Discipulado

12 Principios sobre cómo estar en desacuerdo con otros cristianos

Artículo
07.08.2019

Las conciencias de los cristianos son muy similares, ya que todos tenemos la misma Palabra y el mismo Espíritu. Pero en los bordes de la conciencia, Dios siempre ha permitido a los cristianos un grado sorprendente de latitud en los escrúpulos personales. Pablo no le ordenó a los cristianos estrictos de Romanos 14 que consiguieran el programa y comenzaran a comer carne como Jesús lo permitió. Ni tampoco le ordenó a los comedores de carne que terminaran sus formas carnívoras con la remota posibilidad de que puedan molestar a los vegetarianos. Él esperaba que ellos se llevaran bien hasta que Jesús regresara. (Utilizamos débil y fuerte con relación a la fe o la confianza en la conciencia de alguien para participar en una actividad en particular [ver Romanos 14:22], no con relación a la fortaleza o la debilidad de la fe salvadora de alguien).

Pero siendo la naturaleza del ser humano lo que es, el grupo estricto siempre ha sido tentado a juzgar a aquellos que ven muy libres («¡y se llaman a sí mismos cristianos!»), mientras que el grupo libre tendía a mirar por abajo a aquellos con restricciones innecesarias («¡esos pobres legalistas!»). Afortunadamente, Pablo condenó ambas actitudes. Pero la desunión no es el único peligro. 

La arrogancia y el exceso de confianza entre los fuertes los hizo madurar hacia un tipo de herejía de peca-todo-lo-que-quieras llamada antinomianismo. Mientras tanto, el juicio de los creyentes estrictos tendía a presionarlos hacia la herejía legalista de los judaizantes.

Ninguna de estas cuatro actitudes sobre el desacuerdo en la conciencia agradaba a Dios; de hecho, dos de ellas eran totalmente heréticas:

CONCIENCIA FUERTE CONCIENCIA FUERTE CONCIENCIA DÉBIL CONCIENCIA DÉBIL
Descuidadamente cruza la línea hacia el desenfreno y la inmoralidad Miran por debajo (desprecian) a los que tienen una conciencia débil Juzgan a los que tienen una conciencia fuerte Cruzan la línea del legalismo
Come carne Come carne No come carne No come carne
Tengo libertad no sólo para comer carne sino también para ir a las fiestas de los templos de ídolos. (ver 1 Corintios 10:20-22) Tengo libertad para comer carne, y los que no lo hacen son irrazonables y están en un error teológico. Es pecaminoso comer carne, y los cristianos que lo hacen son infieles a Dios. Debes seguir las restricciones dietéticas del Antiguo Testamento si quieres ser cristiano.
HEREJÍA ARROGANCIA JUICIO HEREJÍA

Satanás tenía su hacha lista para aprovechar esta división natural. ¿Cuál sería el pegamento de Pablo para ir hacia esa brecha y mantener estas iglesias unidas en medio de disputas sobre conciencia? Sería el pegamento del amor cristiano según es expresado en Romanos 14 y 1 Corintios 8-10. El cuadro que está más abajo introduce la solución triple de amor de Pablo en la creciente división que amenazaba las primeras iglesias. Toma tiempo para observar cuidadosamente la solución de amor de Pablo que lleva a la unidad:

CONCIENCIA FUERTE
Descuidadamente cruza la línea hacia el desenfreno y la inmoralidad Miran por debajo (desprecian) a los que tienen una conciencia débil Totalmente persuadidos pero acogedores, en lugar de mirar por encima a aquellos con una conciencia débil Libre para ser flexible en asuntos de disputa, para (1) edificar a los compañeros creyentes y (2) avanzar el evangelio
Come carne Come carne Come carne Flexible
«Tengo libertad no sólo para comer carne sino también para ir a las fiestas de los templos de ídolos. (ver 1 Corintios 10:20-22)» «Tengo libertad para comer carne, y los que no lo hacen son irrazonables y están en un error teológico» «Tengo la libertad de comer carne para la gloria de Dios, pero acepto a los cristianos que están en desacuerdo» «Me he convertido en todo tipo de cosas para todas las personas, para que de alguna manera alguien se salve. (1 Corintios 9:22b)»

