Clases esenciales: Amando a los vecinos y al vecindario

Amando a los vecinos y al vecindario – Clase 4: La iglesia y el vecindario

Artículo
10.07.2019

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Clase esencial
Amando a los vecinos y al vecindario
Clase 4: La iglesia y el vecindario


  1. Introducción

Una de mis historias de conversión favoritas en nuestra iglesia es la de Bill Anderson. Se cuenta muy a menudo, así que probablemente la hayas escuchado antes. Bill llegó a esta iglesia a principios de sus 60 años de edad. No era cristiano. Había pasado 35 años como profesor con un enfoque en la psicología de masas. Su clase «La locura de las multitudes», estudiaba temas tales como los pánicos financieros, la casería de brujas y las leyendas urbanas para examinar por qué las personas en grupos hacían cosas estúpidas. Pero una carrera estudiando a la gente en grupos no lo preparó para la iglesia local. Vino a CHBC por la invitación de un amigo, y quedó intrigado por lo que vio aquí. No porque las relaciones fueran extrañas, sino porque las personas parecían estar mucho más involucradas en las vidas de los demás que lo que el simple interés propio sugeriría. Sobre todo porque no parecían tener mucho en común. ¿Qué era lo que los mantenía unidos? Esa pregunta, durante reiteradas visitas a D.C., eventualmente lo condujo al Evangelio según Marcos, a comprender el peligro de su pecado y a la fe en Cristo. Ha sido miembro de esta congregación por más de una década.

Me encanta la historia de Bill por la forma en que ilustra una de las enseñanzas más memorables de Jesús. Juan 13:35: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros».

No dice «si aman», sino «si tienen amor los unos con los otros». Hay algo en la comunidad de la iglesia local que pide a gritos una explicación: una explicación que desafía las leyes de la naturaleza. Como una gigantesca valla publicitaria anunciando: «¡Esto solo podría venir de la mano de Dios!». Cuando se arraiga solo en el evangelio, la comunidad de la iglesia local es profundamente atrayente y llamativa.

¿Está tu luz debajo de una canasta?

Lo que esto quiere decir es que, normalmente, la evangelización debe ser de naturaleza corporativa. Muy a menudo, mantenemos nuestro mundo cristiano y nuestro mundo no cristiano separados. Vemos a nuestros amigos cristianos en la iglesia, y después vamos a casa o al trabajo, y vemos a nuestros amigos no cristianos. Y los dos grupos rara vez se mezclan. Pero, ¿puedes ver lo ridículo que es eso? La comunidad de esta iglesia es una de tus herramientas más poderosas en la evangelización. Separar la evangelización de la iglesia es como cavar una gran zanja con una pala de plástico, para luego recostarte y descansar en la excavadora que está allí. ¡Usa la excavadora! Enséñale a tus amigos no cristianos la vida de la iglesia, porque ese es uno de los testimonios más eficaces del poder de Dios en el evangelio.

Allí es donde dirigiremos nuestra atención el resto de nuestro tiempo juntos. ¿Cómo puedes invitar a tus vecinos a la vida de la iglesia; cómo puedes invitar a los miembros de la iglesia a la vida de tu vecindario para que podamos portar juntos el testimonio de Cristo? Y para iniciar, tendremos que dar un paso atrás para considerar qué es la iglesia y cómo Dios desea que se relacione con su vecindario.

  1. La espiritualidad de la iglesia

¿Cómo debería relacionarse la iglesia con el vecindario? La respuesta depende de lo que quieres decir con la palabra «iglesia». A veces el Nuevo Testamento utiliza esa palabra para describir a todos los cristianos que forman parte de una iglesia local, la «iglesia» como un sustantivo colectivo. En ese sentido, la tarea de la iglesia de amar al vecindario es tan amplia como el llamado de Dios a cada cristiano dentro de esa congregación. El llamado de amar a nuestros vecinos, a ser administradores de la creación y la sociedad, etc.

Pero esa no es la única manera en que el Nuevo Testamento emplea la palabra «iglesia». Algunas veces usa la palabra «iglesia» en un sentido más institucional. Es decir, el modo especial en que la Biblia dice que los cristianos representan a Cristo cuando actuamos juntos como la iglesia local. Cuando hablamos de la relación entre la iglesia y el vecindario, en ocasiones nos enredamos y confundimos porque no somos claros en relación con el sentido de «iglesia» que tenemos en mente. ¿La iglesia reunida o la iglesia dispersa?

