Israel pidiendo ayuda. Ve Éxodo 2:24: En el capítulo 2, nace un hombre llamado Moisés, y en el capítulo 3, Dios se le aparece a Moisés en forma de zarza ardiente. En Éxodo 3:8, Dios revela su plan para rescatar a su pueblo.

Después de eso, inicia el enfrentamiento. Esta no es una batalla entre Egipto e Israel, es una batalla entre el Faraón de Egipto y el Dios de Israel: el gran «YO SOY». Comenzando Éxodo 7:14, Dios envía una serie de plagas espantosas sobre la tierra. Pero después de las primeras plagas, Dios empieza a distinguir en su juicio a Israel de Egipto, para dejar en claro quién es su enemigo y quién es su pueblo. Los egipcios reciben úlceras en sus cuerpos, granizo destruye sus tierras, langostas devoran sus cultivos, una oscuridad absoluta sofoca sus casas. Sin embargo, ninguna de estas plagas afecta al pueblo de Dios. Sorprendentemente, Faraón se niega a ceder y liberar a Israel.

Hasta el último acto de juicio: la décima plaga. El Señor advierte a Moisés que irá por todo Egipto y quitará la vida de todos los primogénitos en la medianoche. No obstante, incluso en su plan por derramar ira sobre sus enemigos, en su misericordia, el Señor provee una forma de librar a su pueblo. Cada familia debe sacrificar un cordero de un año y poner su sangre en el marco de su puerta. Vemos esto en Éxodo 12:13: «Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto». Por esta razón, este acto decisivo de juicio y gracia recibe el nombre de la «Pascua»: Dios pasó por alto los hogares marcados con la sangre del sustituto, el cordero que fue inmolado.

Muy bien. Después de este último golpe, Faraón finalmente se rinde e Israel sale de Egipto en un gran «éxodo», la palabra viene del griego para «salida». Pero el Señor todavía no ha terminado con Egipto. Mira Éxodo 14:4: «Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así». Así que con una columna de fuego por la noche y una de nube durante el día, Dios conduce al pueblo a la orilla del mar Rojo, un callejón sin salida, una trampa. Al rojo vivo en su persecución, el ejército egipcio se acerca. El Señor separa las aguas, Israel camina por tierra seca, y luego el Señor ahoga a sus enemigos e un torrente de juicio. Una historia asombrosa.

Ahora bien… el pueblo ha sido redimido por el Señor; ¿seguirá confiando en el Señor? Su travesía no ha acabado, de hecho, su excursión a la Tierra Prometida solo ha comenzado. En el capítulo 15, Moisés alaba a Dios por su liberación… Pero luego el pueblo se queja de que no hay agua ni comida. Con todo, a pesar de que este pueblo quejoso y desobediente no es digno del favor de Dios, Dios los guía por el desierto para hacer un pacto con ellos. Ve Éxodo 19:4-5: «Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra». Dios desciende sobre el monte Sinaí en toda su majestuosa santidad, y como veremos la próxima semana, marca a Israel como suyo dándoles su ley.

Es un capítulo increíble en la historia redentora: opresión, juicio y un rescate milagroso. Las promesas hechas a Abraham están un paso más cerca de su cumplimiento en la simiente de la mujer que ha de venir. Pero esta no es solamente una historia apasionante. De hecho, quizá has notado durante nuestro repaso que a lo largo de toda la narrativa, Dios habla, habla a Moisés y a Aarón, y por medio de ellos, habla al Faraón y al pueblo de Israel. A través de sus palabras, el Señor revela el significado de los grandes acontecimientos que se han logrado en este gran escenario. Por esta razón, Éxodo es un libro fundamental para poder entender el resto de la Biblia. Discutiremos esto a continuación, cuando estudiemos cinco temas teológicos claves que surgen en esta primera mitad de Éxodo. 

A. La identidad única de Dios

El primer tema es la identidad única de Dios. 

Veamos Éxodo 3:13-14: «Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros». Él está diciendo que existe y que su existencia es absoluta; él no atribuyó su existencia a alguien o a algo. Él es autoexistente, autosuficiente. Él simple y absolutamente es. Como el YO SOY, Dios se revela como el gobernante libre y soberano, y por eso prevalecerá contra Egipto en este gran escenario.

