Clases esenciales: Antiguo Testamento

Antiguo Testamento – Clase 16: Isaías

Artículo
21.03.2018

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Clase esencial
Panorama del Antiguo Testamento
Clase 16: Isaías


Piensa en una pareja que ha estado casada durante muchos años, pero cuya relación ahora está al borde del colapso. Las cosas son complicadas, confusas y difíciles; ha habido años de dolor, insultos y promesas incumplidas.

  • Lo que antes parecía ser el problema, resulta ser solo un síntoma de un problema más profundo.
  • Ese problema más profundo resulta ser uno de muchos problemas.
  • Ha habido mucho pecado; mucho orgullo; mucho daño.
  • Las disculpas no se creen porque se ha roto la confianza. Todo es bastante difícil.

Y el camino a seguir es mirar en dos direcciones simultáneamente: hacia atrás y hacia adelante. La pareja debe mirar hacia atrás para recordar sus votos matrimoniales, y lo que se prometieron originalmente. Y deben mirar hacia adelante con la esperanza de lo que podría ser una reconciliación.

INTRODUCCIÓN A LA PROFECÍA DEL ANTIGUO TESTAMENTO

La analogía no es perfecta, pero leer los profetas del Antiguo Testamento es como saltar a un escenario de asesoramiento a mitad de camino.

  • Al igual que en una situación de asesoramiento, hay muchas historias superpuestas que parecen enredarse.
  • Al igual que en una situación de asesoramiento, puedes saltar de una situación a otra rápidamente, ya que una idea llama a otra idea.
  • Al igual que en una situación de asesoramiento, los estados de ánimo cambian velozmente, de caliente a frío, de ternura a desprecio y viceversa.

De hecho, Dios usa esta analogía de un matrimonio roto a través de los profetas para describir su relación con Israel (Jer. 2:32, Is. 50:1)

Hasta ahora en esta clase, hemos estudiado el Pentateuco, las historias preexílicas y la literatura sapiencial. El día de hoy, ingresamos a los profetas. Los libros proféticos comenzaron a mediados del siglo VIII a. C., y terminan unos 300 años después. Como ya mencioné, los profetas comienzan mirando hacia el pasado. Ellos comparan el pacto de Dios tal como es dado en el Pentateuco, especialmente Deuteronomio, con la verdadera historia de Israel. Y dicen: «¡Has roto el pacto! ¡Has sido infiel a Dios!».

Con frecuencia, la gente piensa en la palabra «profecía» con respecto a predecir el futuro. En realidad, la profecía comienza con anunciar, siendo honestos acerca del presente a la luz de lo que se prometió o advirtió en el pasado.

Pero luego los profetas recurren a la predicción. Esperan y prometen una de dos cosas: salvación o juicio. Ten en cuenta que incluso las promesas de juicio son llamamientos implícitos al arrepentimiento, lo que de hecho alejaría el juicio de Dios.

Algo que puede dificultar su lectura es la complejidad de las perspectivas temporales. Cuando hacen predicciones acerca del futuro, esas predicciones pueden tener múltiples cumplimientos, como la promesa de Isaías en Isaías 7 de que la mujer virgen o soltera estaría encinta. Eso pareció tener un cumplimiento a corto plazo, con la prometida virgen de Isaías que eventualmente daría a luz (no como virgen, por supuesto), así como una satisfacción a largo plazo en María. Los profetas tienen una visión telescópica de la historia: todo parece estar muy cerca[1].

Permíteme darte algunos consejos para interpretar la profecía del Antiguo Testamento, en tu folleto:

  • Discierne el contexto inmediato: la estructura y el curso del libro.
  • Discierne el tipo de oráculo empleado (juicio, salvación u otra cosa).
  • Estudia el equilibrio entre lo histórico (anunciar) y lo predictivo (predicción).
  • Determina qué tipo de lenguaje se está usando (¿Poético? ¿Argumentación? ¿Narrativa?)
  • Coloca estos textos en su lugar general en la historia redentora. Cuidado con hacer asociaciones incorrectas entre Israel y tu nación o la iglesia.
  • Ten cuidado con ciertos temas recurrentes y amplios, especialmente aquellos que vinculados con las relaciones entre los testamentos.
  • Considera cómo los autores del Nuevo Testamento emplean su pasaje, o al menos su libro.

¿Preguntas?

INTRODUCCIÓN A ISAÍAS

Probemos un par de estos principios interpretativos al abrir el libro de Isaías.

