Clases esenciales: Antiguo Testamento

Antiguo Testamento – Clase 13: Los Proverbios

Artículo
21.03.2018

  Descargar Manuscrito en formato Word
  Descargar Folleto del Alumno en formato Word

 

Clase esencial
Panorama del Antiguo Testamento
Clase 13: «La sabiduría del rey de Dios» Los Proverbios


Introducción

«Dinero ahorrado, dos veces ganado». «Si madrugas y no trasnochas, serás sano, rico y sabio». «A Dios rogando y con el mazo dando».

Los escuchamos toda nuestra vida: refranes cortos y concisos que tienen la intención de ayudarnos a vivir mejor. Los llamamos proverbios. Si escuchaste esa lista de refranes y te preguntaste qué tienen todos en común, bueno, ¡ninguno de ellos está en la Biblia! Hoy consideraremos la mayoría de los proverbios que están en la Biblia. El libro de Proverbios. Algunos de estos proverbios están vinculados temáticamente, y algunos parecen ser independientes. En la clase de hoy, estudiaremos qué son los proverbios y qué no, un método para interpretar este género bíblico, y los temas que saturan todo el libro. Lo más importante es que veremos que el libro de Proverbios, a diferencia de las breves ocurrencias que acabo de mencionar, nos señala algo mucho más grande que un consejo para vivir una mejor vida en la actualidad. Nos dirigen a la verdadera sabiduría que se encuentra solamente en Jesucristo.

Pero comencemos acoplando nuestro propio conocimiento de Proverbios. ¿Cuáles son algunos versículos en Proverbios que han sido más significativos para ti, y por qué?

Contexto

Primero, comencemos con algo de contexto. La mayor parte de este libro fue escrito por el rey Salomón. Pero eso en realidad tiene relativamente poca relación con la manera en que interpretamos Proverbios. Lo que puede tener más efecto en la interpretación es que muchas veces en los primeros capítulos, Salomón se dirige a su hijo. Es como si estuviera enseñando a este hijo cómo ser un hombre. Así que los Proverbios están llenos de la sabiduría de un hombre que ha vivido la vida y ha visto gran parte del mundo, y quiere transmitir lo que ha aprendido.

En términos del contexto histórico redentor, no hay mucho en Proverbios que haga avanzar la historia del plan de salvación de Dios. Pero los proverbios sí tipifican la sabiduría que un rey necesita para gobernar al pueblo de Dios. Señalan a Cristo, el gran rey poseedor de la máxima sabiduría y que gobernará sobre el pueblo de Dios para siempre.

Eso significa que una vez que comprendamos cómo interpretarlos, generalmente podemos aplicar Proverbios directamente a nuestras vidas. No hay mucho trabajo de traducción como, por ejemplo, para las leyes alimentarias levíticas. Esa es una de las razones por la cual los proverbios son tan amados por los cristianos de hoy. 

Bosquejo/Panorama del libro

Entonces, ¿cuál es el tema general de este libro? Sinceramente, hay muchos temas: el temor del Señor, el poder de la lengua, cómo es una mujer piadosa, qué significa verdaderamente vivir la vida, cómo obtener sabiduría, recibir instrucción, la soberanía de Dios, la honestidad, el matrimonio, el sexo, el trabajo, la economía, la generosidad, la amistad y así sucesivamente. Pero por encima de todo esto, está el tema central de la sabiduría. Dos declaraciones pueden servir como tema para todo el libro:

La sabiduría es temer al Señor, ser enseñables, y tener la capacidad de vivir piadosamente. La fuente, los medios y el objetivo de la sabiduría es el Señor.

  • Temer al Señor: vivir la vida en relación a quien realmente él es.
  • Ser enseñables: La sabiduría no trata solo de lo que ya sabes; también consiste en tu humildad para seguir aprendiendo.
  • Tener la capacidad de vivir piadosamente: La sabiduría es conocimiento en acción.

¿Y de dónde proviene esta sabiduría? De Dios. Él es la fuente de la sabiduría. Dios también es los medios por los cuales alguien obtiene sabiduría. Toda sabiduría proviene de Dios como un regalo. Y con el objetivo de la sabiduría, me refiero a que el gran valor de adquirir sabiduría es conocer mejor a Dios.