(El objetivo de todo creyente)

HEREJÍA ARROGANCIA AMOR AMOR
Distorsiona el evangelio por una sustracción desenfrenada Disminuye el evangelio Revela el evangelio Magnifica el evangelio
CONCIENCIA DÉBIL
Totalmente persuadido, pero acogedor en lugar de juzgar a aquellos con una conciencia fuerte Juzgan a los que tienen una conciencia fuerte Cruzan la línea del legalismo
No come carne No come carne No come carne
«Me abstengo de comer carne para la gloria de Dios, pero acepto a los cristianos que están en desacuerdo» «Es pecaminoso comer carne, y los cristianos que lo hacen son infieles a Dios» «Debes seguir las restricciones dietéticas del Antiguo Testamento si quieres ser cristiano»
AMOR JUICIO HEREJÍA
Revela el evangelio Disminuye el evangelio Distorsiona el evangelio por una adición legalista

Las tres columnas AMOR, se derivan principalmente del análisis brillante e inspirado por el Espíritu de Pablo de los desacuerdos de conciencia que están en Romanos 14 y 15. En estos dos capítulos, Pablo ofrece 12 principios para asegurar que las conciencias estrictas del débil sean respetadas, mientras se permiten las libertades legítimas del fuerte. Aquí están:

  1. Recibe a aquellos que están en desacuerdo contigo (Romanos 14:1-2)

«Reciban al que es débil en la fe, [pero no para entrar en discusiones.] A algunos su fe les permite comer de todo, pero hay quienes son débiles en la fe, y solo comen verduras».

Por ahora probablemente ya te has puesto en la posición de «conciencia fuerte» o «conciencia débil.» Pero el hecho es, en la mayoría de los casos, que probablemente eres tanto débil como fuerte al mismo tiempo en comparación con otros. Casi siempre hay personas a tu izquierda y derecha sobre algunos asuntos disputable. Esto significa que, dependiendo de la situación, Dios te llama a obedecer las exhortaciones de Pablo tanto para el débil como para el fuerte.

2. Aquellos que tienen libertad de conciencia no deben mirar por encima a aquellos que no la tienen (Romanos 14:3-4).

«El que come de todo no debe menospreciar [«tratar con desprecio»] al que no come ciertas cosas, y el que no come de todo no debe condenar al [por ejemplo, juzgar al] que lo hace, pues Dios lo ha aceptado. ¿Quién eres tú para juzgar al siervo de otro? Que se mantenga en pie, o que caiga, es asunto de su propio señor. Y se mantendrá en pie, porque el Señor tiene poder para sostenerlo».

¿No es esta siempre la tentación del fuerte, mirar por encima y despreciar a los «legalistas» estrictos? Pablo condena esta actitud de superioridad.

3. Aquellos cuya conciencia los restringe no deben juzgar a aquellos que tienen libertad (Romanos 14:3-4).

¿Y no es esto siempre la tentación de aquellos con una conciencia más débil sobre un asunto en particular, juzgar a los «antinomianistas»?

¿Por qué estas actitudes son tan equivocadas? Pablo da dos razones:

  • Dios le ha dado la bienvenida (14:3c). ¿Eres tú más santo que Dios?
  • ¿Quién eres tú para juzgar al siervo de otro? (14:4a). No eres el maestro de otros creyentes.

No estamos diciendo que estos asuntos de tres niveles no tienen importancia. Está bien hablar sobre ellos, y aún predicar sobre ellos. Está bien compartir en Twitter y tener un blog sobre ellos. Pero con por lo menos dos condiciones: ten el espíritu correcto, y ten la proporción correcta.

