Clases esenciales: Antiguo Testamento

Antiguo Testamento – Clase 15: 1 y 2 Reyes

Artículo
21.03.2018

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Clase esencial
Panorama del Antiguo Testamento
Clase 15: 1 y 2 Reyes


Introducción

¡Bienvenido de vuelta! La semana pasada terminamos nuestro estudio de la literatura sapiencial del pueblo de Dios… que nos desvió de la historia en desarrollo del Antiguo Testamento. Pero el día de hoy regresaremos a esa historia, la historia acerca de lo que Dios hace para salvar a los pecadores.

Hoy, estaremos viendo 1 y 2 Reyes. Entonces, ¿qué sabemos de 1 y 2 Reyes?

Cuatro cosas rápidas a tener en cuenta:

  1. Originalmente, eran un solo libro y esta mañana los veremos como un solo libro.
  1. No sabemos con exactitud quién es el autor. Sabemos que él (o ellos) recurrieron a muchos documentos históricos diferentes para compilar lo que hoy conocemos como 1 y 2 Reyes.
  1. La compilación muy probablemente ocurrió durante el tiempo del exilio, cuando el pueblo fue llevado de la Tierra Prometida a Babilonia.
  1. Los acontecimientos registrados en Reyes se extienden desde la coronación del rey Salomón, alrededor del año 970 a. C., hasta el exilio, 400 años después. Durante este tiempo, el reino está dividido. El reino del norte está disperso entre las naciones, y el reino del sur está desterrado.

Reyes es un estudio acerca de cómo las promesas de misericordia de Dios interactuarán con sus promesas de juicio. Así que creo que un buen lugar para iniciar es con nuestras propias vidas. ¿Cuáles son algunas de las promesas de juicio que se aplican a nosotros? ¿O de misericordia? Para los cristianos, ¿cómo se resuelven en la cruz?

El pueblo de Dios sin rey (Moisés y los Jueces)

Ahora bien, para comprender exactamente cuáles promesas están en juego en Reyes, tenemos que remontarnos a Deuteronomio 28.

«1 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas».

Y las bendiciones continúan. Salta al versículo 58.

«Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible: JEHOVÁ TU DIOS, 59 entonces Jehová aumentará maravillosamente tus plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, y enfermedades malignas y duraderas; 60 y traerá sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarán».

Y las maldiciones continúan.  Salta al versículo 64.

«Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo; y allí servirás a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y a la piedra».

Estas son las bendiciones de Dios para su pueblo si ellos guardan este pacto, y las maldiciones de no hacerlo.

En esta etapa, Dios está hablando directamente a su pueblo. Sin un rey, todos se representan a sí mismos ante Dios. (DIBUJA EN LA PIZARRA)

Dios

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El pueblo 

Estas promesas y condiciones en Deuteronomio son el trasfondo de todo lo que sucede en Reyes. 

El pueblo de Dios con su primer rey fiel (el rey David)

De acuerdo. Avancemos, pasemos a los jueces, pasemos al rey Saúl y finalmente, al primer rey fiel de Israel, David. Ahora el enfoque del Antiguo Testamento se dirige a los reyes en el linaje de David. No es que el pueblo y su conducta no sean importantes, pero el rey ahora sirve como un representante del pacto ante Yahveh, en nombre del pueblo. (DIBUJA EN LA PIZARRA)

Dios

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Rey (representante del pacto)

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El pueblo

Con estos reyes, la relación de Dios con su pueblo cambia. Leemos en 2 Samuel 7 que la casa de David y el reino de David «serán estables eternamente». Dios dice que castigará a los descendientes de David cuando hagan lo malo, pero esta promesa de un reino eterno no tiene condiciones. Dios lo hará. No depende en absoluto de su pueblo.

