Pastoreo

4 Razones por la que cada iglesia necesita santos mayores

Artículo
13.05.2019

Hace un par de días atrás, recibí un correo electrónico de un miembro de la iglesia que está un sus ochentas, dejándome saber que se estaba mudando. Nos habíamos conocido por un tiempo y era mejor para él moverse más cerca de su familia debido a su salud y situación de vivienda. Pero la noticia de que la mudanza estaba sucediendo me llegó de manera inesperada, como si hubiera perdido a un amigo querido. Lo sentí en el fondo de mi estómago y en mis lágrimas.

Luego me di cuenta porque me sentí de esa manera: estaba perdiendo a un amigo querido, un abuelo en la fe. Y nuestra iglesia también lo estaba perdiendo. Algunas veces los santos mayores cuestionan su utilidad en la iglesia conforme envejecen. Eso es algo desafortunado porque son una parte esencial del cuerpo de Cristo. Y aunque confiamos en nuestro soberano y sabio Dios para añadir y quitar personas conforme lo crea necesario, la vida de la iglesia es diferente sin él. Sin embargo, como pastores, necesitamos recordarle a nuestros miembros ancianos que no son amados no sólo por su buen Pastor y Salvado sino que también son amados y necesitados por su pueblo.

A continuación cuatro razones por la que la iglesia local necesita santos mayores:

 

  • Necesitamos sus oraciones.

 

Mi amigo de 80 años frecuentemente dirige a nuestra congregación en oración durante los domingos en la mañana. Los visitantes y miembros regularmente comentan sobre cómo sus oraciones son una bendición para ellos. Necesitamos miembros mayores que oren en voz alta durante los servicios, estudios bíblicos, y reuniones de oración. También necesitamos sus oraciones privadas.

Algunas veces, veo a Dios obrar de una manera que sólo puede ser explicada como una obra del Espíritu en la vida de alguien o en la salvación. Cuando esto sucede, pienso, «Dios ha respondido las oraciones de una de mis hermanas en Cristo»,  porque sé que hay varias damas ancianas orando por nuestra iglesia, nuestra comunidad, y mi ministerio pastoral de manera regular. Aun si estás leyendo esto en tu tableta en un asilo de ancianos—visité a una anciana que estaba haciendo justamente eso el otro día—, nosotros como iglesia necesitamos sus oraciones.

  1. Necesitamos su sabiduría práctica y bíblica.

Mi abuelo enseñó en una escuela dominical de adultos hasta que la enfermedad de parkinson le hizo perder la voz. Nunca olvidaré un profesor de seminario que enseñaba utilizando un micrófono especial porque sus complicaciones de salud hacían que le fuera difícil hablar. Estoy tan agradecido de que estos hombre continuarán compartiendo su conocimiento bíblico y experiencia de vida hasta que literalmente no podían hacerlo más. Ya sea a través de enseñar una clase o compartir un comentario durante un estudio bíblico, o exhortar a una joven madre durante una reunión, cada miembro de la iglesia necesita la sabiduría que viene de décadas de estudio de la Palabra unido a década de experiencia de vida.

Santos mayores, por favor continúen hablando a las vidas de los creyentes más jóvenes con amor y gracia. La iglesia necesita tu sabiduría no sólo porque eres mayor, sino porque ofreces una sabiduría práctica y bíblica que sólo viene de sumergirse en la Palabra y caminar con Cristo en la vida tanto en las alegrías como en las tristezas.

  1. Necesitamos su exhortación.

Recientemente, mi amigo levantó su mano durante una reunión de negocios y había casi terminado de explicar una nueva iniciativa, cuando él simplemente dijo que vio la mano de Dios en esto y que la congregación debería apoyar la dirección que Dios estaba dándome con esta iniciativa. Pudimos haber detenido la explicación ahí mismo e ir directamente al voto. Como santo mayor, tus palabras de exhortación son importantes.

He visto padres jóvenes, privados del sueño, ser iluminados cuando una persona mayor de la iglesia le dice: «tus hijos son una alegría». He visto padres de hogares vacíos que luchan con el cambio, encontrar esperanza mientras recuerdan la fidelidad de Dios en sus matrimonios de más de 50 años.

Mientras el salmista exclama, «generación a generación celebrará tus obras,

Y anunciará tus poderosos hechos» (Salmo 145:4). No dudes en compartir tus historias de provisión, gracia y perdón, y recordarnos la bondad y fidelidad de Dios. Santo mayor, necesitamos tu exhortación.

  1. Necesitamos tu presencia.

Sabemos que para los mayores es mucho trabajo llegar a la iglesia. Sabemos que llegará el día en que necesitaremos ir a ti, en lugar de que tú vengas a nosotros. Pero mientras llega ese día, necesitamos tu presencia. Existe algo particularmente especial sobre el pueblo redimido de Dios que se reúne para adorar y ver un espectro de las edades. Hay algo acerca de reunirnos a adorar con personas que son diferentes a nosotros—aun generacionalmente—que apunta hacia la belleza del evangelio y la gloria de Dios.

Hay algo sobre conocer a otros santos que pueden hablar de un Dios que nunca los ha abandonado a través de décadas que poderosamente nos recuerda la fidelidad de Dios.

No te llamamos «santo mayor» porque eres perfecto o porque no tienes luchas como el resto de nosotros. Te llamamos «santo mayor» porque tu fe en Cristo en tus años de ancianidad apunta hacia el hecho de que el mismo Dios que salva es el mismo Dios que sostiene. Levanten sus cabezas, queridos santos mayores. Ustedes son necesitados. Por favor, no dejen de servir.