El libro de Proverbios puede dividirse en tres secciones principales, como puedes ver en el bosquejo en el reverso de tu folleto. Los primeros nueve capítulos son escritos por Salomón, con el propósito de aconsejar a un hombre joven. Luego, la sección intermedia son otros proverbios de Salomón. Finalmente, los últimos dos capítulos son proverbios de dos hombres: Agur y Lemuel.

Durante el resto de la clase de hoy, veremos el género de Proverbios: qué son y cómo podemos interpretarlos. Y luego pasaremos sistemáticamente por el libro mientras consideramos varios aspectos de vivir sabiamente que aparecen aquí. Así que primero: 

¿Qué son los Proverbios?

Los proverbios son inspirados por Dios. Pero en lugar de enseñar normas absolutas que gobiernan el universo —como en otras partes de la Escritura—, enseñan lo que es generalmente cierto. Son principios generales y observaciones, vistas en el orden creado por aquellos que temen al Señor. Toma por ejemplo Proverbios 26:27. Dice: «El que cava foso caerá en él; y al que revuelve la piedra, sobre él le volverá». ¿Eso quiere que todo el que haya cavado un foso ha caído en él, o que todo el que alguna vez ha rodado una piedra ha sido aplastado por ella? No. Yo mismo he cavado fosos y movido piedras con toda seguridad. Es un proverbio acerca del engaño. El foso aquí está destinado a lastimar a alguien. Y rodar una piedra es borrar los límites de las propiedades que estaban marcados con piedras en el antiguo Cercano Oriente. Por tanto, el escritor dice que tu engaño solo volverá a morderte al final. Ese es un buen principio para vivir y recordar siempre, ¿no? Sin embargo, no es cierto que cada mentira perjudique al mentiroso (al menos en esta vida). Pero en general, la mentira no prospera. Incluso en esta vida, a largo plazo. Generalmente, las mentiras vuelven para mordernos al final. Entonces la aplicación del proverbio es ¿qué? No intentes engañar a las personas, porque, nueve de cada diez veces, solo te lastimarás a ti mismo en tu engaño.

No obstante, algunos proverbios son siempre ciertos porque describen verdades eternas acerca de Dios y del funcionamiento del universo. Puedes detectarlos porque hacen reclamos radicales que simplemente no pueden aplicarse unas veces sí y otras no. Tomemos como ejemplo Proverbios 16:33: «La suerte se echa en el regazo; Mas de Jehová es la decisión de ella». Este proverbio afirma la soberanía de Dios. Y si él no es soberano todo el tiempo, entonces no es soberano. Además, el proverbio señala que cada decisión es del Señor. Eso ya es una señal. Este proverbio funciona como un principio universal y no como algún tipo de consejo.

Gran parte de los proverbios entran en la primera categoría, en lugar de la segunda. En tal sentido, piensa en el libro de Proverbios como un manual para cumplir el mandato de la creación de Dios para la humanidad, para ejercer dominio sobre su tierra. Y para el Israel del Antiguo Testamento, ese mandato se cumplió especialmente como nación, por lo que esto sirve aún más intencionadamente como sabiduría para el rey de Dios. Y, en general, Proverbios nos dice que si hacemos lo correcto las cosas saldrán bien. Pero ese no es siempre el caso, ¿verdad? Ni hoy, ni tampoco en el Antiguo Testamento. Puedes pensar en el libro de Job como en las excepciones a esta regla general. A veces los justos sufren. Así que los proverbios son generalmente ciertos, pero no siempre, y tenemos un libro completo de literatura sapiencial para abordar esa excepción.

No puedo decirte lo importante que es recordar esto. La mayoría de los proverbios no siempre son ciertos. Frecuentemente, necesitas poner las palabras «en general» frente a un proverbio al aplicarlo en tu vida. Y se vuelve peligroso cuando no lo hacemos. Porque terminamos creyendo que Dios ha dicho que algo es verdad todo el tiempo cuando eso nunca fue lo que él pretendía decir. «¿Entonces me estás diciendo que no puedo tomar la Biblia literalmente? ¡Hereje!». «No. La Biblia es totalmente verdadera. Solo debemos tener cuidado de aceptarla como literalmente verdadera en la medida en que ella tenga la intención de ser de esa manera. Nunca pondríamos nuestro pie en el acontecimiento histórico del buen samaritano, ¿cierto? Porque claramente Jesús pensó que esa parábola era una historia. No un acontecimiento real. De igual manera, tenemos que interpretar los proverbios tal como estaban destinados a ser leídos, como afirmaciones que generalmente son ciertas. Te daré un ejemplo del Nuevo Testamento. En Efesios, Pablo dice que no debemos dejar que el sol se ponga mientras aún estemos enojados. ¿Cuántas parejas jóvenes se han considerado tontas a altas horas de la noche porque creen que Pablo dice que es un pecado irse a la cama con una disputa sin resolver? No, es un proverbio. En general, deberíamos resolver las cosas rápidamente y no dejarlas agudizarse. Pero no es como si Pablo les dijera a las personas en Nome, Alaska, que pueden estar enojados todo el verano, pero nunca en invierno. Necesitamos interpretar las Escrituras de acuerdo a cómo se pretende interpretar cada género.