Comencemos con la iglesia reunida. ¿Cómo debe nuestra iglesia relacionarse con nuestro vecindario? Notarás que formamos un porcentaje sorpresivamente alto de la población de esta ciudad. ¿Deberíamos usar esos números y nuestro poder organizativo para presionar al consejo de la ciudad en temas sobre la política educativa, la vigilancia del vecindario o la expansión de viviendas para personas de escasos recursos? La semana pasada, hablamos de cómo debemos amar a nuestros vecinos, pero también a nuestros vecindarios a un nivel estructural, y la organización de nuestra congregación parece ideal para poner en marcha ese nivel de cambio estructural.

Allí necesitamos ver los objetivos de Jesús para nuestra iglesia. Y el libro de Mateo es donde encontrarás la mayor parte de la enseñanza de Jesús acerca de la iglesia. Jesús inaugura a la iglesia como una institución en Mateo 16:18: «y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella». Él define a la iglesia en el capítulo 18 como la confraternidad comprometida de aquellos que afirman creíblemente seguir a Cristo, Mateo 18:20: «Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». Y luego, en Mateo 28, comisiona a su iglesia: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo»[1].

El trabajo de nuestra iglesia como institución es el mandato de Mateo 28: hacer, bautizar y preparar discípulos de Jesús. Es decir, el trabajo de nuestra iglesia es proclamar del evangelio, tanto a cristianos como a no cristianos. Esto se diferencia del deber de «amar a tu prójimo» que tienes como cristiano, el cual tiene un alcance mucho más amplio. Como individuo, puedes servir a Dios ayudando a mejorar el acceso público a espacios verdes al servir como guardaparques en tu trabajo, ayudando a reformar las escuelas públicas como miembro de la junta escolar, ofreciéndote como voluntario para ayudar a elegir a un político en particular, y así sucesivamente. Pero ninguna de estas cosas entra en la descripción de trabajo de una iglesia local porque están fuera de la Gran Comisión de Mateo 28. Eso no quiere decir que no sean cosas buenas para los cristianos individuales, pero no son para la iglesia.

Probablemente hayas notado eso en nuestra congregación. Si echas un vistazo a nuestro presupuesto, el cual es probable que sea el mejor documento para ver dónde nuestra iglesia se invierte como institución, verás que todo tiene alguna conexión a la Gran Comisión. Apoyamos el ministerio de predicación de esta iglesia, la proclamación del evangelio para plantar iglesias y capacitar pastores en nuestro país y en el exterior, y los ministerios de misericordia en la ciudad, que sabemos que están conectados con el evangelio de Jesucristo. Tú puedes dar dinero como cristiano individual a una escuela pública de la ciudad. Pero nosotros no haríamos eso colectivamente como iglesia porque está fuera de nuestro perfil de trabajo.

Así que no deberíamos cometer el error de pensar que porque algo es nuestra responsabilidad como cristianos individuales, necesariamente es responsabilidad de la iglesia. Nuestra congregación puede equiparnos para ese trabajo, como lo hace en este seminario básico. Pero no todas las cosas entrarán dentro de nuestra descripción de trabajo colectivo dado por Jesús.

  1. Invita a tus vecinos a la vida de la iglesia

Ya hablamos un poco acerca de la iglesia reunida como institución. Pero, ¿cómo se ve esto para la iglesia dispersa, para nosotros como cristianos individuales que formamos parte de una congregación? Comencemos hablando de cómo podemos combinar nuestros mundos de la iglesia y el vecindario. Empezaremos con lo que tal vez sea más obvio: presentarle a tus vecinos la vida de tu iglesia. Sé que esto tiene sus límites, no deberíamos pensar en la evangelización principalmente en términos de invitar a personas a la iglesia. Sin embargo, invitar personas a la iglesia ciertamente es un rol que debemos cumplir.

¿Cuándo fue la última vez que invitaste a uno de tus vecinos a un servicio un domingo por la mañana? Esa invitación puede ser más atractiva de lo que crees. Al fin y al cabo, tus vecinos saben que la iglesia forma gran parte de tu vida, y es posible que solo quieran darle una oportunidad para entender por qué. A lo largo de los años me ha intrigado la frecuencia con la que he oído hablar de vecinos que han visitado esta iglesia sin ser invitados, simplemente por su propia iniciativa porque están intrigados. Si las personas vienen por su cuenta, ciertamente estarían dispuestas a venir con un amigo.

Ahora bien, debemos reconocer que esto es más fácil si vives en la misma ciudad que donde está ubicada tu congregación. Esa es honestamente una de las razones por las que me ha emocionado tanto la plantación y la revitalización de iglesias. Cuando algunos de nuestros miembros se fueron para unirse a Del Ray Baptist en Alexandria, hablaron acerca de vecinos que estaban dispuestos a asistir a la iglesia con ellos, que siempre habían dudado acerca de CHBC, simplemente porque estaban familiarizados con el vecindario de Del Ray y la geografía ya no parecía una barrera tan grande. He escuchado historias similares de ARC y Cheverly Baptist Church.