Así que el libro de Reyes comienza en un verdadero momento de suspenso. Las bendiciones y maldiciones de Deuteronomio están en pleno efecto. Pero también lo está esta nueva promesa de un reino que durará eternamente. ¿Qué pasará? ¿Tendrá el pueblo un rey que obedezca la ley, para que puedan ser bendecidos, o que se rebele y cause sufrimiento al pueblo? Y si se rebelan y son maldecidos según la promesa de Dios en Deuteronomio, ¿qué ocurre con su promesa en 2 Samuel?

Bueno, antes de comenzar a responder esas preguntas centrales para el libro… ¿Tienes alguna pregunta?

¿El pueblo de Dios con su rey de la promesa (el rey Salomón – 1 Reyes 1-11)

Bueno, eso nos lleva al libro de los Reyes y al próximo rey después de David, el hijo de David, Salomón.

¿Quién es Salomón? Bueno, abre tu Biblia a 1 Reyes, y empecemos simplemente leyendo 2:1-4, donde descubrimos exactamente quién es él. El rey David está aquí en su lecho de muerte, y le dice estas últimas palabras a su hijo y sucesor, Salomón.

Cuando el tiempo se acercaba para que David muriera, él le dio un cargo a Salomón su hijo.

«Llegaron los días en que David había de morir, y ordenó a Salomón su hijo, diciendo: Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate, y sé hombre. Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas; para que confirme Jehová la palabra que me habló, diciendo: Si tus hijos guardaren mi camino, andando delante de mí con verdad, de todo su corazón y de toda su alma, jamás, dice, faltará a ti varón en el trono de Israel».

En estas palabras, vemos dos promesas claves que Dios le hizo a David:

(1) Que su linaje nunca fallará (v.4).

(2) Que los descendientes de David, (v.3), empezando por Salomón, están encargados de vivir en los caminos de Dios y guardar sus decretos y mandamientos, si quieren experimentar la bendición de Dios. Una vez más, está la idea del rey como el representante del pueblo ante Dios. Es interesante que muy pocos éxitos mundanos de los reyes se reporten en estos libros. Lo que realmente le interesa al autor es si están obedeciendo a Dios o no.

Entonces, ¿qué pasa después? ¿Será Salomón este rey de la promesa? Veamos qué pasa.

Avanza al capítulo 3, donde descubrimos en el versículo 12 que Dios concede a Salomón serla persona más sabia que haya vivido.

Y los resultados de este sabio gobernante, en los capítulos 4-10 son claros. Mira 1 Reyes 4:20-21 hay «crecimiento de la población, comida, bebida, felicidad»; en los versículos 24-25 hay «paz y prosperidad» en la tierra; en el versículo 34, el pueblo de Dios y su rey son mundialmente conocidos.

Pero más maravillosamente, el Señor incluso bendice con su propia presencia especial el Templo en los capítulos 5-8. En el capítulo 8, versículo 10, Dios entra al Templo, así como lo hizo con el Tabernáculo en Éxodo 40. Y a diferencia del tabernáculo desplazable, el Templo está aquí para quedarse.

Además, escucha la bendición de Salomón que le dio al pueblo de Israel en ese día. Contiene casi todos los temas históricos redentores que hemos considerado hasta ahora. Ve cuántos de ellos puedes escuchar que dice Salomón ahora se cumplen con la construcción del templo y la presencia de Dios con ellos. Comencemos leyendo en el versículo 56. 

«56 Bendito sea Jehová, que ha dado paz a su pueblo Israel, conforme a todo lo que él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo, ha faltado. 57 Esté con nosotros Jehová nuestro Dios, como estuvo con nuestros padres, y no nos desampare ni nos deje. 58 Incline nuestro corazón hacia él, para que andemos en todos sus caminos, y guardemos sus mandamientos y sus estatutos y sus decretos, los cuales mandó a nuestros padres. 59 Y estas mis palabras con que he orado delante de Jehová, estén cerca de Jehová nuestro Dios de día y de noche, para que él proteja la causa de su siervo y de su pueblo Israel, cada cosa en su tiempo; 60 a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro».

Observa la frase en el versículo 56 «ninguna palabra de todas sus promesas… ha faltado».