¿Cómo se interpretan los proverbios?

Entonces, con esta noción básica del libro de Proverbios, pensemos un poco más acerca de la interpretación. La semana pasada hablamos acerca de cómo la poesía hebrea usa el «paralelismo». Donde una línea se expande en la anterior. Bueno, los proverbios son un estilo de poesía, así que todo lo que dijimos la semana pasada todavía aplica. Sin embargo, son ligeramente diferentes porque en Proverbios los paralelismos son generalmente contrastes. «El sabio de corazón aceptará mandatos, mas el necio charlatán será derribado» (10:8) (LBLA).

Estos son algunos pasos para guiarte al interpretar Proverbios:

  1. En primer lugar, determina los paralelismos. ¿Qué en la segunda línea está en paralelo con «el sabio de corazón»? «El necio charlatán». ¿Y qué está en paralelo con el verbo «aceptar»? El verbo «ser». Por último, ¿qué está en paralelo con «mandatos»? «Derribado». Este es uno fácil porque todos los elementos paralelos están en el mismo orden. Por supuesto, como toda poesía, no es una ciencia exacta. Ir despacio y reflexionar sobre el texto abre nuestros ojos al significado completo de un versículo.
  2. En segundo lugar, identifica todas las figuras retóricas. Anteriormente dije que cavar un foso y rodar una piedra se referían al engaño. En ocasiones, al igual que con rodar una piedra, es posible que recurramos a un comentario o a una Biblia de estudio para tener una idea de lo que realmente significa una figura retórica. Pero en general, son tan claras en castellano como lo eran el hebreo antiguo.
  3. En tercer lugar, resume lo que dice el proverbio en tus propias palabras, basado en lo que has encontrado hasta ahora.
  4. Finalmente, considera cómo aplicar esto en tu propia vida. Toma Proverbios 10:8 que acabo de leer. Habla de recibir La mayoría de nosotros tenemos jefes. Estudiantes, tienen a sus profesores. Esposas, tienen a sus maridos. Miembros de CHBC, tienen ancianos. Los hijos tienen a sus padres. Y todos vivimos bajo la autoridad de Dios. En estas relaciones, se pronto para escuchar y sujetarte, demostrarás ser sabio. Pero de nuevo, estas no son leyes absolutas. Si alguien te ordena que peques, obviamente no deberías obedecer.

Un valor de estos pasos es que te hacen ir despacio y considerar lo que el proverbio dice. Bajar la marcha, y realmente meditar sobre un texto, hará que las cosas salgan a la vista como nunca antes.

A veces, es útil consultar algunas traducciones al castellano diferentes. Por ejemplo, toma Proverbios 29:18 (LBLA): «Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena». Cuántos sermones o discursos políticos se han referido a esta traducción para justificar una nueva «declaración de misión» o «fomentación de visión». Bueno, la mayoría de las traducciones modernas en castellano realmente traducen «visión» como «dirección» y «desenfreno» como «orden». Así, la DHH dice: «Donde no hay dirección divina, no hay orden». Ah, de manera que aquí se habla acerca de la dirección de Dios. No de la nuestra.

Cuando miramos partes de la Escritura más orientadas a la narración, estos matices en el idioma castellano pueden ser menos significativos, porque hay más contexto para entender la narración. Pero cuando miramos verdades encapsuladas en uno o dos versículos, comprender el significado de palabras particulares es crítico[1].