4. Cada creyente debe estar totalmente convencido de su posición en su propia conciencia (Romanos 14:5).

«Hay quien considera que un día tiene más importancia que otro, pero hay quien considera iguales todos los días. Cada uno debe estar firme en sus propias opiniones». El primer gran principio de conciencia es que Dios es el único Señor de la conciencia. Este punto, sin embargo, nos lleva al segundo principio más importante de la conciencia: ¡obedécelo! Dios no te dio una conciencia para que la desobedecieras.

Esto no significa que tu conciencia está siempre en lo correcto. Es sabio medir tu conciencia para que se ajuste mejor a la voluntad de Dios, lo cual es el motivo por el que tenemos todo un capítulo sobre la medición de la conciencia en nuestro libro. Pero esto significa que no puedes mantenerte pecando contra tu conciencia y ser un cristiano sano. Debes estar totalmente convencido de tu posición actual sobre comida o bebida o días especiales ̶ o cualquiera que sea el asunto ̶ y entonces vivir consistentemente a partir de esa decisión hasta que Dios te dirija a través de su Palabra y Espíritu a ajustar tu conciencia.

Dos creyentes no tienen exactamente la misma conciencia. ¡Por eso es que necesitamos Romanos 14! Pero la verdad que necesita arder en nuestros corazones es que ningún cristiano tiene una conciencia que encaje con los estándares de Dios completamente. Nadie.

Debes respetar las conciencias de otros y no burlarte de las reglas o libertades de los otros. Si tienes una oportunidad, puedes lentamente ayudarles a entrenar su conciencia para ser más como los estándares de Dios, pero nunca debes convencer a alguien de pecar contra su conciencia.

5. Asume que otros son participantes o se refrenan para la gloria de Dios (Romanos 14:6-9).

«El que le da importancia especial a cierto día, lo hace para el Señor. El que come de todo, come para el Señor, y lo demuestra dándole gracias a Dios; y el que no come, para el Señor se abstiene, y también da gracias a Dios. Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni tampoco muere para sí».

Fíjate lo generoso que Pablo es con ambos lados. Él asume que ambos lados están ejerciendo su libertad o restricción para la gloria de Dios. ¿No sería maravilloso estar en una iglesia donde cada uno entregue al otro el beneficio de la duda en estas diferencias, en lugar de poner el peor cambio posible en todo?

6. No se juzguen unos a otros en estos asuntos porque algún día estaremos de pie ante el trono de juicio de Dios (Romanos 14:10-12).  

«Tú, entonces, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú, ¿por qué lo menosprecias? ¡Todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Dios! Está escrito: «Tan cierto como que yo vivo —dice el Señor—, ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua confesará a Dios». Así que cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí a Dios».

Si pensáramos más en nuestra situación ante el juicio del trono de Dios, seríamos menos propensos a juzgar a nuestros hermanos cristianos.

7. Tu libertad para comer carne es correcta, pero no permitas que tu libertad destruya la fe de un hermano o hermana débil (Romanos 14:13-15).

«Por tanto, dejemos de juzgarnos unos a otros. Más bien, propónganse no poner tropiezos ni obstáculos al hermano. Yo, de mi parte, estoy plenamente convencido en el Señor Jesús de que no hay nada impuro en sí mismo. Si algo es impuro, lo es solamente para quien así lo considera. Ahora bien, si tu hermano se angustia por causa de lo que comes, ya no te comportas con amor. No destruyas, por causa de la comida, al hermano por quien Cristo murió».

Los cristianos libres y estrictos en una iglesia tienen responsabilidades de uno hacia el otro. Pero la segunda mitad de Romanos 14 coloca una responsabilidad mayor en los cristianos que tienen una conciencia fuerte. Una razón obvia es que ellos declaran ser fuertes, por lo que Dios los llama a «soportar las flaquezas de los débiles» (Romanos 15:1). No sólo eso, sino que de los dos grupos sólo el fuerte tiene una elección en asuntos de tres niveles como carne, días feriados, vino, etc. Puede tanto participar como abstenerse, mientras que la conciencia del estricto les permite sólo una elección. Es un gran privilegio para el fuerte tener el doble de las opciones del débil. Ellos deben utilizar este don sabiamente considerando la manera en que sus elecciones afectan las conciencias sensibles de sus hermanos y hermanas.