Notarás que a partir de este punto en Éxodo, Moisés a menudo se referirá a Dios no por la palabra «Dios», sino por «Jehová». El hebreo para este título es «Yahvé», que literalmente significa «YO SOY». Contra las incontables deidades de Egipto, Dios insiste en que él es supremo, es único. El versículo que resume el conflicto entre Dios y Faraón es Éxodo 5:2: «Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová [es decir, Yahvé], para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel». ¿Quién es Jehová? Todo el libro de Éxodo es una respuesta a esa pregunta.

Veamos algunos de los atributos del «YO SOY» que Éxodo nos revela.

  • Primero, Jehová es Dios de pactos. Éxodo 6:5 dice que Dios actuó en Éxodo porque recordó su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.
  • Segundo, Jehová es absolutamente supremo. Moisés dice a Faraón en Éxodo 8:10: «Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehová nuestro Dios». No hay como Yahvé.
  • Tercero, Jehová es el gran guerrero. De eso se trata la derrota del ejército egipcio por parte de Yahvé, como proclama Moisés en Éxodo 15:2-3.
  • Y finalmente, Jehová es el proveedor cuidadoso. Cuando Israel tiene hambre, Yahvé los alimenta. ¿Por qué? Capítulo 16, versículo 12: «Y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios».

¿Es Dios nuestra esperanza? En nuestros tiempos de tribulación y persecución podemos meditar en los atributos del YO SOY que se revelan en Éxodo. Quizá conozcas a alguien en la iglesia que esté atravesando tiempos difíciles. Tal vez puedas usar estas descripciones del carácter de Dios en tus oraciones por esa persona.

B. El patrón de redención

Pasando a nuestro segundo tema, en Éxodo no solo vemos la identidad única de Dios, sino que también podemos ver algo de la forma en que él trabaja, específicamente, el patrón de redención que prefigura la historia de salvación posterior. Hay tres aspectos de este patrón que miramos en Éxodo:

1) Primero, el problema: el pueblo está oprimido bajo esclavitud. Éxodo es la salvación del pueblo de Dios de algo: En este caso, del cautiverio tiránico. 

2) Segundo, la solución: Jehová actúa solo para salvar al pueblo, librándolos de su juicio por medio de un sacrificio de sangre. El concepto de redención, por supuesto, se refiere a comprar la libertad de un esclavo. La muerte del cordero de Pascua es el precio del rescate por los primogénitos de Israel.

3) Y tercero, el resultado: Jehová dirige a su pueblo a la Tierra Prometida donde pueden adorarle y estar en comunión con él. Cuando Moisés comunica a Faraón que Dios quiere liberar a su pueblo, alega que la razón para esto es que el pueblo debe ir a adorar a Dios. Así, Israel es rescatado de la esclavitud con el propósito de ser llevado a una tierra donde pueda adorar como el pueblo de Dios, en el lugar de Dios, bajo el gobierno de Dios. Y este último punto es crucial. Si solo pensamos en Éxodo como una forma de liberación de la esclavitud física, no entenderemos todas las referencias que aparecen más adelante en la Biblia. En cambio, necesitamos ver la adoración y la relación como sus objetivos finales.

Estos tres aspectos de la redención de Dios: el problema de la esclavitud, la solución de la salvación por el sacrificio y el resultado de la adoración restaurada, serán grandes temas recurrentes en el resto de la Biblia.

Por ejemplo, escucha cómo el Salmo 130:8 refleja este patrón de Éxodo: «Espere Israel a Jehová, porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención con él». ¿El problema? No un apresador extranjero, sino el propio pecado del pueblo. ¿La solución? Dios mismo los redimirá. ¿El resultado? Israel pone su esperanza en Jehová.

Otro ejemplo, en un giro, los libros proféticos del A.T. describen el posterior exilio de Israel a Babilonia como una reversión del éxodo. El pueblo quebranta su comunión con Dios y pierde la tierra, convirtiéndose otra vez en extranjeros en tierras extrañas donde vuelven a ser maltratados[3]. El regreso del exilio se retrata como un éxodo nuevo y mayor, regresando a la tierra por el poderoso brazo derecho de Dios, para volver a tener comunión con él[4].