Pero antes de llegar allí, me gustaría saber qué amas acerca de Isaías. ¿Cuáles son algunas de tus secciones favoritas del libro? 

Muy bien. De vuelta a nuestro estudio.

Los primeros cuatro versículos de los capítulos 1 y 2 funcionan como dos presentaciones diferentes de Isaías, cada una representando un lado diferente del libro. Permíteme leer el capítulo 1: 

«Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y Jerusalén en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá. Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás».

En el versículo 2, tenemos el comienzo de un oráculo que toda la tierra debe escuchar.

¿Cuál es el contexto? El versículo 1 lo establece como una visión de Isaías respecto de Judá (el reino del sur) y Jerusalén (su capital), y las palabras de Isaías datan de la época de los reinos de estos reyes.

¿Qué clase de oráculo comienza en el versículo 2? De juicio. 

¿Qué forma literaria se utiliza? La poesía. 

¿Está mirando Isaías hacia atrás o hacia adelante? Hacia atrás. Recordando al Pentateuco, se refiere al Señor criando a los hijos del pueblo de Israel, pero dice que lo han abandonado. Como en la consejería matrimonial, el dolor de Dios es profundo.

Me pregunto si alguna vez has visto tu propio rechazo y rebelión contra Dios como algo que le causaría dolor a Dios, que Dios diría de ti: «¡Él me ha abandonado! Ella me ha dado la espalda». Vale la pena meditar sobre el profundo dolor que tu pecado causa a Dios.

Curiosamente, el capítulo 2 se siente como una introducción diferente:

«1 Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén. Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra».

Y permíteme hacer las mismas preguntas: 

¿Cuál es el contexto? Una visión acerca de Judá y Jerusalén.

¿Qué clase de oráculo comienza en el versículo 2? De salvación (la promesa). 

¿Qué forma literaria se utiliza? La poesía. 

¿Está mirando Isaías hacia atrás o hacia adelante? Hacia delante, hacia un tiempo de esperanza. Y observa la diferencia. La Jerusalén que se menciona en el capítulo 1 se sentía valiente e histórica. La Jerusalén que se menciona aquí casi parece de otro mundo: «volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces». El término bíblico para esto es «escatológico». «Perteneciente al fin de los tiempos»: cuando Dios pone fin a la historia.

Necesitamos hacer estas preguntas cuando abordamos las profecías. De hecho, voy a estructurar el resto de nuestro tiempo alrededor de tres de los principios interpretativos enumerados anteriormente para la lectura de libros proféticos. 

PRINCIPIO 1: CONOCE LA ESTRUCTURA

Estos dos pasajes son un buen trampolín hacia la estructura de Isaías. La estructura de un libro es como un mapa. Te ayuda a saber dónde estás en cualquier momento, lo que es especialmente útil en los profetas. En cierto sentido, estos dos pasajes representan las dos mitades de Isaías. A lo largo del libro, y especialmente prominente en los capítulos del 1 al 39, se encuentran los oráculos de infortunio y del juicio sobre la Jerusalén histórica. Estos capítulos son hablados por un profeta del siglo VIII, y están dirigidos directamente a la audiencia de ese siglo. Él señala sus pecados particulares. Y señala la invasión inminente de Asiria. Los capítulos 1 al 39 suenan como los primeros versículos del capítulo 1.

Comenzando en el capítulo 40 y continuando hasta el final de Isaías, algo cambia. Isaías no se dirige a la presente e histórica Jerusalén. Se dirige a una versión futura de ella. Suena más como los primeros versículos del capítulo 2. A primera vista, se está dirigiendo a la Jerusalén que, dentro de un siglo, estaría en el exilio en Babilonia. Pero no olvides lo que dijimos acerca de las múltiples perspectivas temporales. En realidad, Isaías parece describir una Jerusalén escatológica. El lenguaje que usa en estos capítulos, principalmente en los últimos diez, es demasiado dramático y grandioso como para referirse simplemente al pequeño grupo de israelitas que regresarían del exilio en los siglos V y VI a. C. Se habla de la revelación de la gloria de Dios y de la creación de Dios en los cielos y la tierra nuevos. Visualiza la vida en un plano completamente diferente. Esta Jerusalén escatológica, además, se compone de un remanente del original, pero no parece estar vinculada a los judíos étnicos, sino a todos los que están unidos a Dios. Aunque hay oráculos de salvación en la primera mitad del libro, abundan en la segunda mitad.

