Pastoreo

22 Errores que cometen los pastores al practicar la disciplina en la iglesia

Artículo
14.09.2018

Los pastores algunas veces cometen los siguientes errores en lo que se refiere a disciplina formal de iglesia.

  1. Fallan al enseñar a su congregación lo que es la disciplina de iglesia y porque deberían practicarla.
  2.   Fallan en practicar una membresía significativa, que incluye (1) enseñar a las personas lo que implica la membresía antes de unirse; (2) motivar a los visitantes casuales a unirse; (3) entrevistar cuidadosamente a cada persona que quiere unirse; (4) supervisar de manera regular a todo el rebaño; y (5) mantener una lista de miembros actualizada que refleje de manera precisa quién está presente en la reunión semanal.
  3.   Fallan en enseñarle a la congregación sobre la conversión bíblica, especialmente la necesidad de arrepentimiento.
  4.   Fallan en enseñarle a los nuevos miembros conforme se integran a la iglesia, sobre la posibilidad de la disciplina de iglesia, y que las renuncias preventivas no funcionan.
  5.   Fallan en asegurar que los documentos públicos de la iglesia (estatutos, constitución, artículos de incorporación, etc.) aborden los procedimientos de disciplina de iglesia, exponiendo así a la iglesia a un riesgo legal.
  6.   Fallan en seguir los pasos de Mateo 18 o 1 Corintios 5, dependiendo de la circunstancia. En un situación tipo Mateo 18, por ejemplo, fallan en comenzar el proceso a través de la confrontación privada del pecado.
  7.   Juzgan mal la rapidez con que deben moverse hacia la disciplina formal, ya sea arrastrando los pies o apresurando el juicio.
  8.   Fallan en enseñar y explicar a la congregación porque un acto particular de disciplina es necesario.
  9.   Le dicen a la congregación muchos detalles sobre un pecado en particular para el cual recomiendan disciplina, avergonzando a los miembros de la familia y haciendo que las ovejas débiles tropiecen.
  10. Tratan el proceso de disciplina de iglesia totalmente como un proceso legal con poca consideración para pastorear el corazón del individuo impenitente.
  11. Le prestan poca atención a las diferencias entre tipos de pecadores y el cómo eso puede afectar el tiempo que una iglesia debería cargar con un patrón de pecado antes de proceder a otras etapas posteriores de disciplina (ver 1 Tesalonicenses 5:14).
  12. Olvidan que ellos también viven de la provisión de misericordia del evangelio, y por lo tanto procesan la disciplina a partir de una postura de auto-justicia. Otros errores siguen a partir de esta postura equivocada, tales como un tono excesivamente severo y la distorsión.
  13.  Fallan en amar verdaderamente al pecador… al no rogar al Señor por su arrepentimiento.
  14. Demandan demasiado de una mecha medio ardiente o de la caña magullada. En otras palabras, sus estipulaciones para arrepentimiento son muy altas para alguien que ha estado muy esclavizado por el pecado.
  15. Fallan en instruir de manera apropiada a la congregación sobre el cómo interactuar con el pecador impenitente, y el cómo relacionarse con él o ella en situaciones sociales y cómo hacer seguimiento de  su arrepentimiento.
  16. Fallan en invitar al individuo disciplinado a continuar asistiendo a los servicios de la iglesia para que él o ella continúe escuchando la Palabra de Dios (asumiendo que no hay amenaza de daño criminal). También, fallan en informar a la iglesia que todo el mundo debería esperar que el individuo disciplinado continúe asistiendo.
  17. Ponen la responsabilidad de dirigir el proceso de disciplina totalmente en los hombros de un hombre, el pastor principal, tentando así a los individuos de la iglesia a acusar al pastor principal de ser personalmente vengativo.
  18. Fallan en tener suficiente involucramiento de los ancianos en la vida de la congregación, hasta el punto que los ancianos no conocen el estado de las ovejas. Este fracaso de la disciplina formativa inevitablemente debilitará la habilidad de la iglesia de hacer bien la disciplina correctiva.
  19.  Fallan en enseñar la Palabra de Dios semanalmente.
  20. Permiten que la congregación aborde un caso de disciplina con un espíritu de retribución equivocado, en lugar de abordarlo con el deseo amoroso de advertir al pecado impenitente sobre la retribución final de Dios que ha de venir.
  21.  Persiguen la disciplina por motivos no bíblicos (jugar cartas, bailar, etc.).
  22. Persiguen la disciplina por cualquier razón diferente al bien del individuo, el bien de la iglesia, el bien de la comunidad y la gloria de Cristo.

 

 


Traducido por Samantha Paz de Mañon