Cuatro temas de la sabiduría

Esas son algunas pautas para la interpretación. ¿Qué encontramos al entrar en este libro? Te daré un contexto para la sabiduría en el libro de Proverbios al observar cuatro temas básicos que vemos acerca de vivir sabiamente. Primero, vemos:

Contrastes para vivir sabiamente:

Una de las mejores cosas de Proverbios es que no describe simplemente la sabiduría. Describe lo opuesto. Y lo hace primero al describir al necio. ¿Qué es un necio? Fundamentalmente, es alguien que desprecia la corrección y la disciplina (17:24). Y esto es evidente en lo que dice. En Proverbios 14:29 leemos: «El que tarda en airarse es grande de entendimiento; mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad». Un necio no tarda en expresar lo que le viene a la mente, sin pensar en el impacto de sus palabras. ¿Dices necedades? Considera Proverbios 17:28: «Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; El que cierra sus labios es entendido». 

Y Proverbios no describe simplemente al necio. Explica las consecuencias de serlo. Por un lado, el necio carece de juicio (capítulo 7). Pero por encima de eso: Su rechazo a la corrección desde el exterior, y a la disciplina en el interior, terminará llevándolo a la muerte. 5:23: «El morirá por falta de corrección,
y errará por lo inmenso de su locura». Esencialmente, los necios son ateos. Han determinado en sus corazones vivir como si existiera Dios[2].

Ese es nuestro primer contraste. No obstante, Proverbios tiene un segundo contraste para nosotros: el perezoso. El perezoso es fácil de reconocer: consistentemente no aprovecha las oportunidades actuales. Las deja pasar, excusándose en el camino. El comentarista Derek Kidner ha escrito que el perezoso «no acepta una negativa, sino que se engaña a sí mismo en la pequeñez de sus rendiciones. Así, por pulgadas y minutos, sus oportunidades se desperdician». Un resumen bastante esclarecedor, ¿no crees? Creo que muchos de nosotros podemos ser perezosos sin darnos cuenta.

Vivimos en un una ciudad ajetreada y oportunista, pero ¿eso significa que no hay perezosos? ¿O eso significa que solo aquellos que están en la parte inferior de la «estructura de poder» son los perezosos? ¿No es posible que incluso los poderosos y ocupados estén dejando escapar las oportunidades? Pregúntate: «¿Te estás dedicando a una cosa para evitar ser disciplinado en otra? ¿Aparentas estar ocupado, para poder excusarte y tener una actitud perezosa en otra área? Una característica del perezoso es su distracción. Él comienza a comer pero no puede molestarse en terminar. Comienza un centenar de proyectos y no termina ninguno. Decepciona a quienes lo rodean. Prefiere la pereza al trabajo. Quiere una vida fácil en lugar de una invertida en hacer el bien. Y siempre está dando excusas. Entonces, ¿qué tipo de persona eres? ¿Buscas la salida más fácil en el trabajo? ¿Terminas los proyectos que inicias? Cuando comienzas tu semana o tu día, ¿abordas y terminas los proyectos difíciles primero o los pospones? Con mucha frecuencia me veo tentado a ser perezoso, incluso mientras me cubro con prendas de atuendo, que espero que otros perciban como diligencia. El hombre sabio ve la vida como una oportunidad para reflejar a nuestro Dios creativo a través de un trabajo significativo.

Ese el contraste de vivir sabiamente. Pero, afortunadamente, Proverbios también nos da el contexto para vivir sabiamente: las relaciones.

Contexto para vivir sabiamente:

Para empezar, Proverbios tiene mucho que decir acerca de la familia, desde el matrimonio hasta las relaciones entre padres e hijos. La vida sabia y piadosa, según Proverbios, presta especial atención a la familia.

El pilar fundamental de la familia es el matrimonio. El libro habla del romance entre los esposos y las esposas, de la fidelidad, de la descripción del carácter de una esposa noble. En la base de un matrimonio amoroso está la fidelidad. Nada debería socavar la importancia de la fidelidad. [Entonces] Proverbios advierte a nuestras mentes y corazones… la lección de que nunca debemos subestimar el peligro del adulterio. A lo largo del Antiguo Testamento, el lenguaje del matrimonio se usa para describir la relación de Dios con su pueblo. Por tanto, romper nuestros convenios matrimoniales con nuestros cónyuges, por terrible que sea, indica la aún mayor transgresión de infidelidad en nuestra relación con Dios. 