Finalmente, vemos la mayor expresión de lo que el éxodo prefiguraba en el ministerio de Cristo. En Lucas 9:31, Jesús literalmente llama a su muerte y resurrección un «éxodo». Tito 2:14 dice que Jesucristo: «se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos [la solución] de toda iniquidad [el problema] y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras [el resultado]».

¿No es increíble? El verdadero acontecimiento histórico de Éxodo era en parte Dios preparándonos para Cristo. ¡Para que podamos ser salvos de nuestro pecado! Cuando recuerdes tu propia esclavitud al pecado, deja que esto te lleve a adorar y agradecer al Dios que tan poderosamente nos ha rescatado.

C. La provisión misericordiosa de Dios de un sacrifico sustitutivo

El tercer tema de Éxodo que es fundamental para el resto de la Escritura es la provisión misericordiosa de Dios de un sacrifico sustitutivo.

Vayamos a Éxodo 12:12-13, Dios dice: «Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto». ¿Te diste cuenta que Yahvé pretendía matar a todos los primogénitos? En la mayoría de las plagas anteriores, Israel se salvaba mientras Egipto sufría. Pero en esta última plaga, Jehová es muy claro: Todos los primogénitos morirán. A menos que… se provea un cordero sustituto. Como recordarás de nuestra discusión de Génesis, Israel no es el pueblo de Dios porque sea perfecto. Al igual que los egipcios, ellos merecen ser castigados por sus pecados. Yahvé también podría matar a los primogénitos de Israel y nadie podría cuestionar su justicia y su bondad. Sin embargo, ¡él provee un sustituto! No es que el castigo se le dé a Egipto y no a Israel, en cambio, el castigo de Israel recae sobre un sustituto.

Y si lees el capítulo 12 esta semana, verás que incluso antes de que la Pascua suceda, Dios da instrucciones de cómo deben recordar la Pascua… ¡Cada año! El Señor quiere que la celebración de la Pascua defina a su pueblo redimido a lo largo de su futuro. Dios incluso les ordena que empiecen un nuevo calendario, con una fiesta de Pascua en el primer mes. ¿Por qué hace esto?

Bueno, porque el simbolismo de la Pascua no era solo un recordatorio del pasado. Era el diseño de lo que vendría. Por esta razón, cuando Juan el Bautista vio a Jesús, clamó: «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». Y luego Pablo dice a los corintios: «Cristo, ya fue sacrificado por nosotros» (1 Co. 5:7).  Así como los huesos del cordero de Pascua no se quebraron, como Dios lo ordenó en Éxodo 12:46, así Juan 19:36 señala que los huesos de Jesús tampoco fueron quebrados en la cruz. Y es en la celebración de la Pascua cuando Jesús establece la cena del Señor y dice a sus discípulos: «esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados» (Mt. 26:28).

Cada vez que el Nuevo Testamento recuerda el éxodo, se enfoca en la Pascua. ¿Por qué? Porque el principal objetivo no era la liberación política, sino un sacrificio sustitutivo. La aplicación principal de la Pascua es creer en Cristo, porque aquellos que se vuelven a Jesús son lavados[5]  y justificados[6] por su sangre.

D. El pueblo especial de Dios

Esta discusión acerca de cómo Dios usó la Pascua para liberar a Israel nos conduce a nuestro cuarto tema en Éxodo: el pueblo especial de Dios.

Recuerda: el propósito de Dios en el éxodo no es solo el rescate. Es establecer a este pueblo como una nación que le pertenece y que lo representa en el mundo. El versículo más sorprendente que muestra esta identidad especial es Éxodo 4:22-23, donde Dios dice a Faraón: «Israel es mi hijo, mi primogénito. Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir; he aquí yo voy a matar a tu hijo, tu primogénito». Israel, de todos los descendientes de Abraham, es llamado «hijo de Dios». Israel es el primero en los afectos de Dios. Como pueblo del pacto de Dios, reciben una bendición especial, pero también una misión especial: reflejar la gloria de Jehová al resto de las naciones.