Esa es la división más grande en Isaías: los primeros treinta y nueve capítulos, en términos generales, se centran en la Jerusalén histórica y en sus reyes fracasados, mientras que los capítulos 40 al 66, en términos generales, se centran en una Jerusalén escatológica y en otro personaje que, a primera vista, no parece un rey, pero de hecho lo es.

En el reverso del folleto, puedes ver un bosquejo del libro.

Lo que diré acerca de esto, es que a través de estos 66 capítulos, un cambio dramático le sucede a Jerusalén. En el capítulo 1, Isaías dice de Jerusalén: «¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel?» (1:21). Al final del libro, sin embargo, anticipa su presentación como una «esposa» en quien el Señor «se gozará» (62:4-5). Ella pasa de la prostitución a la santidad, de ser una ramera a ser una novia.

Eso, en cierto sentido, es el comienzo y el final de la trama, y ​​se muestra en la estructura de todo el libro. Lamento si te arruiné el final. ¿Cómo sucede esta transformación? Eso nos lleva a un segundo principio para leer el libro, y uno en el que encontraremos un montón de desafíos para nosotros…

¿Preguntas?

PRINCIPIO 2: ESTAR ALERTA PARA LOS TEMAS RECURRENTES Y AMPLIOS

Leer los libros de profecía puede ser complicado, como ya dijimos, porque van de allá para acá. Pero te sorprenderá que, a medida que lees amplias secciones de un libro como Isaías, ciertos temas aparecen una y otra vez. Vale la pena señalarlos en los márgenes de tu Biblia. Jerusalén es uno de ellos, como ya hemos visto. Y hay varios más que son prominentes en Isaías, y que nos ayudan a comprender cuán intenso es este asesoramiento matrimonial mientras pasamos de la prostitución a la santidad.

1)  El orgullo

El tema del orgullo de Israel —y del orgullo de la humanidad— aparece una y otra vez en Isaías. El Señor lo aborda continuamente:

  • Isaías 2:11: «La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada».
  • Isaías 5:21: «¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!».

Y hay muchos más. Detrás de la rebelión de Israel, de las naciones, de todos nosotros sentados aquí esta mañana, está nuestro orgullo.

La nación de Israel, en muchos sentidos, no es más que un ejemplo de la humanidad. Así que al leer Isaías y al leer acerca de su despreciable orgullo y la injusticia que produce, recuerda que, sin Cristo, eso somos nosotros.

2) La confianza

Otro gran tema en Isaías es la confianza, especialmente en los capítulos 7-39.

  • En el capítulo 7, el reino del norte de Israel, junto con el reino de Aram, combaten contra el reino del sur de Judá. Isaías le dice al rey Acaz de Judá que no haga alianzas extranjeras, e incluso le promete a Acaz una señal. Pero Acaz, en una demostración de falsa piedad, se niega a pedir una señal (Isaías 7:12). Y procede a realizar alianzas extranjeras, lo que enoja a Dios.
  • Este tema se desarrolla a lo largo del capítulo 31: «¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!» (v.1).
  • El tema de la confianza llega a su clímax cuando la ciudad de Jerusalén, bajo el rey Ezequías, está rodeada por los ejércitos de Asiria, y el comandante de campaña asirio se burla de los habitantes de Jerusalén por su confianza en Ezequías y en el Dios de Israel. Isaías 36:14-20: El comandante del ejército asirio grita: «No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar. 15 Ni os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente Jehová nos librará; no será entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria… 19 ¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim? ¿Libraron a Samaria de mi mano? 20 ¿Qué dios hay entre los dioses de estas tierras que haya librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén?».

El pueblo tienen una opción: ¿confiar en Dios o confiar en alguien más? Con gratitud, Ezequías y el pueblo de Jerusalén en este episodio, a diferencia de Acaz, confían en Dios, y Dios los rescata milagrosamente del ejército asirio.

Así que lee estos capítulos de Isaías y reflexiona sobre dóndes depositas tu confianza.

3) Dios como el Santo

Los primeros dos temas se han centrado en el pueblo. Pero realmente, el libro de Isaías trata acerca de Dios. Primero, él es el Santo. Isaías llama a Dios el Santo treinta veces en este libro, mientras que Dios solo es llamado así seis veces en el resto de la Biblia. ¿Por qué Isaías posee un sentido tan fuerte de la santidad de Dios? Probablemente debido a cómo Isaías fue llamado a ser un profeta en el capítulo 6:

«1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria».