Proverbios también habla mucho acerca de la relación de los padres con sus hijos. Después de todo, gran parte de él fue escrito por un padre a su hijo. Proverbios se preocupa no por la provisión de los padres de las necesidades prácticas de los hijos, sino por la provisión de las necesidades espirituales de los hijos. Lo principal que los padres deben hacer por los hijos es enseñarles. Una de las formas en que se les enseña a los hijos la sabiduría es a través de la corrección y la disciplina. De esta manera, Proverbios exhorta a los padres a proporcionar una corrección amorosa. «Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se apresure tu alma para destruirlo» (19:18).

Más allá de las relaciones familiares, Proverbios habla de otro conjunto de relaciones que tendrán un gran impacto, si no mayor, al vivir sabiamente: las amistades. Proverbios no supone que todos los amigos son buenos amigos. Por esa razón, el escritor advierte: «No tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos» (24:1). Dado el tiempo que pasamos con amigos, no es sorprendente que nos influyan. Por ejemplo, podemos saber que un carácter explosivo y un letargo son pecaminosos. Pero cuando escoges amigos marcados por estos pecados, comenzarás a imitarlos, como por ósmosis. 

Los buenos amigos pueden influenciarnos a vivir sabia y rectamente. Y por ello, Proverbios describe las características de un buen amigo: Los verdaderos amigos son sensatos (6:1-5; 17:18), los verdaderos amigos son desinteresados (3:29; 14:21; 25:17), los verdaderos amigos perdonan (10:12b), los verdaderos amigos hablan con honestidad (27:6)… No sería sorprendente que una verdadera amistad elude a personas que eluden a Dios, porque la verdadera amistad comienza en nuestra relación con Dios. Es como si obtuviéramos el capital de riesgo emocional en nuestra relación con Dios que es necesario para invertir la confianza en otras relaciones. Evidentemente, el estándar que da Proverbios para la verdadera amistad es muy alto, y en eso vemos un retrato del mejor de los amigos, el Señor Jesucristo.

Tercer tema:

Comunicación para vivir sabiamente

Proverbios nos anima a utilizar nuestras palabras con cuidado. «El que guarda su boca guarda su alma; Mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad» (13:3). «El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; De espíritu prudente es el hombre entendido» (17:27). En el uso de nuestras palabras, Proverbios va más allá de cosas como el chisme, la calumnia o la mentira, y pasa mucho tiempo hablando de las palabras precipitadas. ¿Cómo te va en la categoría de las palabras precipitadas? ¿Contestas rápido? Esta es una ciudad llena de personas que son ágiles, para su beneficio, pero también, por desgracia, a menudo para su vergüenza. ¿Eres rápido para ofrecer orientación, tal vez incluso orientación bíblica y asesoramiento? Proverbios nos advierte que una persona sabia no responderá hasta que haya recopilado información suficiente y haya obtenido una comprensión adecuada de la situación y la persona. Incluso puede permanecer en silencio si eso es lo mejor: «Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene» (25:11). ¿Cuántos recién casados se meten en problemas por esto? La verdad, pero dicha de una manera que no es adecuada. Si te cuesta usar tus palabras sabiamente, estudia lo que dice Proverbios acerca de esto. Pregúntale a un amigo o a tu cónyuge cómo te va en relación con esos versículos.

Pero de acuerdo con Proverbios, incluso más importante que las palabras que hablamos son las palabras que escuchamos. La sabiduría se encuentra escuchando las palabras de otros. Escuchar debe tener prioridad sobre hablar. Además, la idea de «escuchar» en la Biblia no solo significa escuchar, significa escuchar y continuar con la acción correcta. Así, leemos al principio del libro: «Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre» (1:8). Escuchar y acatar palabras sabias es el comienzo de la sabiduría. ¿Sientes que tienes mucho que enseñar pero poco que aprender? Bueno, quizá desees considerar si la actitud de aprendizaje de los sabios se ejemplifica en tu vida. ¿Hay personas de las que te niegas a aprender? Un hombre sabio verá cada relación como una oportunidad para crecer en sabiduría.

Ese es nuestro tercer tema. Y cuarto:

El resultado de la sabiduría

Proverbios nos enseña bastante acerca de cómo vivir sabiamente en este mundo actual, pero también nos enseña lo que vendrá. Proverbios nos dice que no somos estáticos; todos los días caminamos hacia la vida o hacia la muerte. Proverbios 19:16 dice: «El que guarda el mandamiento guarda su alma; mas el que menosprecia sus caminos morirá». Los temas de Proverbios son temas de vida y muerte. Todos seremos responsables ante Dios. Y la muerte llegará a todos nosotros. Dios convocará a cada uno de nosotros a esta rendición de cuentas final. 