En este principio, Pablo muestra un astuto entendimiento de cómo trabaja la conciencia. Como dijimos, uno de los dos grandes principios de la conciencia humana es «obedécelo». Para llegar al hábito de desobedecer la conciencia puede poner en peligro nuestro destino eterno (1 Timoteo 1:19). Esta verdad dirige a Pablo a dedicar la mitad de Romanos 14 y la mitad de 1 Corintios 8 hablando sobre el principio de la piedra de tropiezo: los cristianos con una conciencia fuerte no deben permitir que su libertad motive a un hermano o hermana débil a pecar contra su conciencia.

La preocupación aquí no es simplemente que tu libertad puede irritar, enojar u ofender a tu hermano o hermana débil. Si a un hermano o hermana simplemente no le gustan tus libertades, ese es su problema. Pero si tu práctica de libertad lleva a tu hermano o hermana a pecar contra su conciencia, entonces esto se convierte en tu problema. Nunca deberíamos hacer un daño espiritual a otros (ver también los versículos 20-21). Por tanto, ¿cómo puede tu uso de la libertad hacer un daño espiritual a otros que profesan ser creyentes? Pablo no está claro aquí, pero Doug Moo en su comentario sobre los Romanos sugiere dos «posibilidades principales».

[1] Nuestro involucramiento en una actividad que otro creyente piensa que está equivocada puede motivar a otro creyente a hacerlo también. Estarían entonces pecando porque no están actuando «a partir de la fe» (vers. 23).

[2] Un alarde ostentoso de la libertad sobre un asunto en particular puede profundamente ofender a alguien de tal manera que él o ella se aparte de su fe (468).

Verdad, nunca debemos permitir que la conciencia de otros determine nuestra propia conciencia, ya que el principio más importante de la conciencia es que Dios es el Señor de la conciencia. Pero debemos siempre considerar la conciencia de otros cuando determinamos nuestras propias acciones.

8. Los desacuerdos sobre comer y beber no son importantes en el reino de Dios; edificarnos mutuamente en la justicia, la paz y el gozo es lo importante (Romanos 14:16-21).

«En una palabra, no den lugar a que se hable mal del bien que ustedes practican, porque el reino de Dios no es cuestión de comidas o bebidas, sino de justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo. El que de esta manera sirve a Cristo agrada a Dios y es aprobado por sus semejantes. Por lo tanto, esforcémonos por promover todo lo que conduzca a la paz y a la mutua edificación. No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todo alimento es puro; lo malo es hacer tropezar a otros por lo que uno come. Más vale no comer carne ni beber vino, ni hacer nada que haga caer a tu hermano».

Hay algo sorprendente y verdaderamente contra-intuitivo en el razonamiento de Pablo aquí y en 1 Corintios 8:8. Pablo establece un argumento de que el fuerte quiere usar para su beneficio ̶ que lo que comemos o bebemos no le importa a Dios así que deja de hacer de eso algo grande ̶ para en lugar de eso enseñar al fuerte. Ya que la comida y la bebida no nos encomienda a Dios, y no son asuntos de importancia en el reino de Dios, ¿entonces porque no abstenerse voluntariamente si tu libertad puede dañar la fe de un cristiano inestable? Afortunadamente, rara vez encontramos esta decisión, pero tenemos que estar dispuestos a hacerlo.

Pablo menciona sólo «comer y beber» en el versículo 17, pero este principio se extiende hacia muchos otros asuntos disputables. El reino de Dios no es un asunto de elecciones escolares, partes políticas, estilos musicales y así sucesivamente. Una vez más, no estamos sugiriendo que asuntos de tercer nivel no son importantes. Tenemos algunas opiniones fuertes sobre ellos. Pero no son de lo que el reino de Dios se trata. La división esquemática sobre estos asuntos de menor importancia no son buenos «para la paz y la edificación mutua» (Romanos 14:19). 