Santo significa estar apartado, en un plano completamente diferente. ¿Y cuál es la culminación de la santidad de Dios? Mira la segunda mitad del versículo 3. Es conocido y entendido por todos. «Toda la tierra está llena de su gloria». El propósito principal de Dios es que su grandeza sea conocida y disfrutada por sus criaturas. Por esa razón, hace todo lo que hace, incluso salvar a pecadores. Capítulo 48: « Por amor de mi nombre diferiré mi ira, y para alabanza mía la reprimiré para no destruirte… 11 Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro» (versículos 9, 11).

Entonces aprendemos que Dios es santo y, por tanto, está comprometido con su propia gloria.

4) Dios como el único e incomparable gobernante de la creación y la historia

También aprendemos que él es el único e incomparable gobernante de la creación y la historia. Este tema se vuelve particularmente preponderante a partir del capítulo 40 y se destaca en los siguientes ocho capítulos.

  • Isaías 40:25: «¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo».
  • Isaías 45:5-6a: «Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo».
  • Isaías 45:21b-22: «¿Quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehová? Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí. Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más».

5) Dios como el único redentor

Observa en este último pasaje cómo Dios siendo el único gobernante de la creación significa que solo él puede salvar. Ese es otro tema prominente en Isaías.

  • Isaías 54:5: «Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado».
  • Isaías 54:8: «Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor».

Dios se refiere a sí mismo como el Santo y el Redentor de su pueblo.

6) El remanente

Pero, ¿a quién salva Dios? Él no salva a todos. Por la maldición de Isaías, queda claro que él pretende salvar un remanente.

  • Isaías 10:20-21: «Acontecerá en aquel tiempo, que los que hayan quedado de Israel y los que hayan quedado de la casa de Jacob, nunca más se apoyarán en el que los hirió, sino que se apoyarán con verdad en Jehová, el Santo de Israel. El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte».
  • Ve también Isaías 28:5.

Sin embargo, lo interesante es que queda claro en los capítulos 56 al 59 que incluso el remanente peca. No son enteramente santos ante Dios. De hecho, el verdadero remanente parece ser un remanente de uno:

  • En el llamado de Isaías, a Isaías se le dice que Dios traerá destrucción hasta que todo sea destruido, todo, es decir, excepto una «simiente santa» (6:13). ¿Quién es esa simiente santa? El capítulo 11 nos da la respuesta.
  • Isaías 11:1-2: «Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová».

¿Sobre quién reposará el Espíritu? Sabemos desde la primera mitad de Isaías, particularmente los capítulos 9 y 11, que es una figura mesiánica y real. Luego, en la segunda mitad de Isaías, descubrimos un poco más…

7) El siervo

El Espíritu de Dios reposará especialmente en alguien que sea un siervo. Aprendemos acerca de él en cuatro cánticos:

  • Cántico 1: Isaías 42:1: «He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones».
  • Cántico 2: Ve Isaías 49:1-6
  • Cántico 3: Ve Isaías 50:4-9
  • Cántico 4: Ve Isaías 52:13-53:12: «He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto. Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca».

8) El conquistador

Asombrosamente, unos pocos capítulos después de Isaías 53, aprendemos que el Espíritu de Dios reposará no solo en uno que es este siervo sufriente, sino en uno que es un conquistador. ¿Podría ser este el mismo individuo? Hay cuatro cánticos del conquistador:

  • Primer cántico del conquistador: Isaías 59:15-21: «y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho.16 Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia. Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto…».
  • Segundo cántico del conquistador: 61:1-4. «El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová» (v. 1).
  • Tercer cántico del conquistador: 61:10 – 62:7. El conquistador viene como un novio para llevarse a su novia, para rescatarla.
  • Cuarto cántico del conquistador: 63:1-6. Hay una horrible imagen de juicio. Cuando venga el Conquistador, vendrá a juzgar.

9) La nueva Jerusalén—la novia

Con este siervo/conquistador en su lugar, los capítulos finales de Isaías se centran especialmente en la nueva Jerusalén como la nueva novia, que también es una representación de los nuevos cielos y la tierra nueva. 

Isaías 62:3-5: «Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo. Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada… porque el amor de Jehová estará en ti… como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo».

¡Qué gloriosa visión! Piensa en el hecho de que estamos hablando del Santo. Estamos hablando del único e incomparable gobernante de la creación y la redención. Y es este quien le dice a su pueblo: «Me deleito en ti. Me regocijo en ti». Cristiano, ¡él te está diciendo esto! ¡Isaías dice que todos los verdaderos cristianos son una corona de esplendor en su mano! ¿Esto es por algo que hayamos hecho? ¿O porque tengamos buena apariencia, seamos inteligentes, exitosos? No, tienes que volver al cántico del siervo del capítulo 53 para comprender cómo Dios pudo decir estas cosas. Es a través de Jesús.