Entonces, ¿cómo deberíamos prepararnos para esta rendición de cuentas? ¿A qué debería llevarnos este resultado de la sabiduría? ¿Trabajaremos arduamente para demostrar que somos justos y sabios delante de Dios? A veces las personas piensan que toda esta sabiduría práctica en Proverbios significa que es un libro de moralidad y que nos enseña a salvarnos a nosotros mismos al seguir sus requerimientos. Pero no es así. Proverbios nos dice que somos responsables ante Dios por nuestro pecado. Que Dios nos juzgará por nuestras malas acciones. Que debemos confesar nuestros pecados si queremos recibir misericordia. Y nos dice: «Con misericordia y verdad se corrige el pecado, y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal» (16:6).

¿Dónde está Jesús?

No podemos concluir sin preguntar dónde se encuentran Jesús y el evangelio en Proverbios (parte posterior de tu folleto). Bueno, los proverbios nos dirigen a Cristo en al menos de formas:

En primer lugar, describen la belleza de Jesús. En Mateo 12:42, él dijo que es mayor que Salomón con toda su sabiduría. Nadie entendió este mundo como lo hizo Jesús. Nadie aprovechó las oportunidades como lo hizo Jesús. Nadie habló palabras más sabias que las de Jesús. Nadie resistió la tentación como Jesús. Podemos leer Proverbios y estudiar la magnificencia de su sabiduría.

Pero en segundo lugar, podemos leer Proverbios para ver nuestra necesidad de Jesús. ¿Recuerdas lo que dije antes acerca de la sabiduría de Proverbios como la diferencia entra la vida y la muerte? Una cosa es leer los Diez Mandamientos y decir: «Sí, yo hago todas estas cosas». Como si realmente los entendiéramos, especialmente como lo expuso Jesús, nunca podríamos decir eso. Pero si pudiéramos, entonces vayamos a Proverbios. ¿Hemos vivido en perfecta sabiduría? ¿Merecemos la vida? Si tu farisaísmo parece especialmente duro de corazón, los proverbios pueden ayudarte a suavizarlo al mirar la necedad de tu propia vida. Ninguno de nosotros ha vivido los proverbios a la perfección, ninguno de nosotros puede vivir los proverbios perfectamente, y cada vez que leamos este libro deberíamos recordar que solo una persona ha vivido esta sabiduría de Dios. En 1 Corintios 1:20-24, Pablo nos habla de la necedad percibida y de la verdadera sabiduría que Proverbios figura:

«20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? 21 Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. 22 Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; 23 pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; 24 mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios».

Conclusión

Los proverbios son ricos y están llenos de sabiduría. Léelos detenidamente, y léelos de manera contemplativa. Y por todos los medios, esfuérzate por aplicarlos, y comprende así el temor del Señor, y encuentra el conocimiento de Dios. Un gran modelo para tus devocionales diarios es leer el proverbio que corresponde con la fecha, hay 31 proverbios, así que lee el capítulo de hoy. La estructura del libro te permita adentrarte en cualquiera sea la fecha incluso si has perdido unos cuantos días.

Padres, enséñenles a sus hijos los proverbios. Gran parte de la sabiduría en los primeros nueve capítulos viene precedida de: «Mi hijo, escucha…» o «Mi hijo, oye…». El libro de Proverbios es una especie de manual de entrenamiento para padres. Los proverbios son un gran recurso para que formes a tus hijos como hombres y mujeres piadosos. Entonces, ellos también comprenderán el temor del Señor y encontrarán el conocimiento de Dios. Cuando les enseñes los proverbios, ¡enséñales que Jesús es la verdadera sabiduría de Dios!

 

[1]Además de estos comentarios acerca de cómo comprender e interpretar Proverbios, Mark Dever nos ha dado siete directrices en su sermón general hace unos años:

  1. Se require sentido común
  2. Siempre son en última instancia verdaderos
  3. Son normalmente verdaderos
  4. Emplean imaginería poética
  5. Son parciales en sí mismos
  6. Algunas veces son oscuros
  7. Como un todo, los proverbios son religiosos

[2]A partir de aquí, la letra en cursiva indica citas directas del libro de Mark Dever, Promesas Hechas.