Cuando le pides a alguien que venga a la iglesia, piensa en el hecho de que hay muchas formas de hacerlo. Para algunas personas, el servicio del domingo por la mañana podría ser la mejor opción. Para otras, el servicio del domingo por la tarde, donde nuestra comunidad está completamente expuesta, o un miércoles por la noche cuando pasamos nuestro tiempo estudiando la Biblia. Siempre me impresiona la cantidad de personas no cristianas que asisten regularmente a las reuniones de los miércoles por la noche. O podría ser a la reunión de mujeres a tomar té en navidad, o a los villancicos en el servicio de Hill, u otro evento especial.

Y permíteme preguntarte algo: ¿Cuáles han sido los lugares donde has encontrado que invitar a amigos y vecinos a la iglesia ha ayudado en la evangelización? ¿Qué les hizo querer venir?

  1. Invita a la iglesia a la vida de tus vecinos

Por supuesto, traer vecinos a la iglesia no es la única manera de presentarles a la iglesia; también puedes llevar la iglesia a ellos. Al hacer amistades en esta iglesia, ve si existen formas de compartirlas con tus vecinos.

Esto puede comenzar simplemente combinando tus círculos sociales. Si tienes una comida al aire libre en tu casa, invita a algunos amigos de tu iglesia y a algunos vecinos de tu calle. Si vas a ver una película con algunos amigos de la iglesia, considera invitar a otras personas. Me alienta cuán a menudo escucho acerca de esto: fiestas, excursiones a lo largo del Potomac, invitaciones a cenar que incluyen a miembros de la iglesia y a otras personas. Te sorprendería saber lo mucho que tus amigos de la congregación podrían disfrutar esta clase de tiempos con tus vecinos, y viceversa. Sucede algo poderoso cuando tu amigo con el que has compartido el evangelio descubre que otra persona cree exactamente lo mismo aunque pueda ser diferente a ti de muchas maneras.

Aquí tienes algunas sugerencias al combinar los círculos sociales:

A. Está bien e incluso puede ser útil preparar algunas conversaciones. Por ejemplo, dejas que Jack Cohen, que es judío y miembro de nuestra iglesia, sepa que lo estarás invitando a él y a tu amigo judío a ver el espectáculo aéreo en casa de Andrew. De esa manera, Jack podría conectar con tu amigo más fácilmente.

B. Dicho eso, segundo, no hagas que tus vecinos se sientan como proyectos de evangelización. Es algo bastante raro ir a casa de tu amigo cristiano solo para descubrir que eres la única persona allí que no es de su iglesia. Sobre todo cuando te das cuenta que la mayoría de las otras personas están allí para hablarte del evangelio. Recuerda: buscamos amigos, no proyectos. La meta aquí es simplemente compartir tus amistades.

C. Una tercera sugerencia, desarrolla el hábito de presentar a los amigos de tu iglesia y a tus vecinos cuando se topen entre sí. En la tienda, en la calle, donde sea. Incluso si nunca llega a haber una conversación de seguimiento, estás ayudando a tus vecinos a comprender un poco mejor la iglesia que saben que tanto te interesa.

D. Busca oportunidades para que los amigos de la iglesia te acompañen a las actividades normales de la vida. Podrías invitar a un amigo de la iglesia para que te acompañe mientras ves el juego de pelota de tu hijo. Y tal vez mientras estés allí, puedas presentarlo y hablar de cómo lo conociste con otro padre que ves en los juegos cada semana.

Y una última acotación al buscar oportunidades para conectar a tus vecinos con otras personas de la iglesia, las reuniones de vecinos son inmensas. Noto que eso es especialmente útil para quienes vivimos cerca de otros miembros de la iglesia. Cuando haya un compartir entre vecinos, espero que veamos eso como una prioridad máxima en nuestra agenda. Quizá podrías ir acompañado de otros cristianos que sepas que viven en tu cuadra, y orar con anticipación por oportunidades para entablar amistades con quienes no son cristianos, y luego reunirte de nuevo para orar un poco más.

Una vez más, antes de dominar todo con mis ideas. Permíteme preguntarte. ¿Qué has encontrado que es útil para invitar a miembros de la iglesia a la vida de tu vecindario? 

  1. La iglesia como vecino

Veamos un último tema antes de culminar la clase de hoy, y es el de la iglesia como vecino. Hablé previamente de cómo nuestra iglesia como institución no se involucrará en tu vecindario del mismo que tú puedes hacerlo como individuo. Pero al pensar en la congregación como un vecino en particular, debemos reconocer que nuestros vecinos ven el edificio de esta iglesia y, por ende, a esta congregación, como parte del vecindario. Eso significa que al menos para quienes viven cerca, nuestra reputación como cristianos y como miembros de la iglesia está moldeada, para bien o para mal, por la reputación de nuestra congregación. Por supuesto, la ofensa de la cruz siempre será parte de nuestra reputación, como debería serlo. Pero al igual que la iglesia en Jerusalén en Hechos 15, que bajo el liderazgo de Santiago decidió «no [inquietar] a los gentiles que se convierten a Dios», no queremos ofender innecesariamente a las personas por las que oramos para que se unan a nosotros en Cristo.