Entonces, ¿qué tan bien representa Israel a Dios como «hijo» suyo? Bastante mal. Solamente en el libro de Éxodo conseguimos esto:

  1. Al final de Éxodo, el «hijo de Dios», Israel, pasa milagrosamente por las aguas del mar Rojo en el capítulo 14.
  2. Luego, en Éxodo 16:2, comienzan a marchar por el desierto.
  3. Pero en Éxodo 16:8, se quejan contra Jehová porque no tienen alimento para comer.
  4. En Éxodo 17:2, ponen a prueba a Jehová cuando discuten con Moisés porque no tienen agua para beber.
  5. Más adelante, en Éxodo 32 (que estudiaremos la próxima semana), mientras Moisés recibe los Diez Mandamientos que prohíben la idolatría, ¡el pueblo adora a un becerro de oro y lo llama su Dios!

Y este comportamiento solo empeora a medida que el Antiguo Testamento avanza. Sin embargo, su fracaso como hijo de Dios solo hace resaltar a Jesús como hijo de Dios. Mateo es cuidadoso al señalar esto en Mateo 3-4. (1) En su bautismo, Jesús atraviesa las aguas y es llamado «el hijo amado de Dios»; (2) Después va al desierto para ser tentado; (3) Su primera tentacion es acerca de no tener alimento para comer; (4) Su segunda tentación es para «probar» a Dios; y (5) su última tentación es adorar a alguien que no es Dios. No obstante, aunque puesto en las mismas circunstancias que Israel, el verdadero hijo de Dios obedece perfectamente. Él es el cumplimiento de todo lo que se supone que Israel debía ser. Él es el verdadero Israel[7].

E. El glorioso motivo de Dios

Finalmente, deberíamos concluir considerando lo que enlaza a todos estos temas: quinto, el motivo glorioso de Dios.

La mayoría de las narraciones seculares de Éxodo pierden por completo este punto. Se enfocan en la tragedia de la esclavitud o en el heroísmo de Moisés. Pero cuando lees el texto no puedes eludir al estribillo más común en Éxodo, un estribillo que muestra el motivo de Dios en todo lo que hace. Lee Éxodo 6:7: «Y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto». «Y vosotros sabréis que yo soy Jehová», esta frase aparece al menos 14 veces en la primera mitad del libro. El propósito de Dios es demostrar quién es él, ¡para exaltar su gloria!

La gloria de Dios es el propósito de las plagas, como dice Moisés en Éxodo 9:29: «Los truenos cesarán, y no habrá más granizo; para que sepas que de Jehová es la tierra».

La gloria de Dios es el propósito del juicio de Egipto en el mar Rojo, como dice Dios en Éxodo 14:4: «Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová».

Y, quizá lo más asombroso, la gloria de Dios es la razón por la cual Dios mismo en su soberanía endurece el corazón de Faraón para que Faraón se resistiera a Jehová y cayera bajo su juicio. ¿Puedes verlo en el versículo que acabo de leer? «Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga»[8]. ¿En serio? Dios es quien orquestra la denegación de Faraón… ¿a Dios? Exactamente. Y Dios lo hace específicamente con el propósito de recibir toda la gloria. Esto no quiere decir que Faraón no es responsable de sus decisiones; él es personalmente culpable y merecedor de juicio. Pablo aclara ese punto en Romanos 9. No, Faraón es un humilde ejemplo de que Dios hace todo lo que hace, incluso endurecer los corazones de los pecadores, para su propia gloria[9].

Espero que puedas ver que la autoglorificación de Dios es el resumen final de lo que hemos estudiado en esta primera mitad de Éxodo. Después de todo, ¿por qué este Dios soberano había escogido dejar a su pueblo en Egipto de todos modos? Porque Egipto representaba un gran poder. Porque Egipto proveía el escenario perfecto en el cual Dios podía mostrar su gloria. Ahora bien, Dios ha salido en una campaña pública por su gloria, levantándose en este gran escenario y ha prevalecido. Él ha revelado su identidad única. Ha establecido un patrón de redención poderoso. Ha provisto un sacrificio sustitutivo. Ha llamado a su pueblo especial. Todo para su gloria.