Así que aquí vemos que el mediador del pacto, el rey, trae las bendiciones de Dios a su pueblo por medio de su obediencia. En muchos sentidos, Salomón es la cumbre del pacto. El pueblo de Dios necesita un rey, no solo para recibir las bendiciones de Dios, sino también para ayudarlo a mostrar la gloria de Dios a un mundo expectante.

Dios

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Rey (mediador del pacto)

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El pueblo: Bendecido, glorificando a Dios

¡Entonces el plan de redención de Dios está completo! La victoria es suya, y no hay necesidad de nada más. ¡La victoria de Dios ha llegado en su totalidad!

Pero lo que es impactante es que cuando Salomón ora en este tiempo de aparente perfección, también apela a la misericordia de Dios si el pueblo peca, de hecho, cuando pecan.

Mira los versículos 46-50: 

«46 Si pecaren contra ti (porque no hay hombre que no peque), y estuvieres airado contra ellos, y los entregares delante del enemigo, para que los cautive y lleve a tierra enemiga, sea lejos o cerca, 47 y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren cautivos; si se convirtieren, y oraren a ti en la tierra de los que los cautivaron, y dijeren: Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido impiedad; 48 y si se convirtieren a ti de todo su corazón y de toda su alma, en la tierra de sus enemigos que los hubieren llevado cautivos, y oraren a ti con el rostro hacia su tierra que tú diste a sus padres, y hacia la ciudad que tú elegiste y la casa que yo he edificado a tu nombre, 49 tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, su oración y su súplica, y les harás justicia. 50 Y perdonarás a tu pueblo que había pecado contra ti, y todas sus infracciones con que se hayan rebelado contra ti, y harás que tengan de ellos misericordia los que los hubieren llevado cautivos».

Aquí hay dos problemas si lo piensas:

Primero, el problema es que «todos pecan» (v.46)

… y segundo (quizá algo contradictorio) que Dios cumplirá sus promesas.

Recuerda una vez más Deuteronomio 28. Dios juzgará a Israel cuando desobedecen, incluso los enviará fuera de la tierra. (v.46)

Como resultado, el pueblo de Dios necesita un rey que pida misericordia cuando fracasen.

Dios

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Rey (mediador del pacto)

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El pueblo: Bendecido, glorificando a Dios…. Pero necesitando misericordia

Desafortunadamente, lo que sigue es el cumplimiento de esa oración. El llamado rey de la promesa caerá y se llevará a todo su pueblo con él. Para ver cómo cayó este reino desde las altas alturas que acabamos de leer, ve al capítulo 11.

Este capítulo cuenta la triste historia de cómo Salomón no hizo caso al consejo de su propio cántico, que vimos la semana pasada. En cambio, como leemos en el versículo 3, Salomón tuvo 700 esposas y 300 concubinas. Y estas esposas desviaron el corazón de Salomón.

Bueno, David no era perfecto, pero algo que nunca hizo fue servir a otros dioses; su corazón siempre estuvo consagrado a Yahveh. Así que lo que vamos a ver a partir de ahora es que el corazón de cada rey será comparado con el corazón de David. Y aquí vemos que el primero en sucederlo reprobó la prueba. 1 Reyes 11:6.

Así, en el versículo 11, el reino es arrebatado de la mano del hijo de David. Y, sin embargo, en medio de su ira, Dios recuerda su misericordia. Mira el versículo 13.

«Pero no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, la cual yo he elegido».

Entonces, Salomón bendice al pueblo por un tiempo y pide misericordia a Dios, pero él no es el rey prometido. Él no vive a la perfección, y no vive para siempre.

Haciendo una pausa aquí, creo que es importante hacer algunos puntos de aplicación. En primer lugar, creo que esta sección narrativa nos ayuda a reflexionar sobre el peligro de cómo estar unos pocos grados fuera de la ley de Dios puede enviarnos por completo en la dirección equivocada. Salomón era sabio, pero al actuar muy imprudentemente en un área en particular, pecó mucho, y esto derribó a toda la nación. Deberíamos pensar especialmente en esto si tenemos un liderazgo cristiano.