Aquí tienes dos aspectos importantes que nos ayudan a tener una buena reputación como iglesia:

A. Debemos ser considerados. Se necesita más consideración para vivir en un área más densamente poblada como Capitol Hill, y nuestros vecinos esperan ese nivel de consideración. Así que cuando nos estacionamos ilegalmente, o bloqueamos la acerca con una multitud de miembros de la iglesia, o botamos basura en la calle, dañamos la reputación de Cristo. Estamos alimentando el estereotipo de que venimos para usar el vecindario, no para ser parte de él. Esa es una de las razones por las que intentamos hacer que la apariencia del edificio sea atractiva, por las que limpiamos las calles de los vecinos en invierno. Queremos ser considerados con la forma en que nos relacionamos con nuestros vecinos. Es interesante: 9Marks se inició gracias al regalo de uno de nuestros vecinos que no era cristiano. Él estaba tan impresionado con la forma en que esta iglesia había «transformado el vecindario», citando sus palabras, que nos dio una suma muy grande de dinero para comenzar una organización que ayudara a otras iglesias a hacer lo mismo. Incluso desde una perspectiva secular, vio el bien de una iglesia sana.

B. Debemos ser cuidadosos. Si la gente te ve haciendo cosas que benefician a tu comunidad, espero que sepan que eres parte de una iglesia. Es genial que las personas sepan que eres cristiano, pero es aun mejor que sepan que formas parte de una iglesia en particular. ¿Por qué? Porque ser cristiano es algo vago, amplio y general en la mente de muchos. Pero ser parte de una determinada iglesia es mucho más específico. Es poco probable que modifiques la percepción del cristianismo de esa persona con tus buenas obras, pero podrías hacer que comiencen a hacer diferentes preguntas acerca de la iglesia.

La reputación es algo complejo, ¿no? En el núcleo de la fe cristiana se encuentra una reputación: la reputación de Dios. Todo lo que hace, incluso llevarnos a la salvación, lo hace para su gloria, para expandir su fama. Después de todo, ¿qué mejor fin podría cumplir que mostrarnos al ser más satisfactorio, más hermoso y más alegre que existe: él mismo? Cuando tomamos el nombre de cristianos, unimos nuestra reputación a la suya. Así, cuando compartimos el evangelio con nuestros vecinos, ellos tienen en mente la reputación de todos los demás cristianos que han conocido. Luego, además de eso, cuando presentamos a la iglesia y su propia reputación institucional, probamos más las percepciones de la gente de quién es Jesucristo. Debemos ser precavidos con la reputación de nuestra iglesia, porque es la reputación de Cristo.

  1. Conclusión

Si te pareces en algo a mí, has encontrado que esta clase es una bolsa de diferentes ideas. Pero todas esas ideas están en un solo encabezado: ¿cómo podemos exponer a nuestros vecinos el increíble testimonio de la iglesia? En la iglesia, las personas se comprometen entre sí por encima del poder del interés propio, incluso cuando es incómodo, porque valoran a Cristo más que a la comodidad. Cuando edificas a toda una congregación de esa forma, es un testimonio increíble del poder de Dios y un testimonio que exige ser oído. ¿Qué podemos hacer para asegurarnos que así sea?

Así es como me gustaría culminar la clase: Toma un minuto para anotar una o dos cosas de las que hemos hablado en la clase de hoy que te gustaría hacer para mostrar la obra de Dios en tu iglesia a tus vecinos. Luego oraremos para cerrar.

 

[1]Observa las conexiones textuales que unen a estos tres pasajes. En Mateo 16, Jesús dice que dará a sus seguidores las «llaves del reino, y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos» (v.19), ¿Qué son estas llaves? Eso sigue siendo un misterio hasta que en el capítulo 18, aprendemos que representan la autoridad de Jesús para designar cuáles de sus seguidores tienen credibilidad en su profesión de fe en él, autoridad para designar que otorga a la iglesia local. Estos dos pasajes acerca de la iglesia, en otras palabras, tratan acerca de la autoridad que Jesús ha confiado a la iglesia local. La Gran Comisión también comienza con una declaración de la potestad de Jesús. Así que no es sorprendente que cuando quienes escucharon esa comisión comenzaron a vivirla en el libro de Hechos, plantando iglesias locales.