Hay una gran aplicación que podemos extraer de aquí: fuiste creado para glorificar a Dios. Y si has creído en Cristo, recuerda que fuiste redimido de la esclavitud del pecado para que puedas ser una muestra gloriosa de quién es Dios. ¿Qué pasaría si el estandarte de tu vida fuera dar gloria a Dios? ¿Cómo podría cambiar tu actitud hacia otros? ¿Cómo podría cambiar tu gestión del tiempo?

No es de extrañar que, al igual que el resto de los temas que hemos visto el día de hoy, la autoglorificación de Dios se convierta en un tema central en el Nuevo Testamento. Como dice Apocalipsis 1:5-6: «Al que nos amó [¡la identidad única de Dios!], y nos lavó de nuestros pecados [¡La redención poderosa de Dios!] con su sangre [¡el sacrificio sustitutivo de Dios!], y nos hizo reyes y sacerdotes[10] para Dios, su Padre [¡el pueblo especial de Dios!]; a él sea gloria e imperio [¡el motivo glorioso de Dios!] por los siglos de los siglos. Amén».

APÉNDICE

Este énfasis acerca de la liberación espiritual se vuelve vital cuando consideramos las formas en que somos llamados a aplicar Éxodo en nuestras vidas como cristianos. Muchos de los que estudian Éxodo, concluyen en que la mejor manera de aplicar el libro es prestando nuestros esfuerzos para luchar contra la esclavitud y opresión en la tierra, sea que se trate de la trata de personas, la injusticia sistemática, el racismo o el genocidio. Ahora bien, está bien que los cristianos se opongan a todas esas cosas, creemos que todas las personas son creadas a imagen de Dios, y somos llamados a amar a nuestros prójimo como a nosotros mismos. Sin embargo, considerar tales cosas como la aplicación principal de Éxodo es perder de vista el objetivo. Según el Nuevo Testamento, lo más importante que Éxodo nos enseña es que la necesidad más desesperada de todas las personas es la liberación espiritual que viene por medio del arrepentimiento y la fe en Jesús: ¡nuestro cordero de Pascua! Para eso Dios instauró la celebración de la Pascua, para que el principal recuerdo de su pueblo, instituido en el calendario, fuera que él pasó por alto sus pecados y no su liberación de la esclavitud. Por este motivo, las referencias del Nuevo Testamento al libro de Éxodo se enfocan en la Pascua, no en el éxodo propiamente dicho. La aplicación principal de la Pascua es creer en Cristo, porque los que se vuelven a Jesús son lavados[11] y justificados[12] por su sangre. Esto no quiere decir que los cristianos deberían ser indiferentes a los sufrimientos de este mundo. Como dijo John Piper recientemente: «nosotros como cristianos nos preocupamos por todo tipo de sufrimiento, específicamente por el sufrimiento eterno»[13].

 

[1] Adaptado de la Biblia de Estudio ESV.

[2] Estas fechas se redondean por motivos de simplicidad, y se fundamentan en 1 Reyes 6:1 como referencia, sabiendo que la construcción del Templo comenzó en el año 966 a. C. Estas fechas también suponen que los 400 años mencionados en Génesis 15:13 iniciaron cuando José se convirtió en esclavo.

[3] Véase. Jer. 21:5-7, donde Dios lucha nuevamente «con mano alzada y con brazo fuerte» esta vez contra Israel.

[4] Jer. 23:7-8: «Por tanto, he aquí que vienen días, dice Jehová, en que no dirán más: Vive Jehová que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, sino: Vive Jehová que hizo subir y trajo la descendencia de la casa de Israel de tierra del norte, y de todas las tierras adonde yo los había echado; y habitarán en su tierra».

[5] Ap. 7:14

[6] Ro. 5:9

[7] Mateo en realidad hace que esta conexión sea aun más explícita en su descripción de la huída de Jesús a Egipto en el capítulo 2. (2:15)

[8] Véase 7:3-4 para un ejemplo más explicito.

[9] Véase también Ex. 9:14-16.

[10] Una alusión a Éxodo 19:6.

[11] Ap. 7:14

[12] Ro. 5:9

[13]http://thegospelcoalition.org/blogs/justintaylor/2010/11/18/we-care-about-all-suffering-in-this-age%E2%80%94especially-eternal-suffering/