Aunque al final creo que este pasaje ayuda a ver a Dios como alguien muy confiable. ¿Te diste cuenta que Dios nunca rompe su promesa con su pueblo o David? De hecho, él siempre guarda su Palabra. Esto debería alentarnos inmensamente cuando luchamos por ver cómo las promesas de Dios funcionarán en medio de nuestro fracaso.

¿Preguntas?

Muy bien, de vuelta a la historia a medida que avanzamos en Reyes, vemos que parte del juicio de Dios es que la nación será dividida. En este punto, necesitamos un nuevo vocabulario.

  1. El reino del sur, sobre el cual los hijos de David todavía gobernarán, se llamará «Judá» (y algunas veces «Jerusalén »).
  2. El reino del norte, que será gobernado por reyes no davídicos, se llamará «Israel» (y algunas veces «Efraín» o «Samaria»).

Y ahora nuestra narrativa sigue dos caminos: la historia del reino del norte de Israel y la historia del reino del sur, Judá. Comencemos con los imperfectos reyes del norte de Israel.

El pueblo de Dios con sus imperfectos reyes del norte (reyes de Israel – 1 Reyes 12 – 2 Reyes 21)

El primer rey de Israel, Jeroboam, lleva inmediatamente al pueblo de Israel a la idolatría. Observa en el versículo 28 del capítulo 11, que Jeroboam conduce al pueblo a levantar becerros de oro. ¡Becerros de oro! ¿Acaso había leído él alguna vez el libro de Éxodo? De hecho, la maldad de Jeroboam fue tan grande que todos los reyes posteriores de Israel serán comparados con él para evaluar cuán malvados son. De la misma manera que la fidelidad de David será el punto de referencia para la piedad de Judá.

Y este mal comienzo sella la perdición de la nación. Capítulo 14, versículos 15-16: «15 Jehová sacudirá a Israel al modo que la caña se agita en las aguas; y él arrancará a Israel de esta buena tierra que había dado a sus padres, y los esparcirá más allá del Eufrates, por cuanto han hecho sus imágenes de Asera, enojando a Jehová. 16 Y él entregará a Israel por los pecados de Jeroboam, el cual pecó, y ha hecho pecar a Israel».

Estas son seguramente algunas de las palabras más tristes hasta ahora en toda la Biblia. Las tribus del norte están perdidas. Pero el cumplimiento de esto no ocurre instantáneamente. Todavía faltan unos 200 años. Pero en esos 200 años, ni un solo rey de Israel no será considerado como malvado.

Es en este contexto que deberíamos hablar más acerca de los profetas y acerca de dos profetas prominentes en Reyes, Elías y Eliseo. Puedes leer de ellos en 1 Reyes 17 hasta 2 Reyes 13.

¿Porque son importantes? Ellos no son reyes. Pero ellos comunican la palabra de Yahveh a los reyes y al pueblo.

(Añade una «P» para profeta en la pizarra)

Dios

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Profeta

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Rey (mediador del pacto)
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El pueblo: Bendecido, glorificando a Dios… Pero necesitando misericordia.

Ellos tienen dos trabajos:

  1. Primero, les recuerdan a los reyes que no pueden hacer lo que quieran. Son hombres bajo autoridad: la autoridad de la Palabra de Dios y la autoridad del pacto. Los profetas son como custodios del pacto, guardianes del pacto que llaman a los reyes y al pueblo a la fidelidad.
  1. La segunda tarea de los profetas fue proclamar el castigo que los reyes y el pueblo sufrirían si no se arrepentían.

Lamentablemente, los reyes no escuchan y dirigen al pueblo a una decadencia cada vez mayor. Y así, 2 Reyes 17 relata la destrucción de Israel por Asiria. El rey de Asiria trae naciones paganas a establecerse en la tierra de Israel. Una inversión completo de lo que leemos en Josué. Yahveh toma la fidelidad del pacto muy en serio.