PRINCIPIO 3: CONSIDERA LA INTERPRETACIÓN AUTORITATIVA DEL NUEVO TESTAMENTO

Pero finalmente, tenemos que leer todo Isaías a la luz del Nuevo Testamento. Ese es el tercer principio para leer Isaías. Lee todo a la luz de la interpretación autoritativa del Nuevo Testamento. He mencionado el hecho de que la profecía del Antiguo Testamento a menudo produce varios horizontes de realización. Efectivamente, el Nuevo Testamento literalmente retumba con los sonidos de Isaías, y dice todo lo que sus grandes y gloriosas promesas se cumplen en la persona y la obra de Jesucristo.

1) Jesús es el Mesías prometido

Recordando al Mesías prometido en Isaías 9 y 11, Pablo dice: «Y otra vez dice Isaías: Estará la raíz de Isaí, y el que se levantará a regir los gentiles; Los gentiles esperarán en él» (Romanos 15:12). Y él aplica esto a Jesús.

2) Jesús es el Santo

Refiriéndose al capítulo 6 de Isaías, el apóstol Juan dice: «Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él». ¿Entendiste eso? ¿Quién es el Dios santo que Isaías vio en un trono, alto y sublime, con  sus faldas llenando el templo? Según Juan, ¡era Jesús!

3) Jesús es el Redentor prometido

Los cuatro Evangelios citan las palabras iniciales de Isaías 40 para decir que Jesús es Dios que ha venido para dar consuelo a su pueblo. Así, en Lucas 3, Juan el Bautista, que ha venido a preparar al pueblo para Jesús, explica su papel en las palabras de Isaías. «Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios… Y verá toda carne la salvación de Dios».

4) Jesús como siervo sufriente

Los escritores del Nuevo Testamento sabían que Jesús era el siervo sufriente. Para explicar el ministerio de Jesús, Mateo escribe: «para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: He aquí mi siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien se agrada mi alma» (Mateo 12: 17-18)[2].

5) Jesús como conquistador

Y el Nuevo Testamento también muestra que Jesús es el conquistador: Así, en el primer cántico del conquistador, leemos que este prometido pagará a cada uno «según sus obras» (59:18) (NVI). Y entonces, ¿quién es el que dice en Apocalipsis 22:12: «He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra». ¡Es Jesús!

Y podría continuar. El Nuevo Testamento está lleno de ejemplos que muestran que Isaías señala a Jesús. 

¿Preguntas? 

CONCLUSIÓN

El libro de Isaías sí se parece a la transcripción grabada del asesoramiento matrimonial entre una pareja en conflicto. Pero esta es la realidad: a diferencia de la mayoría de los matrimonios humanos donde hay faltas en ambos lados, Cristo es el esposo perfecto y fiel, y nosotros hemos sido infieles y duros de corazón. Puedes aprender esto simplemente leyendo el Nuevo Testamento. Pero es a medida que lees el libro de Isaías que llegas a entender estas cosas más profunda y ricamente.

He dicho que queremos la interpretación del Nuevo Testamento de Isaías. Pero lo mismo aplica en sentido contrario. Para entender el Nuevo Testamento y comprender quién es Jesús, debes leer el Antiguo Testamento y, específicamente, las profecías de Isaías. ¿Qué significa que Jesús es santo, un redentor y un conquistador? ¿Qué es el pecado? ¿Quién es Dios? ¿Cómo es él? ¿Realmente tiene el control? Isaías nos da una preinterpretación, podría decirse. Da sentido a las palabras usadas por el Nuevo Testamento. ¿Quieres entender, conocer y amar a Jesús? Entonces lee, estudia y aprende de Isaías. Espero haberte dado una muestra de eso esta mañana.

 

[1] Eliminado: los profetas usan varias formas literarias para comunicar su mensaje: alegorías (Isaías 5:1-7); proverbios (Ezequiel 18:2), lamentaciones (Amós 5:1-2), oraciones (Hab. 3), narrativas (Isaías 36-39). Su estilo de escritura también fue diverso, desde los lamentos de Jeremías (8:18-9: 1) hasta las impactantes declaraciones de Ezequiel (20:21-26), el interrogatorio de Habacuc (1:12-17), el sarcasmo y la ironía de Amós (3:12).

[2] Ve también Hechos 8:35