Al mismo tiempo, debemos notar que los desacuerdos de conciencia permisibles no se extienden hacia asuntos de primer nivel que son centrales y esenciales para el cristianismo. Por ejemplo, hay algunos que quieren insistir en que la actividad sexual homosexual es un asunto discutible, aunque las Escrituras y 3500 años de interpretación dicen que no.

  1. Si tienes libertad, no hagas alarde de ello; si eres estricto, no esperes que otros sean estrictos como tú (Romanos 14:22a).

«Así que la convicción que tengas tú al respecto, manténla como algo entre Dios y tú».

Esta oración aclara que la fe en Romanos 14 es la confianza en la conciencia. ¡Definitivamente no estamos supuestos a mantener nuestra fe en el evangelio para nosotros! 

No ostentar sobre nuestras opiniones aplica igualmente para el fuerte y el débil. A aquellos con una conciencia fuerte tienen mucha libertad en Cristo, pero no ostenten sobre esto o la muestran de una manera que puede hacer que otros pequen. Sean especialmente cuidadosos de nutrir su fe de personas jóvenes y nuevos cristianos. Aquellos de ustedes con una conciencia débil en un área en particular también tienen una responsabilidad de no «controlar» a otros presionandolos a adoptar sus estándares estrictos. Deberías mantener estos asuntos entre tú y Dios.

  1. Una persona que vive según su conciencia es bendecida (Romanos 14:22b-23).

«Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado». 

Dios nos dio el don de la conciencia para aumentar significativamente nuestro gozo mientras obedecemos sus advertencias. Una vez más, uno de los dos grandes principios de la conciencia es obedecerla. «Pablo juzga como peligroso para los cristianos desafiar sus conciencias, porque si alcanzan el hábito de ignorar la voz de la conciencia, pueden ignorar esa voz aún cuando la conciencia está bien informada y advirtiéndoles de algo que es totalmente maligno» (D. A. Carson, La Cruz y el Ministerio Cristiano: Una Exposición de Pasajes de 1 Corintios, 123).

  1. Debemos seguir el ejemplo de Cristo, quien pone a otros primero (Romanos 15:1-6).

«Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación. Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí».

Este principio no significa que el fuerte tiene que estar de acuerdo con la posición del débil. Ni aún significa que el fuerte no puede ejercer nuevamente sus libertades. Por otro lado, tampoco significa que el fuerte sólo soporta o resiste o tolera al débil. Para un cristiano, «soportar» la debilidad del débil significa que felizmente los ayudas absteniéndote de hacer cualquier cosa que lastime su fe. 

Romanos 15:3 hace énfasis en el ejemplo de Cristo. No podemos siquiera comenzar a imaginar las libertades y privilegios que pertenecieron al Hijo de Dios en el cielo. Ser Dios es ser completamente libre. Aunque Cristo «no se complació a sí mismo» sino que entregó sus derechos y libertades para convertirse en un siervo de la cultura judía y así poder ser salvo de la ira. Comparado con lo que Cristo sufrió en la cruz, renunciar a una libertad como comer carne es una es en realidad una nimiedad.

  1. Le damos gloria a Dios cuando nos aceptamos unos a otros como Cristo nos aceptó (Romanos 15:7).

«Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios».

Con esta oración, Pablo reserva esta larga sección que comenzó con palabras similares en 14:1. Pero aquí en 15:7 Pablo añade una comparación ̶ «de la manera que Cristo te recibió» ̶ y un propósito ̶ «para la gloria de Dios.» Es importante la manera en que tratas a aquellos que están en desacuerdo contigo en asuntos disputables. Cuando los recibes como Cristo te recibió, glorificas a Dios.


Traducido por Samatha Paz