Cuando buscamos aplicar esta parte de la historia de la salvación de Dios, esta sección con el reino del norte nos brinda un claro recordatorio de que el pecado eventualmente nos alcanzará. Podemos huir del pecado durante años, pero definitivamente no podemos huir del juicio de Dios. A menudo causará fracaso en esta vida, como lo hizo con Salomón. O si no, entonces en la próxima.

El pueblo de Dios con sus imperfectos reyes del sur (reyes de Israel – 1 Reyes 12 – 2 Reyes 21)

Bueno, entonces, volvamos al reino del sur. Ahora, la historia de Judá es parecida a la de su hermana del norte. Pero hay una diferencia clave: las promesas de Yahveh a David.

Veamos esta diferencia. Regresa a 1 Reyes 15 para uno de muchos ejemplos: un resumen del reinado de Abiam. Mientras leemos, observa cómo Yahveh actúa de manera diferente aquí a como lo hizo con Jeroboam, y por qué.

«Y anduvo en todos los pecados que su padre había cometido antes de él; y no fue su corazón perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de David su padre».

Nota dos cosas allí:

(1) En primer lugar, la razón por la cual Dios mostró misericordia a Abiam, permitiendo que su hijo lo sucediera, fue «por amor de David». Porque Yahveh había hecho una promesa a David, y la cumpliría. Verás, en el norte hay 10 cambios en la familia gobernante, pero en el sur no hubo ninguno. El linaje de David continuó.

(2) Lo segundo a considerar es que Abiam fue comparado con David, como lo fueron todos los reyes de Judá, así como Jeroboam fue el punto de referencia de la iniquidad en Israel.

Mientras pasamos de 1 Reyes a 2 Reyes, podemos ver que algunos reyes de Judá eran buenos, como Ezequías en 2 Reyes 18-20, e hicieron lo correcto. Aunque incluso estos reyes buenos no alcanzan la marca establecida por David. Pero aproximadamente la mitad de ellos eran malos. De hecho, cuando llegamos a Manasés, el hijo de Ezequías, su reinado es el peor hasta ahora. Mira 2 Reyes 21:11-12:

«11 Por cuanto Manasés rey de Judá ha hecho estas abominaciones, y ha hecho más mal que todo lo que hicieron los amorreos que fueron antes de él, y también ha hecho pecar a Judá con sus ídolos; 12 por tanto, así ha dicho Jehová el Dios de Israel: He aquí yo traigo tal mal sobre Jerusalén y sobre Judá, que al que lo oyere le retiñirán ambos oídos».

Así como Jeroboam selló el destino de Israel, los pecados de Manasés sellaron los de Judá. Judá pronto sería tomado cautivo al igual que Israel.

Pero justo cuando parece que todo ha terminado, que cada rey tiene fallas en comparación con David y que ya no hay esperanza, Reyes finalmente alcanza un clímax con un rey que, sorprendentemente, excede incluso a David en piedad y bondad.

¿En serio? ¿Un rey mejor que David? Sí. Josías. 

El pueblo de Dios con su mejor rey (el rey Josías – 2 Reyes 22-23)

¿No me crees? Bueno, regresa conmigo a 1 Reyes 13:2 y a una profecía casi 300 años antes que el malvado rey Manasés.

«Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres».

Entonces habrá un futuro rey Josías que restaurará la verdadera adoración en Israel. Eventualmente, aparece en los capítulos finales de 2 Reyes. Ahora no tenemos tiempo para ver todas las cosas increíbles que hace, pero si examinas los capítulos 22 y 23 puedes ver el tipo de cosas logradas… encuentra el libro de la ley, renueva el pacto, purga la tierra de la idolatría… De hecho, mira 2 Reyes 23:25:

«No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual».

¿Nunca antes? ¡Por Dios! ¡Hay uno más grande que David! Pero, trágicamente, Josías se encuentra con un final trágico. Judá no escapará al juicio final. La ira prometida de Dios, por causa de Manasés, permanecerá. Este rey piadoso, este rey supremo, no vivirá para siempre. Él muere en la batalla. Y nuevamente las promesas de Dios, y el plan de redención de Dios a través del linaje de David quedan colgando de un hilo. A lo largo de este libro, parece que la solución era un rey piadoso. Pero aquí está, y todavía seguimos esperando. Si ni siquiera Josías es el rey eterno de Dios, ¿quién lo será?

Bueno, Josías señala algo que nuestro rey siempre tendrá que hacer. Él tendrá que derrotar incluso a la muerte.

Dios

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Profeta

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Rey (mediador del pacto)
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El pueblo: Bendecido, glorificando a Dios…. Pero necesitando misericordia

¿Preguntas? 

El pueblo de Dios con su último rey (Joaquín – 2 Reyes 24-25)

Bueno, mientras pasamos a los últimos capítulos de Reyes, veamos un último rey. Poco después de Josías hay tres oleadas de ataques de los babilonios, y con cada ataque se llevan a algunos cautivos más. Hasta que, como se prometió, finalmente nivelan Jerusalén y el templo. El gran nieto de Josías, el rey Joaquín, es llevado cautivo a Babilonia (24:15). En su lugar, los babilonios instalan a su tío en Jerusalén como un rey títere. Sin embargo, este rey, Sedequías, se rebela contra los babilonios. ¿Su castigo? Justo antes de que le quiten los ojos, sus hijos, el linaje de David, son asesinados frente a él.

Entonces, al concluir Reyes, ¿ha terminado la promesa para el pueblo de Dios? ¿Dios va a comenzar de nuevo en el Nuevo Testamento? Su plan de redención ciertamente se ve en completo caos al final del libro. Diez de las doce tribus de Israel están dispersas y se pierden entre las naciones, y las tribus restantes están cautivas lejos de la tierra. ¿Y qué hay del rey en el linaje de David… ha renegado Yahveh de esas promesas? ¿Estaba Yahveh demasiado débil para detener una fuerza tan grande como el terrible ejército babilónico? Sabemos que todo esto sucedió por los pecados de los reyes, pero parece dudoso que se pueda salvar algo de esta situación. ¿La simiente de la serpiente finalmente terminó su trabajo y acabó con la simiente de la mujer?

Bueno, ¡espera! Solo queda un pequeño rayo de esperanza. Todavía hay un último descendiente de David vivo, el rey capturado justo antes de que Sedequías tomara el trono: Joaquín, el bisnieto de Josías. Está en el exilio en Babilonia, lo cual no es bueno. Pero justo cuando el libro termina, Joaquín es liberado para cenar por el resto de sus días en la mesa del rey.

Bueno, no es mucho, ¡pero es un rayo de esperanza! Después de todo esto, ¡un descendiente de David todavía está vivo! 

El pueblo de Dios con su rey por siempre (Jesús)

Bueno, al finalizar, está claro que quedamos con un momento de suspenso casi tan grande como con el que comenzamos. Quién sabe lo que pensaba el pueblo de Dios en Babilonia… pero para nosotros que tenemos el privilegio de vivir después de Cristo, podemos ver que el verdadero pináculo de la historia no es Salomón, ni Josías, ni Joaquín… sino Jesús, el rey eterno. Como verás, como sabemos, el rey supremo de la promesa es Jesús quien completa nuestro diagrama. Él es el descendiente de David que nunca quebranta ninguna de las leyes de Dios; él muestra la gloria de Dios perfectamente y nos permite mostrar la gloria de Dios ahora;  trae el juicio completo de Dios de nuestro pecado a través de su muerte; nos trae todas las bendiciones; ahora intercede por nosotros, suplicando que Dios muestre su misericordia si nos volvemos y confiamos en él; es él quien nos llevará al cielo, a la tierra prometida para siempre. Entonces, leer Reyes debería dejarnos con la gran emoción de saber que Dios cumple sus promesas. Y ha demostrado su confiabilidad a través de su provisión del rey Jesús.

¿Por qué no terminamos agradeciendo a Dios por eso?… Oremos.